Crónica: Senderos de la negra (o… peleando con los tigres)

Habíamos quedado en la plaza a las 7:30.

La razón de tan temprana hora, fué que días antes, intentamos realizar la misma ruta con mucho calor y… la pájara fue monumental…

La llamada a los miembros del club decía algo como: Ruta bonita, técnica y no apta para promesas…

Y ante tal reclamo fueron varios Karrikiris los que no quisieron perderse la nueva ruta.

Puntuales, como siempre, acudían a la plaza Guillermo, Samuel, Marta, Toño, Juan Carlos, Bauti y yo (Iñaki).

El grupo lo comandaba Aitor (sherpa de la expedición).

Por  último acudía a la llamada, Dominguez, amigo del club Murchante (“Manolete team”), que viviría una experiencia…

“diferente” esa mañana y al que agradecemos la compañía.

Hay que decir que la ruta tenía un cierto nivel técnico y que si por un lado, no exigía grandes habilidades rodadoras, si que requería de una cierta costumbre y pericia técnica para solventar los problemas que el propio terreno iba poniendo a nuestro avance.

Es por ello, que este tipo de rutas, cuando el grupo participante es numeroso, se suelen alargar (caídas…, pinchazos…, no me atrevo a bajar por ahí…) y por tanto, había que madrugar para hacerla lo más tranquilos posible y salvando las horas de más calor.

Repartidos en los coches nos dirigíamos a la zona en cuestión hasta llegar a un improvisado aparcamiento en… la nada.

La ruta comienza con unos kilómetros de subida y con las piernas frías ascendemos tranquilamente y sin prisa.

Ascendidas las primeras rampas y unos kilómetros más adelante, damos con una de las rampas de “la plana de la negra” que sorteamos para proseguir a lo largo de una pista con suaves toboganes.

En un punto determinado, abandonamos la pista y avanzamos por un campo yeco que va a dar a algo parecido a un sendero (digo parecido, porque ni se veía, ni había huella, zona marcada o nada que se le parezca… jijiji).

Al poco de internarnos en “el sendero” oigo detrás de mi un:

-“Pero que es estoooooooo!!!!!”

Se me olvidaba mencionar que de las múltiples especies botánicas dotadas de pinchos… allí se reunían, hermosos ejemplares de todas ellas con alturas imponentes que abrazaban bici y biker con cariño.

Disfrutando como enanos, Aitor, Samuel y yo bajamos ligeros hasta que escuchamos atrás un ruido de maleza.

bueno, el ruido de alguien impactando contra maleza, describe mejor el sonido.

Esta sería la primera de las muchas veces que alguien abraza un matorral y casi no puede salir del mismo…

Continuamos bajando, con la atención puesta en la vegetación que hay a la altura del manillar y que constantemente se enreda en el mismo para ayudarte a descabalgar “por orejas”…

Una vez salvado un árbol caído, en el que tenemos que hacer cadena humana para pasar las bicis… hacemos lo mismo con otro casi igual, dispuesto pocos metros más adelante.

Tras los porteos, proseguimos por nuestro sendero de los tigres (es un nombre de lo más adecuado, visto que al terminarlo, nuestros brazos y piernas están igual, que tras una pelea contra felinos).

Avanzando unos cientos de metros, parece que el terreno está algo más limpio y disfrutamos del sendero, hasta que veo desaparecer literalmente a Samuel, delante mía. No me acordaba!!!

Giro a la izquierda y ABAJO… está Aitor y Samuel descendiendo por una… cuestecilla de unos ocho metros, unpelín inclinada. Moola!!!

Es de 4esas cosas que si las piensas… no las bajas, así que que encaro la bici y desciendo para avanzar un poco más hacian la ladera contraria por l a que tenemos que ascender. A media ladera, me detengo y vuelvo la vista para ver como baja la gente. a mi lado, Juan Carlos, que ha bajado tras de mi y también toma posiciones para ver el espectáculo…jijiji

Pasa Guillermo y tras pegar un frenazo y volver a trás (la primera impresión)… baja como un jabato.

Posteriormente, asistimos a un espectáculo de treking en el que unos se agarraban a las hierbas , otros se quedaban mirando desde arriba, pensando que era una broma…

La cosa es que finalmente todos acabamos bajando y sorteando el obstáculo.

La ladera en la que estoy detenido, termina en una nueva pista, que seguimos en sentido descendente.

Tras un par de kilómetros por el camino, giramos 160 grados a la derecha y ascendemos hasta llegar a otro punto clave.

Esta vez me toca ir primero, por un sendero en sentido ascendente.

No es especialmente técnico y está mucho más limpio que el anterior. Aquí ya no hay vegetación con la que pelear, si bien discurre por un bosquecillo.

Avanzo unos cientos de metros y miro atrás. Solo veo a Guillermo y decido parar para reunir al grupo.

Tras  escuchar varios:  “clonch”, “plas”, “catapum”…

Aparecen unos riendo y otros con camuflaje (léase: ramas por el cogote y aderezos similares).

Continuamos ascendiendo sin incidentes y llegamos de nuevo a otra pista. Segundo objetivo conseguido…

Rodamos ascendiendo en primer lugar de forma suave, para posteriormente bajar una larga cuesta. Y como todo lo que baja sube (¿o era al revés?)…

Toca ascender.

La pista serpentea por una ladera en una cuesta ascendente de varios kilómetros pero sin gran pendiente.

Nos la tomamos tranquilamente y llegamos arriba.

Allí decidimos detenernos a comer algo.

Samuel saca un trozo de membrillo que parece una bovedilla, mientras el resto no alcanzamos a entender como ha sido capaz de subir con los (aproximadamente) 90 kilos que debía pesar el trozo de membrillo…

Repuestas las fuerzas, continuamos por el camino el sentido descendente pero sin perder mucha altitud.

Hoy celebran una cicloturista por esa zona y vemos cintas de balizamiento, colocadas por la organización de la misma.

Nos toca meternos en toro sendero/bosque, esta vez en sentido de bajada y nos lanzamos a por él.

Cuando estamos casi abajo, el gúia nos dice que estamos fuera de track, así que decidimos y pensamos que lo mejor es descender por la pista que hay a escasos 50 metros y empalmar con el sendero en sentido ascendente desde más abajo.

El camino baja hasta un punto en el que nos metemos hacia arriba por un sendero que se “supone” es el mismo que llevábamos de bajada (pero que posteiromente descubriríamos que no lo era).

Subo en primer lugar y detrás mía va Juan Carlos.

No llevaríamos mas de 200 metros de sendero cuando tenemos que sortear una pendiente llena de hoja de pino en leve curva.

Me siento lo más atrás posible y agacho el tronco hasta casi tocar con la barbilla la potencia.

Venga, venga!!! que derrapa!!!!  ufff…. arriba!!!

Trás de mi escucho algo como:

Derrapaaaaaaaaaaaaaaa!!! Clonch!!!! crack cotocrock!!!!

-“Que puta mañanaaaaa!!!!”

Pienso que no ha llegado a caerse “del todo” y prosigo unos metros hasta que miro atrás y no veo a nadie.

La leyenda cuenta que los animales corrían despavoridos, los pájaros salien en bandadas abandonando el bosque al oir semejante retaila de juramentos y ver a Juan Carlos en el suelo, de espaldas, con las zapatillas en sus calas perfectamente ancladas y las ruedas mirando al cielo, mientras Samuel y Toño lloraban (de pena debía ser…).

Aparece, el que cabalga boca arriba, un poco polvoriento, tras de mi y seguimos.

Tengo que agachar la cabeza hasta pegar con el manillar porque hay una rama de pino que atraviesa el sendero.

Pasa Juan Carlos… y ya no había rama de pino….

El chico es valiente y prosigue, mientras los de atrás ven facilitado el camino gracias a las buenas acciones del “Expreso de la Bardena”.

El sendero asciende de forma mas abrupta y frente a nosotros hay un río de piedras que a muchos nos recuerda ciertas zonas de la “Cañada de los Roncaleses” (piedras del tamaño de las que conforman las paredes de una catedral…).

Esta vez no queda otro remedio que descabalgar y arrastrar la bici hasta que terminan ese terreno y volvemos a montar y ascender hasta la pista que hay arriba.

Arriba Juan Carlos me enseña la mutación…

Señala cierto punto de su espinilla en la pierna izquierda y el diagnóstico es claro.

Le ha salido un tercer testículo en la pierna!!!

La “tri-testiculitis” hace que le duela (debe ser el aumento de testosterona).

Mantenemos la rara enfermedad en secreto para no alarmar al resto y seguimos por camino.

Tomamos un desvío a la izquierda y Aitor se pone al frente.

Un desvío a la izquierda y otro a la derecha nos llevan a un sendero que desciende, primero de forma suave y posteriormente se torna en una trialera soñada por cualquier biker que guste el enduro.

Por este orden, Aitor, yo, Samuel y Juan Carlos, bajamos como si de una culebra se tratase y disfrutando como pocas veces, sobre una bici.

No se oye a nadie detrás así que nos detenemos para reunir al grupo.

Al poco, aparece Guillermo, seguido de Bauti con una sonrisa de oreja a oreja, así que no hace falta ni preguntarles si les ha gustado.

Yo estoy un poco preocupado porque no es el terreno que mejor se le suele dar a Marta, pero, ésta, me deja a cuadros. Sorprendentemente tampoco tarda mucho el resto del grupo y “la secre” dice que le ha gustado…

Pues hija, si eso te ha gustado… no se ya a que le tienes miedo… (lo celebro).

Unos cientos de metros después damos con una pista, por la que recorremos unos metros y nos metemos en otro larguísimo sendero que llanea la mayoría deltiempo y otras veces asciende suavemente.

El paisaje, es digno de ver, con barrancos a nuestra izquierda y paredes a nuestra derecha, entre pinares y bajo los cortados formados en la parte trasera de la plana. Estoy alucinando…

Parece que el grupo, definitivamente, le está pillando el truco a esto de los senderos y la técnica, así que vamos más juntos, hasta que varios kilómetros más adelante vamos a parar, a una pista por la que transcurre la prueba cicloturista.

Coincidimos con varios participantes y llegamos al avituallamiento, donde, a pesar de decir que no eramos corredores, nos animan a comer y beber algo.

Nosotros que somos muy recatados (si, en ese momento, si..) declinamos el ofrecimiento, para seguir por un camino diferente al que lleva la prueba.

Charlando, que te charla, se nos pasa el punto donde teníamos que enlazar con el siguiente sendero y Aitor nos dice que hay que dar vuelta atrás…

Alcanzamos el punto correcto y nos avisa:

-“Este tiene mucha piedra”

La primera parte del sendero tiene una pequeña subida, con una tría en medio y piedras que hacen difícil la progresión, pero seguidamente empezaba una bajada con grandes piedras y algunos escalones por la que nos lanzamos disfrutando.

Abajo nos detenemos y falta uno.

Esperamos unos minutos y no aparece así que varios vuelven a buscarlo mientras Juan Carlos muestra el tercer elemento a  a los que allí nos encontrábamos…

Tras anunciar el diagnóstico, Marta riéndose, pide que se escriba en la crónica, par aque quede constancia de tan rara mutación, mientras Juan Carlos, pese al dolor, se lo toma a risa y de buen humor.

Aparece el perdido. Había pinchado pero todo quedó arreglado.

Continuamos por el sendero que hace unos toboganes y se adentra en una zona más frondosa, cuesta arriba, donde aumentan las pulsaciones, pero, para cuando queremos darnos cuenta, estamos en el camino de nuevo.

Aitor nos anuncia que ha sido el último sendero y que ahora la pista ya nos conduce de vuelta.

Realizamos el trayecto de vuelta de unos 10 kilómetros, hasta los coches donde terminamos la ruta.

Personalmente ha sido una de las vueltas más bonitas que he hecho nunca, si bien es verdad que alguno (más acostumbrado a la carretera, no tiene la misma opinión que un servidor), así que si quieres tener tu propia opinión sobre la ruta… tendrás que hacerla.

P.D: Esta va al calendario Karrikiri SI o SI (opinión generalizada), por lo que, si no has sido uno de los afortunados/as que la ha realizado, tendrás tu oportunidad.

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Crónica: Bardenas – Ruta con los Buñueleros

8:30 de la mañana y hace un domingo espectacular.

Suave brisa, cielo despejado y temperatura… contenida por el momento…

Aparecen Juan Carlos, Cesar Aguado, Marta, Chelu, Dani, Aitor, un representante de Manolete team (Maeztu) y yo (Iñaki).

Pensaba que aparecería alguna de nuestras promesas pero lo de “ruta secreta”, me da que no les dió mucha confianza…jejeje

Salimos hacia Tudela cruzando el pueblo. Allí hemos quedado, en el puente del Ebro, con Fernando Campo, David y la tropa de Buñuel, comandada por Paco.

Una vez reunidos, cruzamos el río para girar a la izquierda y rodar por los sotos del Ebro hasta la recta de Arguedas, donde cruzamos y proseguimos por la pista que solemos llevar camino a Castil de Tierra.

El ritmo es suave y vamos conversando unos con otros, sin prisa y disfrutando de la mañana.

Llegados a un cruce, dejamos esa pista y tras varias (como decirlo…) tentativas de exploración por terreno yeco…

Volvemos a un camino conocido (al menos para los de Buñuel que hacían de guías) y que nos llevará a la cuesta de Valdecruz.

Subimos sin forzar y donde termina la parte más dura,  esperamos un instante, hasta que el grupo se reúne de nuevo, momento en que damos cuenta de unas barritas caseras que Dani ha hecho y que hay que reconocer que estaban muy ricas.

Seguimos hasta la pista que lleva al balcón de Pilatos y por la que proseguimos nuestra ruta, para dejarla y encaminar nuestros manillares hacía la Nemesia y la Madera.

Bajamos con la vista en la impresionante formación “Tripa azul”.

Aitor y yo vamos a mitad de grupo y hablamos de lo que ha progresado Marta bajando (curso aprobado!!!).

Cerca del recinto militar, casi se pierden varios en un cruce, pero por suerte (y un par de llamadas al móvil), se solventa el problema.

Rodamos suavemente hasta la base de la cuesta de Valdecruz, donde despedimos a los de Buñuel, dado que vamos tranquilos y ellos tienen bastante distancia que recorrer hasta casa.

Ascendemos por las “cuestas del rey” (al menos, así me dijeron que se llamaban) y proseguimos ese camino hasta dar con el hotel “Aire de Bardenas”.

Avanzamos por la pista que lleva hacia la carretera de Cabanillas, hasta que “algo” nos atrae y terminamos en la puerta de un huerto.

Está cerrado y Juan Carlos decide sacar “el llavero” para comprobar si alguna de las llaves que incorpora abría la puerta. Yo le ayudo aguantando la llave, por si pesaba demasiado…

Bauti nos abre las puertas de su huerto (o las abrimos nosotros…?)

Finalmente pensamos que Bauti se habría llevado las cervezas del huerto, así que decidimos dejar “el llavero” y tomar una foto de grupo que atestigüe nuestro pacífico paso por la zona.

En Tudela despedimos a David, Cesar y Fernando, mientras el resto terminamos nuestra ruta en Murchante.

Han sido 82 kilómetros de rut,a muy bonita, que ya estamos pensando en incluir en el calendario para repetirla.

P.D: Y pese a que la distancia pueda inducir a lo contrario… podría ser apta para promesas… entrenadas…

 

Crónica: Carcastillo

CRONICA CARCASTILLO 17 DE JUNIO DE 2012

Hoy le toca la crónica al suplente dado que el cronista titular ha estado en un ultra maratón que no se a quien despedían y por el juzgar de cómo ha acabado ha debido ser duro.
Dicho esto comienza la crónica de Carcastillo.
Nos juntamos en el puente del Ebro a las 8:10 AM  la sección tudelana Cesar Aguado, Enrique Lezcano y yo, Bauti. Una vez juntos en el puente, aparece un tudelano que hoy nos ha querido acompañar Jonathan. Un poco de charla y aparecen la sección murchantina, Chelu, Marta Bonilla, Juan Carlos y Guillermo. Una vez juntos me llama algo la atención en la bici de Chelu y veo que lleva un dorsal número 69 (No había otro jeje) con el nombre de John Travolta (Referente a una historilla que ha sucedido esta semana), en ese momento me fijo que Marta también va con dorsal en el que pone Lady Bony , así que aun no hemos empezado y ya se escapan las primeras risas del día, estos chicos no paran.
Comenzamos a rodar por el camino paralelo del Ebro y Chelu nos guardaba algo más, saca de su maillot una nariz roja  de payaso y se la pone sin darnos cuenta, así que continuamos todo el camino echándonos nuevas risas  hasta la carretera de Arguedas, la cruzamos y continuamos recto por el camino que normalmente nos lleva a Castildetierra, pero en este caso decidimos ir por el Yugo y tomar el camino que hace la gente en la Javierada.
Rodamos hasta la cooperativa de Arguedas y giramos a la derecha y se nos aparece la primera rampa del día,  pues ale manos a la obra subida tendida que más o menos se lleva bien. Hacia mitad de subida llega la carretera y aquí el grupo se parte Cesar, Jonathan y yo decidimos subir por una pedazo rampa que tenemos en frente y el resto prefieren seguir subiendo por la carretera.
Rápidamente nos volvemos a encontrar en la rotonda de Senda Viva y vamos todos juntos a bajar la cuesta del Yugo por detrás  y seguir nuestro camino.
Entre subes y bajas rodando a un muy buen ritmo nos vamos acercando a Carcastillo, hasta que llegamos a un cruce de caminos en el que dudamos por dónde  ir, unos, por aquí se va a Rada, otros este viene del Ferial, espera que llamo a Enrique (Explorer) mira un camión. Se lanzan  varios a por éste y le preguntan, ¡todo recto este camino y llegáis!
Otra vez a rodar, como el ritmo es rápido el grupo se va estirando y reagrupando constantemente hasta     que llegamos al ansiado bar de Carcastillo “Ah nuestro almuerzo”.
Nos sentamos en la terraza y nos metemos una flauta de aúpa, al principio Jonathan recelaba, como vas a comerte eso, que luego no se puede ir en bici, y tal tal, el caso es que se metió la flauta en un plis plas y tan contento.
Hacemos fotos de rigor por supuesto con la nariz roja de Chelu y vuelta para casa.

Ahora hay cambio de camino y tomamos el que utilizamos casi siempre, el del monumento del pastor.
Empezamos medio tranquilos pero pronto empieza a subir nuevamente el ritmo creando dos grupos los cuales nos juntamos al dejar el asfalto.
En nuestro camino nos cruzamos con bastantes ciclistas, cabras, ovejas las cuales tenemos que salir del camino para esquivarlas y poco a poco empiezan a hacer pequeñas mellas en las piernas los kilómetros recorridos.
A la llega a Castildetierra paramos un poco a descansar y reponer alguna fuerza, la verdad es que había mucha gente paseando por ahí. Le preguntamos a Jonathan como nos veía al grupo y nos contesto “compacto”, lo cual nos llena de satisfacción.

 

Vuelta a las bicis, nada más salir, Chelu comenta que no hace poco pasando por ahí vio el rodaje de una película, por las explicaciones que nos dio el título se moverá por tipo las vigilantas de la Bardena o Roco apuntando en el polígono de tiro, jajaja.
El caso es que no hemos avanzado ni un kilometro y nos encontramos con otro rodaje, al pasar nos animan con un megáfono y decidimos volver para preguntarles que hacen.
Llegamos y estaban montando una gasolinera antigua tipo del oeste y nos dicen que es para la grabación del anuncio de  un coche (No conseguimos sacarles más información) nos hicimos unas fotos repostando en nuestras bicis, foto de rigor de grupo  y a seguir.

El rodar se hace algo más  lento dado que hay gente que ya empieza a pasarlo un poco mal, poco a poco nos vamos quedando casi todos sin agua, fallo no haber recargado en Carcastillo.
En estas piso un tronco del camino y empieza mi rueda delantera a tirar líquido a presión, ¡oh no pinchazo!, pero ahí estaba el milagro del tubeless a los 15 segundos de salir el líquido por arte de magia, pinchazo arreglado.
Decidimos volver por carretera pues es un poco más corto y el rodar más fácil, en la llegada del puente del Ebro en Tudela me separo del grupo y el resto sigue hasta Murchante.
Según información que me ha estado llegando, el camino hasta Murchante se ha hecho especialmente duro. Es lo que tienen los kilómetros y el calor te pasan factura en el momento menos inesperado.
Al final todos perfectos, 110 km, y mucho calor, sobre todo en la vuelta.

Crónica: XI Marcha BTT “Villa de Cintruénigo”

Antes de las 7 ya escucho vibrar el teléfono movil.

Varios están habñando sobre el tiempo.

Que si está cayendo la mundial. Que mi bici no vuelve a tocar el barro. Que otra vez al taller. Pues yo voy en chándal y ya veremos. Que si yo directamente dejo la bici en casa…

Visto el plan, casi dejo la maleta en casa y salgo dispuesto a pasar la mañana en algún bat¡r cirbonero, almorzando.

Salgo de casa y ahí esta la furgoneta conducida por Guillermo. dentro Inés y Samuel me miran para ver que cara pongo…

-“Te dije que iba a llover…”, me dice Samuel

-“Grrrrrrr”

En la plaza esperamos al resto de coches. Nos desplazamos 20 Karrikiris y algún amigo más que sin ser del club,  harán bulto en el frente Murchantino.

Las conversaciones siguen el mismo hilo que antes….

– “Que mal, este tiempo, los caminos  estarán hasta arriba de agua y barro…”

– “Hace una hora diluviaba…”

Montamos y ponemos rumbo a Cintruénigo y yo, estoy convencido de que hoy no participo. No estoy dispuesto a pasar por el taller, debido al barro por enésima vez.

Samuel y Guillermo, ni si quiera, han sacado la bici de casa y van a pasar la mañana. Cesar (cope), se deja arrastrar y pese a llevar la bici en el coche, opta por devolverla a su casa…

El pesimismo, está en el ambiente.

Llegados a Cintruénigo, empezamos a hablar de nuevo sobre el tema.

Unos preguntan a gente del pueblo, otros hacen de meteorólogos aficionados…

Finalmente alguien dice:

-“Me ha dicho un tío que hay barro de aquí a Fitero y después está todo bien.”

La verdad es que no me lo creo pero, quiero hacerlo.

Vamos a la zona de retirada de dorsales y finalmente nuestras promesas empiezan a retirarlo.

Yo me desespero.

¿Como vamos a meterlas en este jaleo y ahora no salir con ellas?

Doy mas vueltas que un tigre en su jaula.

Marta Bonilla me dice:

-“Venga, vamos retira el dorsal..!!!!”

Chelu, me mira:

-“¿Que hacemos?”

Yo:

-“Si sales tu, voy yo…”

Dos minutos mas tarde estamos corriendo a las furgonetas a cambiarnos. No se si hemos hecho bien pero  era lo correcto.

En línea de salida estamos (y espero no olvidar a nadie):

Roberto y Oscar, Chema y Emilio, Eduardo, Cesar Aguado, Bauti y su mujer (Laura), Marta Bonilla, Marta Garriz, Merche, Sara, Inés Martinez, Ruth, Chelu, Enrique Lezcano y yo (Iñaki).

A lado de la salida, de pié y mirándonos con cara de: “no sabéis donde os metéis”, están Guillermo, Samuel, Cope y Arancha (y cuanto se arrepentiría después de no haber sido un pelín mas valiente…).

Salimos y tras dar una vuelta turística por Cintruénigo, salimos junto al río en duirección a Fitero.

Nada más empezar el camino y por un laterál de éste. Un tío con pocas luces y medio desequilibrado, venía paseando en dirección contraria.

Para evitar que nosotros, los ciclistas, le hiciésemos “algo”, el señor iba paraguas, agarrado a dos manos, blandiéndolo cual caballero andante con su lanza, y así, si alguno se despistaba y se metía en su trayectoria, poder ensartarlo, cual pincho moruno.

El camino tiene barro pero de momento no es nada exagerado.

Entramos a Fitero por la zona del polideportivo y tras llegar a su calle mayor, bajamos para salir hacia el puerto del Espinete.

Hacemos la primera rampa por asfalto y enseguida nos desvían a camino.

La subida es larga y rápidamente el pelotón se estira.

En un abrir de ojos, nos hemos quedado un grupo de cinco (Ruth, Enrique, Chelu, Marta y yo). Las promesas están por detrás y el resto han salido por delante.

En las primeras rampas, adelantamos a Chema y Emilio, que pese a la subida aprietan los dientes y no se dejan vencer.

Ruth se pone primera y tira de nosotros. Adelantamos a mucha gente y parece que las piernas responden. subimos en grupo compacto y pese a lo larga que es, mantenemos el ritmo.

En la ultima rampa, a Chelu se le caen las gafas y tiene que bajarse a por ellas.

Empieza la bajada y le esperamos, mientras Ruth se escapa.

Bajamos despacio y sin prisas pero aun así, se termina en un abrir y cerrar de ojos.

Nos indican que hay que subir de nuevo, esta vez por asfalto, hasta la cima del puerto.

Calculo que quedaría un kilómetro y en asfalto subimo más fácil.

Nada más llegar arriba nos desvín por un camino que desciende por un pinar, pero pierde poca altura.

Al poco, volvemos a subir una rampa, larga pero suave. El saber que estamos a altura y no ver montes mucho más altos por la zona, da seguridad, sabiendo que no puede picar mucho, así que continuamos a ritmo.

Quien nos había dicho que el barro estaba únicamente hasta Fitero, estaba de lo más acertado, y las pistas de monte por las que discurre el resto del trazado están en bastante buen estado.

Es en esta rampa cuando adelantamos por primera vez a un “ablitero”, conocido de Marta, que le insta:

-“Como disfruta Marta de su relación peso/potencia”

Empieza la bajada y vamos los primeros de un grupo de unos 20 cilcistas.

Llega bajada y bajo disfrutando, hasta que miro atrás y no veo a nadie, así que reduzco el ritmo hasta que veo al ablitero, a ritmo de trolebús.

Me adelanta seguido por otros dos y al poco aparecen mis compañeros.

La cuesta abajo termina y vuelve a subir, con lo que el ablitero vuelve a quedar atrás.

Al adelantarlo, le preguntamos:

-“Estás apuntado a la Night & Bike Murchante?”

-“Si, que vamos un grupo y tal…”

-“Ahhhh… porque te íbamos a pegar un palizón, ehhh”

-“Todo lo gordo que tengo, también lo tengo de fuerte, así que como Marta me hacen falta una docena…jejeje”

Frente a nosotros se aparece una rampa y la reconozco, ya que hemos bajado por ésta alguna vez.

Les digo que termina ahí mismo y arriba hay gente haciendo fotos.

El Ablitero, al escuchar que termina ahí mismo, arranca, con todo lo que tiene, para salir delante de Marta en la foto, jijiji (es de Ablitas, y se las saben todas…).

Comienza la bajada, por una cuesta que conozco bien.

Llevo delante al Ablitero y a otro chico de rojo.

Sigo al de rojo, pero no le veo bajar muy seguro y opto por adelantarle y alcanzar al Ablitero.

Charlamos y terminamos de bajar juntos, aunque cuando termina la rampa tengo que esperar, mientra él continúa.

El camino por el que circulamos a continuación está embarrado (siempre lo está) y seguimos a ritmo tranquilo.

Eduardo va ahí delante, a unos 5o metros, hoy se quería probar y Ruth un poco más adelante.

Miro a mi izquierda y veo una rampa… Vamos que más que rampa, parecía el K2.

Salimos a una carreterilla y vemos a un chico de la organización.

La ruta corta, discurre recto por la carreterilla y la larga por el K2.

Marta pregunta:

-“Por donde vamos?”

El chico nos dice:

-“Recto. Estáis a 13 minutos del primero así que ya por la corta”

-“Uhhh?”

No me hacía ilusión subir semejante rampa sin arnés ni piolets, pero que te digan que no puedes, te deja…

Bueno, mejor, vamos frescos y así seguiremos frescos…jejeje

Seguimos y un tío se mete entre nosotros metiéndo rueda.

Marta sale disparada y tras ella nosotros tres.

El chico acelera y chelu me hace un gesto. Al ataque!!! jijiji

Salimos a relevos y aunque no se la velocidad a la que íbamos (el barro ahogó a mi pobre cuenta kilómetros), pero perdemos al chico  de vista.

Más adeltante entre tobogán y tobogán se ve el avituallamiento. Enrique toma la delantera y nos lleva a ritmo hasta dicho punto.

Llegamos los primeros, ya que hemos sido los primeros a los que nos han permitido hacer la larga.

Dicen que nos van a reunir a todos en este punto y nos lo tomamos con calma, discutiendo si lo de los 13 minutos no era poco tiempo entre el primero y nosotros para hacer la larga, que si las promesas irán bien…

Llevaríamos poco más de 10 minutos parados y aparece Marta Garriz. Toma!!!

Ha seguido a unos chicos, que se han metido por unos viñedos y tal… y han acortado varios kilómetros…

Oye, eso que te llevas por delante…jijiji

Poco a poco va apareciendo el resto de la gente.

Un conocido de Chelu de protección civil, nos contería después que solamente el primero subió el “K2” montado en la bici y que el resto hicieron un ejercicio de arrastre de MTB por el pedregal.

Tras más de media hora parados, nos hemos quedado fríos y tenemos ganas de volver a reemprender la marcha.

Las promesas llegan y parece que están medianamente bien.

Una de ellas, me pregunta:

-“Hay más cuestas de estas”

-“Otro tanto”

Esperaba verla desmayarse, pero se me queda mirando como si le hubiera dicho cualquier cosa y responde:

-“Ahh… pues nada…”

Llega Laura y nos dice que Bauti ha partido, por dos veces la cadena y se ha tenido que retirar. Una pena, pero ella, sigue como una campeona.

Salimos y estamos casi al final del polotón. Algunos empiezan a correr y toros esperamos a que aquello se estire.

Rápidamente me doy cuenta del porqué, de que nos hayan reunido.

Hay una aprte de camino que se recorre en sentido inverso y por seguridad (y acertadamente), los organizadores, han preferido no tener tráfico bicicleteríl en ambos sentidos de la marcha.

Empieza de nuevo el ascenso y ponemos ritmo. empezamos a adelantar a “chopocientos”, hasta rebasar de nuevo, al “Ablitero” que dice andar con calambres. pues nada, nada, tranquilidad y ya está…

Seguimos adelantando a gente y más gente (parece que lo de subir es lo nuestro, quien me lo iba a decir a mi hace “4 días”…) hasta que a Chelu se le sale la cadena por se empeña en no volver a su sitio, por lo que nos adelanta media caballería.

No problem. Desde 50 metros más abajo oigo vociferar a Chelu:

-“Arranca Iñaki, arranca….”

Volvemos a nuestro trote Karrikiri y volvemos a adelantar a la gente

.”Hola…”

-“Cuanto tiempo…”

La subida es larga y entre unas cosas y otras vamos hablando de nuestras cosas.

Llegado un momento, mientras adelanto a un chaval, sudoroso y con la lengua fuera me dice:

-“Pero que Coj..es!!!! se puede saber que hacéis habñando y riéndoos??? No puedo ni respirar!!!!”

No se que responder, así que le animo:

-“Venga que queda poco!!!”

Seguido miro arriba y no veo el final de la cuesta… Así que le sonrío y contínúo a mi ritmo, seguido de mis compis.

Finalmente llegamos arriba, por una última rampa especialmente dura y sorpresa, sorpresa. Allí está Bauti.

-“Me han traido aqui, me han arreglado la cadena y estoy esperando a Laura”.

-“Hombre que alegría… bien bien…”

Manolo (el de la Eti) que estaba allí de reportero gráfico, insta a Chelu a que se retire, dado que está en medio y no puede echar fotos.

Seguimos y tras una corta bajada toca subir por carretera.

Enrique dice que estamos en el Espinete por la otra parte y una vez situado, creo que estamos casi en la cima.

Llegamos rápidamente a ésta y nos detenemos. Chelu tiene sangre en una rodilla y no sabemos que ha pasado ()no se ha caído) pero va a la ambulancia a que lo curen.

Esperando a que salga, Marta me comenta:

-“Creo que ha pasado Sara”

-“Si?, pues vamos a por ella cuando salga Chelu.”

Reemprendemos la marcha y cantando con alegría…

(quiero decir que “Cantando con alegría o vienen con alegría” era el título de la canción que cantábamos… seguida por otras como alabaré y similares… cualquiera que nos oiga… juajuaua).

La rampa es suave y cantando, cantando, llegamos casi arriba donde vemos a Sara y le damos caza para ir todos juntos.

Bajamos tranquilos pero si bien Sara asciende muy bien, las bajadas, aun le dan respeto. a Media bajada nos detenemos y le damos algún consejo que le ayude a ir mejor.

Ya en la carretera de Cascante a Fitero, el terreno se pone llano y rodamos hasta Cintruénigo, donde tenemos una última sorpresa. Algunos de nuestros familiares y amigos nos han venido a ver y nos jalean al llegar. QUE BIEN!!!!

Posteriormente, disfrutamos de la comida entre risas y amigos, para terminar una jornada de lo más divertida.

 

Crónica: Bardena negra con los promesas.

El objetivo de esta temporada para nuestros “promesas” era claro:

Que terminen la cicloturista de Cintruénigo sin morir en el intento.

Para ello, las salidas han tenido una progresión tanto en dureza como en distancia y hoy era el examen final.

Hace unos días, les mandé un e-mail, indicando que sería bueno que trajesen barritas, bebida isotónica… y

algun@ respondió haciéndome  ver que más que animarles, les estaba acoHonando…

Bueno… mejor ir preparad@s mentalmente, no? pues eso.

En el parque nos congregamos:

Guillermo, Dani, Chelu, Marta B., Roberto, Juan Carlos, Andrés A., Cesar A., Arancha, Merche, Sara, Diana, Inés M., David, Lorena, Germán y yo (Iñaki)

Perdonad si se me ha olvidado algun@, pero esto parecen ejercicios mentales para recordar a todos…

Al llegar a Tudela, nos esperaba David, alque ya conocemos por acompañarnos un par, o tres, veces, que bien que la gente repita…

Atravesamos Tudela, algo tarde, y llegamos al puente del Ebro donde Inés había quedado con un compañero suyo y yo con Billy, que nos escribió un comentario en la web, pero… porque no ha podido venir, o porque nosotros llegamos tarde… no está. Otra vez será…

Vamos en dirección al hotel “Aire de Bardenas” por una pista ancha, que poco a poco, estrecha y  alinea junto a la carretera de, Ejea de los caballeros.

Camino a veces, sendero otras, está plagado de toboganes en los que alguna afina la garganta a grito pelado, con cada bajada repentina…jijiji (que potencia vocal tiene la chica…).

Continuamos, para cruzar la carretera , y dejar a nuestra izquierda el camino que conduce al “Balcón de Pilatos”.

Nosotros seguimos tobogán arriba y abajo, amenizados por la soprano que nos acompaña.

Hay que decir, que era la primera vez que metíamos a “l@s promesas” en terreno técnico, y que pese a las dificultades intrínsecas de la ruta,  salieron tod@s, con una nota muy alta de las trialeras, terraplenes y toboganes a los que los enfrentamos.

En un momento dado, Diana, me comenta:

-“Es que en ese escalón, la bici no cabía…” jijiji

Terminamos la zona de trialeras y cruzamos la carretera.

Frente a nosotros, el desafío del día: “La plana de la negra”.

Nuestr@s inocentes acompañantes, a pesar de temerse algo así, no saben a donde van exactamente y no ven la cuesta que cruza la meseta en diagonal y que es perfectamente visible desde donde paramos a reponer fuerzas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Antes de llegar, les indicamos lo que hay para que no les pille de sorpresa.

Comienza la ascensión y cada uno sube como puede, pero ya lo decía Samuel:

-“Un Karrikiri no se rinde nunca, si es necesario pedalea con las manos!!!!

Por cierto, donde estaría Samuel… (dicen que lo han visto por la calle Laurel de Logroño… aunque solo son rumores…).

Arriba, todo el mundo llega sin bajarse de la bici (magnífico!!!!!).

Emprendemos la bajada, tras la que volvemos a subir por un terreno rompe piernas. Es en esta zona donde algun@ se empeña en inspeccionar los distintos tipos de rocas del suelo y por varias ocasiones, descabalga de su montura para verlas de cerca. Eso sí, la forma de bajarse de la bici es un poco… brusca y acompañada del consiguiente grito… menos mal que debe ser de cuerpo duro, porque se levantaba como si nada y no se le oyó quejarse (es que estas Karrikiris son mas valientes que los Legionarios…)

Posteriormente unos cuantos de los experimentados, también acabarían por los suelos o tatuándose un pedal en la rodilla a base de “impresión por impacto”.

Llegamos a los sembrados y los atravesamos por la zona donde están las marcas; para no fastidiar el ralo y poco espeso cultivo que algún agricultor aun se empeña en cultivar allí.

Vamos vigilando las caras de “l@s promesas”, porque ahora ya han hecho más desgaste y este terreno va mermando fuerzas.

Descendemos por unos cañones, de tonos ocres que no se sabe si te trasladan a Arizona, Marte o directamente a  la propia “Bardena negra”, a la que pertenecen, pero parece increible que semejante paisaje tan árido, pueda acaparar una cantidad de belleza tal, sin necesidad de vegetación, agua o más elementos que lo adornen.

Saliendo del último cañón, nos detenemos para que se repongan las fuerzas. aun queda distancia hasta casa y no es cuestión de que pasado lo mas duro, se nos quede la gente tirada por una bajada da glucosa.

Reemprendemos la marcha y el camino se va haciendo mejor, más ancho y con menos curvas. Todo ello unido a que vamos bajando, permite descansar, rodar más rápido y ver que las caras de algun@s, antes rojas, se relajen y vuelvan a tornarse de su color habitual.

Alcanzamos la carretera de Tauste y la atravesamos para rodar por el camino que discurre junto al canal.

Llegados a un punto, el camino atraviesa un hilo de agua (no llega a río) y desmontamos para atravesarlo.

Alzanzo la otra orilla, y ayudo a pasar una bici, una persona, otra bici… y así van pasando unos y otr@s…

El ultimo es Chelu y yo, como buen compañero, me dispongo a ayudarle pero él  me tenía reservada una sorpresa digna de las mejores películas de Kung Fú (habeis visto Tigre y Dragón…?).

Paso su bici y le doy la mano para que salte, pero para cuando me quiero dar cuenta, desata su famosísimo ataque de cabeza y la emprende a cabezazos contra mi en pleno vuelo, haciendo un picado en el que deja caer sus mas de cien kilos sobre mi… (que de suerte llevaba casco, porque si no lo cuento… vamos…).

Por todo lo cual digo: Somos Karrikiris , SI, una raza de toro, VALE… PERO NO HAY QUE TOMARSE LAS COSAS TAN AL PIE DE LA LETRA HOMBREEEE… (que después de dos spidifen, aun no soy persona…jijiji).

Seguimos el camino para pasar por debajo de Fustiñana y llegar a la rotonda en que empieza la carretera que va a Cabanillas.

No sabemos como estará la presa del Bocal y si se podrá pasar por encima, así que optamos por acercarnos hacia Ribaforada y empalmar con el camino que hay junto al otro canal y que nos dejará en el puente de entrada del Bocal.

Salimos de allí para meternos por una pista, en la que el viento nos da de frente.

Los kilómetros ya pesan en las piernas de algun@s, pero increiblemente continúan sin desfallecer.

Aparecemos en el puente de la Azucarera (el que da a la rotonda de Sabeco, Simply o como le quieran llamar ahora…) y atravesamos Tudela (de forma poco ortodoxa…….), para pasar por la plaza nueva, el paseo del Queiles y el víal.

Llegamos a Murchante tras 70 kilómetros de buena compañía, bonita ruta (y algún que otro grito agudo…jejeje).

Por tanto podemos certificar que nuestras promesas, están perfectamente preparadas para la cicloturista de Cintruénigo.

P.D: ACORDAOS DE QUE ESTA SEMANA SIN FALTA; QUIENES QUERAIS APUNTAROS, DEBEIS DE INGRESAR EL DINERO EN LA CUENTA DEL CLUB. EL JUEVES SE REALIZARÁN LAS INSCRIPCIONES (17€ federados y 20€ los NO federados).

Recordaros también, que este próximo fin de semana, vamos a Pamplona a la “Sierras de la comarca“. Fermín está preparando comida en su sociedad tanto para los participantes, como para acompañantes, por loq ue quienes os animeis a ir, decídnoslo cuanto antes proque hay que comprar comida y demás… POR FAVOR NO LO DEJEIS PARA ULTIMA HORA.

Crónica: Lerín 2012. Senderos, pinares, barro, baro y… más barro

6:15 a.m.

Suena el despertador. hago alterofília y tras varios infructuosos intentos levanto los pesadísimos párpados.

El movil, empieza a bailar sobre la mesilla. ¿Quién será el zumbado que me escribe ahora?

¿Quien? El resto de Karrikiris…

Que si llueve un montón, que si es imposible, que si…

25 minutos mas tarde de chat… decidimos, NO ir a Lerín. Tiene que ser un barrizal, está encapotado y probablemente llueva durante toda la mañana y para eso… a seguir durmiendo.

2 minutos después.

Vamos. Aunque sea a ver el ambiente, y repartir algún folleto de nuestra Night & Bike Murchante. Además la gente que ha estado preparando la prueba estaría desolada si por una borrasca se quedan con todo compuesto y sin bikers…

6:55 a.m Guillermo pasa por casa con la furgoneta y vamos a por Marta.

Nos reunimos con los demás y empieza otra vez la discursión que se zanja con un: -“Aunque sea almorzamos…”

Todo el mundo a los coches, rumbo a Lerín (Guillermo, Marta, Roberto, Samuel, Enrique, Juan Carlos, Cesar Cope y yo (Iñaki), como teóricos participantes, a los que se añadían Dani y Feliciano como personal repartidor de folletos).

Aparcamos en Lerín y continúa lloviendo sin parar…. buaaaa que mal plan…

Dejamos las bicis en los coches y nos acercamos al centro cívico para retirar los dorsales… o ver al menos que ambiente hay que se cuenta… y repartir folletos.

Marta, nuestra mejor comercial, va repartiendo a cada uno que se encuentra por la calle.

Hay gente retirando dorsales y lo retiramos (realmente no se para qué… si no vamos a salir…).

Mientras Dani y Feliciano se ponen a repartir folletos de la Night & Bike Murchante, a todo el que entra por allí.

Mientras volvemos a los coches, solo se oye:

-“No vamos a participar?”

-“Yo no…”

-“Si yo ya me caigo en seco, en mojado ni te cuento…”

-“Pero no salimos? de verdad?”

-“Yo participaría…”

9:45 a.m.

Enrique y Juan Carlos parece que están decididos y solo les hace falta… un poco más de compañía (las locuras en grupo parecen mas cuerdas….).

Samuel me dice:

-“Iñaki… No salimos…???”

Ufffffffffffffff

Miro al cielo. Encapotado del todo. Esto no va a parar.

Me voy a poner como un asco… posiblemente me caiga, las vamos a pasar canutas con el barro en las cuestas… además hay mucho sendero… podría quedarme almorzando con el resto de gallinas que no quieren salir… volver al pueblo… no decir nada a nadie de que soy un cagaU y 250 toneladas de barro y lel agua, me dan miedo… (como a esos/as  que no querían salir, vamos…)

Pero por otro lado…

Y si después alguien me cuenta que fué una pasada? Y después sino… que escribo como crónica…? y… que leches.

-“Yo voy”

Juan Carlos me mira como si le hubiera tocado la lotería y Enrique me mira como pensando (quiero, voy a ir pero no sabes lo que acabas de hacer…)

Samuel, ni me mira y se pone a desmontar la bici del portabicis,  a toda leche.

Aun hago un último intento con la bandada de gallinas que estaban allí…

-“Venga, ue no se diga, bla bla bla…”

Marta se lo piensa y durante un instante incluso creo que se va a quitar la cazadora y va a lanzarse…

-“Que no, que no…”

9:58 a.m. llegamos al lugar de la salida donde el resto de chalados no recluidos en instituciones de alta seguridad, esperan bajo la incesante lluvia.

Junto a nosotros, hay un chico de la organización de pié.

-“Está muy mal?…”

-“Las vais a pasar putas, hay barro, peor barrroooooo, barrroooooo barroooo y pegajoso en algunas zonas…”

Sonrreimos haciendo como que nos ha dicho exactamente lo contrario…

Estamos al final del pelotón (claro hemos llegado los últimos con nuestra indecisión..) y salimos por el pueblo mientras las “aves de corral”, formando parte de la muchedumbre de espectadores (bajo sus paraguas) nos animan (y seguramente pensando: “tirad tirad… que menuda os espera…”).

No hacemos más que salir del pueblo y nos metemos en un camino cuesta arriba.

Empezamos a adelantar a algunos participantes.

Seguimos por una pequeña bajada y Roberto se pone delante mía. 3 segundos después parece que me ha dado una capa de gotelé de cabeza a piés…. Madre de dios!!!! como me ha dejado en un instante.

Samuel me mira: -“Mira, mira la cara de Iñaki!!!! juajuajua”

Seguimos y volvemos a subir, y subir y subir por un pinar mientras adelantamos a mucha gente.

Tanto es así que Roberto me dice:

-“Oye o estos saben algo que nosotros no sabemos y por eso reservan tanto o no hay nivel, o no entiendo…”

Alguno nos dice al pasarle:

-“Que pasa que para vosotros no hay cuesta?”

Yo pienso que al haber salido al final del todo, estamos adelantando a los más flojetes y que nos estabilizaremos en un grupo de nuestro mismo nivel, ya veremos…

Llegamos arriba y hay una leve bajada  que nos lleva por un sendero junto a los pinos.

Mientras un chavalillo con su moto de 49 c.c. de la organización lleva toda la subida y todo el sendero justo a nuestro lado y nos pone la cabeza como un bombo (la motico hace más esfuerzos que  nosotros por ascender…y el ruido agudo, es infernal).

Al final le instamos a que se quede atrás por si hay gente que lo necesite más… o porque sí, vamos…

Llegamos a una bajada y delante nuestra han pasado cientos de bicis… con lo que si antes era un sendero muy inclinado y lleno de barro, ahora además está deshecho, lleno de derrapes y hay fotógrafos ávidos de pillar a alguien en pleno proceso de caída…jijiji

Sin saber aun como,  bajamos montados y sin caernos mientras la gente empieza a echar pié a tierra de forma voluntaria u… obligada por el terreno.

200 metros más adeltante llegamos a otro pinar y sendero cuesta arriba lleno de barro.

Ruedas embozadas de barro, derrapadas contínuas, arrastre de bici en algunas cuestas arriba.. peor seguimos adelantando a gente…

Varios pinares después… Samuel ha tomado algunos metros de ventaja. Roberto y yo

Cartel: Atención bajada muy peligrosa.

Bajada muy pronunciada, deshecha y con un terraplén a nuestra derecha. Esto adquiere cada vez un puntillo más emocionante.

En un momento dado hay una rampa de unos dos metros casi vertical. Un tipo de la organización, con buena intención nos dice:

-“Por el interior!!!”

Roberto no le hace caso y pese a la bajada en caída libre, pasa el obstáculo sin más problemas.

Yo le hago caso y la rueda delantera se va a Cuenca…

UiIiIeIAUAauauauauaAUaAUaAUaAUauauaau (vuelo por los aires hacia el tipo que estaba dos metros abajo a  mi derecha).

El hombre al ver semejante avechucho cayendo de los cielos hacia él, alza los brazos y consigue salvarme del precipicio y salvarse  a si mismo de un aplastamiento grave…

-“Venga, venga corre que vais muy bien…”

Vuelvo a montar y termino la cuesta para encararme a un sendero de subida lleno de barro y que terminamos en procesión andando uno tras otro…

Arriba quitamos (a puñados) algo de barro de la bici.

No llevamos cuenta kilómetros y me extraña que no lleguemos al avituallamiento del kilómetro 24, por lo que pregunto a un chico:

-“Cuanto te marca?”

-“15 kilómetros”

(moral por los suelos…)

Pensando en que no íbamos a participar, no he desayunado y veo que me empiezan a faltar las energías… uffff (no me habré pasado de ritmo al principio?) que bonito peor… que largo se me va a hacer…

Pasamos más y más senderos hasta pasar bajo un túnel tras el que nos meten en un camino. Que placer!!! poder pedalear sin derrapar, por los charcos para lavar la bici (nosotros vamos totalmente mojados así que el agua no es problema) y a ritmo constante…

Pasan los kilómetros y le pido a Roberto que baje un pelíon el ritmo. Necesito comer o lo voy a pasar mal.

Pese al ritmo, seguimos adelantando a gente.

Tras un par de curvas nos aparece divisar el camión del avituallamiento. BIEN!!!

Justo antes de llegar un tipo ha pillado la bci por el manillar y el sllón y la ha metido en una acequia. La bici sale (a nuestros ojos), reluciente…

Una lata de acuarius, dos plátanos y un pastelillo después parece que noto como me va recargando por momentos.

Continuamos y tras 500 metros de camino, se termina lo bueno. Subida y nos metemos en una zona de camino con mucha piedra, que unido al barro va saltando como si fuese metralla en todas direcciones.

Un par de kilómetros después, llegamos a una subida que nos mete de lleno en un pinar, donde todos sin excepción van arrastrando la bici mientras resbalan con los piés…

Montamos de nuevo y nos toca seguir ascendiendo por senderos durante un par de kilómetros. Hay que aplicar técnica depurada para evitar resbalar y desgastar en demasía. Roberto y yo vamos ascendiendo pero hemos perdido de vista hace rato a Samuel.

De Juan Carlos y Enrique ni noticias…

Bajada y por fin nos metemos en una pista… que bien…..

Poco después estamos en otro avituallamiento y de mi bici se ve el manillar y a trozos. el resto es barro en cantidades industriales.

Tan sucios vamos que el personal del avituallamiento nos abre el acuarius y nos pelan los trozos de plátano…

Mención especial merecen unos chavales de entre 10 y 14 años que estaban con una sulfatadora (a la que metían botellines de agua mineral) y que mientras comíamos, nos intentaban limpiar la cadena y los piñones parafacilitarnos la labor. OLE POR ELLOS!!!!!

Seguimos por una pista y al poco nos meten de nuevo a un sendero. Volvemos a derrapar, molinillos y similares, intentando no caer en el terraplén de al lado.

El sendero se complica por momentos y vemos a gente con problemas musculares, averías varias (varias no… muchísimos cambios traseros partidos…).

Hay tramos en los que el sendero discurre por una pendiente de un monte y nosotros que circulamos de forma tangencial a  a la ladera, vemos como las ruedas se nos van hacia la izquierda (abajo) sin poder hacer otra cosa que apretar los dientes e intentar no caer al suelo.

Al salir de ese terreno me salta un puñado (si un puiñado entero) de barro desde mi rueda delantera al ojo izquierdo que está abierto…

Arrrrrgggggg

Paro y le digo a Roberto que me ayude, peor vamos TAN TAN sucios que no hay nada que pueda limpiar eso (NADA).

Por suerte me ha ocurrido a escasos 20 metros de la un todo terreno de la DYA.

Lo primero que me dice el tipo es..

-“Tal y como vais no te importa ponerte de rodillas en el suelo, no?”

Me echa un cubo de suero al ojo y tras dar con el taladro percutor, pico y pala aparece el ojo bajo la avalancha de barro.

Increible. Muevo el ojo, parpadeo… Y NO ME MOLESTA CASI…

Al ataque!!!!

Recorremos un pequeño tramo de camino, y por fin vemos Lerín allí delante, al otro lado de la carretera.

La policía Foral nos desvía (acaban de cortar la carrera por el estado del terreno (y a nosotros nos lo dicen al llegar al pueblo, ehh? si casi era mejor haber ido mas léntos…jijiji).

Los primeros han dado la vuelta al pueblo y suben por detrás pero a nosotros nos hacen subir por una cuesta que parecía no tener fin.

Nada, paciencia y subimos hasta dar  con el arco de meta.

Detenemos las bicis y acto seguido me vuelvo.

-“Samuel?”

-“Cuando me habeis adelantado”

Ahhhhhhhhh…jijiji

Notas:

  • Enrique y Juan Carlos llegarían casi media hora después
  • Habían roto el cambio trasero de uno, se habían caido (sin consecuencias)
  • Problemas con una rueda…
  • Los gallináceos estuvieron almorzando…
  • Tras ducharnos y cambiarnos, comimos en el frontón
  • La organización lo hizo increíblemente bien
  • Tenemos muchas cosas que aprender como organizadores y esta gente tien experiencia y buen hacer.
  • Los que no participarón nos han dicho que veniían todo terrenos con carros llenos de ciclistas que se retiraban o averiados, caídos…
  • Al final parece que antes que nosotros solamente  llegaron unos 30 participantes (de unos 300 no está nada mal…)
  • El lunes tengo que comprar un cincel y una maza para ver si puedo eliminar piedras y barro de la bici
  • Seguido arreglar la lavadora que seguro atasca el filtro con el barro…jijiji
  • La ruta ha resultado más dura de lo inicialmente planeado porque las condiciones del terreno han sido especialmente difíciles.

Samuel, Iñaki, Roberto

 

Crónica: Lanzas agudas…para empezar…

Domingo 22 de Abril. Día promesas.

La semana anterior había sido el cumpleaños de Chelu y el chico con lo detallista que es, quería hacer algo para los del club.

A las 8:30 llego al parque y en una mesa había un mantel, un gran bizcocho, termo lleno de chocolate… bueno, bueno…

Como solamente él y yo, sabíamos del tema, conforme iban llegando los demás, se quedaban sorprendidos por tan agradable inicio de mañana.

finalmente compartimos chocolate y bizcocho:

Chelu, “Guillermo de Triana”, Enrique, Bautista, Cesar Aguado, Diana, Sara, Diego, David, Marta G. y yo (Iñaki).

Una vez las energías en su punto óptimo, el protagonista se llevaba los aperos a casa y volvía con la bici para comenzar a rodar.

No habíamos avanzado doscientos metros y suena mi teléfono.

-“Donde estais??”

-“Hombre Juan Carlos… te hacía yo por el Rocío. Estamos aun saliendo del pueblo”

-“Os pillo!!!”

Éste tras acostarse a las 4 a.m. y aun con los niveles de Rebujito al 850% se atrevía a salir, mientras que otr@s como “Marta del Carmen”, “Samuel cante Jondo” y “Arancha la Bailaora”, estaban resoplando en cama intentando que sus respectivas habitaciones no se movieran mucho (no, ninguno vive en un barco…).

Dicho esto, la ruta de hoy pasaba por el Saso, hacia Ablitas, Cunchillos para alcanzar la cima del puerto de Lanzas Agudas por camino.

Nada más llegar al Saso, aparece “el Expreso”, sin saber aun si en el botellín llevaba manzanilla (no, no era infusión) o Isostar.

Ya reunidos todos, rodamos tranquilos junto a la Laguna de Lor para meternos en un camino que nos dejaría directamente en Barillas.

El ritmo es tranquilo porque no queremos reventar a nuestros apreciados promesas antes de “la subida” y parece que el grupo va muy bien.

Cuando pasamos Cunchillos, les anuncio con el dedo:

-“Aquellos molinos de allí son nuestra meta… La cuesta sube por allí y bla bla bla… con paciencia y una caña… bla bla bla”

Parece que se lo tomaban bien (o con resignación) así que continuamos hasta llegar a escasos 300 metros del inicio de la cuesta donde el terreno cambia un pelín…

Miro mi rueda delantera y veo que engorda por momentos, con el barro que se le va pegando… OOOooo Ooooo

Bueno, habrá que hacerse el tonto…

Salen Cesar y Bauti disparados y Enrique conmigo a la zaga, luchando contra el barro que va a más…

No quiero mirar atrás no sea que me caiga alguna pedrada pero había quien estrenaba bici (oficialmente) y… el estreno iba a ser de puro mountain bien en su faceta más pura y genuina.

De repente se me ponen los ojos como platos fijos en mi rueda delantera…

El barro me impide girar y voy como una niveladora, de estas de obras publicas, arrastrándo rueda y barro, mientras no se gira un ápice…argggggg

Casi seguro de que tendré que desmontar y tras 5 metros así, me decido a echar mano de un “BOLO” de barro y quitarlo a ver si…

Y sí, la verdad es que funciona, ahora a veces rueda y a veces se atasca pero bueno.. la cosa es que a veces rueda…

Con ese plan llego arriba donde empiezo a sacudir la bici mientras Enrique la rade con un palo, y otros meten el dedo por cada recoveco de su máquina para intentar quitar algo de donde sea…

Pasan los minutos y de los promesas, ni noticias por carta.

Yo cuando estaba casi arriba eché un vistazo y los ví a todos parados bastante abajo, así que tenían para rato…

Al poco llega David, que se había caído, pero el chico es límpio y no se aun como, casi no se ha manchado.

Un rato después van apareciendo las chicas, TODAS MONTADAS, y completando la cuesta que solo por el barro hacía del ascenso, un reto mayor al inicialmente previsto.

Tras unos minutos para aligerar barros varios… Guillermo, encargado junto a Chelu, de la ruta, indica el siguiente punto de la misma:

-“Ala, para arriba”

A lo que alguna responde:

-“Jooooval, nodecíais que solamente había una cuesta?”

-“Es que esa es la continuación de esta…”

Solamente era una rampa de unos 50 metros, pero la sorpresa llegaba arriba… de donde no se podía salir ya que el camino se cortaba…

Media vuelta…

-“Por allá!!”

Volvía a indicar el jefe de expedición…

Un par de subidillas después y otro par de kilómetros terminaban en igual situación, mientras un pastor (hermano del señor barragán), se reía de nosotros…

Media vuelta de nuevo.

Volvíamos al punto de partida (arriba de la cuesta de Lanzas Agudas) y decidimos continuar por un cmaino que si conocemos con intención de cruzar la carretera, si bien al poco de cruzarla, el terreno se vuelve un pelín… inestable y sucio…  ante lo que la mayyoría decide volverse y nosotros les seguimos de vuelta.

JuanCarlos peleando con el barro

Paramos junto a la carretera para que algunos limpien de nuevo la bici, a lo que el Expreso se afana con especial interés.

Optamos por bajar por carretera hasta el puente donde enlaza el camino con uno que va a Grisel y el de vuelta a casa, donde volvemos a parar y damos a elegir a los promesas. Han cumplido el reto del día y si vuelven a casa pueden ir orgullos@s.

Parece que van bastante bien y aceptan el ofrecimiento de ir a Grisel y ver la sima.

Algunos de los presentes no habían ido nunca así que disfrutan de lo inesperado “del boquete” situado en medio de un campo de Olivos.

El personal aprovecha para comer algo y reponer fuerzas. Solo queda la vuelta a casa…

Hasta que comento…

-“Mira Bauti, aquella subida a la Diezma es una pasada, va directica y super dura y…”

-“¿Subimos a la Diezma?”

-“Hombre, depende de como esté esta gente…”

Tras ver que a todos parecía bien, optamos por subir por carretera ya que para un mismo día no queremos reventar a nadie y el reto ya estaba realizado…

Empezamos a ascender y aunque empiezo con Cesar y Bauti, les veo con ganas de marcha así que con un cariñoso:

-“Que os den!!!

Bajo el ritmo y aí me retiro de la pugna, antes de que me retiren ellos a base de pedal…

Veo a Juan Carlos no muy atrás y decido esperarlo. Pocos metros más adelante nos da alcance Guillermo DE TRIANA, que a tenor de su sentido de la orientación aun no sé si no estuvo de marcha la noche anterior…

Vamos ascendiendo repechos y eso de rampa, llano, llano rampa, no me va pero bueno…

El hombre del rebujito saca fuerzas de no se donde y nos hace ponernos firmes… a este le da energía el alcohol…?

Arriba comentamos con Bauti y Cesar que alguna no llegaá, que se darán la vuelta…

Pero tras unos minutos de espera ahí estan todos los sorpresas que llegan arriba montados y haciéndo que nos descubramos ante ellos…

La bajada es tranquilay pasamos por grisel y de allí a Tarazona, donde nos metemos en el Tarazonica.

al principio aprece que por una vez, bajaremos traquilos y de forma civilizada, hasta que Juan Carlos, encuentra hueco y se pone primero.

Yo que veía el percal, iba a rueda y en cuanto lo veo salir disparado me pego a él.

El ritmo aumenta y yo con el velocímetro inutiilizado, no se a cuento vmaos, pero rápido.

Intento varias veces mirar a ver quien sigue y por fín veo a Cesar que pierde el culo tras de mí. Detrás… nadie.

El expreso va aumentando velocidad y rezo para que no hayan puesto radares en la estación de Cascante.

Le doy un relevo y CREO que debemos de ir por encima de 50 km/h…

De repente EL ZUMBAO del expreso, mete un grito (en serio tipo como los vaqueros que oeste…: JIAAAAA!!!)

Y sale a tal velocidad desde detrás mía que pese a intentar coger la rueda, Cesar y yo, no podemos más que ver como se va de nosotros dos en cosa de 4 segundos… (IM     PREZIONANTE!!!).

Tengo las piernas rezumando ácido lactico  y Cesar toma la cabeza  a lo que me pongo a su rueda, viendo desde atrás como el Expreso nos lleva ya cerca de 200 metros..,. y aumentando (no se a que velocidad se puso el brutico de él…)

Bajamos un poco el pistón y vemos que Bauti viene por detrás (BIEN!!!!), esperamos a que llegue y le dejamos pasar para ponernos a rueda…

Llegamos a la estación de Murchante con las pulsaciones altas y con la sensación de haber hecho el trabajo del día.

Han sido unos 70 kilometros que para ser una salida promesas, no es moco de pavo.