Crónica 3 de Febrero (casi Vozmediano)

El sábado hizo un día de perros…

Ya lo decían en las noticias, viento, lluvia, nieve… Lo dicho, para quedarse en casa.

La cosa es que el domingo, sin que las previsiones fuesen las mejores, daba un tiempo decente, con lo que salir… había que salir.

La ruta del calendario llevaba hacia Sancho Abarca, lo cual implicaba Bardena y por tanto… barro pegajoso durante más de 100 kilómetros. No, no era el día apropiado y por ello decidimos cambiar de ruta.

Buscando un recorrido a salvo del viento y con el menor barro (o barro de mejor calidad…), pensamos en subir a Vozmediano desde Los Fallos, ya que el valle por el que discurre la ruta, es muy recogido.

En el parque y a la hora habitual, aparecía casi la totalidad de la sección tudelana (faltaba Javi) compuesta por Bauti, Cesar Aguado y Diego que unidos a Marta y a mi (Iñaki) completábamos el grupo del día.

Desde el Whattsapp se “oía” a Guillermo, lejos de allí y con ganas de salir, pero no podía ser.

Salimos hacia el cementario y continuamos hacia Cascante. Llegando a la carretera que va de la Balsa de Pulguer a Cascante, pasan por delante nuestro los chicos del C.C. Murchante (los del club de carretera, vamos) y aunque les hacemos gestos, no nos ven.

Cruzamos la carretera y continuamos por un camino donde empezamos a “disfrutar” del barro por unos breves metros de labrao…

Ya en el camino que nos llevaría en dirección a Tarazona, las cosas parecen estar en mejor estado y avanzamos sin mayores problemas. Parece que hoy las sensaciones son buenas y las cuestas pesan menos que otros días, lo cual anima.

Pasamos una zona de toboganes y dejamos atrás el embalse de agua desde el que se nutren los depósitos municipales de los pueblos de la redonda, para encarar la última rampa (la cuesta de los sifones), antes de llegar a una zona más llana.

Unos kilómetros después pasamos por encima de Tarazona, por una carreterílla o camino asfaltado que pasa junto al embalse de Santa Ana, y tras dejarlo a nuestra derecha nos llevará hasta Torrellas.

Al pasar por el pueblo y casi por tradición pensamos en parar a tomar un café, pero finalmente decidimos proseguir y tomarlo en Vozmediano.

Pasamos Los Fallos y la presa para meternos por el camino que acompaña el curso del río.

No llevamos cuatro kilómetros avanzados cuando de repente, tengo la sensación de empequeñecer.

La “tija pija” se ha fastidiado y el sillón ha bajado unos 15 centímetros, lo cual hace que parezca un chaval de esos que van por las ciudades con el sillín abajo del todo y pinta de raperos…

Tengo que darme la vuelta, así no se puede pedalear…

Marta decide volverse conmigo, mientras que los tudelanos, que no se han percatado de que he parado se alejan hacia arriba sin darse cuenta de nada.

Bajamos y tengo dos opciones, o ir de pié todo el camino pedaleando y haciendo cuádriceps o sentarme… allá abajo y forzar las rodillas…

Entre una cosa y otra vamos bajando hasta que los chicos se dan cuenta de nuestra ausencia y nos llaman.

Tras explicarles el tema, nos dicen que han llegado algo más adelante pero que también bajan y tomamos un café en Tarazona.

La vuelta por el Tarazonica, es llevadera gracias a que Bauti y Cesar se ponen casi todo el tiempo a tirar, llevándonos a remolque, lo cual es de agradecer ya que los kilómetros en las posturas que me tocan no son de lo mas placentero.

Finalmente hicimos una ruta, que era lo importante y poco a poco vamos haciendo forma que tampoco es baladí.

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Por la vera del Queiles

Habíamos quedado Marta, Guillermo y yo para dar cuenta de la salida semanal. Aesto se suma Raul con el que no disfrutaba de una vuelta en bici desde hace varios años.

Por unas cosas u otras Marta no podía, por lo que finalmente nos juntamos en la estación de tren de Murchante (la del Tarazonica, hombre…).

Entre presentaciones y saludos vamos pedaleando hacia Cascante con la idea de hacer “la ruta del Queiles” (me acabo de inventar el nombre así que no la busques en Google, porque te puede salir cualquier otra cosa).

Una vez en Cascante, nos desviamos para salir del pueblo por la carretera de Corella.

A la altura de la granja de vacas tomamos pista para ir subiendo hacia Tarazona.

Cruzando la vía romana y por una pista” que ya nos debe de conocer”, vamos rodando. Es aquí donde se aprecia el silencio, señal de que la pista pica para arriba y el ritmo, sin ser alto, no nos permite chanzas…

Toboganes y cruces varios nos dejan en una carreterílla (no se su denominación) que transcurre por encima de Tarazona y que pasa por una laguna cercana a Torrellas. A la cuesta asfaltada para entrar en el pueblo parece que solo le falta el cartel de: “Aqui no queremos ciclistas”, porque pese a ser corta nos hace levantarnos del sillín.

Hoy vamos relajados y no tenemos prisa, por lo que paramos “en el bar de Samuel y la Lupe”, para almorzar, pero por causas familiares (de aumento de familia, concretamente) no están ninguno de los integrantes del matrimonio. No pasa nada, porque nos atiende de maravilla la hermana de “la dueña”.

Los bocadillos? pues del tamaño de un lanzagranadas (tanto es así que dejamos parte en el plato…QUE SI, creedmeee…).

Una vez repuestos de los primeros 30 kilómetros, continuamos hacia Los Fallos, pueblo que tambien dejamos atrás para llegar al cruce que sube a la presa. Tomamos recto la pista asfaltada por la vera del río, para volverse de tierra unos cientos de metros despues.

La pista es una maravilla de piso y sin tener rampas excesivamente exigentes, los proximadamente 10 kilómetros son de contínua subida por lo que empezamo a sudar, mientras disfrutamos del paisaje.

Raul, que no conocía la zona , parece que le está gustando y en varias ocasiones nos dice lo que está disfrutando.

Llegamos al final del camino, donde hacemos una breve parada donde se cruza con la carretera que viene de Agreda.

Paran unas despistadas en coche.

-“Estamos buscando Vozmediano, nos podeis indicar por donde…?”

– “Por ahí pero vamos, que como metas tercera te pasas el pueblo”

(cara de poker. esta tía no me ha entendido…)

-“Que nada que ahí mismo a menos de un kilómetro lo teneis”

-“Ahhh….gracias”

Continuamos la ruta por la carretera. Aun nos faltan unos kilómetros de subida, no muy exigente pero contínua hasta Agramonte, por lo que vamos subiendo mientras disfrutamos de la ruta y de un día que en esa zona está perfecto tanto de temperatura como de viento…

Ya llevamos 49 kilómetros de subida y por fin llega la recompensa (NO, no volvemos a almorzar…:-) TOCA BAJADA…y como a algunos no nos gusta ni nada…

La bajada, por la carreteranos depara una sorpresa de infarto.

Un chico (inteligente, majo…) con un itroen ZX (aunque él pensaba que llevaba un Ferrari), por poco se nos come haciendo el “gamba, animal,bobo” en una curva, pero una vez salvado al chimpance (digo al conductor) del bolido…sin problema.

Para finalizar el día Raul protegonizo una caida tonta, casi en parado originada por el pinchazo en una rueda (y que no tuvo consecuencias).

Una buena mañana en buena compañía.