Pero dejaremos el porqué en suspenso, de momento…

Llego al parque a las…nueve??? las nueve antiguas, las nueve nuevas? cambié el despertador al contrario? son las ocho? las diez??

Mientras frío los sesos pensando y comprobando si realicé el cambio de hora de la forma adecuada, llega Saso.

-“Hola Iñaki!!”

-“Ya estaba haciendome películas con la hora…jejeje”

Seguido aparece Chelu, Guillermo, Samuel, Aitor, Dani, Jarauta, Jose y nuestro trio de  Tudelanos Bauti, Patxi e Inés con una “pedazo bici” en fase de pruebas…

Salimos hacia el cementerio, para girar, a continuación hacia el matadero de conejos de Bonilla y pasar bajo la “Campa de Santos”.

Poco después, dejamos los depósitos de agua a nuestra izquierda y continuamos para atravesar la carretera que va de Cascante al cruce de los nueves.

Pasamos por la gravera de Guillermo y junto a San Gregorio de Cascante para girar seguidamente a la derecha.

A partir de este punto tengo que poner el GPS mental, a funcionar de verdad.

Dani va unos metros delante del grupo, como a él le gusta rodar y yo le voy diciendo cada poco:

Izquierda, este a la izquierda otra vez, este a la derecha….

Y así se suceden un buen puñado de cruces de caminos mientras, poco a poco, ganamos altitud.

Atravesamos la carretera de los toboganes “Fitero-Cascante”, para seguidamente continuar tomando desvíos y algo más de altura.

Cuando la próstata de alguno… nos deja continuar…

Descendemos para ir a parar a una pista, antaño muy rota y que los Cascantinos han tenido a bien reparar. Ahora da gusto rodar por ella.

Un par de kilómetros más adelante, volvemos a girar a derecha y alguno me dice que es una ruta muy difícil de aprender… pues tanto mejor…jejeje

Volvemos a subir una pequeña cuesta, a la que sigue una pequeña bajada…

No nos relajamos porque un kilómetro más adelante volvemos a ascender pero ya sin parar.

Bauti me pregunta si aquí empieza la cuesta y yo le indico que con esta no contaba pero que si, que podemos añadir unos cientos de metros más al cómputo total de cuesticas.

Un par de minutos después, empieza la verdadera cuesta con una rampa fuerte. Por suerte es corta y le sigue un llano de unos doscientos metros, con un boquete medio señalado
en medio del camino que bien podría tragarse a alguno de nosotros.

Entramos en zona de bosque y algún bombero, me pregunta cuanto queda hasta arriba….

Tras mi respuesta, responde:

-“Alaaaa, no puede ser tanto…. no jodas que tal…”

Yo me callo y aprieto dientes.

Cojo la Rueda de Bauti y justo delante nuestra van Samuel y Dani.

Personalmente no he escuchado nada pero pondría la mano en el fuego, a que uno de estos dos, ha visto un Javalí corriendo
hacia nosotros, o al menos lo ha escuchado cerca, porque sino… no es preciso que subamos a este ritmo!!!!

Bauti así lo atestigua pero no hablamos mucho, que perdemos rueda.

Justo detrás está Jarauta, Aitor y Jose que deben de otear al “cochino javalín” tras sus traseros, dado que no pierden un metro.

Llevamos ya varios kilómetros ascendiendo entre pinos, por un bosque impresionante,  y el terreno se inclina más… parece una rampa corta pero “ufffff”…
Agachando la cabeza, coronamos esa parte y Jose pregunta que cuanto falta….

-“Calculo… que entre un kilómetro y uno y medio de cuesta arriba”.

Aitor, me mira, con media sonrisa y creo que empieza a creerme respecto de las distancias que indicaba abajo.

Toca un pequeño descanso, en una zona sin arbolado e intentamos bajar pulsaciones para lo que queda.

Entramos en pista ancha y el terreno vuelve a inclinarse. Esto es lo más duro.

Por fin arriba, esperamos a reunir al grupo y aprovechamos para sacar algunas fotos.

Continuamos por una zona de toboganes que tendrá unos 400 metros y empezamos a descender.

La bajada parece que nos la sabemos todos, hasta que…. tomamos un desvío!!

Muy pocos conocen ese camino, pues la entrada está cubierta de hierba y no da a pensar que detrás haya un terreno ciclable, pero ahí está y nosotros lo disfrutamos.

Unos minutos despúes, estamos abajo y continuamos por pista buena.

Donde el grupo piensa que vamos a girar a la derecha, lo hacemos a la izquierda y atravesamos la carretera, por un cruce magníficamente situado ( con buena visibilidad y seguro).

Continuamos por pista  buena, hasta llegar al “cruce de la hecatombe” y tras consultar al personal las distintas opciones, optamos por subir una pequeña cuesta para descender seguidamente
hacia Cintruénigo.

Controlando siempre las distancias, creemos que podemos subir una última cuestecilla,  y en un par de minutos estamos cerca del hogar de los “Cirbonitas”, inmersos en un reto que no conozco bien
pero que movió a un montón de gente de la citada población por esos caminos.

Nos acercamos al boquerón y tras consultarlo, giramos a la izquierda para rodar por la pista que asciende a los molinos, si bien antes de la cuesta, encaramos el manillar a la derecha para bajar por un “tramo divertido”.

Solo queda volver a casa.

Pasamos junto a la “granja de la Sociedad” y cruzamos la carretera de nuevo, para volver hacia el huerto de los malejanes.

Guillermo, lleva no se cuantos días soñando con escaleras y para quitarle el gusto, aprovechamos para ir a San Gregorio y bajar las escaleras.

Bueno… casi todos, porque algun@s optan por dar media vuelta y no probar el descenso.

No pasan más de cinco minutos y estamos en Murchante.

48 kilómetros, realmente bonitos, en una ruta  espectacular y a buen seguro repetiremos bastantes veces…

Dame pan y …

Publicado: octubre 6, 2014 en Crónicas
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Por fin un horario decente para poder dormir el domingo.

La ruta es a las 9 a.m.

Hoy componen el  pelotón Karrikiri: Guillermo, Roberto, Marta, Chelu, Bauti, Cesar, Emiliano, Hernando, Saso Jr., Jose, Germán y yo (Iñaki).

Una vez reunidos todos, queda patente que no hay ruta decidida y la gente tampoco está por pegarse la paliz, así que solo queda una idea en el aire:

“Hoy almorzamos”.

Alguien nombra “Roscas” y salimos del pueblo en dirección a fitero.

Pocos kilómetros más adelante, giro alternativamente la cabeza, izquierda (Fitero), derecha (Tudela).

Según Marta, lo de Fitero es Mordor (cielo oscuro) y a la derecha, parece que hay buena mañana y mejores perspectivas en lo climatológico.

Finalmente con el almuerzo en la mollera, decidimos dar una vuelta “por ahí” y la gente simplemente pedalea in pensar a donde los llevamos.

Cruzamos la carretera de Corella y nos acercamos a los molinos que hay junto a la Serna.

De allí rodamos bajo el rítmico silbar de las aspas, hasta que giramos para descender por una cuesta en dirección a Alfaro.

Continuamos unestro pedaleo, hacia el aeródromo en la margen contraria  de la autovía, a “la Guardian” y una vez alcanzado el camino que discurre paralelo al tráfico
volvemos a subir para acercarnos a Barcelosa.

Bajamos la pirmera cuesta hasta donde el canal sale de su entierro. Poco más adelante, a la derecha hay una cuesta que por alguna razón, tanto Roberto como yo,
(y cada uno sin saber que el otro pensaba en la misma) queremos llevar al grupo.

Tras algunas caida, atasco y risa, llegamos arriba, ocmporbando que el/los “torpes” (jijiji) están bien.

Desde este punto, tengo pensada el siguiente tramos de recorrido peor no diré nada para evitar… “vetos”.

Llegamos a la zona del tiro al arco y sin decir nada, giro a la izquierda.

Llevo 50 metros por el sendero y escucho gritos:

Guillermo:

- “No te pares, tira, tira que aun te van a meter una pedrada por venir por aquí….”

De fondo escucho a Doña Blanca junto a la Gintonica  a cada cual rabiando más…

Llegamos a la cuesta de la potabilizadora y pienso:

-“Si espero a que lleguen… pedrada o veto…”

Así que re emprendo la marcha:

-“Venga, ,venga que ya vienen!!!”

Nos internamos por otro sendero, precioso, con un terraplén a nuestra izquierda desde el que se ve media Mejana y el Ebro.

A decir verdad, meses atrás, ese sendero estaba bastante decente y no era peligroso, pero lo que nos encontramos es un pelín… emocionante.

De cuando en cuando, las antaño grietas, se han convertido en zanjas y donde había un paso que permitía rodar, ahora es un pequeño abismo que tenemos que
atravesar bici al hombro y saltando…

Alguno, quiso estrenar el casco nuevo, DOS VECES SEGUIDAS en cinco metros.

Que si ahora doy una vuelta de campana, que si ahora a ver que tal se cae de esta forma…

Roberto me adelanta y aumentamos el ritmo, hasta que tiene un ataque narcolépsico y decide echarse a dormir sobre unos arbustos…jujuuju

Ya en la carretera que sube desde Tudela a los depósitos de agua, reunimos al grupo.

Quienes  creían qeue se terminaba la diversión, se ven sobre un promontorio y una “cuestecica”….

Algunos bajamos y otros… optan por dar un rodeo…jejeje

Llegamos al polígono por encima de los bomberos y de ahí partimos a dar cuenta del almuerzo.

No es que hayamos hecho una kilometrada (creo que rondaría los 40 kmts al llegar a casa) pero lo hemos pasado bien.

 

8:30 de la mañana. Estoy reventado… pero voy a acudir a mi ruta “bicicleteril”.

Ya están Jóse y Roberto en el parque, cuando llego yo (Iñaki).

Al poco asoman Diego y Cesar. Un par de minutos después se presenta Guillermo, Emiliano, Hernando y Ferrer.

Cuentas las malas lenguas que alguna, devota como lo es de TODO EL SANTORAL… estaba adorando a San Mateo…. patrón del laurel, y el zumo fermentado de uva…

También debía estar tomando medidas para una hornacina para el santo, hecha  de ALUMINIO, algún otro….

Los mentideros decían que, algún gigante… tras correr 6 kilómetros por Cortes, estaba reventado y no ha podido levantarse…

O que el clarividente oráculo (que todo lo ve  más que bien…”doble”), …estaba de boda…

También decían de un ferretero, que este año cumplía tradición…viniendo a la primera ruta…. y ya no volvía en todo el año…

Que raros son los rumores… que dicen tanto y de nadie hablan…

 

Aun así y todo, la compañía del anillo (eso es de otra crónica),  salimos del parque hacia Soladrero para salir por la parada de autobús.

Mientras abandonamos el pueblo, vemos a los “andarines”, que empiezan a disfrutar de una marcha (si no recuerdo mal denominada “Los Olivos”) y van cuadrilla.

Pasamos la antigua estación de tren de Murchante y nos internamos en el término del Saso, a partir de donde iremos charlando hasta la recta de Ablitas.

Continuamos hacia el Pago de Cirsus, pero un responsable Roberto, nos anima a NO pasar junto a las vacas de Arriazu, pues “están alteradas con las fiestas de tanto pueblo y….”

(recuerdos taurinos: http://karrikiribtt.wordpress.com/2011/08/31/que-faena-la-de-aquella-tarde-dos-orejas-y-el-rabo/)

Tras el desvío, continuamos por tierras Ablitenses, para volver, unos kilómetros más adelante, a empalmar con la ruta original.

Nos toca ascender varios toboganes suaves, y nos lo tomamos con calma.

Llegamos al corral de Ovejas, donde empieza la cuesta de los pinos.

Reunimos el grupo y empezamos a ascender. La verdad es que la mañana es perfecta. Sin sol directo, con un viento suave… vamos, ideal para dar pedales sin sofocos.

Arriba, donde terminan los pinos,  volvemos a reunir al grupo para proseguir juntos.

Continuamos por los toboganes hasta el pueblo del Buste.

Mientras Jose y yo charlamos, los 3 flacos se adelantan unos metros para detenerse en la fuente.

Unos segundos después llegamos nosotros,y saludamos a un grupo, que creo son de Tudela y que también han parado en el pueblo.

Van llegando el resto y no localizo a Guillermo.

Miro atrás y veo que está charlando con los chicos del otro grupo.

Después me diría que durante la conversación, le comentaron que nos suelen leer, lo cual me hace especial ilusión (un saludo desde aquí chavales!!).

Los malacate-boys, quieren volverse pero les convencemos/engañamos para que asciendan hasta arriba.

Subimos hasta la casa de San Roque (lo pone junto a la entrada) y poco más adelante a la ermita, sin detenernos.

Toca el último repecho del día. Nos adentramos en el camino ascendente y unos minutos después estamos arriba junto a los molinos.

Desde allí, los MB (malacate-boys), acompañados Cesar, alias “EL HOMBRE DEL GPS” ,se vuelven, para llegar pronto a casa….jajaja

(Hay rumores de que “los primos”, escuchan decir: “GPS”, y se echan a temblar, después de la experiencia de ayer…)

 

El resto del grupo rodamos por encima de la meseta en busca de la ladera próxima a Borja, para descender por la cuesta del avión.

Empezamos el descenso y Guillermo, me dice:

-“Iñaki, arrea!!”

No quiero correr como lo hacía antes pero me pongo en posición y empiezo el disfrute… (lease: teorema de la cabra y el monte)

Como puedo, miro de reojo, y veo que Roberto y Guillermo se han tirado, tras de mi.

Bajamos disfrutando como enanos, hasta que recuerdo una curva un poco traicionera y reduzco, derrapando un poco de atrás para que la bici gire y….

PASA GUILLERMO Como un toro desbocado, ojos abiertos del tamaño de sartenes y la cara desencajada.

Creo que aun le escuchaba decir:

-“Sooooo!!!! quieeeeta!!!! paraaa!!!! sooo sooo sooooooo!!”

Por suerte, junto a la curva había un camino, a la izquierda que entre derrape y baile tembleque… procede a investigar…

Roberto y yo una vez que vemos que está vivo y coleando, nos echamos a reír (que reír… nos descojonamos!!!). jajaja

Volvemos a tomar velocidad y llego a una curva un pelín…. pasado…

Coche de frente!!

Ancla al suelo, derrape de atrás y consigo girar, mientras grito, desgañitándome:

-“Cuidado, Cacheeeee, Cocheeeee!!!!”

Lo último que veo del vehículo, es al hombre, braceando cariñosamente hacia mi…

Detrás compruebo que Roberto y Guillermo han salvado la situación.

Ya abajo, esperamos al resto, rezando para que ninguno pusiera sus babas en el parabrisas del “cariñoso hombre del  puño en alto” (que es como le he bautizado).

Pasamos por la granja de cerdos en dirección de la Estanca de Borja y….

Psss, psssss Pssssss,Pssss

He pinchado y nadie lleva espuma mágica. Yo llevo poco líquido el las cubiertas….

No queda otra, que meter una cámara que Jose, por suerte, lleva…

Minutos más tarde estamos rodando de nuevo.

Bajamos hasta el Pago de Cirsus, a buen ritmo y de allí nos atrevemos a pasar por las vacas, rogando al cielo que ninguna esté por ese lado de la finca.

Dejamos atrás el ganado y a Diego se le ocurre echar una siesta.

Ni corto ni perezoso, prueba a ver si los arbustos junto al camino son cómodos, pero se levanta disparado al grito de:

-“Estoy bien, estoy bien!!”

Casi sin darnos cuenta, estamos cruzando la carretera de Ablitas y al fondo vemos dos figuras….

Una de negro/ blanco y otra de amarillo…

-“No puede ser!!”

-“Si son los M-B!!!!”

Les damos alcance y Emiliano nos mira con ojos de incredulidad…

Hernando confiesa:

-“Hemos hecho caso del GPS!!!  Mecagüen que mañanica…. por labraos…. por aquí, por allá…. anda anda que…… tira tira….”

Con una sonrisa en la boca, llegamos al pueblo tras 66 kilómetros de divertimento.

 

 

 

Sabéis aquel que tira la piedra y esconde la mano??

Pues así ocurrió esta pasada semana…

Una moza, insistía…

-“Yo quiero Bardena, que yo quiero Bardena, que vamos a las bardenas, que hace tiempo que no vamos a las Bardenas…”

Y seguía:

-“Hacemos la ruta por las Bardenas que hicimos junto a los de Buñuel? eh ? si? eh? si? venga, venga que sí que vamos…”

Y claro, por no aguantarle… a la Bardena que vamos todos…

Lo curioso, si no insólito, ocurre cuando, dadas las 8:20 a.m. me acerco al parque, donde me encuentro a Gerardo.

Me froto los ojos y sigue ahí, no es una visión. Mr Lamana ha venido!!!

En unos minutos aparecen:

Guillermo, Chelu, Samuel, Emiliano, Roberto, Jarauta, Alayeto, Jose  y yo (Iñaki).

Además aparecen cual limones, Hernando y Ferrer.

Esperamos, esperamos y esperamos pero la cansa de la Bardena no aparece…

Empezamos a sospechar que está “apatruyando” Cintruénigo, no sea que haya una fiesta y se la cuenten…

Dejando la fauna fiestera con su resaca… a lo que íbamos:

Aun no hemos salido del parque y Hernando dice que en cuanto llegue a la recta de Arguedas, se da la vuelta.

Ya en Tudela, junto al puente del Ebro, están Cesar, Patxi e Inés que se ha animado a acompañarnos. Menuda cuadrilla!!

Pasamos el puente del Ebro y avanzamos despacio por los sotos del Ebro hasta llegar a la recta de Arguedas.

Continuamos por el camino favorito de Chelu y al poco miro atrás.

Ahí están todos, incluido Hernando.

Tengo alguna duda con respecto a dos puntos de la ruta y como sé que Cesar ha rodado bastantes veces por esa zona le pregunto.

Nos desviamos a la derecha y unos kilómetros después nos plantamos ante las primeras rampas de la ascensión a Valdecruz.

Arriba, esperamos a reunir al grupo.

Uno de amarillo, sin emitir sonido alguno llega gesticulando:

-“La madre que me pario, la madre que me vino a parir, me cago en…

(se me ha olvidado lo que pronunciaba…)

Continuamos para completar las últimas rampas, ya más suaves y volvemos a reunir el grupo en las piedras blancas donde se une con el camino
que lleva al Balcón de Pilatos.

Por fin las respiraciones se serenan y parece que todos vamos bien.

Avanzamos y unos kilómetros más adelante están un nutrido grupo de Arguedas, con los que iríamos hasta “la Nemesia” charlando.

Uno me dice que llevan la mañana accidentada de narices:

-“Uno ha caído en una zanja, ha partido el puente de la suspensión… yo llevo la patilla doblada…”

Al llegar a la balsica/charco/loque sea. Nos detenemos para volver a reunir al grupo, mientras los Arguedanos comienzan el descenso.

Se oye algún comentario:

-“¿Pero esto es normal? Todo el día cambiando, todo el día cambiando!!”

-“Normalmente con la otra (la de carretera) no cambio tanto!! amos joder!!”

Explicando lo que falta a uno, y donde estamos a otros, se pasa el rato, bajo la ladera de “Tripa Azul” y al poco volvemos a montar.

Empezamos el descenso por la madera y yo mismo me repito:

-“El hombro, no hagas el tonto, el hombro…”

Samuel va por delante y Roberto le sigue.

Samuel se está yendo…

Que le den por saco al hombro…

Yuhu!!

Varios derrapes en curva al grito de Ahiiiiiaiaiaiaiaii…ufff!!!!

Y pillo a Sam, para terminar la bajada juntos.

Llegamos abajo y Samuel me mira con ojos tamaño ensaladera:

-“Que pasada!!!!”

Y unos segundos después

-“Había curvas jodidas eh…. jijiji”

Nos detenemos y poco a poco van goteando nuestros compinches, hasta completar el grupo.

Avanzamos por la perimetral del polígono y es aquí donde tengo la otra duda del día.

Cesar me explica que el camino debería salir tras pasar la cabaña de Zapata y después de un rato
rodando, lo encontramos.

La zona es muy chula y aunque no tiene grandes complicaciones, la continuas grietas en el camino
lo hacen divertido.

Atravesamos un barranco y al poco se empiezan a dar los primeros signos de desfallecimiento de alguno.

Bajamos el ritmo y parece que el personal aguanta bien.

Me quedo atrás con uno, y mientras echo la mano a su riñón, veo delante que uno (el brújula) que se ha situado delante…

toma un desvío a la izquierda (cuando yo pensaba que iríamos a la derecha).

Salgo disparado y ya delante le digo:

-“Pero sabes a donde nos llevas por aquí?”

-“No!! uno ha dicho izquierda y oye… me he metido…”

-“Hay alguno que va muy justico y los llevas a las cuestas del rey. Por el otro lado es más largo pero todo llano… tu verás…”

Detenemos al grupo para discutir el tema y en ese momento alguien detecta la rueda baja de Ferrer.

Entre que inflamos y tal… Los que dicen que van más flojicos… dicen que van tirando para delante, otros  que también por si acaso… y al final nos quedamos
cuatro tontos abajo, hasta inflar la rueda.

Cuando emprendemos, no se ve a nadie por delante.

Empezamos a ascender y pronto vemos a la gente y subimos mientras nos toman fotos.

Avanzamos y ya arriba esperamos a reunir el grupo.

A algunos no les hace mucha gracia la cuestica y llegan, con cara de odio…(lo dijeeeee, lo dijeeeee y no me hicieron casooo).

El contrapunto, lo pone Ines, a la que le da un arrebato amoroso y salta encima mia…jejeje

(me explico) A mi espalda escucho:

-“Iñaki, Iñaki, aaaaaaaa!!!”

Y al volverme veo a Ines con bici y todo que ha perdido el equilibrio y se cae sobre mi.

Aun consigo agarrarla, con la ayuda de alguien más y conseguimos que toque el suelo… pero poco.

Más tarde, tomando una cerveza, veo que tiene algo de sangre en una rodilla, pero nada grave.

Patxi, a buen seguro, sabrá como cuidarla.

Tras el incidente, aparece Patxi, que había parado a mitad de cuesta a sacar unas fotos del personal.

En teoría, lo que queda,  es todo para abajo, pero la realidad es que aun hay unos toboganes hasta que el camino nos deje en la carretera de Ejea de los Caballeros.

Acabamos de cruzar la carretera cuando, por detrás, veo que  uno (que fuma puricos y arregla calderas… pero no daré nombres…) emprende por la carretera sin decir nada…

-“Oyeeeee, que vamos a tomar una cerveza aquí en el hotel este!!!”

Sin decir ni mu,… gira más rápido que un colibrí y se pone cabeza de pelotón a tirar hacia el hotel (el poder de la mente!!).

Tras dos tragos recupera las ganas de hablar perdidas dos horas antes…jeje

Salimos y nos acercamos a Tudela, donde despedimos a nuestros amigos Tudelanos y continuamos a Murchante.

Aun pensamos en hacerle una visita a Bauti pero si entramos en el huerto semejante cuadrilla, no queda en pié ni una planta del terruño. :-)

Una ruta de 75 Kilómetros, no muy exigente pero completa y bonita que seguro empieza a ponernos en forma para una temporada que ya ha empezado.

Gracias a todos por acompañarnos y ESPERAMOS VEROS EN PRÓXIMOS FINES DE SEMANA!!

 

 

 

 

 

Ciclisticamente hablando, han sido unas vacaciones de órdago (pero a la grande, a la chica y a pares…).

Desde la salida que hicimos en Junio, con nuestros amigos de Buñuel, no había tocado la bici (ni con el dedo) y eso tiene su repercusión… a todos los niveles (el nivel de úrico, el de colesterol y vete a saber que otros…).

El domingo quedamos a las 8:30 en el parque: Guillermo, Chelu, Marta, Jarauta, Roberto, Aitor, Cesar Aguado y yo (Iñaki)

Se me olvidaba: Gerardo CASI vino (pero solo casi).

Tenía preparada una satén para darle en la cabeza al primero que dijera una ruta inapropiada pero al parecer, la gente estaba por la labor de empezar la temporada tranquilamente.

Decidimos, a propuesta de Cesar, ir hasta los Fayos por la ruta de los toboganes y encaramos las ruedas hacia el cementerio.

Salimos por el camino que discurre junto al camposanto, hacia Cascante y tras pasar las granjas de vacas, llegamos a la carretera de la balsa, en su tramo más próximo a la población.

Por una ruta, ya conocida por todos los Karrikiris, atravesamos una serie de senderos y cuestillas, que nos llevan hasta el camino del cementerio de Cascante (esto hoy, va de lápidas por lo que se ve…).

dejando el pueblo atrás y ascendiendo en dirección contraria al recorrido de la Night & Bike de este año.

Atravesamos la carretera Cascante-Fitero (la de los toboganes) y proseguimos ascendiendo hasta llegar a la balsa que abastece de agua a los pueblos de la redonda, cerca de monte alto.

Un poco más adelante, subimos la cuesta de los sifones y llegamos al asfalto. Toca bajar!!

Nos acercamos a Tarazona mientras conversamos animadamente, los unos con los otros, y poco a poco volvemos a ganar altura, dejando el cementerio de Tarazona a la izquierda y encarando nuestra ruta

hacia el embalse de Santa Ana.

De allí, una carreterilla, nos conduce hasta Torrellas, no sin pasar antes por la nacional y pagar el peaje (llamemosle así a “la cuestica” de entrada al pueblo con pendientes del tropecientos por ciento. Menos mal que es corta).

Mientras Cesar, nos cuenta detalles de los 10.000 del Soplao, salimos del pueblo y dejamos la carretera para tomar pista en dirección a las choperas sitas entre Torrelas y Los Fayos, donde la bajada nos saca la sonrisa a todos.

Poco después estamos en los Fayos, para que los cansos de Chelu y Marta pudieran montar en los columpios (que mañanica con los de “yo quiero montar”, “yo quiero columpios”!!!!).

Cuando los chiquillos se han desfogado (y alguno ha dejado el asiento del columpio abombao incluso con el hierro que llevaba debajo de refuerzoooo…)  volvemos a la chopera pero esta vez para no pasar por Torrellas, sino que iremos a subir.

¿A donde?  pues está claro: al cementerio de Tarazona  (que no quede ni uno sin visitar, solo faltaba…)

Tras comprobar que los ganado de peso este verano, no ha sido en musculatura, termina la cuesta y estamos arriba, donde uno me dice , por lo bajini:

-“Llevanos de vuelta, hacia tal sitio para darles sorpresa y tal…”

Sonrío y aunque la secre pone cara rara cuando me desvío a la izquierda nada más bajar del cementerio, la gente sigue y poco a poco vamos encarando al personal hacia “el bulto”.

Bajamos por pistas conocidas y dejamos a un lado Monteagudo para llegar a Cascante, donde volvemos a tomar desvío, pasando por el termolúdico y rodear el cabezo del romero, por una carreterilla.

A pocos cientos de metros tras abandonar el pueblo, aparece, imponente “el bulto”. Unos lo afrontan con decisión, otros, oyen rechinar los dientes propios a medio ascenso y otros echan el ancla al ver la bajada…jijiji

Yo con el hombro aun en proceso de recuperación total… disfruto de la sorpresa y las caras, mientras la secre que es más perra que un caniche, me sigue oliendose el percal…

Llegamos a Murchante tras aproximadamente 60 Kilómetros de ruta, divertida que seguro que nos  ha venido genial para empezar a ponernos en forma (y lo que queda…).

P.D: Anselmo, no me corrijas que estoy muy desentrenado a todos los niveles!!!

Se hace raro.

Tanto jaleo, preparativos y presión mental de los últimos meses para, de repente, pasar a una paz que se hace rara e insípida.

Por ello hay que volver a recuperar, la normalidad y parte de ésta pasa por volver a retomar nuestras salidas en bici.

Desde la prueba de Lerín, donde me dejé el hombro, no he vuelto a montar en bici. Ya no recuerdo ni de que color es mi compañera de fatigas.

Pero Marta nos dice que ha quedado con Paco, amigo de Buñuel, que conoce rincones de la Bardena de los que no presume mucha gente.

Montados en la furgoneta del “Equipo A” (la de Jarauta), salimos, destino a Buñuel: Jarauta, Guillermo, Marta, Chelu y yo (Iñaki).

Llegamos al bar de las piscinas y mientras descargamos las bicis del carro, aparece Paco, José, Anselmo y otros amigos de ruta.

Salimos del pueblo y vamos enfilando hacia La Bardena.

Yo estoy buscando sensaciones de cansancio en mi mismo, porque sé que tras tanto tiempo fuera de combate, aparecerá ese sufrimiento

e impotencia en no muchos kilómetros (o en la primera cuesta fuerte).

Y nada más cruzar la carretera, empezamos a subir. Despacio, sin prisa, pero subiendo.

A esa, le suceden otras cuestas, todas ascendentes y compruebo que he calentado músculos…y voy genial!!!

Parece mentira pero aunque no tengo el “punch” de cuando estás “a tope”, subo muy a gusto, sin problemas y con las pulsaciones bajas… “ole y ole!!”

De vez en cuando, detenemos la caravana. Hay un sonido que se extiende por la Bardena y no es otro que el resoplar de un compañero de Buñuel, cual locomotora
del Oeste, sufriendo en las cuestas…   Buffffffffffff,,, buufffffffffff,  buuuffffffffffffff….

Salvando un punto en el que meto la rueda en un barrizal y me pongo como un cristo de barro…. la Bardena esta como casi siempre, seca y árida.

Pasamos sobre lo que debieran ser campos de trigo o cebada, con la vegetación rala y a corros, y de allí la cosa se va estrechando y nos metemos en un sendero, que bordea la ladera
del cabezo bajo el que circulamos.

Yo: -“Vamos hacia el cabezo del Fraile?”

Paco: -“Estos senderos van ascendiendo hasta llegar a la parte de atrás del cabezo del Fraile y allí se unen con la vuelta “normal” a ese monte.”

Estoy gozando como un niño pequeño. Que rápido se olvidan las sensaciones que transmite la bici. Es algo difícilmente descriptible.

Comienza una cuesta que se ve larga y pronunciada y ascendemos todos sin problemas, hasta que llega el último y dice que se vuelve para su pueblo, por lo que nos quedamos

sin locomotora que nos sople. Bastante ha hecho el mozo, tal y como llevaba el día.

Seguimos la ruta y tras bajar alguna pendiente pronunciada (Paco dijo que estaba recién “enmolonada” por un amigo…jijiji). y avanzar algún kilómetro más, nos encontramos con
el camino que lleva al cabezo de Aguilar.

Según dicen los guías, en vez de subir la hollaza, nos desviaremos a la derecha para ascender por una cuesta que habrá que terminar andando y…

-“Ahí a la derecha!!”

Indica Paco.

Cambio un par de piñones viendo la pendiente y me dispongo a subir, cuando..

“Cralsnch”

¿Me ha saltado la cadena?

“Cralsnch””Cralsnch”

Y de repente, la transmisión va demasiado suave.

Me detengo y lo tengo claro. O he roto cadena…

“Por favor, por favor, que este partida…”

O es el núcleo de la rueda.

“Vaya, la cadena está bien…”

Los piñones giran “locos” (libres) en cualquier dirección así que da igual que pedalee, porque no sirve de nada…

Mientras otros continúan la ruta, Chelu y Anselmo, se me adelantan dirección a Buñuel para ir a por la furgoneta y rescatarme.

Mientras, yo, iré deshaciendo camino hacia la carretera.

No está de más, conocer el camino, porque la cosa tranquiliza.

Anselmo ha sugerido que podían remolcarme como yo cuando lo hacía con la Mery (un abrazo si lees esto, amiga!!), pero tras informarle de que

soy “unas dos Merys juntas”… desistimos de la idea.

El terreno desciende suavemente y monto en la bici. 14 km/h… 13, 12 11…… pie al suelo.

Andando…

Aquí hay otra pendiente cuesta abajo… otra vez al sillín…

Y así, transcurren unos kilómetros, hasta que llego a las tres cabañas, donde empieza una cuesta arriba arriba, algo más larga y pronunciada.

Al fondo veo unos buitres girando en el cielo. Espero que no tengan mucha hambre…

Arriba de la cuesta me pongo en modo patín.

Un pié en el pedal y el otro dando zancadas en el suelo para impulsarme, hasta que encuentre una cuesta abajo.

Andando voy sobre 6km/h pero de esta forma alcanzo unos 11 km/h sostenidos sin gran cansancio… así que continúo hasta que el terreno me favorece y monto.

Agachado, para que el viento no me frene, consigo llegar a la carretera, donde he dicho que esperaría a Murdoc y M.A. (repartiros cada cual a uno…)

No hago más que llegar a la carretera y aparece “El aberroncho de la Bardena”.

Me pregunta si todo va bien.

-“Sí, si que vienen a por mi ahora…”

Le importa un carajo la respuesta. Ha encontrado una víctima y decide atacar:

-“Que yo hago muchas carreras ehhh.”

-“Por que yo…blablablabla…”

Voy asintiendo, durante los primeros minutos, pero el mozo, que debía estar recien salido de alguna orden de monjes con proposito de silencio… se explaya…

-“Y subí en piñon pequeño aquella loma que te decía antes…..y blablablabla…..”

-“Porque ya en tiempo de los romanos….blablablabla…”

Esto va de mal en peor…

-“Y no te lo pierdas… que… voy a la eSSSStreme y me aplauden al llegalllll   y…blablablabla…”

-“Y si te digo que yo hacia de matachin para la cuadrilla..ehh a que no te lo imaginabas…”

Y, por fín,  alguien desde el cielo, se apiada de mi y manda  a otro ciclista que circula por la carretera.

Aberroncho:

-“Mira, atento pa`que veas como lo voy a pillal, Y REBASAL!!!  el proSSSimo día que te vea te cuento si se ma puesto a rueda!!!”

-“ADIOOSSSSSS,   como te llamas majooooo!!!”

Abro la boca para responderle pero me callo, no sea que eso le de cuerda y vuelva.

A él tampoco le importa, ha decidido atacar a ese otro pobre ciclista.

Los de la furgoneta, tardan unos 5 o 10 minutos más y al fin los veo aparecer.

Mientras estamos montando la bici en el carro, llega a este punto, el resto del grupo, que han terminado la ruta Bardenera.

Como el conductor de la furgo (era M.A ? o era Murdoc? aclaraos….) no confía mucho en sus dotes de chófer, marcha atrás, con semejante carro enganchado…

Fenix toma el volante (yo, vamos…) y les saco del apuro…jijiji.

Solo he podido hacer 30 Kilómetros pero he disfrutado mucho y lo mejor, el hombro, aunque lo he notado, en momentos puntuales, se ha comportado.

 

Casi todas las crónicas suelen relatar lo que ocurrió pero como ya llevo bastantes párrafos escritos y borrados… voy a escribir lo que se me vaya pasando por la cabeza, dado que no se me ocurre un guión.

Los ciclistas que participan en nuestra prueba, como en las demás, supongo que la ven como lo que seguramente sea: un mero evento deportivo.

Sin embargo hay un grupo de personas que lo vivimos como un cúmulo de sentimientos y sensaciones que sin ser siempre buenos o agradables, nos han hecho adictos a dicho conjunto de emoción.

Hace solamente 4 años, en un bar tras una salida en bici de lo más normal, se me ocurrió una idea, casi descabellada:

“Crear una prueba cicloturista en Murchante”

Y cuando muchos, cerveza en mano, me miraban raro, añadí: “nocturna”

Alguno debió pensar que la falta de azúcar me había afectado la mollera, sin embargo, al día siguiente, Marta confiando en mí, se puso manos a la obra preparando el diseño de un cartel para una prueba que aun era un sueño
y probablemente un sueño un poco “loco”.

A los pocos días, Guillermo, Chelu y Bauti estaban reunidos con nosotros discutiendo qué hacer, por donde empezar e intentando saber qué era finalmente lo que íbamos a hacer…

Y así han pasado varias ediciones.

Este año, meses atrás pensaba que esto ya empezaba a ser más fácil, pero los nervios han aflorado igual o más que en otras ediciones.

Meses de locas ideas:

-“Este año hay que llevar globos aerostáticos con luces!!!”

-“No, mejor, consigamos…”

La ilusión hacía que muchas reuniones terminasen a horas intempestivas durante el invierno, sin pensar que al día siguiente había que rendir en el trabajo.

Pero una cosa ha estado ahí siempre: “Tenemos que intentar mejorar y dar algo nuevo al participante y al público”

Las dificultades no han sido pocas y había que pensar en mejoras dentro de nuestras posibilidades (tanto humanas como económicas).

Y por fin… llegó el día de la  prueba.

Y PASO… ya terminó…

Las sensaciones acumuladas han hecho mella y varios días después, algunos, aun no estamos recuperados, ni física ni mentalmente, pero si que se suceden imágenes de un pueblo volcado con la III Night & Bike Murchante y eso prevalece sobre el resto de imágenes mentales (que son muchas).

No quiero agradecer a nadie porque seguramente quedaremos muy mal con muchos que merecen nuestro agradecimiento y es imposible citarlos a todos. Si estáis leyendo estas líneas, y pensáis seré yo uno de esos? Por lo que he hecho?

¡¡SI,DEFINITIVAMENTE SI!!

TU HAS LOGRADO QUE, UNA VEZ MAS, LA GENTE QUE NOS HA VISITADO, SE VAYA CON UNA SONRISA EN LA CARA Y VEA EL CARACTER DE ESTE PUEBLO.

Sin tu ayuda, no hubiera sido posible.

Desde los miembros del Ayuntamiento, organizaciones diversas, voluntarios, colaboradores, patrocinadores y facilitadores varios… a todos vosotros y a otros muchos…

Si tú no hubieras estado ahí… las reuniones, los papeleos, las horas de trabajo y la ilusión… no hubieran servido de nada.

Y por ello, cuando los participantes terminaban la prueba, les iba preguntando a muchos de ellos:

-“¿Que tal? ¿Os ha gustado?¿Algo que mejorar?…”

Porque hemos cometido fallos y todo es mejorable pero la inmensa mayoría respondían con una sonrisa en la cara y a partir de ese momento, sus palabras se las llevaba el viento porque realmente ya no importaban tanto (solo eran detalles que ya habían dicho con su gesto).

Tenemos retos futuros,  en mente, que serán difíciles de llevar a cabo.

En próximas ediciones, necesitaremos de más gente y esfuerzo pero, si vosotros habéis sentido, un ápice de lo que nosotros cinco hemos llegado a sentir durante un breve periodo de tiempo…  no tengo duda de que lograremos la sonrisa de nuestros invitados (que es lo que son los participantes) cuando atraviesan nuestras calles, entre los ánimos,  el mejor público del mundo.

El público… de Murchante.

 

Desde la Organización solo podemos decir:

 

¡¡¡GRACIAS A TODOS!!!

¡¡¡GRACIAS A TODOS!!!

¡¡¡GRACIAS A TODOS!!!

¡¡¡GRACIAS A TODOS!!!

¡¡¡GRACIAS A TODOS!!!

¡¡¡GRACIAS A TODOS!!!

¡¡¡GRACIAS A TODOS!!!

¡¡¡GRACIAS A TODOS!!!

Llegábamos a Lerín sobre las 8 para que la secre no se pusiera nerviosa (le gusta llegar con tiempo).

La expedición constaba del siguiente ejercito Karrikiri:  Guillermo, Marta, Samuel, Roberto, Feliciano, Diego y yo (Iñaki). A los que se nos unía Aitor Alfaro.

Tras proceder con el trámite de recogida de dorsales y tal, vamos a por las bicis y nos plantamos en la salida.

Dicen que seremos unos 380 en tomar la salida.

La organización lidia con algún problemilla de última hora pero, la verdad es que lo solventan muy rápido y nos dan la salida.

Se produce una estampida y todo el mundo me adelanta por todas partes. He perdido a todos.

Acelero y nada más salir de l pueblo hay una subida. Voy recuperando puestos y veo a Diego, Samuel y Aitor. Feli y Roberto están más adelante y no puedo alcanzarlos. Es casi una subida al sprint de un par de kilómetros (calculo yo…).

Miro atrás y veo a Samuel. Lo he adelantado? Iré con él.

Nos adelanta Aitor y empieza el sendero. Aitor va tres puestos delante de mi y justo detrás va Sam.

La cosa se relaja un poco y empiezo a disfrutar en el primer sendero que discurre paralelo a un pinar, pero al poco otra subida, fuerte pero corta (de unos doscientos metros).

Miro atrás y no lo veo.

Sam: -“Estoy estoy, venga!!”

Hemos llegado arriba del cabezo y en llano la gente sigue yendo a saco.

Unos voluntarios nos indican cambio de dirección a la izquierda y precaución. Se donde estamos y lo que toca (se lo intenté advertir a Marta para que no le pillase tan de sorpresa, pero una vez metido… sé que le va a pillar…hombre que sí…jijiji). Viene más atrás con Guillermo, así que… se prepare…porque solo acaba de empezar…

Bajada, bajada…seria con varias curvas, la gente derrapando con una o ambas ruedas y público / fotógrafos apostados a los lados buscando imágenes.

Si algo se nos da bien al “dúo calavera” es bajar y tras la última curva, Samuel me grita, sin freno!!!

Y nos dejamos caer a tope por ese minúsculo sendero, mientras busco la forma de no tragarme al de delante (que va parecido, pero… le veo poco seguro…).

Toca girar a la izquierda y pasamos un par de toboganes para girar inmediatamente a la derecha. Aquí empieza lo duro realmente.

Nos meten en un pinar cerrado, en el que discurre un sendero, co mucha curva en un continuo rompe piernas.

Solo se oye, la respiración del personal dándolo todo…

(Al acabar Diego que iba unos metros delante, me dijo que escuchó mi carraspear de garganta!!!) Eso es concentración y una muestra de lo calladito que iba el pelotón…

El terreno es duro y aprovechamos los escasos segundos de bajada para tomar aire y encarar la siguiente subida en un proceso que se repite de forma continua, con algunas pendientes realmente fuertes.

En una de ellas, Aitor, resbala o cae y le adelanto. Viene inmediatamente detrás de nosotros.

En un repecho, me adelanta David Irigoyen, Ibaigorri muy majete, y me saluda.

Sigue una bajada y yo respiro al pasar por un punto en el que rozo la corteza de un pino con el manillar (por sendero y a buen ritmo…). Oigo a Samuel

-“Uyyyyyy”

Y seguido…..

Rsssssssssssssssssssssssssssssssssssss.

Sam:- “El detrás se ha aoistiado”

Yo:-“El del derrape??”

Sam:-“No has oido después el “clonk” contra el pino??”

Yo:-“No…”

Sam:-“Se ha dao, se ha dao…”

Salimos de tres o cuatro pinares contiguos, separados entre si por un camino y empieza una bajada donde se indica la bifurcación para que decidamos si se elige el itinerario corto o largo (20 kmts vs 55 Kmts).

Puede parecer que el corto no era nada pero, alguien del grupo dijo después que en ese punto estuvo pensando si terminar la corta y dejarlo ahí… CUIDADIN (que no se lo había escuchado nunca…).

Me acuerdo perfectamente de ese punto porque hace dos años , embarrados,  Roberto y yo, participamos y yo “volé” poco más adelante.

Giramos a la izquierda y ahí está… gente, en los puntos más… jugosos / peligrosos….jejeje

Un voluntario me dice:

-“Bajada fuerte y curva cerrada seguido!!!”

La bajada la recuerdo, son unos dos metros casi verticales en los que no hay que frenar mucho y una curva muy cerrada justo abajo.

Este año, lo supero sin problema y Samuel me sigue sin perder un metro. Aitor está unos metros detrás.

Un par de giros más y subimos un sendero que se que lleva… a la tranquilidad…

La tranquilidad son pistas/caminos… normales…

Miro atrás y no veo a Aitor.

Vamos rodando tranquilamente y Sam marca el paso. No ha entrenado mucho últimamente y dice que no puede ir mucho más rápido pero… es que va muy bien!!!

Voy mirando atrás y ni noticias de Aitor… hasta que a falta de 500 metros para el primer avituallamiento nos grita desde detrás. Va rodando rápido.

Conforme nos acercamos al avituallamiento, Samuel me dice:

-“Fijate, NO PARA NADIE!!!…”

La gente parece que se está jugando el campeonato del mundo

Ya juntos los tres, comemos un trozo de plátano y bebida.

Salimos ya repuestos cuesta arriba y veo delante a David. Estoy fresco y voy a por él. Lo alcanzo, y charlamos mientras acaban de subir Samuel y Aitor.

Sam:-“Ya , venga!!”

Me despido d e David y aceleramos.

Yo:-“Aitor?”

Sam:-“venía detrás…”

Miro y no lo veo…bajamos ritmo… esperamos… pero no viene.

Sí, ahí viene… venga…

Estamos así varios kilómetros, por terreno rompepiernas, pero Aitor va muy justo. Ya nos pillará en el camino…

Por fin llegamos a una pista que conduce a un cabezo/pinar y rodamos tranquilamente. Al fondo le veo. Bajamos el ritmo pero no va acortando distancia, hasta que llegamos

al inicio de la subida. Sendero, repechos y apretar dientes…

Empezamos a subir y aquello inclina cada vez más hasta convertirse en un sendero/cuesta que supera ámpliamente el 20% (no se cuanto, pero bastante más del 20%). Suerte es corta…

Voy ganando metros y oigo a Samuel jurar. Se le ha salido la cadena.

Yo:-“Te espero arriba…”

Sam:-“Si, sigue…”

Arriba hay gente animando (pero animando como si fueran hinchas de verdad… que gusto de público!!!). Arriba el sendero continúa subiendo pero y a de forma “civilizada” y en dos minutos tengo a  mi compinche detrás.

Continuamos ascendiendo, de sendero en sendero hasta llegar a la cumbre y empieza una bajada por pista estrecha que termina en un santiamén para volver a ascender por sendero.

Y bajamos… y volvemos  a subir y subir y subir….

Pillamos a un par de tipos. Uno de azul con una Canondale y uno de verde.

Charlamos con ellos mientras terminamos la subida y hacemos grupo.

Toca bajar y en una de las curvas, está la alfombra de cronometraje. Seguimos bajando por un sendero hasta que se abre y pasamos a una pista.

El de Azul, se pone primero, yo segundo y Samuel tercero. Al de verde lo hemos perdido en algún momento y no me he dado cuenta.

Tira un par de kilómetros y como no cede, le digo, adelantándolo:

-“Voy, te relevo!!”

Y justo en ese momento, curva y pista buena.

Un kilómetro más adelante está el avituallamiento.

Estamos un ratillo pero, de Aitor ni noticias, así que seguimos.

Nos meten en un sendero, del que tengo recuerdos 2encontrados”.

Por un lado recuerdo que era muy técnico y divertido (tal vez un pelín… peligroso??) y por otro que en la edición anterior, ahí me saltó un “plastón” de barro, al ojo, que tuvieron que atender los chicos de la DYA.

Hoy no ha llovido así que… no hay peligro de barro!!

Voy delante. Miro atrás y veo que el de azul va haciendo la goma y apretando dientes.

Yo: -“Vais bien??”

Sam:-“Sí, tira…”

Azul:-“Así pero no más… voy a tope…”

Yo voy disfrutando. Vámos rápido para ser sendero pero voy muy fresco y estoy gozando.

En un momento dado, el terreno “desaparece”. Hay una cuesta abajo de unos dos metros muy vertical. Detrás escucho:

-“Ahhhhhhh, la bolaaaaa”

Mi rueda delantera ya está bajando y ya no tengo claro si volví la cabeza a mirar al de azul… pero si que sé, que el sendero, de un palmo de ancho, tiene a mitad de cuesta una piedra. Lo justo para que el grosor de la rueda pase por el resto de sendero… y  es tarde…

Todo se ralentiza y estoy volando

-“Que pifloyo me voy a meter…”

Caigo de cabeza con todo el peso en el hombro derecho…

Brrrrrrmmmmm!!!!! auggghhhhh…

Creo que me he roto el hombro… Mierda!!

A ver si me puedo mover…

Sam:-“Estas bien? Iñaki….”

Yo:-“Arggggggg. Me he hecho daño… Daño de cojones…..”

Consigo separar la cara del suelo y me pongo de pié. Me duele desde la cintura, al cuello…

Aparecen dos cliclistas y tengo que quitar la bici y mi cuerpo del sendero… otros dos y otros más…

Apoyo, mi mano derecha sobre el antebrazo izquierdo…. y pruebo a mover la mano, moviendo la muñeca.

Puedo usar el ratón… ufff, no es tan malo…

Intento mover el brazo… ¡¡DOLOR!!…

A que me he dejado la clavícula ahí…

Muevo, muevo y decido mover… hasta que se mueve… hombre que si se mueve… me hace poner caras parecidas a las del feo de los Calatrava pero… se mueve…

Ahí no va a venir nadie a por mí…

El de azul está sentado y dice que no puede continuar… hasta que pasados unos minutos decide levantarse e intentarlo…

En ese momento aparece Aitor, que no se entera de nada, como es normal (no ha visto nada y yo ya estoy esperando al de Azul).

Monto en la bici y cada bache es como si me clavasen un florete en el hombro… madre madre…

Llega una cuesta arriba, nada, corta… tengo que tirar del manillar para hacer fuerza y creo que me voy a desmayar… me mareo… “Cagüen todo” que dolor…

Pero por fín estoy en la pista junto al río. Sé que quedan unos 16 kilómetros hasta meta…

A samuel se le empiezan a subir las bolas (los gemelos….) y va aullando…

Vamos a ritmo tranquilo, porque el dolor es considerable pero Aitor vuelve a quedar atrás y lo perdemos… pero Ahora no puedo esperar.. voy roto… literalmente.

Llegamos a la parte baja de Lerín y hay unos chavales en un avituallamiento.

Samuel, tiene mucho dolor y tiene que bajar de la bici.

Aparece Aitor y se va por delante…

Samuel vuelve a montar y seguimos despacio.

Atravesamos un corto sendero  en el que vuelvo a marearme y volvemos a una pista cuesta arriba. Allá va Aitor.

500 metros después estoy junto a Aitor, que decide ir a la plaché (si es que…) mientras yo pregunto por ambulancia y me dicen, que, arriba, en el pueblo.

Samuel me dice:

-“Venga subimos y que te miren eso…”

Yo:-“quedan 4 kilómetros no?? Venga, hay que terminarla…”

Nos vuelven a sacar por una pista y empieza una cuesta suave. Adelanto a uno, a otro… mientras voy recitando algo parecido al título de un libro escrito por un tal Salman Rushdie.

No es que jure. es que no lloro por vergüenza.

Y de repente Samuel se pone a Bailar la Yenca!!!

-“Para, para , para, paraaaaaaaaa..!!!!!!, Se me ha subido el muslo, y la bola  ARRGGGGGG, y se me ha bloqueadooooooo, la rodilla!!! Ayyy!! Ayy!!!!!”

No puedo atenderlo. Bajo de la bici con el brazo colgando. Tengo el cuerpo como si no hubiera andado en bici pero el hombro… como si lo hubieran pasado por una turmix…

Me río… es tristemente cómico…

Samuel tirado en el suelo tripa arriba, cual cucaracha tras el impacto del insecticida y yo de pié mirándolo, pero no puedo hacer nada.

Yo:-“Sam, nos volvemos, llegamos al pueblo y subimos como sea, no pasa nada, venga…”

En esto pasa un tipo y ve la escena. Va roto, el pobre y para. Le da el botellín de acuarius a Samuel y le dice que se lo eche por las piernas, que le aliviará…

-“Uhhh?”

E increíblemente… Samuel, cual Lázaro, vuelve a andar.

Sam:-“Venga que la acabamos…”.

Ahora vamos por un camino en buen estado y dejo el brazo apoyado sobre mi muslo para que, el hombro, no soporte el peso,  con lo que casi no me duele, y me da pena Samuel.

Queda una cuesta de un par de kilómetros…

Sam:-“Vete, si quieres esperame arriba o sigue y que te miren el hombro anda…”

Sam va en molinillo y yo en cuanto tengo que agarrar el manillar con ambas manos, vuelvo a sentir la necesidad de maldecir todo lo que se me pasa por la cabeza…

Llegamos arriba y vuelve a cerrarse en un sendero…lleno de raices de árboles…  Esto es una penitencia que ya quisiera algún sevillano en semana santa… (ni una bula papal quita tanto pecado…).

El sendero termina en una serie de toboganes con raíces que ya me hacen gritar a cada salto y Samuel me anima, hasta que por fín llegamos al pueblo y atravesamos una pasarela metálica.

Continuamos por calles cuesta arriba y nos avisan. de que llega, lo que Aitor después llamaría: “El turruntero de este pueblo”

-“Dale, Dale!!!”

Yo:-“Venga Samuel que ya estamos Venga, fuerte!!”

Aprieto dientes y subo como si fuese llano. Hasta me sorprendo de lo fácil que he subido pero miro al lado… miro atrás… y allí esta mi amigo, en su particular guerra con los gemelos subiendo el cuestón aprentado dientes.

La gente anima.

Una mujer:

-“Vengaaaaaaa, que está ahí la metaaaaaaaaaa, vengaaaaaa, tiraaaaa, mozooooooo tiraaaaaaaa”

Hasta que Samuel se me pone a la par y la mujercica:

-“Mialos que majooooossssss, mialosssssss que se esperaaaaaaaannnnn”

Cien metros después atravesamos el arco de meta agarrados del hombro del otro (del bueno).

Avisamos de que necesito un médico y un voluntario me lleva la bici. El hombro me va a reventar y la ambulancia ha ido a trasladar a un tipo con clavícula rota (ya verás ya…que no sea un presagio).

La ambulancia nos va a esperar precisamente donde hemos aparcado y allí acudo. Mientras voy andando parece que liberar la tensión del brazo relaja la zona y me duele menos…

Casualidad, está llegando la ambulancia y me encuentro a mi ex-alumno y amigo Xaba (brócoli…jejeje) al que recibo con un afectuoso

-“Si me abrazas, te doy con la mano abierta en la cara!!! jajaja”

Finalmente parece que no hay nada roto, si acaso fisura me dice el médico que me administra un par de nolotil.

Mientras compartimos batallas con Diego, Feli y roberto que han llegado antes, se me relaja algo más y parece que el medicamento va haciendo efecto.

Finalmente llega Aitor, Guillermo y Marta.

Cuando acabo de ducharme  acudo a la plaza. Marta ha sido la segunda mujer en llegar y tiene derecho a trofeo!!!

!!Ole por la secre!!

Saco unas fotos, y vamos a comer en el polideportivo, mientras hablamos de la bonita mañana que hemos pasado.

Por suerte.. queda casi un mes para la siguiente (Alsasua) y el hombro va a estar curado (SI… o SI).

Ah… y me olvidaba de David Irigoyen, que también se cayó y tuvo que retirarse con el hombro perjudicado… un saludo y que te  mejores!!

P.D: De la prueba de Lerín y sus organizadores, aprendimos mucho el primer año que acudimos y este año hemos vuelto a aprender cosas que intentaremos aplicar a nuestra prueba.
Creo que tiene un mérito especial, lo que la asociación Ibaigorri consigue en ese pueblo y un público que anima como si fueran las olimpiadas. Mi admiración y la de mis compañeros por semejante alarde de buen hacer.

 

Cartel_previo_2014

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