Crónica: A la cima de Moncayo

Ya hace tiempo que rondaba por mi cabeza, la idea de ascender en bici hasta la cima de Moncayo.

Terminado el calendario del primer semestre y a la espera de confeccionar el del segundo, la semana pasada propuse dicha ruta.

Como soy consciente de que, en nuestro grupo, hay mas gente tan descabezada como yo, sabía que no tardarían en responder… y así fué.

Durante la semana comento el tema con varias personas y sus ánimos son indescriptibles:

  • Es una matada…
  • Vais a llegar a casa a la hora de la merienda-cena…
  • Vais a ir con la bici al hombro todo el día…
  • Vais a rajar las cubiertas…

Fueron algunas de las frases de ánimo que unos y otros me daban…

Finalmente un amigo nos pasa un track, a la vez que nos advertía que cuando el subió estaba muy mal y le han dicho que ahora estaba peor (pues si que estamos bien…).

Visto lo anterior y en un intento de minimizar los problemas, pensamos en madrugar y quedamos a las 7:30 a.m. del domingo.

Por unas cosas y otras la salida, finalmente, se realiza a las 7:30 y partimos Guillermo, Chelu, Bauti, Dani, Cesar Aguado y yo (Iñaki).

Aunque hubo un amago de salir desde Murchante, tan negro nos lo pintaron, con la ruta que finalmente realizamos que desistimos de añadir otros 90 kilómetros adicionales a la ruta.

Llegamos, en coche, a Moncayo y aparcamos en la fuente de los Frailes.

El parking está al lado de la carretera que asciende hasta el Santuario, justo en el punto donde termina el asfalto y prosigue en forma de pista.

En la parte opuesta a la carretera, hay otra pista, y que será donde comienza nuestra ruta.

Empezamos rodando tranquilamente, en un intento de reservar fuerzas, visto lo que quienes habían ascendido, nos comentaban…

Avanzamos unos kilómetros y la pista va ascendiendo progresivamente.

Conforme más avanzamos, más dura se hace la pendiente, hasta que por fín, se estabiliza y avanzamos varios kilómetros con la subida sostenida.

Eso nos permite avanzar con un ritmo y cadencia adecuados y facilita el avance. Por contra, hace poco, ha pasado una máquina “arreglado el camino” y ha dejado tierra suelta que aumenta la dureza y hace que se clavfe la rueda en el terreno…

Las vistas son impresionantes y divisamos la zona de Cálcena desde una posición privilegiada.

Dejamos la pista y tomamos un sendero a la derecha que aumenta el porcentaje de ascensión de forma importante. Eso sumado a la gravilla que lo cubre, hace que descabalguemos y arrastremos la bici hasta llegar a la cresta.

Ya sobre la cresta, el sendero desaparece y el GPS nos marca, lo que en principio es evidente…

Continúar ascendiendo por la cresta, hasta llegar a la cima más alta.

El terreno es un pedregal que por zonas varía, desde lajas de pequño tamaño hasta pedreras, tipo morrena, compuestas por rocas del tamaño de hornos microondas…

En esos puntos, no quedaba otra que bajar de la bici y saltar de piedra en piedra, intentando no dañar la bici ni a uno mismo.

En otros puntos, con pendientes entre el 18 y el 23 %, montamos y ascendemos en molinillo, durante varios  kilómetros de “monte a través”.

Cada metro ascendido nos premia con mejores paisajes, hasta llegar a estar por encima de las nubes, algo que pese a ocultar todo lo descrito, también era digno de ver.

 

Al fin llegamos a la siguiente cima, más alta que la anterior y desde ésta divisamos la Morca ( aun más arriba y segunda cima más alta del Moncayo).

Continuamos por la cresta entre pedregales,  fuerte viento típico de la zona y precipicios a nuestra derecha.

Con todo ello y la soledad de la zona, la sensación de aventura y libertad es máxima.

En medio de u pedregal, tenemos que echar pie a tierra y arrastrar las bicis y es en ese momento que vemos a una persona bajar corriendo.

-“Madre madre!!! Que hacéis aquí arriba con las bicis!! Esto está muy inclinao para montaros y las tendréis que llevar del ramal.., por cierto, habéis visto alguna oveja por aquí??”

-“No…”

-“Es que más adelante hay un pastor buscando varias que se le han perdido y se ha subido hasta aqui arriba!!!”

Con versando con él, os dice que se llama Javier y es de Ainzón (un saludo desde aquí), y se brinda a tomarnos algunas fotos.

Cuando nos despedimos de Javier, avanzamos veinte metros y volvemos a montar en las bicis, haciendo equilibríos y varios intentos, solamente para poder cabalgar. Lo abrupto del terreno, la inclinación y el viento, hacen de esto todo un arte, difícil de dominar.

Finalmente el terreno desciende un poco para volver a subir más allá a la Morca.

Los metros de descenso, no son un alivio, porque también tenemos que ir muy despacio así que al menos dejamos de imprimir tanta fuerza en los pedales.

Es en este collado, entre esas dos cimas, donde encontramos a al pastor que Javier nos había anunciado. Con una oveja a su lado, u cordero retenido por las patas delanteras en su mano y el perro dando vueltas por allí, lo encontramos e intercambiamos unas palabras, sin desmontar de las bicis.

-“Buenos días!!”

-“Euuhh, habéis visto alguna oveja por allí?”

-“No, no hemos visto ni oído nada…”

-“Vale, que es que se me han escapado varias y a esta la he encontrado recién parida aquí mismo…”

Mientras nos alejamos, ascendiendo la Morca, me da que pensar, el hecho de que el pastor suba hasta casi la cima de Moncayo a buscar por kilómetros cuadrados de monte unas ovejas y el esfuerzo que requiere por parte de un hombre mayor, lo que a este le estaba tocando realizar.

Casi en la cima del Morca, tenemos que echar pie al suelo. La zona es de gravilla fina, mezclada con pedruscos como sandías y no hay quien ruede por ahí, así que vuelta al “modo arrastre”.

Avanzamos doscientos metros de ese modo y volvemos a montar, sobre un pedregal con elementos del tamaño de cajas de zapatos. Este terreno nos permite ensayar nuestras famosísimos cantes del equilibrio:

-“Ahiiiiiiii, ahi ahi ahi ahi”

-“Aaaaaaaa ufff ufff ufff Ahi ahi ahi”

Tan distraídos estamos mirando al suelo y apretando los dientes que casi no nos damos cuenta de que personas que syben a pié nos estan mirando con cara de sorpresa.

Al final, llegamos a su altura (acabamos de coronar el Morca) y charlamos con ellos:

-“Subís desde la parte de Agreda?”

-“No. Subimos desde la fuente de los Frailes”

-“Y como habéis subido? Sois humanos??  jujuuju estáis locos!!!”

Les explicamos la ruta y nos miran sin parpadear.

La verdad es que yo miraba a sus manos por si alguno marcaba de forma disimulada al centro psiquiátrico más cercano, pero gracias a dios, se ve que consideraron que aunque locos… solamente somos peligrosos para nosotros mismos…

Continuamos, ya por terreno bastante llano, con las vista del pico San Miguel (cima del Moncayo) al fondo.

Descendemos unos metros para atravesar el collado que une las dos cimas y encaramos el último repecho hasta la cima.

Por fin estamos en la cima del Moncayo.

Varios, vamos de corto ..y el viento viene que corta…

Así que salgo disparado a un semicírculo de piedra para resguardarme del viento, mientras mis compinches me siguen raudos.

La gente que sube, nos pregunta y mira con cara rara pero cada alpinista va con el equipo que quiere, no? pues el nuestro tiene dos ruedas…

Comemos una barrita y alguno de los dátiles de Dani y pedimos que nos echan una foto de recuerdo.

Bauti, que es precavido, había traido chaqueta de manga larga e impermeable.

Gracias a eso, me presta el impermeable y evito seguir temblando como lo hcía hasta el momento (que frío!!).

Mencionar que la bajada se debería de realizar por la misma ruta de subida y pese a ser técnica no sería extrema.

En nuestro caso, optamos por bajar, por el sendero que usan los montañeros para ascender, lo cual pasa a otro nivel de dificultad en descenso.

Arriba, bajo el sillín y monto.

Con las ruedas permanentemente sobre trozos de pizarra que se mueven y resbalan, pedruscos enormes a ambos lados, algún que otro precipicio y la inclinación del terreno hacen que Dani y yo estemos contínuamente montando (entonando de nuevo el canto del equilibrio) y desmontando en la bici, mientras otros optan por bajar permanentemente andando.

Tras mucho rato, derrapando, haciendo trial y cabriolas para no caernos, al fin, llegamos a la zona donde hay árboles.

El terreno aquí es mucho más fácil y pese a ser técnico, se baja sin la tensión de la zona anterior.

Entre raíces, escalones y árboles, descendemos, disfrutando como enanos hasta que un rato después nos situamos encima del cucharón.

Reunimos el grupo y proseguimos los pocos metros que nos quedan hasta nuestra recompensa.

Cuando estoy apunto de encarar la última rampa veo a una pareja de excursionistas mirando desde abajo y me quedo perplejo mirando al chico, mientras me voy acercando.

No puede ser.

Se parece… pero no.

Es de Caspe… y no tiene sentido que esté aquí, tan lejos…

Es que es clavadico al Saetas…

Cuando estoy a cinco metros, me dicen:

-“Hombre Iñaki!!!, pero que hacéis aquí!!!”

Nuestro buen amigo, ha coincidido una vez más con nosotros y nos alegramos de saludarle tanto a el como a su acompañante. Tras una breve charla, nos despedimos y terminamos la bajada en el bar (hotel / santuario), donde damos cuenta de la recompensa.

Son las 12:40 del medio día, lo que nos permite relajarnos un rato para proseguir, minutos después, por el camino.

Aun no nos hemos alejado 500 metros, cuando Cesar, parte la patilla del cambio.

Parece mentira que después de todo lo pasado, se vaya a fastidiar en el camino, peor seguramente estaba a punto de caramelo desde más arriba.

Cesar lleva patilla de recambio, pero no le sirve (no es compatible), así que optamos por quitar cambio y cadena y que baje por “fuerza gravitatoria”.

Unos kilómetros más abajo llegamos a los coches.

Ha sido una ruta muy chula, lo hemos pasado genial y llegamos a casa dentro de un horario normal. Que más se puede pedir?

 

 

Anuncios

Celebramos la constitución…ascendiendo el Buste, por la cuesta del avión.

Estaba cantado.  Habíamos intentado ascender el Buste por la cuesta del avión (cara de Borja), varias veces y si no era por una batida de Javalí, era porque nos extraviábamos en la ruta. La cosa es que no había forma de subir por ahí.

Hoy volvíamos a intentarlo, esperando que, de una vez por todas, la suerte, nos permitiese ascender por esa ruta.

Salíamos del parque Guillermo, Dani, Eduardo y yo (Iñaki), porque Roberto y Oscar debían de realizar una pequeña reparación y saldrían más tarde “a nuestra caza”.

Roberto, me preguntaba:

-“Llevas conectado el endomondo?, así veo donde estais en cada momento y vamos hacia vosotros.”

-“Sí, está conectado así que no tenéis pérdida.”

Salimos por la carretera del fútbol, hasta el cruce. Desde allí pasamos por encima del Tarazonica para entrar en el Saso.

El camino por el que rodamos, nos lleva a cruzar la carretera de Ablitas-Tudela en la recta y continuar, en perpendicular a ésta por un camino que nos acerca a las vacas de Arriazu y de allí a la entrada del Pago de Cirsus, situada en la carretera de Ablitas-Ribaforada.

Frente a la mencionada entrada, hay un camino que nos lleva directos al Buste.

Rodamos hasta la ladera, donde cambiamos de camino para rodear por la izquierda (visto desde Murchante), la meseta.

Una vez pasada la estanca y una granja, giramos para adentrarnos en un camino que lleva a la ansiada cuesta”del avión”.

Rodamos tranquilos, mientras Eduardo, intenta tomar distancia de nosotros, antes de que llegue la cuesta y sale como alma que lleva el diablo.

Nosotros le vemos alejarse, y en la base de la cuesta, al abrigodel viento, aprovechamos para detenernos un instante, quitarnos ropa y beber.

La subida discurre entre pinos y cuenta con falsos llanos que permiten descansar algo entre repecho y repecho, lo que la hacen algo menos dura que otras que suben a esta meseta, y cuando no llevamos trescientos metros de subida, oigo ruidos entre los pinos de mi derecha.

El puzzle mental encaja en menos que canta un gallo:

Estamos en el Buste, zona de caza mayor, donde otras veces hemos visto carteles de batidas de Javalies y nosotros vamos cuesta arriba en terreno donde uno de estos cochinos salvajes puede enfadarse….maaaaaaaaaaaaaaalo.

Pregunto a Dani y Guillermo que vienen  a mi rueda pero ninguno ha escuchado nada. será mi imaginación? (desde la faena con la vaca de Arriazu de este verano mi cabeza no trabaja igual…). Por cierto, si quieres saber lo que pasó…pulsa AQUI.

Retomamos la ruta y empezamos a ascender a ritmo constante, una subida que tendrá unos dos kilómtros (a ojo de buen cubero…) y cuando damos la última curva y quedan unos 50 metros, vemos que Eduardo llega arriba, mientras yo sigo mirando de reojo por si algún  cochino cabreado nos sigue (a ver si van a ser bichos territoriales…jejeje).

Una vez arriba, damos media vuelta a la meseta para llegar hasta un sendero, que más de una vez hemos subido pero que tampoco habíamos descendido hasta la fecha.

Cuando llegamos al citado sendero, nos detenemos un instante para volver a ponernos ropa, ya que en esta ladera el viento si que pega y ya nos acompañará durante todo el resto de la jornada.

Bajamos tranquilos por el sendero que nos deja en la parte ma´s alta del pueblo del Buste, para desde allí, bajar por la que nosotros conocemos familiarmente como “la cuesta de los pinos”.

Una vez en el camino que une el Buste con el Pago de Cirssus, progresamos tranquilamente, pero Eduardo, está empecinado en darse la paliza y demarra en solitario, para ser alcanzado más adelante…varias veces… (hoy has almorzado guindillas? jejeje).

Llegados a la carretera que une Ablitas con Ribaforada, volvemos a meternos por el camino de las vacas, desde donde bajamos al Saso y de allí al pueblo.

Han sido 68 Kmts, que saben a gloria por las ganas que teníamos de ascender por esta ruta y por fin podemos decir “desafío conseguido!!!” (mmmm… veo demasiada tele?…tendré que planteármelo…jijiji)

Notas:

  • Roberto y Oscar no nos han pillado, ni les hemos visto…(y nos consta que han ido hacía allí)
  • Nos consta porque más tarde he estado con Marta Garriz que me lo ha comentado y también me ha dicho que los del “promesas”, también han llegado a la ladera del Buste pero no sabían como subir y les ha dado apuro llamarnos.

Diciembre se estrena con Moncayo nevado

Ya empieza a ser habitual que, por compromisos de unos y otros, las rutas de los fines de semana se producen tanto sábado como domingo (unos salimos un día, otros el otro y alguno…ambos), y es que diciembre tiene “muchos tajos” porque si no es una cena de empresa, es el evento de no se donde… y es dificil coincidir todos en un mismo día.

En cualquier caso, ayer sábado quedábamos en el parque: Marta, Guillermo, Roberto, Samuel, Eduardo, Toñin (manolete) y yo (Iñaki).

Como había llovido, horas antes, se presentaba el dilema de a donde ir: A la Bardena no, porque sería un barrizal. Hacia el Buste, tres cuartos de lo mismo…

Nos quedaban dos posibles direcciones: O hacia los montes de la zona de Cintruénigo, o hacia Moncayo.

Ambas zonas cuentan con caminos de bastante piedra y por tanto menos barro (eso…en teoría al menos).

La decisión final se toma, viendo lo blanco de un Moncayo ya blanco y por tanto nos decidimos a subir.

Salimos por el cementerio, hacia Cascante y antes de llegar a la granja sita en la carretera de la balsa (a la salida de Cascante), ya encontramos “chocolate” del rico… Vamos, un barrizal de los que hacen sufrir a las lavadoras, con solo verlo.

Con la ropa ya adornada y asumiendo que vamos a terminar rebozados, continuamos cruzando algún campo hasta llegar al camino que buscamos.

En este punto es donde Marta “discute” con un ladrillo, si el camino es de uno o de ella porque alparecer, ese camino era muy pequeño para ambos… (sonido de Western con duelo al sol…).

Cruzamos la vía romana (la que va de Cascante a Fitero) y continuamos en falso llano, por un camino que nos dejará a los piés del embalse de donde se nutren los depósitos de agua de los pueblos circundantes (entre ellos Murchante).

De allí cotinuamos, ya por caminos menos embarrados, hacia la siguiente población.

El día va a mejor, en cuento a climatología pero tengo los piés hechos un témpano de hielo. Menos mal que queda poco para detenernos…

Cruzamos Tarazona por encima, tomando una carreterilla que lleva al embalse de Santa Ana y desde dicho punto bajamos hasta la carretera que cruzamos y nos permite entrar en Torrellas.

Es curioso, que hay cuestas que siempre te marcan de un modo u otro, y la de la entrada de Torrellas, pese a ser muy corta y asfaltada, es de esas que siempre requieren de un esfuerzo mental para encararlas (y eso que una vez puesto, en un minuto estás arriba…pero que pereza da subirla).

Ya empieza a ser una tradición, que cuando hacemos esta ruta, paramos en el Bar de Samuel y la Lupe, buenos amigos, donde nos detenemos y comemos algo (y no voy a describir el menú…jejeje).

Con fuerzas renovadas, nos volvemos a montar en nuestras embarradas bicis y nos acercamos a los Fayos.

Cruzamos el pueblillo hasta el cruce que da acceso a la presa, aunque continuaremos recto, siguiendo el curso del río Queiles.

Es una zona con un paisaje digno de mención y conforme asciendes los 10 kilómetros que tiene el camino, se aprecian choperas junto al río, que discurre a nuestra izquierda, pinares en la ladera derecha y una falta de arbolado en la ladera superior izquierda en la que solamente se aprecian arbustos…

La subida, sin ser exigente, es sostenida y va desgastando, pero el día acompaña y aunque los piés indican que la temperatura es cada vez más baja, no se puede pedir más a un día de Diciembre.

En la entrada a Vozmediano, donde confluyen a carretera que viene de Ágreda y “nuestro” camino, paramos y esperamos unos instantes para reagruparnos.

Desde este punto, seguiremos ascendiendo por carretera hasta Agramonte, donde por fín daremos la parte de subida, por finalizada.

Aun estábamos barajando si ascender a los molinos de Grisel, pero la hora que marcaban los relojes, nos indica que teníamos que descender definitivamente.

El descenso trancurre de forma relajada y nos dejamos caer hasta Tarazona donde nos incorporamos a la vía verde.

En el Tarazonica (nombre común de la vía verde), empezamos bajando a 27 km/h, de forma relajada, pero poco a poco, vamos aumentando el ritmo, para terminar a relevos y apretando los dientes a ritmos bastante superiores…(hay que terminar de quemar…lo que hemos recargado en Torrellas…)

Hoy domingo, salían de nuevo, pero…id a saber a donde les habrán llevado las pedaladas esta vez… 🙂

 

Que faena la de aquella tarde…DOS OREJAS Y EL RABO!!!

Teníamos que salir un poco más tarde de lo habitual y sobre las 7 p.m., pasadas, nos encontramos en el parque, Roberto, Guillermo, Marta y yo.

Guillermo no se lo piensa dos veces y proclama:

-“Ala, hacia el Buste”

Yo miro al cielo y pienso…que justa (pero mucho mucho…) que nos va a llegar la luz…pero bueno…hay que estar a lo que se está y ponemos rumbo a “la cuestica”.

Entre comentarios sobre las vacaciones de uno y bromas sobre el tema, nos acercamos “al Saso”, camino del Pago de Cirsus. Pasamos junto a las vacas de Arriazu (que como auténtico acoHonao paso sin perder ojo a los bichos y siempre pienso si esos palicos y los dos alambres que los unen realmente sirven como de valla para esos animales…).

Llegados a la carretera que une Ablitas y Ribaforada, cruzamos por la puerta de la  bodega mencionada y continuamos por una pista hacia la meseta del Buste.

Rodamos disfrutando, hasta que encaramos las primeras rampas donde la cosa se pone más seria (sin hacer un drama, oiga, que ya empezamos a acostumbrarnos jejeje).

Toca subir la cuesta del cementerio y la verdad es que ascendemos todos bastante bien (progresa adecuadamente).

Una vez arriba constatamos lo que ya se veía…nos quedamos sin luz y el sol dice adios…por lo que decidimos bajar y empezar a deshacer el camino a todo meter para aprovechar los escasos 10 minutos que quedan.

La bajada, increible, pero para evitar pérdidas nocturnas de alguno, bajamos en grupo y con tranquilidad.

Marta a media cuesta grita, que no sabe que desvío tomar, por lo que Guillermo se pone primero, pensando que yo le adelantaría… (cosa que no ocurrió…).

Pasamos el primer desvío….el segundo…y pienso

“Guillermo conoce algún otro camino así que no pasa nada…”

Hasta que más adelante me pregunta:

-“Vamos bien por aquí?”

-“Ahhhhhh, ¿Como? jajaja ¿Si yo te seguía a ti…?”

Pues nada, mas o menos por el sentido y dirección del camino, debemos de ir bien…

En esas que, a uno de nosotros, si avisar ni decir nada a nadie,  le entra sueño. Y debió  de ser eso, porque “se echo” en el suelo sin ni siquiera quietarse los calapiés (eso si en el sitio más mullido que encontró).

La siguiente escena fue ver las ruedas de su bici mirando a la osa mayor, mientras el resto con ojos como platos reíamos al saber que no se había echo nada… bueno nada… no… estaba más polvoriento que una lombriz de tierra, pero por lo demás, vivito y coleando (y decía que quedase entre nosotros…ehhhh…jajaja…pues bueno…así ha quedado…) .

Roberto,  al poco rato, comprueba (vía endomondo, santo programa…) que vamos bien y pese a “confundirnos”, vamos por el mismo camino de la ida (es que de noche no se ve igual…).

Cada vez aquello se pone mas oscuro, no hay luna y mas que un camino parece que pedaleamos dentro de la boca de un lobo, pero somos tan listos y previsores que no llevamos linternas ni frontales (y mira que Fermín nos lo advirtió…QUE HAY UNAS LINTERNAS que tal y cual…)

Mal que bien llegamos a la entrada de Pago de Cirsus, donde paramos un instante.

Accedemos al camino “de las vacas de Ariazu”, y Roberto (que tiene planta pero no lo hacía yo tan taurino…), empieza a bromear llamando a las vacas que pacían unos metros más allá…

-“Roberto que a mi me da respeto!!!” (indica Marta y de ese modo yo no tenía que decir nada, quedando como todo un valiente…jejeje).

Que si la risa que si la tontada… y cuando me doy cuenta, a 3 metros nuestra hay una vaca negra (yo calculo que más grande que un elefante africano pero veloz cual guepardo…) mirándonos con cara de pocos amigos.

Entre el bicho y nosotros, la monumental valla, echa con palos resecos del grosor de un brazo y alambre que parece hilo de pescar “del todo a cien”.

Roberto: -“JEHHH   JEHHHH…VACAAAAA!!!!”

Marta:- “Robertoooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!”

Yo que miro a mi lado (casi detrás ya) y veo que la vaca arranca a por nosotros…

NI INDURAIN; NI PERICO NI EL AMSTRONG….!!!!!! (era más como Serafín Zubiri, porque no veía un carajo)

-“ARREAAAAAAAAAAAAAAA”

Salimos los 4 disparados camino adelante y con el pulsometro a punto de estallar…

Roberto dice que no fué mas que una arrancada (ya os he dicho que tiene vena torera…) y que en seguida paró… pero Marta y yo casi llegamos a Irún.

Guillermo que dice que en ese instante se le subió la bola y que no nos dimos cuenta (las DOS mías las tenía yo en el cuello…aunque no se si nos referimos a las mismas bolas…)

La cosa es que mirando de reojo a la valla, fuimos pasando el recinto vaqueril, no sin cierta sensación de alivio (al menos por mi parte).

Como ya no se veía nada (nada de nada) yo en primer lugar iba rodando a 10 kmts/hora esperando caerme ante algún pedrusco del quince o similarmientras Marta tras de mi esperaba a tal evento para saber cuando era el momento de frenar (pero no ocurrió, por suerte).

Como en todas las películas de terror, la chica, cuenta de una historia que ocurrió por allí…

Pues esta no va a ser la excepción!!!

Marta: -“Pues hay en el Saso, cerca de aquí un Javalí Gordoooo, que casi lo pillo con el coche un día…y estaba gorrrrrdoooooo”

Mira, no faltaba más que saliera ya el “Javalí obeso”, a tocar las narices…porque, vamos, esto es un safarí con más adrenalina que los de Kenia.

A Roberto se le ilumina la mente (nunca mejor dicho), y se detiene para coger el movil.

TIENE UNA APLICACIÓN LINTERNA (que si, que no es coña…)

No es una de las que mencionábamos hace días, pero tenemos luz al menos un metro y medio delante de la rueda, lo cual en medio del Saso no es tontería.

Por fin llegamos a la carretera de Ablitas, que cruzamos,  y poco después Guillermo comenta:

-“Mira Marta, este es el maizal donde dicen que está el OBESO”.

y pienso: -“¿Como?¿ que encima vamos a hacerle una visita?¿es que con la de caminos que hay teníamos que venir por este?…este deporte es demasiado adrenalínico para mi.”

Yo no miraba atrás porque sabía que si me enganchaba no lo iba a ver venir pero ya estaba escuchando (dentro de mi cabeza) los gruñidos del cochino javalín.

Por suerte, tras contestar múltiples llamadas de familiares, llegamos al pueblo con noche bien cerrada y una sensación de haber corrido el encierro de  San Fermín.

Desde aquí queremos agradecer al fabricante de la aplicación LINTERNA (o como se llame) que nos permitió volver a casa mejor que a Hansel y Gretel.

Eso si, hoy me siento más unido al mundo del toreo 😉 y posiblemente a Roberto lo veamos un día triunfando en “Las Ventas” porque al chico al tema se le da.

Crónica de la Calcenada 2011 (pa` habernos matao!!!)

Sábado 6 de Agosto, a las 5:30 a.m. quedamos en la plaza.

Caras de sueño e ilusión por juntarnos de nuevo, ya que hacía unas semanas que estábamos desperdigados, habiendo dejado la bici un poco de lado (vacaciones, fiestas de Tudela…) .

Hoy estamos un nutrido grupo compuesto por Oscar, Roberto, Samuel, Guillermo, Enrique, Daniel y yo (Iñaki), aunque tenemos un invitado (Fermín) que se une al grupo (que no sea la última vez, eh Fermín!!!).

Tenemos cerca de hora y media de viaje hasta Cálcena y siendo la salida a las 8:00 hay que ir con tiempo para poder prepararse, recoger dorsales…

Durante el viaje empezamos a mirar de lado a lado con un pensamiento fijo en la mollera:

-“Esta carretera baja, baja y baja y me da la impresión de que después tendremos que subir este desnivel…vaya vaya…”

6:20 a.m., nuestra expedición llega a Cálcena y los voluntarios nos conducen al parking. Una explanada a la entrada del pueblo con ámplio espacio y cerca de la salida.

Fermín se queda con unos amigos que le esperaban y el resto preparamos nuestras cosas.

Vamos a por los dorsales y unas amables mujeres nos atienden con una sonrisa (a esas horas…y sonriendo a los participantes…)

Junto a los puestos de dorsales, nos ofrecen café con leche o colacao, galletas y glucosa para la carrera (esto si que se agradece).

Además hace solamente 12 grados y tenemos frío por lo que el desayuno nos va de perillas para entrar en calor.

Volvemos a los coches y furgonetas para descargar bicis, equipación, poner dorsales…

Enrique me ofrece dos glucosport y sabiendo la que nos espera los tomo, junto a otras glucosas que llevo.

Entre unas cosas y otras son las 7:53 y nos dirigimos a la línea de salida.

Saliendo del parking un voluntario nos indica una cuesta (tipo turruntero para los Murchantinos) y nos miramos incrédulos…

Nada, nada…pedales y arriba.

Situados en la línea de salida no nos da tiempo ni para ponernos nerviosos…

El pelotón sale y nosotros cautelosos y desconocedores de lo que nos espera vamos tranquilos a mitad de grupo.

Enseguida Oscar (alias: “la machine”) se descuelga y avanza posiciones a lo que Daniel responde de igual forma.

El resto del grupo vamos rodando tranquilamente por la carretera que ya nos temíamos que habría que subir, hasta Purujosa.

Entre bromas, y risas escucho un silbato (maaaaaaaaaaaaaaalo).

Como ya me imaginaba, nos desvian y señalan una cuesta en un camino cercano. Se terminó lo bueno.

Empezamos a subir y vamos reservando al máximo.

Por supuesto y como siempre yo voy el último de nuestro grupo pero voy controlando la distancia.

A media subida los alcanzo con un pequeño acelerón mientras en estas vamos adelantrando a muchisima gente.

La subida se pone seria, el piso muy suelto y muchos participantes empiezan a andar con la bici al hombro o empujándola, ante la imposibilidad de subir montados. Yo disfruto viendo como la bici tracciona de forma inimaginable para mi antigua montura. La suspensión trabaja de forma increible en subidas…

Atasco 20 metros mas adelante y Guillermo, Enrique y Samuel tienen que echar pie al suelo. Roberto continua unos metros mas sobre la bici pero la gente parada también le obliga a echar pie al suelo.

Yo reduzco mas el paso (plato pequeño y piñon grande) esperando que para cuendo llegue haya via libre mientras voy berreando:

-“Por la izquierdaaaaa, que pasoooo, retiraaaaaa, no te pares ahíiiiiiiii…grrrrrrrrrrrrr guau guau…..”

Al final….al suelo.

La inclinación de la pendiente hace que sea imposible volver a montar y tengo que avanzar unos 10 metros hasta que encuentro un sitio con alguna posibilidad de éxito.

Bien, estoy pedaleando otra vez. Miro hacia arriba y 20 metros mas adelante, mis compañeros están bajando de la bici en el primer avituallamiento.

Han sido 15 kilómetros muy duros y ya hay gente que lo está pasando mal.

Guillermo me pregunta:

-“que tal vas?”

-“Bien, la verdad, de momento muy bien.”

La subida hace justicia a lo que veíamos en el perfil de la prueba y el desnivel ascendido ha sido importante.

En este punto y con la referencia que ofrece la curva del perfil, estaba convencido de que la subida más impresionante y dura estaba culminada (ILUSO DE MI!!!!).

Plátano, naranja, bebida y a montar. Aqui hay demasiada gente y siguen llegando por detras…vaaaaamonos!!!

Samuel, me mira (es bajada) y nos ponemos en cabeza, bajando en estampida.

Hay grietas, llenas de gravilla y mas de una vez nos las vemos para mantener la bici en pie. Alcanzamos al todo terreno de la organización y tras un kilómetro siguiéndolo, nos cansamos de estar ahí detras y adelantamos para adelecelerar aun mas…

Sacamos ventaja y adelantamos a incontables corredores, hasta que decidimos esperar a nuestros compañeros.

Por suerte son buenos bajadores y en 5 minutos nos dan alcance, rodando en grupo a partir de ese momento.

En dicho punto, miro el paisaje y compruebo que el Moncayo queda “allá lejos”, a nuestra derecha mientras nosotros vamos en dirección a Almazán…pero…a donde nos llevan estos maños??? nos alejamos más y más…pero bueno…la organización sabrá…

Llegamos a Borobia, donde hay otro avituallamiento pero decidimos no parar porque vamos bien de bebida y no ha pasado mucho desde el anterior.

Montados en la bici giramos 180 grados (en el punto donde estaba el avituallamiento) para encararnos hacia Moncayo y rodando aprovecamos para tomar una glucosa. La subida ha echo mella pero vamos bastante frescos.

A traves de un camino que como empieza a ser costumbre es cuesta arriba, aunque bastante tendido, vamos avanzando y aumentando kilómetros hasta llegar a Cueva de Agreda. Otro avituallamiento que creo que estaría sobre el kilómetro 28.

Paramos y aprovechamos para rellenar botellines, comer fruta y demás. Las piernas empiezan a dejar constancia del ejercicio realizado y algunos estiramos un poco.

De vuelta a la bici, las flechas del camino nos hacen subir por las empinadas calles de Cueva hasta salir por arriba del pueblo.

Todos cruzamos un río…menos Roberto que en busca de mejor paso para hacerlo se ha encontrado con un cauce mas profundo…jejeje, vuelta atrás y nos alcanza.

Delante tenemos una imponente vista de una larga cuesta y unos sufridos bikers a paso caracolero. Madre madre…pues nada…agachar cabeza, molinillo y para arriba…

Mis compañeros se descuelgan y yo voy subiendo mientras intento reservar (que casi no llevamos una cuarta parte de la carrera…)

En ese punto, con el resto de corredores con los que me encuentro, ya vamos charlando y dándonos ánimos (señal de que vamos compadeciéndonos los unos de los otros…)

A media cuesta adelanto a un chico, de los que gustan el cocido y el buen comer….  se está derritiendo y medice:

-“Pee      ro,    es que      no     podían poner      allllll      gun             llano?   arrffff   arggggg arggggg”

A lo que no encuentro otra respuesta que decirle:

-“Estos maños cuendo se ponen el cachirulo de pensar son mas peligrosos…”

A esto se baja de la bici y me insta:

-“EHhhhhhhh, sin faltar que soy de Zaragoza”

Y mientras yo seguía subiendo y me alejaba le respondo:

-“Pues entonces me darás razón…”

Riendose me dice:

-“Pues si que vas a tener razón!!!!….Y TU DE DONDE ERES???”

-“Navarro”

-“Joooooooooooooder, mira quien fue a hablar….jajaja”

Con la risa en la boca y la vista en el suelo, voy terminando la cuesta mientras Samuel algo mas arriba (unos 150 metros) mete la rueda en una tría y sale disparado en plancha por encima del manillar (por orejas).

No le ha pasado nada así que monta y continúa.

Cuando llego arriba, me preocupo. He perdido tiempo subiendo mientras mis compañeros se han lanzado por una cuesta abajo de varios kilómetros.

Por cierto este sería el punto de más altitud de la prueba (canto hincado a 1484 metros,tengo entendido).

La abajada, lo tiene todo, gravilla, un precipicio a la izquierda, curvas…

Me pongo el cachirulo de bajar (que uno al estar con los maños se aragoniza) y me lanzo al pensamiento de:

-“A estos los pillo si o si”

Empiezo a aumentar la velocidad y me pongo a unos 50 kmts/h. Adelanto a bastante gente pero de mis compañeros ni una pista, lo que provoca que me ponga a bajar en modo: SIN CONOCIMIENTO ALGUNO.

72 kmts/hora y gritando a todo el que me encontraba:

-“QUE VOYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYYY”

Alguno cuando le adelanto como un meteorito hasta me ladra algo que no acierto a discernir (deben ser palabras cariñosas y de ánimo, aunque su tono parecía enfadado.. aunque seguro que mi percepción era errónea…jejeje)

Bajo, rezando, porque como reviente o no pueda frenar en alguna curva, voy a volar (literalmente) muuuucho metros.

De repente veo un mallot conocido pero la velocidad que llevo me hace adelantarle cual trolebus sin control mientras Roberto me dice:

-“EHHHHHHHHHHHHHH, ande vaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaasssssssss!!!!!”

Bastantes metros después consigo detener la bici y Roberto me alcanza, para decirme:

-“Estás loco y por cierto llevas la cadena fuera del plato y del piñón”

AHIVA!!!!

Ponemos la cadena y continuamos bajando a un ritmo mas normal, pero unos metros mas abajo están el resto cambiando la cámara de Samuel, algo que por otro lado es una tradición muy arraigada (lo de que pinche Samuel, digo…jajaaja).

Emprendemos la bajada y 50 metros mas abajo hacemos una curva que nos da que pensar…

¿Que hubises pasado si  Samuel (que tambien debía de bajar fino) o yo,  no hubiésemos parado y nos la encontrabamos a esas velocidades?

(Posteriormente Samuel me dijo que él alcanzó 69 Kmts/h en esa bajada). uffffffffffffffffffffffffff

El angelico de la guarda estuvo ahí atento (si es que….les toca cuidar a cada uno…que bueno….jejeje).

Poco mas adelante, avituallamiento CON BOCADILLOS!!!!! YUHU!!! y por poco nos lo pasamos!!!!!

Paramos y  comemos algo para volver a emprender la carrera.

Aunque ya no es tan pronunciada, la pendiente tira hacia abajo y bajamos en grupo de forma bastante civilizada, hasta que ocurre algo curioso.

Como todos sabeis, Guillermo es un típo al que le gusta que la gente esté protegida y sino lo está, él procura que aprendan (yo creo que lo que voy a contar fue por eso….:-)   ).

En medio de una curva llena de grava (grava o piedras porque eran de estas blancas del tamaño de una ciruela) y situados en la parte exterior del camino (sin llegar a estar fuera del mismo) había unos corredores y de repente veo que Guillermo frena y se pone la bici cruzada mientras el salta sobre el sillón como si de un toro mecánico se tratase, despidiendo una lluvia de piedras a los incautos ciclistas que con ojos y boca abierta no acertaban ni a mover un dedo viendo lo que se les venía encima.

Tras recuperar el equilibrio (físicos de todo el mundo no se explican como lo consiguió…) oimos que los chicos aciertan a balbucear:

-“Vamos a quitarnos de aquí que estramos mal puestos”

Con lo que Guillermo consiguió mostrarles la inseguridad y peligro de su situación.

Rumores que corren por la zona de Moncayo nos dicen que los chicos aun no han recuperado el tono de su piel y continúan mas pálidos que un albino en invierno.

El camino termina en una carretera que enseguida reconocemos. Es la que lleva de Vozmediano a Agramonte.

Personalmente y guiándome por el perfil de la etapa, me dije:

-“te queda mucho pero ya has pasado lo peor…ahora ya será otra cosa…”

Y tenía razón….era otra cosa…PEOR!!!

Bajamos hasta San Martín y cuando un voluntario me indica que gire a la derecha, sabía lo que tocaba.

El mismo abuelico que en la carrera de Grisel, estaba en la puerta de su casa y como en aquella vez nos dijo:

-“Tira  tira…que ahí teneis buen tajo…”

Subimos la cuesta, pero no se si por lo subido hoy o que el día de Grisel yo estaba mal físicamente, esta vez me pareció de mucha menor dificultad.

Giramos, subimos, bajamos muchas veces y noto un pinchazo en medio del gemelo izquierdo. Tengo que parar.

Estiro un minuto y vuelvo a montar…maaaaaaaaaaaalo. queda aun la mitad de la prueba y no me mola empezar a estas alturas con pinchazos.

Cada pedalada me advierte que si me paso…el gemelo me lo recordará.

Samuel dice que le duelen los cuádriceps, pero a base de glucosa va tirando (toma glucosa y sale disparado, 15 minutos y baja rendimiento, vuelve a la glucosa….jejeje).

Kilometro 67, voy tocado de verdad me duele bastante el gemelo y cada cuesta es dolor y más dolor.

En este punto empieza a doler el resto del cuerpo. Riñones, hombros (estoy pagando la bajada tan fuerte), cuello y del culo no hablo porque podría freir huevos en él.

Guillermo ve que me quedo atrás y me espera para ayudarme. A ritmo muy suave y sufriendo llego al resto del grupo que ha reducido el ritmo para esperarme….buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa que mal!!!!

Paramos en la sombra de un arbol. Necesito estirar el gemelo como sea.

En esas para un todo terreno de la organización a quienes pedimos agua (en los botellines llevamos sopa de acuarius).

-“Llevamos solamente hielo, pero agua no…”

-“Da igual, echad!!!!”

Y ya que estamos les preguntamos.

-“donde estamos? cuanbto queda para el próximo avituallamiento?”

-“ufffffff, pues…..os queda… Estais en el kilómetro 75, aproximadamemte y os quedan unos 6 para el siguiente”

Ah, bueno…pienso yo…

-“Teneis que subir AQUELLA CUESTA”

y yo pienso: Madre!!!!, te refieres a aquella que termina en Saturno y que llevaba 10 minutos rezando para que la ruta no fuese por allí??, hay hay hayyyyyyy…..

-“De todos modos tomaroslo con tranqnuilidad porque por detras queda mas de la mitad de la gente…”

Bueno…quien no se consuela es porque no quiere.

Montamos y continuamos hacia la temida cuesta.

Nada más empezar la pendiente.

PSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSs

En menos de dos segundos un clavo ha echo un boquete como el del Titanic en mi rueda trasera.

Miro y veo un agujero ANCHO de verdad para ser un pinchazo (como el que haría una escarpia).

Para hacer honor a la verdad, en ese momento no sabía si, el pinchar, era bueno o malo, porque así tenía excusa para subir andando esos kilómetros de tortura. Pero esto de la Tecnología moderna es la bomba caracolera y se autorepara.

(Como me pilló Enrique…)

-“Ala ya se te ha reparado, ya no tienes excusa…jajaja”

Yo no creo que dure mucho y que en cualquier momento volverá a reventar, pero la verdad es que duraría hasta el final de la carrera son perder un ápice de aire, cosa que me continúa sorprendiendo porque aun es apreciable a simple vista el pinchazo en la cubierta.

En cualquier caso, la moral está a dos metros bajo tierra y opto por empezar a andar…

HAY!!!, lo que no sabía era que el gemelo me dolería más empujando la bici que montado en ella…

Nada, otra vez a montar…si es que…

Vista al suelo y empiezo a pensar cuantas y que dulces cosas le diría al diseñador del itinerario si lo tuviese delante mía.

Tantas tiernas y simpáticas cosas se me pasaban por la cabeza que llego arriba (dios existe!!!!!!).

Un momento, no me duele el gemelo (lo que dolía ha debido de reventar y ya no está para doler, porque sino no se explica…a no ser que mi gemelo sea como la cubierta “autoreparable”…).

Bajada y estoy decidido a alcanzar a mis chavales….(no voy a contar como bajaba pero pese a ser asfalto…la rueda delantera me advirtió un par de veces que rozaba el límite de adherencia).

Llego a Talamantes y de repente me llaman por detrás:

-“Que nos hemos confundido!!!”

jajaja, pues nada…otra vez reunidos…

Paramos en el avituallamiento y un participante nos dice…ahorqa queda lo peor…

¿COMO? ¿QUE? PERO QUE ME ESTAS CONTANDO POR DIOS PADRE Y SEÑOR NUESTROOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Es que puede haber peores pendientes? lo peor? ahora nos echan a las fieras? hay que cruzar el amazonas a nado?

-“Ahora tenemos otros 6 kilómetros de subida y para mi…3 intentaré hacerlos sobre la bici y el resto andando”

TOMA!!!!!!! (boca abierta, cerebro cortocircuitado y ojos perdidos en el infinito…es mi fin….estos maños me matan…)

Me meto al local donde reparten el avituallamiento y me pongo HASTA LOS OJOS!!!

Naranja y media, agua y acuarius hasta decir “vale”, relleno botellín, un plátano (o otro al bolsillo para después)…y me mentalizo de que voy a sufrir más que una bruja ante un tribunal de la inquisición.

Salimos del pueblo y en la última casa empieza la subida. Pongo un ritmo super conservador mientras veo como el resto de los míos se van…tira tira….

Voy subiendo e incluso me animo cuando adelanto a alguno hasta llegar a otro avituallamiento. Han sido 4 kilómetros de subida y quiero beber.

-“No pongas el tapón a la botella!!”, le digo al que me sirve

Dos vasos de agua después llega un grupo de participantes al que adelanté y en tan mal estado los ve el voluntario que les anima.

-“Depués de lo que habeis hecho esto es aguantar…que queda poco y si es verdad es que duro pero ahora es apretar los dientes…”

Yo miro la pendiente y veo un par de kilómetros con un desnivel brutal. Estoy desmoralizado.

Estoy MUY mal.

Salgo del avituallamiento (o mejor dicho, de la sombra del arbol bajo el que estaba),  con la bici en mano y busco un sitio con una pendiente algo mas suave para poder montar de nuevo. 10 metros mas adelante lo encuentro.

Pienso en cantar algo y solo se me ocurre “A mi me llaman el tablón”…

Esto no es justo, ya ni si quiera se me ocurren canciones para distraerme?

No quiero mirar arriba y no veo a los de mi grupo (eso significa que me llevan mas de kilómetor y medio).

Al lado del camino hay dos vomitando y varios echados tripaarriba sobre las piedras puntiagudas…a esos ya nos les duele ni eso.

La cuesta gira a la izquierda y voy a reventar. Me bajo de la bici y me pongo a andar. No me importa si me duele el gemelo…un músculo más me da exactamente igual.

Miro hacia abajo a ver si viene algun todo terreno y se me lleva de una vez…estoy derrotado y no quiero sufrir más.

Tengo que pensar en otra cosa, estoy en medio de la nada, con una bici y no puedo ni hablar. Si recuperase algo de moral…

Bebo y me como dos glucosas que se que me darán “gasolina”, para 10 o 15 minutos y espero un rato a que me hagan efecto.

Cuento los pasos, cortos, muy cortos, que voy dando y llego a 892. He andado bastante (calculo que 400 metros) y parece que me siento mejor, e incluso veo todo de otro color…como afecta el cansancio a la cabeza que caundo le metes un poco de energía te levanta la moral…

Decidido. Montaré en la bici, lo voy a dar hasta exprimirme y cuando ya no pueda más me dejo caer sin desmontar y me quedo tirado ahí hasta que pase alguno y avise…

Monto, y pedaleo, venga que tu puedes, estos maños no pueden contigo!!!!

Vaaaaamos, uhhhhhhhhh curioso me duelen muchisimo mas los riñones que el gemelo, y el cuello menos pero los….

Con estas bonitas reflexiones llego arriba.

Menos mal que no había nadie parado allí porque sino me bajo y lo abrazo.

A estas alturas (kilómetro 93) mis compañeros deben haber llegado a la meta, ya estarán duchados…

Me decae la moral un poco pero he superado mucho más de lo que creía nunca que podría aguantar sobre la bici.

Empiezo la bajada y aunque se me da bien, estoy tan cansado que no puedo bajar a mi ritmo normal.

Aun así adelanto a decenas de personas y veo participantes de la prueba que la realizan andando (llevan desde el viernes por la tarde andando sin parar ni por la noche…que campeones).

Por fin!!, un avituallamiento y tienen cerveza!! (puedo ponerme boca arriba bajo el tirador???)

Mientras pienso esas tonterías y voy frenando, veo que ESTAN MIS COMPAÑEROS AHI!!!!

La moral aumenta y me alegro. Los he pillado?  YUHUUUU!!!

-“Samuel ha bajado como una bestia así que no se como habrás bajado tu…”

Me dicen Enrique y Roberto.

-“Pues por una vez, no…porque no estaba para alegrías, ni bajando”.

Venga, siéntate y descansa un poco me dice Guillermo.

Me dan una cerveza que me sabe a gloria y parece que me recupero un poco más.

Ellos dicen que tambien van tocados pero claro, cada uno siente sus males…jejeje

-“Chicos, ahora os quedan 5 kilómetros de carretera y ya está y además bastante llanico…”

Nos dice un voluntario.

No me lo creo…increible…estoy llegando y parece que además voy a llegar MEDIO bien…

Montamos en las bicis y roberto se adelante por la carretera unos cientos de metros mientras Enrique, Guillermo y yo hacemos grupo.

Nada más salir a la carretera bajón moral….

ES QUE TAMBIEN ES CUESTA ARRIBA????

La pendiente es muy poco pero a esas alturas…

Nada, a darle que quiero llegar como sea.

De repente oigo algo así como:

-“Me caGuen la mdre de los que handsalksdk y la pta de la……no decían que era llano?”

Es triste decirlo pero eso me reconforta…si ese se pone así…es que va peor que yo…jajaja

Vamos rodando y Guillermo con Enrique me van sacando unos metros pero no me importa ni hago esfuerzo por seguir el ritmo.

Llegamos a meta con una diferencia de unos 200 metros mientras la gente aplaude.

Quiero bajar de la bici ya!!!

Nos dan el diploma y ahí está Oscar que ha entrado 4 HORAS ANTES!!!! Que barbaridad!!!! de los primeros….

Daniel tambien ha entrado con mas de una hora de deferencia y hasta se ha bañado en el río!!!!

Según nos cuenta, ha ido toda la prueba coin Fermín (díos las crea y las máquinas se juntan) y nos cuenta sus peripecias y que pese a ser tan fuertes ellos tambien han tenido problemas,dolores y tal…

Comemos, nos duchmos y descansamos algo antes de enprender el regreso….que por hoy…

ALGUNOS DATOS; FRASES Y PERCEPCONES DE LA PRUEBA

  • Todos coincidimos enque ha sido una animalada y es muy muy dura
  • Yo nunca creí que se pudiese hacer una prueba tan brutal
  • Samuel -“Llevo un rato pensando y no encuentro un músculo que no me duela”
  • Los voluntarios han sido encantadores en todo momento y la prueba ha estado a un nivel organizativo exquisito
  • Al llegar a casa, cené dos veces.
  • Fermín se pasó por mi casa y compartimos impresiones sobre la dureza, en lo que él está de acuerdo
  • Cuando estábamos desayunando llegaban los primeros que la hacían CORRIENDO tras pasar la noche en ruta!!!
  • La paella de la comida estaba rica y los organizadores atentos para que todo fluyese de forma eficiente
  • Nos faltó quedarnos al concurso de Sangría, pero teníamos un camino de regreso largo a casa.
  • Estoy encantado con la bici y tengo que reconocer que posiblemente con la antígua no hubiuese terminado.
  • El paisaje ha sido muy binito y hemos pasado por parajes imposibles de conocer si no eres de la zona
  • Algunas de las pistas eran coincidentes con la ruta de Grisel que tanto me costó en su día (ahora aquella me parece un paseo)
  • Las cuestas en general estaban muy “rotas” y había piedras suelta a tutiplén, lo que le daba más atractivo tanto a subidas como a bajadas.
  • El olor a frenos quemados de las bicis en la bajada tras el canto hincado era imprezsionante…
  • Isabel, espero que esta vez no te parezca corta la crónica…jejeje (Henry´s Girlfriend)
  • Se que esta no tiene el tono humorístico de otras crónicas pero es que aun no estoy recuperado mentalmente ni para hacer coñas.
  • Sí Marta, nos acordamos de ti (pensabas que no te nombraría??) y a decir verdad bastantes veces.
  • Retomaremos los entrenos para la siguiente prueba: Cicloturista de Fustiñana (la primera prueba de la nueva temporada)
  • Mis últimas noticias son que Oscar ha corrido el cross de la Asunción, por lo que en vista de las pruebas he llamado al manicomio más próximo para que lo encierren (por que está de atar el chaval vamos…)
  • Como siempre: Gracias a todos por leer el blog

La falda de Moncayo 2011

Tal y como anunciabamos hace días, hoy se celebraba la “VII cicloturista falda de Moncayo” con salida y llegada en Grisel.

Nos enteramos de la prueba por casualidad y mediante un foro de Internet pues la promoción ha sido escasa por parte de los organizadores.

Las fechas veraniegas no acompañan a esta prueba, que además se celebra durante los San Fermines…

Esto ha provocado que la representación del MurchanteBTT haya sido reducida.

A las 8 a.m. Guillermo y yo (Iñaki), tras dar cuenta del encierro de Pamplona, partimos a Grisel.

Nada mas llegar vemos a varios participantes y aunque ambos pensamos lo mismo, Guillermo lo resume  de este modo:

-“Que finos están todos…”

Que es otra forma de decir…”esta gente tiene pinta de estar muy muy en forma…”

Aparcamos donde podemos y preparamos bicis y material, para proceder a la retirada de dorsales.

Según la web, no estaba permitido inscribirse en la prueba el mismo día pero comprobamos que si que se permite.

Nos ponemos en la parrilla de salida, mirando a un lado y otro. Somos un total de 50 participantes, y de ellos al menos 30 parecen recien salidos del Tour de Francia.

Piernas untadas de vaselina, enormes cuadriceps, bicis hiperligeras…no se que me da que lo de “no competitiva”, se va a quedar en la normativa.

Salimos de la calle de las piscinas, y rápidamente un grupo de unos 20 toman la delantera.

La bici me hace un ruido de forma contínua que ya escuché el último día que salí, pero como he desarmado la rueda trasera, examinado radios, disco, buje y no he visto nada, confío en que no me de un disgusto…

En una zona llana (tal vez pica hacia abajo), miro el marcador y vamos rápido tras el grupo de cabeza (osea…en mitad del pelotón).

Primeras subidas por camino pedregoso (en ese momento pensabamos que estaba mal y había mucha piedra, pero ahora pienso que era una pista magnífica, comparada con las que después tendríamos que recorrer).

No me siento rodar bien, y cuando eso te pasa nada mas arrancar… malo.

Bajamos hacia Vera de Moncayo y a los lados ya vemos los primeros Super-máquinas con su bici pinchada (tanto reducir peso, ponen cubiertas ligeras que estos pedregales se meriendan).

La primera bajada fuerte me deja mal sabor. Mucha piedra pero la bici ( o yo…) no me ofrece buenas sensaciones y parece como si fuese suelta de atrás (como si fuese dando coces de lado a lado mientras intento que al menos la rueda delantera vaya por donde le digo).

Bien, vamos subiendo y subiendo e incluso adelantamos a 3, pero no voy bien. Pulsaciones mas altas de lo habitual y una sensación como si la rueda trasera estuviese frenada (cosa que no es así como mas tarde comprobaría).

Guillermo va a mi ritmo pero va mucho mejor que yo.

Se suceden los cruces y cuestas y continuamos subiendo por pistas que nunca habíamos ciclado, pero que dejan ver un paisaje de lo mejor de la zona.

Tras una bajada, Guillermo casi se come a un compañero que había pinchado, mientras yo en el último instante veo que hay que tomar una pequeña trialera a la derecha que da paso a un estrecho tunel bajo la carretera y la tomo sin pensar.

Asfalto. unos 3 Kilómetros de asfalto y las sensaciones no mejoran. De monento no nos adelanta nadie por lo que voy aguantando el tipo como puedo a sabiendas de que no vamos al ritmo de otros días (pero la moral aguanta).

Pista en deplorable estado y primer bajón moral. No ruedo bien y cada vez lo noto más. Nos adeltanta un super-biker que había pinchado y otros dos.

Pasamos al lado de una granja de curiosa construcción en un paraje de impresionante paisaje.

Hay que cruzar un río y continuar subiendo. Kilómetro 23 y no paramos de subir. Necesito comer algo a la de ya…

Kilómetro 24, nos alcanza un grupo de 5 al que damos paso pero prefieren seguir a nuestro paso hasta el aviatuallamiento.

Salimos por asfalto para seguir subiendo hasta el kilómetro 30. Ahí delante, como en cada cruce, hay un tipo de la organización que tiene en su mano mi moral. Si señala a la izquierda hay que seguir subiendo pero si marca derecha… es bajada…

Y LO ES!!!! (ya era hora hombre)

Avanzamos unos cientos de metros por asfalto hasta que nos desvían por una pista (dije pista? digamos pedregal con cada roca del tamaño de un microhondas, dispuestas por doquier sobre un suelo de grava y una cuesta abajo repleta de grietas y curvas).

Quiero ver si lo comido en el avituallamiento va haciendo efecto pero enseguida me veo entonando saetas y el cante del penitente ante  la imposibilidad de frenar y la casi ineludible seguridad de salir disparado monte abajo por el tarraplen… (curvaaaaaaaaaaaa!!!!!)

UFFFFFFF (hay veces que uno se reafirma en sus creencias al ver que se producen milagros y ALGUIEN TE DETIENE…jejeje).

Nada, seguimos bajando y yo empiezo a estar feliz…(aunque la cantidad de piedra hace que me duelan las muñecas y plantas de los pies. Vamos, que tiemblo mas que un beduino en el polo norte…).

Feliz como una perdiz hasta que una maldita flecha marca un cambio de 180º grados para volver a subir (seguro que esto no se considera torturta en la convención de Ginebra?)

Posiblemente en una época alguien pasó por ese lugar y por eso los autóctonos piensan que eso es un camino, pero la realidad es bien distinta. Doy fe de ello.

Para arriba, siempre para arriba y el almuerzo, una de dos, o estaba caducado o mi estómago hoy no procesa correctamente; porque las fuerzas que esperaba, no acaban de llegar. No atino mas que a continuar sufriendo y no bajar de la bici…que es bastante.

-“”Guillermo…Yo (arrg arrg), creo…que voy a hacer (aaaarg, ufff) la ruta corta y no la larga como teníamos pensado” (sigo resoplando…).

Esa frase me costará 3 minutos de resuello infinito y pulsaciones todavía mas altas. Pequeña bajada, pero lo que otro día sería un disfrute, hoy solamente es un rato de menor dolor en el gemelo (y en los cuadriceps, y …en todo vaya…).

Aparece un tercero en la escena. Un asturiano (que como  se de donde es? si llevaba la bandera de asturias en su mallot!!!) quiere adelantarnos y me sirve para animarme un poco e intentar que no lo haga.

Llega otra subida y voy mal pero el va peor ( BIEN!!! …aquí el que no se consuela es porque no quiere… jejeje). Le adelantamos de nuevo pero en la siguiente bajada vuelve a tomar la delantera (que fue de mis bajadas…)

Guillermo, fiel escudero, continua llevandome a ritmo suave para que no termine por reventar.

Un poco más adelante vemos al mismo super máquina que nos había adelantado; a trote lechonero, con bici en mano.

-“Llevais una cámara de válvula fina?”

-“No, gorda”

-“Sí, yo si”, indica Guillermo.

-“Con esta ya he pinchado 6 veces hoy”

(y vuelvo a pensar…si estais tan fuertes y tal…y poneis cubiertas de pichorras por 100 gramos menos…si es que sois unos estalentaos!!!)

Le dejamos cambiando la cámara seguros de que poco después nos adelantaría, si bien, no sucedío.

Maldita sea!! Hay que subir ese cortafuegos?? ese lleno de pedruscos e inclinado hasta mas no poder? (no se porqué me lo pregunto y no se si realmente era un cortafuegos pero la pinta la tenia toda todita!!!!)

Pensaba que con la parada, para prestar la cámara al otro, el asturiano se habría escapado, pero ahí esta bici en mano, cortafuegos arriba.

Busco una canción en mi cabeza para no pensar. La elegida una típica de charanga (y no, no se porqué esa). Plato pequeño, piñón enorme y cabeza al suelo pensando en que no resbale mucho la rueda y termine en el suelo.

Casi habíamos alcanzado al primo de Alonso (a algo le tocará el parentesco…) pero en esas,  termina la cuesta y se nos escapa. Vaya hombre!!

Bajamos a un pueblo (no, no estaba en ese monento como para fijarme en cartelitos, así que no se cual era).

En un cruce un chico de la organización nos indica:

-“Ahí en la granja, hay que decidir si vais por la corta o la larga”

(que hago…que haggoooo…)

-“Guillermo, voy por la corta…vete tu por la larga si quieres”

Subimos otra cuesta y arriba vemos el segundo avituallamiento (kilómetro 37).

Medio minuto antes ha llegado el asturiano.

Charlando con los organizadores, nos indican que nos animemos a hacer la larga, que tal y que solamente es subir de nuevo hacia moncayo, para bajar y volver a subir una cuesta muy empinada pero de solo 600 metros…y que vamos bien de tiempo…

Yo hago mis cuentas…unos 20 kilómetros más…maaaaaalo.

Han dicho que a la una del medio día desviarán a la gente que llegue por la corta.

-“¿Y que horas es?”

-“Las 12 menos 5”

(mmmmmmmmmm…no vamos tan mal de tiempo para lo que se cuece hoy…)

Lo de siempre, si haces la corta, llegas a la meta y seguro que te preguntas: ¿Hubiese posido con la larga…?

-“Mira mi GPS” (me dice un organizador)”, hay que hacer por aquí, despues esto…”

-“vahhhh …No te preocupes que tu puedes…”

Además se que Guillermo pese a no decir nada para no presionarme, tiene ilusión por la larga y yo confío en que la subida no sea mucha y las fuerzas que llevo toda la mañana esperando vengan de una vez…

Salimos cuesta arriba…por la larga….

Y 4 kilómetros despues sin parar de subir con el moncayo en frente, sigo repasando el arbol genealógico del organizador…al que dedico mis “mejores” recuerdos…arrrrg (poco le faltó para que volviese y le pidiese amablamente el GPS y me lo comiera…)

Por fín, giramos y la pendiente se torna en descenso.

Bajamos hasta un pueblo donde nos indican curva.

Y tal era la curva que acabamos derrapando en medio del pueblo con las bicis cruzadas.

Giramos 90 grados por una calle y un abuelico, sentado ante la verja de su casa nos dice:

-“Alaaaaaaa, tiraaaa, tiraaaa, que menuda cuesta os esperaaaaaaaaaaaaaa”

(Otra? no puede ser…!! pero si estábamos bajando!!!!!!)

Otra vez a mirar al suelo, y un kilómetro de subida en medio de un pedregal de los de campeonato.

Al fín, bajada de nuevo, y mucho mas abajo se divisa la carretera.

Bajada fuerte, con grietas, gravilla y pedruscos (el mamaño de los pedruscos?…pues como los de las pirámides de Egipto…)

Carretera, y frente a nosotros la subida final: La diezma.

100 metros mas adelante vemos al asturiano lidiando con la fuerte pendiente.

Empezamos a subir y ya no queda “power”, por ningún lado, voy a beber y se me termina…(ahora si me pica una abeja la rematamos, vaya…)

Agacho la cabeza y Guillermo me va sacando metros.

Me adelantan dos (vaya hombre, por si la moral estaba baja,no?) y Guillermo arriba del todo me ha sacado unos 100 metros.

Por fin arriba y 15 metros mas adeltante está Guillermo hablando con el organizador del GPS… (que alguien me detenga que voy a por él!!!!…jejeje)

-“Es que si os digo lo que os esperaba, no vais…”

(que graciosillo….je je je)

Bajada final y llegamos a meta, donde descubrimos que el resto del pelotón había elegido la ruta corta (arrrrrrrrrrrrrrrgggggggg).

Hay días en los que el cuerpo  funciona perfectamente y otros en los que hay que tirar del teorema del Alcoyano y no darse por vencido y hoy ha sido uno de esos días…

La bici hace cada vez mas ruido …pero…eso ya no importa… 😉

Contra viento y molinos

Ayer, 7 de Julio, como no nos apetecía ir a Pamplona…jejeje

Aprovechamos para dar una vueltilla, tras el trabajo, para ESTRENAR LA PEDAZO DE BURRA MECANICA de Marta. Todo sea dicho, una burra SPECIALIZADA.

Salimos hacia los molinos de montes de cierzo (en concreto a los de la subestación eléctrica), con un viento de cara de impresión (si este viento se da en el caribe, le dan nombre propio y categoría pero aqui lo llamamos simplemente “cierzo”).

Subimos el primer repecho, con Oscar de “lider de ruta”, mientras Guillermo, Roberto, Marta y yo hacemos de pelotón.

Una vez arriba, ( bajo las aullantes palas de los molinos), tomamos pista a la derecha en dirección a Barcelosa.

Cruzamos el puente sobre la autovía y nos dirigimos hacia las placas solares. Pasamos por la puerta y continuamos para bajar por una cuesta (con un estado del firme muy deteriorado, posiblemente por las tormentas de estos días).

Marta, disfruta de la bici bajando y se la ve más segura que con la montura antigua (buena señal).

Ya abajo y a la latura de la Ebroquímica (y en sentido hacia Tudela), Marta demarra probando las capacidades rodadoras de la “Rucia“, a lo que sale claramente aprobada y con nota.

Semejante arranque provoca un cambio de ruta, para ver como “tira pa´rriba” la máquina…y la conductora de la máquina…

A Oscar no se lo ocurre otra cosa que desviarnos hacia la cuesta de la potabilizadora que si bien ya es fuertecilla, con las grietas surgidas estos últimos días parece un circuito de motocross.

A todo esto parece que la elección que ha hecho la chica es la correcta ya que sube sobradamente…

El sol se nos va y tenemos que volver a casa, que mañana es día “de escuela”, pero incluso en el último tramo de la vuelta, “alguien” no se siente satisfecho con el esfuerzo y desencadena un tirón (los hermanos Macana rompen el pelotón) tirando con fuerza.

Nos llevan de Tudela a Murchante a un ritmo de unos 30 km/h que se resuelven con un sprint en la meta volante de la cuesta de la coperativa con victoria de Roberto alias (alias Cavendish).

Bonito, día, bonita ruta y bonita bici nueva.

A disfrutarla Marta!!!!