Sancho Abarca: Romería con el C.C. Aguilar de Buñuel

Publicado: septiembre 2, 2012 en Crónicas
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Había que estar a las 8 en Buñuel en disposición de salir, y por tanto había que madrugar…

Es la razón por la que no fuimos a Buñuel en bici y hemos optado por desplazarnos allí en coches.

En uno Chelu y Guillermo, en otro Roberto y Cesar Aguado y por último en un tercer vehículo Marta y yo (Iñaki), salíamos”aproximadamente”
a las 7:15 de Murchante y quedábamos en la gasolinera de Caprabo para montar la bici de Cesar y continuar todos juntos.

Parábamos junto a casa de Paco (nuestro anfitrión) y tras desmontar las bicis de los porta bicis, y pasar algo de frío… salíamos hacia el polideportivo, lugar oficial de salida.

Mientras tomábamos un café en el bar de las instalaciones deportivas, más y más ciclistas de Buñuel se unían al grupo.

A la hora acordada, partíamos 29 (creo) hacia Sancho Abarca.

A ritmo suave, salíamos por los sotos del Ebro, hasta cruzar la carretera de Tauste y empezar a subir por una pista que sin tener excesivo desnivel, a iba ascendiendo con la ermita al fondo, sobre uno de los “cabezos” más altos de la zona.

Enseguida José tomaba la delantera en solitario, y mientras los demás iban de cháchara y conversando tranquilamente, nosotros íbamos a un paso suave pero constante que nos hacía distanciarnos (casi todo el rato de forma inconsciente) del resto del grupo, con la vista puesta en José que seguía allí delante a un par de cientos de metros.

Tras unos 20 kilómetros, la pista asciende de forma brusca, señal de que estamos cerca de nuestro destino y había que apretar los dientes.

Según dicen nuestros amigos de Buñuel, que conocen bien la zona, la subida tiene entorno a 3 kilómetros con unos 900 metros iniciales con rampas que en algunos momentos rozan el 25%.

Al principio de la cuesta, José que sabía lo que venía por delante, echa pié a tierra, y nosotros empezamos a ascender.

Las sensaciones muy buenas pese al verano y vamos ganando altura de forma cómoda (para lo que es la cuesta, claro).

Al llegar a la zona de cuesta más suave, nos detenemos para quitarnos el maillot de manga larga, que sobra a todas luces.

Al rato llega José que sgún dice ronda la sesentena y ha llegado a 215 pulsaciones, en el ascenso (TOMA YA!!!!!).

Proseguimos tranquilamente para completar el resto de la ascensión, mucho mas llevadera, mientras nuestro compañero nos da indicaciones sobre la zona.

Arriba, la ermita y un “hotel santuario”, presiden la cima donde un montón de gente se da encuentro en la plaza que forman.

Tomamos una cerveza, mientras esperamos a los demás y disfrutamos con el paisaje que se divisa desde esa altura.

Ya completo el grupo, nos sentamos a dar cuenta de un almuerzo, y es cuando me encuentro a mi amigo Alberto Diago, de Fustiñana.

La vuelta en sentido descendente, es placentera y no exige esfuerzo alguno… hasta que cruzamos la carretera y nos toca pelear con el fuerte cierzo que sopla de cara.

Turnándonos y apretando dientes, vamos haciendo kilómetros hasta llegar al Ebro y de allí a Buñuel donde finaliza la ruta de hoy… para algunos.

Marta y Guillermo deciden proseguir desde allí hasta casa en bici y aunque me tientan… opto por ir a casa a una hora prudencial y llevar el coche de vuelta (de lo que más tarde me alegraría al saber que recorrieron ese tramo íntegramente contra el aire y sufriendo de lo lindo…

Ha sido una ruta muy chula, que salvo la mencionada cuesta, no tiene excesiva dureza y podría ser apta para incluirse en el calendario… que está por configurar…

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