Cartel_previo_2014

Imagen  —  Publicado: abril 18, 2014 en Otros

MEDIA EXTREME BARDENAS

Publicado: abril 15, 2014 en Otros

Después de un sábado muy folclórico toca mi despertador… uufff que sueño.. estoy agotada.. son las 6:30 de la mañana.

Me dispongo a desayunar, papillas 8 cereales con miel, si si has leído bien, papillas de los bebes, aunque parezca raro están buenas, tienen energía y se preparan muy rápido.

Son las 7:30 oigo el pito de un coche, es mi compañero Roberto que viene a buscarme para ir a la plaza y encontrarnos con el resto de karrikiris Murchantinos.

En la plaza estábamos: Roberto, Feliciano, Ramón, Iñigo, Blas y yo (Marta), faltaba Jose Ángel que acude a Arguedas.

Ya en Arguedas tras recoger dorsal y preparar las monturas nos colocamos en la salida y veo a la parte tudelana del club, Bauti, Diego, César y su cuñado Fernado ya estamos todos…

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Muchos bikers si.. nada más y nada menos que 750 de los cuales 45 somos mujeres… no somos muchas en relación a al número de hombres pero me sorprende el número de forma positiva, animo esas féminas!!

9 en punto de la mañana y suena el cohete anunciador, yo les digo a mis compañeros que se olviden de mi y que lleven su ritmo, la prueba de hoy es corta y exigente así que iré a mi marcha (más lenta que la del resto jajajaja!!)

Pasamos por varias calles de Arguedas y tras un par de km llega la primera cuesta, el Estrecho, se hacen tapones como es lógico vamos todos en pelotón y cuando llega el desvío a la izquierda muchos echan pie a tierra… aprieto los dientes e intento mantener el equilibrio y… CONSEGUIDO! Estoy arriba, las sensaciones que tengo son buenas, la mañana promete…

Ya nos dirigen dirección Valtierra por una zona de continuos toboganes conocida como Los Valles hasta enlazar con la parte nueva incluida este año en el recorrido, una parte de sendas preciosas en la que disfruto como una niña con zapatillas nuevas…

Los caminos suben y bajan, suben y bajan, … y digo esto porque en los 51 km todo era o subida o bajada, poco llano recuerdo…. KM 25 paro en el avitullamiento miro a mi alrededor no conozco a nadie, ni rastro de los karrikiris así que repongo fuerzas y rápidamente me incorporo de nuevo al recorrido.

Tras una zona de caminos nos adentran de nuevo en senderos exigentes, bonitos y muy divertidos que nos llevan hasta la conocida cuesta del Yugo que comienzo a subir y a mitad de cuesta oigo mi nombre “MARTA!! AUPA MARTA!!” mis fans incondicionales, mis padres, ahí están junto con otros espectadores que se unen a ellos para darme ánimos, que grandes!! Gracias papis!! Sin vuestros gritos no hubiera sido lo mismo….

Tras coronar el Yugo nos desvían de nuevo por senderos hasta enlazar el camino que nos dejara en la temida cuesta del El Cuerno, me encuentro con fuerzas así que intuyo que voy a disfrutar de la subida…. Durante la subida varios espectadores me indican que soy la primera mujer que pasa y eso todavía me da más fuerzas porque oye no es una carrera pero una tiene su orgullo ;). Una vez arriba nos desvían a la derecha para enlazar con los toboganes que están pegados al parque de Senda Viva y cuando termina esta zona veo a lo lejos un Karrikiri, si es Bauti, así que bajo piñón y voy en su busca a la par que grito “Bauti!! Bauti!!” me uno a él que me comenta que el gemelo le ha jugado mala pasada y que va un poco fastidiado, seguido otro murchantino Blas, que se une a nosotros y terminamos los 3 juntos llegando a meta tras otra zona de senderos un pelin complicada…

Ruta bonita, divertida y muy exigente, 51 km de recorrido con 1051 m de desnivel acumulado, un 10 para la organización y el año que viene repetiré!

-”Vas a necesitar varios tomos para esta crónica!!!…”

Me decían mis compinches durante la ruta.

Y es que el día fué largo, completo y si contase todo… probablemente tuvieran razón.

Pero mis aptitudes de literato no son para el premio planeta, y por tanto no merece la pena dedicar tanto tiempo y esfuerzo, con lo que os tendréis que conformar con este resumen.

Domingo, 6:00 Zulu, Murchante City

No puede ser…. ya suena este maldito cacharro??  codazo al costillar. arrrgggg….

Ella también lo ha escuchado… todas las veces…

Me levanto.

Desayuno con fruición. Vete a saber si la ruta se complica hoy… por si acaso… que me quiten lo… tragao.

7:00 Zulu – Hangar de vuelo Karrikiri (cochera de Jarauta vamos…)

Todo cargado?? Pues arreando… Destino: Logroño.

….

1 hora más tarde estamos descargando las bicis del “Karro Karrikiri” (con muchas “Ks” como el de 8 apellidos vascos…) y miramos a nuestro alrededor.

¿!¿!¿!¿Es que en este “pueblo” no madruga nadie????!?!?

Finalmente un transeúnte “paseaperros” aparece y preguntamos, donde está el Ebro.

8:30 Masai, Ribera Logroñil del Ebro…

Aquí empieza la ruta, esto está perfectamente balizado así que no hay pérdida, decía Sherpa-Guillermo… (cagüen toooooo!!!)

Bueno… a lo que estamos…

Cinco minutos después, tenemos claro que esto de balizar se lleva muy mal en la rioja (de vino saben de pero de poner postes….un carajo…y eso que el “emparrao” lleva unos cuantos…). Nada que sin salir de Logroño y tras dos postes… acabamos preguntando a un paisano…

Resultado: No tiene ni idea…

Otro poste!!! Allí!!!! Venga que ahora sí!!!!

Finalmente salimos de Logroño y nos topamos con “LAS OBRAS”.  Una carretera, o algo con muchos carriles, a medio hacer, que demuestra que para hacer… tienen que deshacer otras cosas y parte de lo deshecho son… muy bien: “los postes de balizado”. Se lo han cargado toditos todos…

Que si voy que si vuelvo que tira pa´tras aun más…

Oigan que esto se corta!!!!

Una hora después… encontramos un poste dichoso.

Ya está… si es que ha sido un principio complicado pero AHORA SI… AHORA…

Esto se corta y acaba en el río.

Será posible…

Pues por esta carretera…venga dale.

Me pongo primero, Guillermo detrás y seguido Chelu, Jarauta, Sierra y Patxi que cerraba el grupo de hoy…

-”Vamos a recuperar el tiempo en un plis plas , verás como pongo  yo orden aquí…”

Agacho la cabeza y pongo plato… acelero….

acelero…

y acelero….

Y al fondo de la carretera aparece un tipo.

En medio del asfalto…

-”Parece… pero no”.

COÑO!!! que lleva un escopetón!!!

Voy frenando.

Es la entrada a la base militar o lo que sea eso… pero el tipo lleva escopetón y ropa de camuflaje.

-”Que buscábamos….”

-”Sí, si… tirad por allí empalmais con esa otra carretera, pasáis el pueblo y volvéis a tomar la GR que a partir de allí ya está la cosa mejor y tal…”

Si la cosa está mejor… pues oye… venga vamos…

Vuelta atrás… sube puente (en obras) cruza dos rotondas, baja y a rodar con la carretera…

Jarauta dice no se que de que lleva 30 euros… de que hablará… Seguimos…

Por fin volvemos a camino…. y se corta

-”Que estaba balizado… que no había problema…. Llevamos dos horas y veo Logroño ahi.. al fondo…”

Junto a nosotros, un río que desemboca en el Ebro, no se puede pasar…

Al otro lado, la verja final del acuartelamiento /”peña del escopetón”.

-”Que hacemos??”

Aparece una furgoneta con dos tipos a los que Patxi aborda.

10 minutos mas tarde…

-”O subimos al otro lado de la carretera, ascendemos la loma y bla bla bla…. o cruzamos el río…”

Nos miramos entre nosotros y nos acercamos a la orilla.

Patxi: -”Esto no se puede cruzar, que la corriente se te lleva  y mira que ancho y profundo y… medirá 10 metros de ancho… por lo menos y….”

Chelu: -”Venga calcetines fuera y a cruzar!!!”

Sierra y Jarauta, le miran con media sonrisa pensando que es broma al Tudelano…

Mientras Patxi le mira esperando que se ría y le diga que es una broma, Chelu y yo ya estamos en el agua.

-”ESTA CONGELADA!!! MADRE QUE FRÍA!!!”

La corriente es fuerte y me desplaza la rueda trasera de la bici haciendo que el plato se me clave en el tobillo…

-””YABABADUUUU!!!!! ME cagüen tooooo…. aisss aissss aissss”

Salgo del agua con los pies insensibles y el tobillo “agujereao” por los dientes del plato…

Miro atrás y Jarauta está en medio del río, junto con Patxi.

Guillermo, el sherpa, se lo está pensando.

Le toca el turno a Sierra  y cuando está a medio río, Guillermo despierta…

-”Si a Carlos le cubre por ahí…a mi me llega al cuello!!!”

Entre risas y fotos terminamos de ponernos los calcetines con los pies helados y esperando que vuelvan a caldearse.

Y ahora… que?

Seguimos….

Montamos en la bici y cien metros más adelante hay un caminico. Unos kilómetros más adelante hay un pueblo

Patxi:

-”Fijaros la torre del campanario, está inclinada en dos ejes porque…”

Guillermo:

-”Eso lo pillo yo y son dos viajes de bañera…”

Salimos del pueblo y poco a poco, parece que enlazamos postes hasta le siguiente pueblo.

Hay que parar y comer algo, a la vez que aprovecho para quedarme de corto (primer día del año totalmente de corto…BIEN!!!).

Salimos del pueblo (no me preguntes su nombre… uno raro…) y avanzamos unos kilómetros a buen ritmo hasta un cruce.

Un camino con cartel de 2prohibido camino privado” otro algo antes, un tercero en cuesta y un cuarto en cuesta bajo un túnel…

Tras probarlos todos… acabamos por el camino prohibido, con la suerte de que un paisano nos confirma que es por ahí… (y los postes?? donde estaban los postes…??).

Unos kilómetros más adelante:

-”El hombre del patrol había dicho que cruzásemoa la vía, pero hay un poste por ese camino en mal estado… hay que seguir los postes no…???”

500 metros después, volvemos sobre nuestros pasos (pedaladas) a cruzar la vía…. si es que, si es queeee….

Continuamos por un camino, en cuya margen derecha se eleva una serie de cortados, desde los que unos buitres nos vigilan. Muy bonito, la verdad.

Poco después, salimos de esa zona y volvemos a acercarnos al Ebro para llegar a otro pueblecillo. De los postes…. ni noticias por carta oiga…

Paramos a un “hombre en C15″ : NI IDEA, pero de joven que si era por aquí y por allá para ir a Lodosa y… que igual que estábamos oiga…

Guillermo le pregunta a un Marroquí que conduce con su hijo en un camioncico. Lo único que tiene claro es que por el camino de enfrente… NO.

Conclusión… de los 3 caminos… vamos por el de enfrente… porque es el más lógico…

(A todo esto Patxi está relacionandose con un agricultor local en busca de datos de ruta).

500 metros más adelante, y a la vez que Patxi bracea con gesto de NOoooo, por aquí no es… QUE SE CORTA aquí mismo…. y mientras el Marroquí se nos queda mirando, sin entender un carajo… tenemos que dar la vuelta

(eso si… sin mirar al marroquí que se tiene que estar partiendo la caja…).

Pues entramos al pueblo y preguntamos…

No hacemos más que entrar al pueblo y Chelu  (si fuera apache le llamarían: “Ojo de Águila”), avisa:

-”Mirad!!!! Porahí””” (la calle más empinada y estrechica de todo el pueblo. que digo… de toda la comarca!!!!

(en una fachada había una placa del 10 cm de largo por 5 de alto con la señal de la ruta… vamos… para miopes…)

Subimos la cuesta y arriba del pueblo se ve una carretera que sube, y sube. Ya verás como es por ahí.

Y efectivamente. Allá que vamos carretera arriba (todo balizado deciá…. todo bali…leches!!!).

Arriba un cartel maravilloso: “Bienvenidos a  Navarra”.

Guillermo:

-”A partir de auí ya estará mejor balizado y tal….”

Desde arriba se puede ver el Ebro hasta varios kilómetros de distancia, “el nacimiento/inicio” del canal de Lodosa…

Empezamos a bajar y se me pone la sonrisa en la cara… el camino se estrecha hasta quedar en un minisendero con inclinación importante… Allá que voyyyy!!!

Llego abajo y espero al resto que… (bajada censurada por orden ministerial o parecido…).

Nuevo Testamento (sí que se va a alargar esto, sí…)

Bien, por donde iba..

Ah sí…

Antes de Llegar a Lodosa, nos volvemos a perder gracias al mágnífico balizado de postes Navarros.

Obligamos a un pobre seños enbici que pasea a su hijo, a decirnos por donde continuar y nos olvidamos de los postes…

Conclusión: “CANAL DE LODOSAAAAA” (si quieres ir a Lodosa…. casi que ir al lado del canal verdad.).

Llegamos a Lodosa y ya con la experiencia que da el haber preguntado mas de setecientas veces en un mismo día, Guillermo apresa a una pareja mientras el resto le esperamos

bajo la señal que indica donde va la ruta.

Otro pueblo, y estamos perdidos. Solo ponen postes donde es recto y es imposible perderse. Ahora si, para los cruces no hay presupuesto.

En el puente de entrada, chelu pregunta a un mozo que va en bici.

Resultado:

  • El mozo está perdido
  • El mozo está reventado
  • El mozo es de Calahorra y no sabe in por donde le da el viento
  • El mozo se nos junta.

Seguimos avanzando y de vez en cuando miro para atrás. Allá al fondo se ve al mozo que nos sigue mas mal que bien… y nosotros no podemos aflojar mucho (aunque lo hiciéramos) porque nos vana a dar las mil…

Un porrón de kilómetros después, a una media de 27 km/h (para esperar al mozo…) aparecemos a la entrada de San Adrián. Nos merecemos un descanso. Llevamos 80 Kilómetros y como la ruta continúe así, no te quiero contar.

Una caña / bebida de cola (si quieren publi que nos patrocinen “la Night”) después. Montamos en la bici de nuevo.

A un paso Calahorra, vamos cosa de tres kilómetros. Venga chicos que esto está hecho.

20 kilometros después. Estmaos al lado de Calahorra. Por seguir los postes, que aquí si que hay y puestos para ver la ciudad desde todas sus vertientes. No haremos comentarios ni recitaré lo que “Ojo de Águila” iba diciendo por el camino

pero al alcalde de la ciudad le tenían que pitar los oídos SI o SI (culpa tendrá el pobre hombre…).

Por fín, vemos desaparecer poco a poco la estampa de esa población. Nuestro próximo objetivo Alfaro.

Alfaro tiene ruedas. Creedme. No había forma de llegar, pero al fin. Nos plantamos en la población.

Hace un calor de tres apres de narices y nos detenemos junto a unos pinos.

Patxi, atraca grita a un transunte que va por la otra acera con una bolsa de plástico en la mano:

-”Eso que llevas es fruta, ehhh??????”

El hombre espantado solo acierta a cabecear en sentido negativo y aprieta el paso y la mano con la que agarra la bolsa.

Un par de minutos después montamos en las bicis y unos cientos de metros más adelante volvemos a ver al hombre que esconde la bolsa….jijiji

Salimos de Alfaro en dirección a Castejón por una carreterilla que discurre paralela al Ebro hasta el polígono.  Los brazos de algunos, entre los que me incluyo,

están cambiando de color a modo de camaleón, hacia un rojo teja de esos que por la noche no te dejan dormir con el solo roce de la sábana (lo sé, la protección en este tiempo ya es necesaria y tal…).

En castejón atravesamos el polígono en busca de la pista que, cruzando los dominios de “La Sebastiana”, nos acercan a la Ebro Química. Nunca pensé que ver esa fábrica me haría tanta ilusión. Y a “Ojo de Águila” ni te cuento!!!.

Poco más tarde despedimos a Patxi para terminar subiendo a Murchante tras 148 kilometros de ruta “balizadísima y sin problemas”.

 

P.D: Demostrado. No hay que ser J.R. Tolkien para rellenar un montón de líneas. Eso sí con mucho menos acierto, claro está.

P.D2: Ni falta de ortografía, ni nada, esto ni lo reviso. Se publica tal y como está que estoy frito de la ruta y de la crónica!!!!

P.D3: Pero aun ahí…. no te da vergüenza perder el tiempo con estas cosas?… No tienes amigos??? sal de casa anda… tira!! fuera!!! anda a echar!! fus fus……

 

El sábado, la familia dejó solo en casa a Diego y éste no tuvo otra ocurrencia que pillar el programa del GPS y empezar a crear una ruta…

A las 8:30 quedábamos en el parque un montón de gente (tanta que se me olvidará alguno así que por una vez no los voy a nombrar uno a uno (total, ellos ya saben que estaban allí…).

La cosa es que podía ser la primavera (que la sangre altera), o la fase lunar… la cosa es que… parecía que habíamos anuciado almuerzo (a ver si no me enteré de esa parte…).

Abandonamos Murchante por el cementerio y pasamos cerca de Cascante por una de nuestras más transitadas rutas.

Yo estoy cansado y no he dormido bien, me noto flojo. Menos mal que con la cháchara la gente no aprieta.

Pasamos Tarazona, por encima, llegando al Embalse de Santa Ana y recorriendo la carreterilla que serpenteando nos lleva a Torrellas.

Nos detenemos a comer algo. Pronto viene la parte dura de la jornada y es mejor que nos pille avituallados.

Guillermo, cual pastor, obliga a “la ovejica” a meterse por el camino hacia Los Fayos mientras ella decía:

-”Yo por carretera, yo por carreteraaaa”

(al camino derecha…)

Pasamos la chopera, el pueblo y dejamos la presa a nuestra derecha para continuar junto al río Queiles por el valle que tantas veces hemos recorrido en dirección a Vozmediano, hasta que un par de kilómetros

más adelante, el Sherpa, nos indica una pista a la derecha que sube hasta la misma cresta del monte.

Son u par de kilómetros de cuesta, llevadera, pero cuando uno no tiene su día…

Arriba esperamos hasta reunir al grupo. La ruta discurre por la mencionada cresta, empalmando caminos hasta Vozmediano. La parte buena es que el mayor desnivel ya lo hemos ascendido…. de golpe.

En Vozmediano, nueva parada a reponer algo.

Continuamos por carretera en dirección a Agramonte, para girar a la izquierda donde el maestro DiegoSam, guru del GPS, nos dice.

Comenzamos una bajada por pista, con alguna pequeña grieta y piedra suelta. Feliciano va a mi lado a velocidad terminal, hasta que encontramos un cruce. Hay que parar porque nuestro guía es más… civilizado, bajando.

Mientras freno, miro atrás y veo a Jarauta (jodo, como baja tu bici eh…. y lo preocupado que estabas el día que la estrenaste porque había que “hacerse” a ella).

Justo detrás, entre los matorrales aparece el conde Dracúla. Inmediatamente recuerdo las películas en blanco y negro y miro el cuello de Marta. No, no se ven indicios de mordisco.

Sin embargo el conde Orta (digo Dracúla), con la boca ensangrentada y con hilos de sangre cayendo hacia el cuello, está acechando y por fín veo que Feliciano está con la mano en el cuello…

Tras desenganchar al “Vampiro de la retro” y limpiarle, le explicamos que no tiene que morder todas las ramas del camino, ni poner los morros cuando una se cruce en su trayectoria.

Con la lección bien aprendida proseguimos, si bien compruebo, como el grupo mira de reojo al “Nosferatu Moncaino” y cada cual, protege el cuello con la braga e incluso con calzoncillo de cuello alto… por si las moscas.

La ruta marcada es una sucesión interminable de sube y baja, hasta que atravesamos la carretera que desciende desde Agramonte a SantaCruz, para continuar, una vez atravesada ésta, por el otro lado de la ladera.

Es aquí donde me emociono, al ver el formidable grupo que formamos…

No es que seamos buenos ciclistas… es que hay más arte que en el Circo del Sol!!!!

Llega una bajada, con piedras hermosas, redondas, gorrrrdas y bien repartidas y “el  trapecista” nos muestra como se hace un looping…

Frena con el de adeltante y voala!!!!  ahí tienen al hombre ariete!!!  jijiji

(Por suerte no se hizo daño… o eso decía, vamos…)

Continuamos bajando y llegamos a la carretera que va de Vera a SantaCruz. Esta vez tomamos el asfalto y comenzamos el descenso a Tarazona.

Vamos tranquilos, hasta pasar la rotonda donde está el cruce para descender al pantano del Val.

Nosotros continuamos a Tarazona pero un bólido musculado pasa a toda velocidad…

Es un meteorito? un avión? superman??  NO. Es Feliciano, dando pedales que parece que se le va a salir la cadera!!!

Salto y voy con él. Detrás se nos unen unos cuantos más…

Vamos dando relevos o demarrajes… no lo tengo claro, pero si que al pasar de 67 km/h) me cuesta aumentar velocidad, porque no me dan las piernas…

Llegamos a Tarazona y…. nos detenemos.

Dani? donde está Dani…?

Ha desaparecido.

Telefono en mano, veo cabecear a Feli, hablando con el desaparecido…

Cuelga.

Vale, que nos vamos… que él ha parado y bla bla bla… y que dice que bla bla bla…

Seguro??? que si que si… que dice que …. bla bla bla…..

Ah vale….

Por la vía verde del Tarazonica, vamos a ritmo alegre pero sin forzar, que mal día llevo y encima acojonado… toda la vía verde con el vampiro a mi “lao” mirándome la yugular…

Por fin llegamos a Murchante y me siento a salvo. Ahora voy a por una ristra de ajos para frotármela por el pescuezo, que tras la ducha… me volveré a encontrar con “éste” y solo falta que tenga hambre….

Muchante, 8:30 de la mañana salen del parque cuatro monturas con sus jinetes, Amis (Jarauta), Pontos (Guillermo), Dogos (Sierra) y D’Artacán (yo que soy el más guapo).
Nos encaminamos a Montealto con destino final por determinar según tiempo y fuerzas. La previsión anuncia aire, mucho aire, que nos respeta un poquito hasta comenzar la aproximación  a los Royales en que nos muestra su verdadera cara, feo él. Llevamos por ahora parte del recorrido de la Night y Guillermo nos va explicando la variación que ha tenido durante estos años; se siguen recordando con mezcla de humor y terror aquel barro pringoso y asqueroso del 2013 que hizo las delicias de mecánicos de bicis y vendedores de detergentes de lavadora.
Cruzamos la carretera Cascante-Fitero y ascendemos lentamente a Montealto; quizás sea este el tramo más pesado, son solo 5 kms pero el viento en contra molesta y el desnivel que vemos aproximarse obliga a reservar fuerzas.

“Hoyas de Najera” se llama el barranco que asciende Montealto y que nos da un respiro; aunque el desnivel es mayor, la pista está protegida del aire y las conversaciones comienzan a ser más animadas y las respiraciones menos ruidosas. La subida llega a ser divertida y llegamos hasta la antena de Montealto donde se bifurca el camino que desciende a Valverde. O al menos descendía la penúltima vez que lo hicimos, porque en ésta hay que darle a los pedales incluso cuesta abajo. Lo siento Jarauta, es lo que tiene la gravedad y los caprichos de sus leyes: los kilos cuesta arriba molestan al ciclista, pero los flacos cuesta abajo os quedáis donde os corresponde ¿estás conmingo no Sierra?.

Tomamos el merecido café en “El montero” y emprendemos el regreso dirección a Fitero por el valle de Añamaza. Se agradece dejar las pistas en mal estado habiendo tenido el aire en contra y ahora avanzamos a buen ritmo. Atravesamos un valle con historia de renombre, conocido por muy poca gente y por el cual hemos paseado nuestras bicicletas al menos un par de veces. A nuestra derecha dejamos los restos de “la Botica de los moros” o antiguo Castillo de Añamaza, de gran importancia en su tiempo de esplendor. Y aquí de nuevo hace su aparición el espíritu práctico de la tresena que me acompaña. Mientras yo cuento historias de moros y cristianos peleandose en la cima del monte, estos tres mosqueteros capitaneados por Dartacanllermo ven montones de piedras mal aprovechadas que  estarían mejor en el volquete de un camión dirección a una gravera que luego encontraríamos en nuestro camino. (Previo reciclado de ventanas, marcos y puertas si los hubiera.)

Pasamos por la parte trasera de las Roscas, a ninguno de los cuatro se nos ocurre la idea de subir la rampa que vemos y aún recordamos de una excursión no muy lejana, en la que Chelu nos obligo a subir bicicleta en mano hasta la cima de las dichosas rocas. Bueno, no sé si fue así o algo parecido, pero Chelu si que estaba y dijo algo así como “yo hago el camino” o “me cago en el camino”.

Rodamos desde Fitero a Cintruenigo (Os recuerdo que por aquí un tal Becquer, romántico él, vió una bella mora en una cueva que debía estar apetecible, porque un caballero cristiano perdió la cabeza por ella y en vez de hacer la guerra dejo la espada y se dedicó a otros menesteres menos sangrientos) . Desde Cintruenigo Guillermo nos enseña una variación que yo desconocía. En vez de ir hacía el Boquerón tomamos otro camino que empalmará con parte de la Night. Es algo más largo pero más novedoso y juguetón, menos rectilíneo y con desniveles más irregulares, pero se hace con gusto porque vamos bien de fuerzas.

Finalmente, llegamos a Murchante donde se celebra con una cerveza fresquita una jornada creo yo que divertida y hecha a un ritmo muy digno. Bueno, a lo mejor la cerveza sin jornada también hubiera estado muy digna, pero es lo que tienen los clubs de ciclismo, que hay que pillar la bici de vez en cuando.

DIA DEL PADRE

Publicado: abril 3, 2014 en Otros

Día 18 de marzo, Mery yo, Marta, decidimos que siendo el 19 festivo en Navarra, día del padre, y con la buena predicción del tiempo vamos a salir a rodar una vuelta no muy larga. Así que… decido! mandamos whatsapp al grupo karrikiriBTT y convocamos a la gente ¿se animaran?

Día 19, 9 de la mañana en el parque y allí estaban: Mery, Guillermo, Cope, Malacate, Feli, Jose Angel, Ignacio (del club amarillo) y yo Marta. Sin ruta decidida nos preguntan a nosotras a donde nos dirigimos y Mery muy rápida responde “vamos a hacer la Night & Bike” todos de acuerdo con su decisión nos ponemos manos a la obra y de paso aprovechamos para hacer un reconocimiento del estado de los caminos pensando en los preparativos de esta tercera edición.

Ponemos rumbo a “la cuesta de los Guerreros” para coger el camino. El aire sopla en contra… hacemos pelotón y cojo rueda… Mery nos sigue perfectamente así que continuamos. Ya a los pies de los royales nos desviamos a la derecha, el terreno está completamente seco, no queda ni un charco del año pasado jajaja!! y está en buen estado.

El aire parece que se calma o es que yo hoy me encuentro bien… primeras subidas del día y buenas sensaciones, ahora toca la parte que más me gusta del recorrido, la bajada y el tramo hasta la carretera de Fitero así que bajo piñón y meto plato… a disfrutaaaarr!! Ya en la carretera nos agrupamos y nos adentramos en el último tramo antes de lo que sería el avituallamiento que por desgracia no está montado hoy… pero hacemos una parada para reponer fuerzas antes de la subida.

En la subida pega el sol y al estar bien resguardada hace calor, cada un@ pone su ritmo y vamos llegando a la parte más alta, bien!! Todo el grupo se encuentra arriba y ahora toca de nuevo bajar.

Ya estamos de vuelta a casa, buena ruta, buena compañía y queda la mejor parte, reponer líquidos en la terreza al sol, jajaja.

Hasta la próxima…. Iñaki no faltes mucho que esto de las crónicas se te da mejor a ti que a mí…

(Espero no haberme dejado a nadie de nombrar, hace ya unos días de esta salida y a una le falla la memoria…)

Abro un ojo… me duele todo!!!

Mis riñones parecen recién pasados por una picadora de carne…

Hoy vamos a Yerga (esto empieza a parecerse a la película del día de la marmota aquella…). La verdad es que la ruta es chula pero en un invierno subir cuatro veces… (cuatro? sí, creo que sí…).

Pero esto es así, y como solamente andan andanadas de viento tipo Katrina… disfrutemos de la mañana…

En el parque esperábamos multitudes (miles y miles de bikers) esperando acompañarnos, pero vino Chelu, después Guillermo y Dani con Iñigo (hoy nos acompaña por primera vez)… un grupete de tudelanos (Bauti, Diego y Patxi) y finalmente Samuel que casi se queda a ver a Alonso. Ah, es verdad… un dolorido Iñaki, estaba por allí, aun preguntándose porqué tenía que haberse levantado a esas horas para seguir auto-flagelándose los riñones…

Como dijo una vez Confucio (o fué Samuel…):

-”Un Karrikiri no se rinde nunca. Si hace falta, pedalea con las manos!!!”

Y repitiéndome la frasecita una y otra vez, bajamos la cuesta para pasar junto al almacén de Jisman…

Con un viento de esos que nunca quieres para andar en bici, pasamos por el estrecho y el boquerón. Poco más tarde estamos en Cintruénigo.

Salimos del planeta Cirbón, por carretera, hacia Fitero, pero poco dura nuestro rodar por asfalto, ya que en el cruce con desvío a Corella, nos metemos por un camino (y que camino…) ya enfilando hacia Yerga.

A decir verdad, el camino, cuando es en sentido descendente es una gozada. Saltos, pedrusqueros, grietas (para saltarlas…) y un sin fin de “particularidades” que lo hacen… “diferente”.

Ahora, a la hora de subirlo, es otra cosa.

Cuando no se le mete una mata voladora a uno en el cambio, saltaba una piedra disparada por la rueda de otro o alguien metía la rueda en algún socavón y tenía que poner pie a tierra. Pero… esto es mountain bike…

Doler, duele, pero como si del rosario se tratase, voy recitando la frase/mantra de Samuel a ver si con eso me olvido de los riñones.

Pasamos la carretera de Alfaro-Grávalos, mientras Guillermo nos señala la localización aproximada del Hotel Palafox, por si alguno quiere ir a almorzar…otro día…

Un kilómetro y pico después de cruzar la carretera, estamos disfrutando de una barrita. ahora empieza lo bueno.

Arrancamos de nuevo, y encaramos el trozo más duro de la mañana. Son unos tres kilómetros de rampas más duras que las del propio monte Yerga. Las piernas me responden así que voy dándole, pero a cada pedalada
ni mantra ni tontadas!! Se me parte la espalda!!

Aguanto la parte dura, pero tengo que bajar el ritmo y ya…

Bauti, Diego e Iñigo se van y bajo el ritmo agachando el torso para estirar los musculos… “Cagüen tooo”

Subo tranquilo. Quedan casi 10 kilómetros de subida así que ya me pillarán y subo con el resto…

No vienen… Y me como todo el viento…

“Un Karrikiri no se rinde…. ”  si pillo aquí a Samuel… le arreo con un canto rodao…

Finalmente, solo me como todo el viento y subo hasta arriba.

Yo: -”Llevais mucho rato?”

Diego: -”Hombre llevamos ya unos minutos… hemos subido a saco…”

Yo: -”Pues algo ha pasado por detrás porque me tenían que haber pillado. Vamos a ir bajando…”

Descendemos desde el repetidor a la pista y al poco nos encontramos con el resto que suben.

Unos han ido a su ritmo y otros han tenido mal día subiendo… pues si que estamos bien..

Pido algo para el dolor y el boticario, Chelu, me da un ibuprofeno (creo porque me lo tomé sin mirar mucho…). Samuel que anda con dolor de cabeza también tira de botica.

(pensando ahora, seguro que le dolía por las maldiciones que le echaba yo subiendo acordándome de la frasecica… a ver si voy a ser como los santeros del Budú…)

Samuel quiere estar en casa a la una. Quedan 40 kilómetros, con una bajada muy muy mala, un camino divertido pero complicado…. y son las 11:45.

Diego:-”Imposible Samuel..”

Empezamos a bajar y pese a que Diego advierte que es mejor por la otra bajada, yo me empeño en descender por donde hemos subido. En mucho peor estado y más revirada en pos de un menor kilometraje
para llegar antes… al poco estoy convencido… Diego tenía razón… pero ya no hay vuelta atrás.

A media bajada parece que la pastilla me empieza a hacer efecto y se me empieza a pasar el dolor… que biennnnnn.

Para cuando llegamos abajo, estoy como un chavalín… solo una leve molestia…. BIENNNNN!!!!!

Ahora tengo ganas de dar pedales y divertirme, que ya era hora.

Bajando, viento a favor, ganas de pedalear y un camino… divertido …. jujuju

Miro de reojo y tras de mi, Samuel, pedalea como loco para no perder coba… el marcador señala casi 60 Km/h.

Saltico, derrape, otro saltico… eeeeuhhhhhh la curva uffff…..

Y llegamos a la carretera de Alfaro. Ya hemos calentado…

Nos metemos de nuevo en el camino que lleva a Cintruénigo, y este tiene más tela…

De fondo se oye:

-”Suaveeeeeeeee, suaveeeeeeee….”

Y de rato en rato bajamos ritmo…  pero nos hierve la sangre bajando… que ganas de darle fuerte…

En Cintruénigo, queda patente que hemos calculado muy justa el agua y la mitad de nosotros NO llevamos ya nada en la mochila…

Gracias a Dani que nos deja dar un trago, reanudamos hasta casa, porque en ese pueblo, tienen cerradas todas las fuentes… (debe ser la crisis…).

Bajando por el boquerón, hay ganas de darle pero hay alguno con un bajoncillo y vamos regulando…

Por fin, llegamos a Murchante.

Qué horas es Sam:

-”La una en punto.”

:-)

¡¡QUE VIVA EL IBUPROFENO!!!!

El viernes estábamos en la cochera de Jarauta, preparando las cosas, cuando apareció el “KarrikiriMovil” vestido de gala para la ocasión.

No es que este club tenga muchos lujos, pero en cuanto a apoyo e ilusión del “ChiriChofer”, no hay igual.

La verdad es que en las fotos, luce, pero en directo, con el ronco sonido de su motor, el rotativo encendido y los focos marcando el camino… parecía salido del Dakar.

(y ya no digo nada de las gavillas de sarmientos que le aportaban un caracter rural donde los haya… vamos… un lujo de aparato, al servicio de los Karrikiris).

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A las  6:30, quedábamos en la plaza y entre unas cosas y otras serían casi las 7 cuando salíamos, aun a oscuras, pero con el cielo manchado de tonos anaranjados.

Empezábamos despacio… pero despacio despacio…Atravesamos Tudela y su puente , con un Ebro rebosante de agua, para girar inmediatamente después, a la izquierda, para continuar por los sotos del río en dirección a la recta de Arguedas.

Llegados a la carretera, circulábamos un par de kilómetros por el arcén, hasta encontrar la pista adecuada.

Para recortar tiempo, habíamos decidido ir a parar a la “carretera de los militares” para llegar después a Castildetierra.

Bajo el monumento  natural, se encuentran nuestros fieles Alberto y Jose Luís (“Chirico” y “Arias”, que hay que decirlo todo!!!) con la mesa preparada, el café dispuesto y las pastas como si recién salidas del horno fueran.

Aun cuando nos acercábamos, escrutaba yo la mirada, en busca de la Mery, por si se había escapado y viajaba entre las gavillas de sarmientos… pero no…

Salimos por la perimetral del polígono y el desayuno parece haber hecho efecto.

Vamos con un cuarto de hora de retraso sobre el horario del año pasado pero poco a poco, vamos tirando del grupo que responde y aumenta ritmo. Esto marcha!!

Aunque amaneció hace ya una hora, la temperatura no ha subido mucho, pero la simple presencia del sol sobre un cielo límpio de nubes, nos indica que el día será perfecto.

Pâsamos junto al monumento del pastor, y poco después a la carretera de Sádaba, por la que nos acercaremos a Carcastillo.

Callejeamos hasta encontrar la campa donde el Karrikirimovil nos espera.

Doscientos metros antes de verlo, sabemos que está ahí (que olorcico desprende la fogata, la panceta, chistorra y demás cosicas que nos han preparado los chefs).

Mientras almorzamos, pasan varias cuadrillas de ciclistas, y todos sin excepción se quedan mirando y lanzan algún

-”JOOEEEEEEEEEEEE…”

Con el estómago lleno (tal vez, demasiado lleno), continuamos junto al río Aragón que nos hace ver, de dónde sacaba, tanta agua el Ebro a su paso por Tudela.

Poco después comienzan los toboganes y algunos disfrutamos bajando de salto en salto por las grandes losas hasta que finalmente llegamos al puente de Cáseda.

Allí nos espera nuestro equipo de soporte.

Algunos comen algo, bebemos y continuamos, ahora cuesta arriba hasta llegar a la carreterica del canal.

Cuando falta cosa de un kilómetro para Gabarderal, reunimos el grupo para llegar juntos al punto donde, los “de a pié” de Murchante suelen comer.

Allí están el, siempre dispuesto, personal de apoyo, preparándoles unas sartenadas de comida (que no quisieron compartir…). Así que nos vamos babeando como el perro de Paulov.

Nos dicen que no hace 10 minutos que han pasado algunos del club de carretera… entonces, no vamos tan mal de tiempo…

Ya en “Yamaguchi”, nos detenemos a rellenar botellines y decidir por donde iremos (carretera, el camino del río o el de los toboganes). Algunos queremos ir por el río pero como nadie se acuerda
donde se tomaba el desvío… acabamos yendo por el de los toboganes, todos juntos.

El camino acaba a escasos veinte metros del punto más alto de la carretera, por lo que llegados allí, nos dejamos caer hasta el castillo.

Es la una en punto y los Karrikiris estamos bajo las almenas de Javier.

Foto de rigor, y vuelta a montar en la bici. comemos en Yesa y aun queda la última cuestica del día.

Minutos después  aparecemos por el albergue esperando que llegue el KarrikiriMovil para dejar las bicis, ducharnos y acudir al restaurante a dar cuenta de una merecida comida.

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P.D: Al igual que no he querido contar ciertos detalles de la ruta, tampoco diré nada de la meriendica que prepararon algunos en la terraza del restaurante. No os preocupéis, mi boca está sellada :-)

Estrenábamos ruta.

Guillermo, me comentaba, ayer sábado, la posible ruta que se le había ocurrido realizar y la verdad es que tenía muy buena pinta (…tooo pa´rriba).

Como, a priori, la ruta era más corta que las últimas, decidimos dormir un poco más y salir a las 9:00 del lugar habitual.

Puntuales como un clavo, aparecen por el parque: Guillermo, Roberto, Jarauta, Bauti y yo mismo (Iñaki).

Junto a Bauti, viene de Tudela, Roberto Val. compañero de Spinning con el que hoy compartiremos ruta.

Salimos del pueblo por el Soladrero, camino de la antigua estación de tren “del Tarazonica” y por la misma vía verde, subimos tranquilamente.

Llegados a la altura de Vierlas, abandonamos el trazado  para empalmar con la carretera que va a Cunchillos.

Tras un par de kilómetros asfaltados, llegamos a este último pueblo, saliendo del mismo por un camino que ya va acercándonos a la primera subida del día.

Subimos a los molinos del puerto de “Las lanzas” en una mañana perfecta.

Temperatura adecuada, sin viento, un sol agradable… QUE MAÑANICA!!!!

Vamos, tanto es así que arriba, y por primera vez este año, cambio los guantes de invierno por los de primavera, ya empezamos a tener ganas de quitarnos forros…

Ha sido la primera cuesta pero como ya avisaba a mis compinches, había que guardar fuerzas para lo que estaba por llegar…

Abandonamos los molinos por la pista de la izquierda (una vez arriba como decía) para acercarnos al punto más alto del puerto en cuanto a su versión asfaltada se refiere.

Los próximos 3 kilómetros son los únicos que, ni el guía oficial ni yo, conocemos aunque, dice el “Sherpa Orta”, que vio una pista que bajaba a la subestación eléctrica desde su camión (madre, madre…).

Allí y sin cruzar el puente, empezamos el descenso por un camino que se transforma en sendero y poco después en rastrojera cuesta arriba…. hasta que escucho un

-”Ye Heeeeeeeeee”

Miro atrás y no hay nadie… Upss

Vuelvo y abajo están esperando:

-”Tiene que ser por ese otro que se ve al otro lado de esa finca”

Minutos después y tras un corto tránsito de modo rotabator, seguimos bajando, ahora sí, por el camino apropiado.

Cuando se ve la instalación eléctrica, Guillermo me dice:

-”Lo veeeeeeesssssss, si ya te decía yo pero no confías en mis dotes de orientación…!!!”
(EJEM…)

Anunciamos al resto del grupo lo que se nos viene en breve.

Pasando bajo la carretera (por un túnel) daremos con una cuesta de las de aupa. Frente a nosotros, la sierra de la Diezma, y un “caminacho” que parece subir como si de una vía al K2 se tratase.

Roberto Val, mira y replica:

-”¿¿¿Seguro que se puede subir eso…???”

Quinientos metros más adelante estamos todos en molinillo, luchando por que la rueda delantera no despegue del suelo y rezando para no caernos (a ver quien vuelve a montar en una pendiente que supera, por amplio margen, el 20%).

La cuesta calculo que medirá del orden de un kilómetro y medio, que queda impreso en la mente de aquel que la asciende. 

Todos sin excepción subimos montados en las bicis (dicen las malas lenguas que Jarauta decía al que llevaba al lado):

-”Esto lo subo por mis Webs, cojones que si la subo…!!! “

Y a decir, que cumplió su palabra…

Arriba, aun con el resuello, Roberto Val, pregunta:

-”¿Esta cuesta tiene nombre?”

-”No”

-”Pues hay que ponerle porque lo merece…”

Un par de minutos después, anuncia

-”EL Molinillo, así la llamaremos”.

A lo que Jarauta responde (yo la llamaría “Putadón”)…

Así que con ese par de nombres que queda bautizada y que quienes la prueben digan con cual se queda cada cual…

Estamos en la cresta de la sierra, pero aun nos queda por subir. Sin embargo, la altura alcanzada hace que el resto sea pan comido.

Continuamos por una pista que asciende suavemente y nos deja al final de la carretera de subida a la Diezma (la que sale desde Grisel) y terminamos la ascensión por asfalto.

Arriba, nos detenemos para comer algo y continuamos por la pista de los molinos hasta una bajada conocida como “la cicatriz”.

Es aquí donde vemos tres asustados corzos, que corren ladera abajo evitando el contacto con nosotros.

Por la pista, unos paseantes, se detienen para ver como se les acercan, mientras el niño que les acompaña, sale corriendo despavorido viendo que se le echan encima al grito de:

-”Que nos pillaaaaaaaaaaaaaaaaann”

Los asustados animales al ver que frente a ellos había “berreadores comunes” (subespecie humana) optan por cambiar de rumbo y evitar todo contacto con humanos.

Descendemos y terminamos en la carretera de Veruela, desde donde bajamos hacia la rotonda de Santa Cruz.

En ella, están un grupo de amarillos (no son chinos, sino ciclistas del C.C. Murchante), esperando por el resto de su grupo.

Nos detenemos un par de minutos para charlar con ellos y continuamos, bajando hacia el pantano.

Pasamos Los Fayos y nos adentramos en la chopera que tantas veces hemos cruzado este invierno, para volver a subir, al cementerio de Tarazona.

Ya arriba, Jarauta no quiere oír hablar del Tarazonica así que nos anima a elegir alternativa de vuelta (¡¡y que acertadamente!!).

Decidimos volver por “los sifones” y tras algo de turismo (visitando caminos nuevos…), terminamos por dar con el dichoso sifón (y con “el aglomerao” aunque… esa es otra historia… ).

Pasamos junto a la reserva de agua de “La Mancomunidad de Aguas del Moncayo” y continuamos nuestro descenso a Monteagudo.

De Monteagudo pasamos a Cascante donde Guillermo vuelve a ejercer su mando de guía oficial y nos desvía para pasar frente al Termolúdico… (qué tramará…)

Por la entrada a Cascante, que viene de la carretera de Fitero, y en dirección “al Romero” avisa:

-”Preparaos para una última de molinillo”

-”Al romerooooooo??”

-”NO!!”

Nos desviamos y como de la nada, junto al camino sale una especie de (no se ni como llamarlo): Bulto de tierra????

Empinado, muy empinado y tomando carrerilla cada cual intenta subir como puede.

De arriba y sin tiempo para pensar,  arranca un vertiginoso descenso con escalones incluidos de los que a mi y algún otro (“sevillano” que andaba por Castejón…) nos sacan la sonrisa.

Que bonito!!

Animados por esta sorpresa, decidimos evitar el trayecto final previsto y decidimos volver hacia nuestro pueblo por “otro lugar”, y que no podemos citar porque…podría ser parte de cierta
prueba cicloturista nocturna a celebrar el próximo 14 de Junio… así que… digamos que llegamos a Murchante con una sonrisa en la boca tras una ruta completa que terminó con 76 Kilómetros
preciosos y que seguro que repetimos.

Al filo de…Roscas

Publicado: febrero 17, 2014 en Crónicas

No hay quien entienda a estos romanos (decía Asterix)…

Si ponemos una ruta larga…es larga…

Y si es corta, de 60 kilómetros,  para que la gente salga y así… salimos los mismos…(no more comments).

Al parque acude Guillermo, Chelu, Cesar, Patxi, Jarauta y yo (Iñaki).

Salimos hacia San Gregorio, aunque antes de llegar a la ermita, giramos a la izquierda por el itinerario de la primera Night & Bike Murchante.

Atravesamos “el estrecho”, y siempre por buena pista, nos acercamos al “Boquerón” (cauce de agua subterráneo excavado hace varios siglos y en actual uso para regadío).

Pasamos por encima y continuamos, entre viñedos.

Llegados a la carretera de Madrid (pasado Cintruénigo y sin llegar al cruce del que deriva la carretera que va a Fitero), atravesamos el asfalto y acto seguido nos metemos en un camino.

Por éste, adelantamos a compañeros “BTTeros” que al parecer son Tudelanos.

Primero tres, y una vez llegados a la carretera del polígono de Fitero, a otra cuadrilla en la que a ojo irían  otros 15 o 20.

Continuamos tranquilamente hasta el puente del río, en Fitero, lugar en el que giramos 120 grados a la izquierda, tomando la carreterilla que sube al Espinete.

Poco más adelante, volvemos a desviarnos por un camino a la derecha, evitando así el asfalto.

Rodamos por un buen camino, por el que hoy, a diferencia de otros días, hay mucha actividad. Coches, todo terrenos, algunos hombres en su huerto que saludan a todo el que pasa…

El camino discurre entre el río y las paredes de su izquierda, en cuya cima se elevan las formaciones rocosas conocidas como “Roscas” y que a más de uno parecen Donuts o Hamburguesas dispuestas “en pilas” (curioso sitio si no lo conoces…).

Siguiendo el camino adelantamos a un nutrido grupo de cirboneros con los que chelu se para a hablar. Dicen que leen alguna de nuestras crónicas (un saludo desde aquí para vosotros!!) y le preguntan por la ruta del fin de semana anterior.

Poco más adelante, el único esfuerzo del día. Una cuesta con varias zonas diferenciadas y muy muy bonita.

Empieza el ascenso y Cesar va delante de mi marcando el paso, en un terreno que posiblemente llegue al 20% de inclinación.

Al poco, hemos superado la zona más dura y bajamos pulsaciones rodando por un falso llano que nos volverá a dejar en una zona que inclina otra vez, pero ya sin el apretar de dientes del inicio.

Avanzamos y seguimos subiendo los aproximadamente dos kilómetros que tendrá la cuesta y arriba nos detenemos a reunir al grupo.

Todos han subido bastante bien. Se nota que acumulamos kilómetros durante el invierno y empieza a surtir efecto en nuestro estado de forma.

Apenas son las 10 de la mañana y en teoría solo queda volver, cuesta abajo hacia casa… esto no puede ser…

Y como no puede ser… Patxi y un servidor convencemos al resto de practicar algo de “ciclo escalada”.

Bajamos la primera parte  de un sendero roto y nos acercamos al siguiente objetivo.

Delante de nuestras narices, se encuentra “Roscas”.

-”Parece que allí hay una especie de senderico… Venga por allá vamos a subir…”

Ya hacía tiempo que no utilizábamos el modo “R” (rotabator).

Mientras Chelu pregunta que por donde vamos a llegar al “senderico”, y que no se ve camino alguno…

Lo dejo con la palabra en la boca mientras empiezo a rodar campo a través, por un pedregal con cada roca tal que las utilizadas por Perurena en sus mejores tiempos.

Entre cardos, pinchos y rocas avanzo mientras al fondo se oye:

-”Yeeeeee ande vas…. si ya lo sabía yooooooo….. es que esta gente no es normal….” y cosas parecidas…

Espero unos segundos más y miro de reojo… todos siguen el nuevo itinerario y Chelu hace lo propio mientras se ríe a la vez que cabecea de lado a lado…

Conforme nos acercamos al “sendero”, compruebo como se inclina más y más hasta parecer una pared.

Plato pequeño, piñón casi grande…. vengaaaaaaaaa

Pié al suelo. Esto no hay quien lo suba.

Así que… bici al hombro y para arriba.

De fondo se escucha el cantar del “morgón autóctono” que no para de berrear  mientras avanza y nos hace fotos a los de delante…

Llega un momento en que e que termina la tierra y empieza la roca.

El de abajo del todo nos mira mientras reza:

-”Si ehhh… y ahora qué ehh…… si es que…..”

Patxi está en estado de trance y solo ve cumbres… ya tengo excusa para decir que la culpa es suya…

Subimos, escalamos, trepamos o hacemos el cuadrúpedo roca arriba mientras nos pasamos las bicis de mano en mano hasta que llegamos a la cresta. De fondo… continúa
el aberroncho cantando…

-”Si es que si lo cuento no me creen… NO ME CREEEEEEN…  y tal que cual…”

Mientras desde la cima, mirando muchos metros para abajo, el resto le miramos, con la expresión profunda, que pone un pollo al ver una nube…

Guillermo, que nunca dice nada, salta:

-”Pero quieres callarte y subir de una vez!!!!”

El otro se pone en marcha y al rato, escucho…

-”Si cabrones, gracias por ayudarme a subir la bici!!!”   (upsss estábamos embelesados con el paisaje, poer ya está aquí….jijiji).

-”Ahora querreis subir allí a la cima del todo, no?. …Llamamos a calleja para que traiga piolet y cuerdas?”

Para cuando había terminado de hablar estamos subiendo, por una zona un poco… compleja para que decir lo contrario…

Esta vez ( con la inestimable ayuda de Guillermo), el mozo sube sin dejar de hablar… hasta la mismica cima….

Tras estar un rato deambulando cual bandada de “avechuchos” decidimos bajar, con el mejor estilo posible (unos a lo cangrejo, otros apoyando el culo…), vamos todo un espectáculo digno de una película de Berlanga.

Finalmente y tras alguna aventura más, para encontrar una forma medianamente segura de bajar…conseguimos descender.

Enlazamos un par de caminos, descendentes, hasta llegar a mitad de la subida del Espinete.

-”A la izquierda!!”

-”Otra vez!!!! Otra vezz????!!!!!!!”

Bajada rápida donde Jarauta empieza a demostrar su, cada vez mayor confianza bajando. Cuando miro, está justo detrás de mi con una sonrisa de oreja a oreja…

Finalmente aparecemos en el camino por el que habíamos ido.

Ya en el puente del río, en Fitero, decidimos volver por Cintruénigo.

Atravesamos Fitero, donde un Biker Cirbonero (con culotte del Libertty), se une a nuestro mini pelotón (ahora que lo pienso, no se si se une o lo unimos).

Dejamos atrás Fitero por el camino que parte junto al polideportivo de la localidad y poco a poco va elevándose el ritmo hasta llegar a la entrada de Cintruénigo “a buen paso”.

(Conste que la culpa era de Cesar y no mía…jejeje).

Salimos de Cintruénigo por el polígono industrial y volvemos hacia el Boquerón.

El resto del camino poco tien que contar pero llegados a Murchante, y a pesar de haber perdido tanto tiempo, es tan pronto que decidimos parar a “echar” una cerveza.

Unos 60 kilómetros que aunque han sabido a poco, nos han dejado una mañana de domingo de las de reirse agusto.

P.D: Un saludo desde aquí a Chelu “Calleja” (me va a matar cuando lea esto pero… son gajes del oficio de corresponsal de guerra…)