Diciembre se estrena con Moncayo nevado

Ya empieza a ser habitual que, por compromisos de unos y otros, las rutas de los fines de semana se producen tanto sábado como domingo (unos salimos un día, otros el otro y alguno…ambos), y es que diciembre tiene “muchos tajos” porque si no es una cena de empresa, es el evento de no se donde… y es dificil coincidir todos en un mismo día.

En cualquier caso, ayer sábado quedábamos en el parque: Marta, Guillermo, Roberto, Samuel, Eduardo, Toñin (manolete) y yo (Iñaki).

Como había llovido, horas antes, se presentaba el dilema de a donde ir: A la Bardena no, porque sería un barrizal. Hacia el Buste, tres cuartos de lo mismo…

Nos quedaban dos posibles direcciones: O hacia los montes de la zona de Cintruénigo, o hacia Moncayo.

Ambas zonas cuentan con caminos de bastante piedra y por tanto menos barro (eso…en teoría al menos).

La decisión final se toma, viendo lo blanco de un Moncayo ya blanco y por tanto nos decidimos a subir.

Salimos por el cementerio, hacia Cascante y antes de llegar a la granja sita en la carretera de la balsa (a la salida de Cascante), ya encontramos “chocolate” del rico… Vamos, un barrizal de los que hacen sufrir a las lavadoras, con solo verlo.

Con la ropa ya adornada y asumiendo que vamos a terminar rebozados, continuamos cruzando algún campo hasta llegar al camino que buscamos.

En este punto es donde Marta “discute” con un ladrillo, si el camino es de uno o de ella porque alparecer, ese camino era muy pequeño para ambos… (sonido de Western con duelo al sol…).

Cruzamos la vía romana (la que va de Cascante a Fitero) y continuamos en falso llano, por un camino que nos dejará a los piés del embalse de donde se nutren los depósitos de agua de los pueblos circundantes (entre ellos Murchante).

De allí cotinuamos, ya por caminos menos embarrados, hacia la siguiente población.

El día va a mejor, en cuento a climatología pero tengo los piés hechos un témpano de hielo. Menos mal que queda poco para detenernos…

Cruzamos Tarazona por encima, tomando una carreterilla que lleva al embalse de Santa Ana y desde dicho punto bajamos hasta la carretera que cruzamos y nos permite entrar en Torrellas.

Es curioso, que hay cuestas que siempre te marcan de un modo u otro, y la de la entrada de Torrellas, pese a ser muy corta y asfaltada, es de esas que siempre requieren de un esfuerzo mental para encararlas (y eso que una vez puesto, en un minuto estás arriba…pero que pereza da subirla).

Ya empieza a ser una tradición, que cuando hacemos esta ruta, paramos en el Bar de Samuel y la Lupe, buenos amigos, donde nos detenemos y comemos algo (y no voy a describir el menú…jejeje).

Con fuerzas renovadas, nos volvemos a montar en nuestras embarradas bicis y nos acercamos a los Fayos.

Cruzamos el pueblillo hasta el cruce que da acceso a la presa, aunque continuaremos recto, siguiendo el curso del río Queiles.

Es una zona con un paisaje digno de mención y conforme asciendes los 10 kilómetros que tiene el camino, se aprecian choperas junto al río, que discurre a nuestra izquierda, pinares en la ladera derecha y una falta de arbolado en la ladera superior izquierda en la que solamente se aprecian arbustos…

La subida, sin ser exigente, es sostenida y va desgastando, pero el día acompaña y aunque los piés indican que la temperatura es cada vez más baja, no se puede pedir más a un día de Diciembre.

En la entrada a Vozmediano, donde confluyen a carretera que viene de Ágreda y “nuestro” camino, paramos y esperamos unos instantes para reagruparnos.

Desde este punto, seguiremos ascendiendo por carretera hasta Agramonte, donde por fín daremos la parte de subida, por finalizada.

Aun estábamos barajando si ascender a los molinos de Grisel, pero la hora que marcaban los relojes, nos indica que teníamos que descender definitivamente.

El descenso trancurre de forma relajada y nos dejamos caer hasta Tarazona donde nos incorporamos a la vía verde.

En el Tarazonica (nombre común de la vía verde), empezamos bajando a 27 km/h, de forma relajada, pero poco a poco, vamos aumentando el ritmo, para terminar a relevos y apretando los dientes a ritmos bastante superiores…(hay que terminar de quemar…lo que hemos recargado en Torrellas…)

Hoy domingo, salían de nuevo, pero…id a saber a donde les habrán llevado las pedaladas esta vez… 🙂

 

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