Crónica: A Sancho Abarca: de pinchazo en pinchazo, y vuelta a pinchar, porque toca.( 29-11-2015)

En Tudela esperamos Inés, yo (Patxi) más dos amigos, Vicente y Oscar.

Nos sumamos al grupo de Murchante. Chelu, Iñaki, Guillermo, José, Roberto, Antonio Nonin y Unai, rodando un total de 12 madrugadores.

Cruzamos el puente dirección a la Negra con destino al Santuario de Sancho Abarca. Avanzamos jugueteando como críos por los toboganes junto a la carretera de Ejea para finalizar en esa cuestecilla corta pero empinada que a veces se sube sobre la bici, y otras no.

Nos desviamos en el km 12 hacía Portillolobo para encarar la subida de otra pendiente, ésta más larga y desafiante que nos dejará directamente sobre la Negra (paraje natural, no señora hiperpigmentada).

Aunque empezamos a subirla como buenos amigos y compañeros, al final la cabra tira al monte y veo por delante Iñaki, Unai, Roberto y manoletes que se van haciendo más pequeñitos con la distancia, ellos contarán en que acabó la cosa, yo solo puedo describir lo bonito del paisaje que bla,bla,bla (vaya, que no me apetecía ni podía forzar mucho la maquinaría).

Describo la anécdota de un individuo/persona humana con casco que bajaba en bici cuesta abajo, pero los ruedines traseros no debían caberle por la pista y mira que es ancha: aún se atrevió a amonestarnos por no echarnos al lado que quería él, recibió alguna contestación merecida que no pudo discutir porque para ello hubiera tenido que volver a subir, y no se le veía ni muy en forma ni muy educado. (además los esféricos centrales le debían pesar mogollón, es lo único que justifica que uno que baja descansado no tenga la cortesía de dejar paso a los que suben jadeando)

Agrupamos y llaneamos por buena pista por la que a ratos alguno tira que da gusto para el que pueda seguir ritmo. (Roberto, Iñaki…) y llegamos a la última pendiente en Sancho Abarca que algunos la suben al modo tradicional y otros optamos por el alternativo, escaleras arriba, que poderse se puede, haciendo el cabra loca. Resulta divertido y lo mejor es que se llega antes que por la pista.

En el bar tomamos alguna bebida al sol mientras esperamos al resto del grupo que no acaba de llegar. Luego nos enteramos de que Chelu ha tenido pinchazo y ha utilizado la espuma/nata para arreglarlo.

Llegamos a las cabañas de Farrique para descender por la Hoyaza. Me quedo él último (siempre quedará la duda de si por cortesía o capacidad) y encuentro a José y Carlos junto a la bici malherida de Chelu: sigue teniendo fuga de aire en la rueda trasera pese a la espuma. El equipo de sabios decidimos cambiar la cámara. La puñetera cubierta se resiste a destalonarse pero Sierra hace gala de la furia murchantina y la goma salta de la llanta sin rechistar. Chelu y José hacen el guarrete quitando con un calcetín viejo la espuma de la cubierta. Saco la cámara con liquido antipinchazos, intentan hincharla con una bombona de gas pero el obús se queda insertado en el adaptador y la válvula se queda sin él. Afortunadamente llevamos un obús de repuesto aunque Carlos intenta desenroscarlo con los dientes y se casca una paleta. Nosotros risas, Carlo no, el dentista si. Por fin, conseguimos montar la rueda y alcanzamos al grupo.

Encaramos hacía Fustiñana por carretera para acortar la vuelta a casa. Hace aire y el regreso de Sancho Abarca suele pasar factura con los kilómetros y el aire en contra. Oscar, Vicente, Roberto, Antonio y Nonin vuelven junto al canal a mayor velocidad. Mientras el pelotón carrikiri culebrea por el arcen de la carretera hasta que…otro pinchazo. La rueda trasera de Guillermo no ha soportado la velocidad ni su peso y  se ha deshinchado. La arreglamos y mal que bien conseguimos llegar a Tudela donde nos despedimos.

Dicen las malas lenguas que Guillermo aún pinchó otra vez, y que hay una foto en la que porta la bici en un hombro y la rueda en una mano, y suena una música triste mientras “una voz en off” pide donaciones para pagarle la vuelta a Murchante en taxi o burra, lo que sea, pero bici…no.

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Crónica: Bardena Negra – El último fin de semana del verano 2015

Domingo y salgo de corto.

Son las 8:40 y voy pasmado aunque la previsión meteorológica dice que tendremos una mañana espectacular, así que llego al parque y me coloco en una rayada de sol. Bien quieto…y a esperar al resto.

A las 9:00…aproximadamente…. aparecen por allí:

Cesar y Patxi con un amigo (Antonio), Jarauta y Carlos (sierra), Germán, Marta Bonilla, Samuel, Unai y un mocico que rondará su edad al que llama (Vasco). Yo (Iñaki) quieto en mi rayadica de sol, mientras discuten el sexo de los ángeles… Finalmente sale ruta. Hacia la Bardena negra…

Bajamos a Tudela por el camino y atravesamos el puente del Ebro en dirección al “Aire de Bardenas” (hotel “raro raro raro”, pero con su encanto). Pasamos junto a él y disfrutamos de los toboganes que hace la senda que discurre paralela a la carretera de Ejea.

Más adelante dejamos a nuestra izquierda la cuesta que lleva al Balcón de Pilatos y continuamos hasta cruzar la carretera.

Frente a nosotros, “La plana de la negra”.

Una imponente meseta con una cuesta de la que siempre guardo mal recuerdo. Sensaciones adquiridas años atrás, con unos kilillos de más…

Subimos contando chistes (textualmente) y sin sobrealiento. Esto es otra cosica…

Subimos de forma civilizada y las pulsaciones se mantienen en su sitio. Que bien!!!

Arriba cogemos el primera camino a la derecha y pronto empezamos a descender muy rápidamente.

Unai: -“como coges posiciones eh…”

Yo: “Que no… que voy a a bajar tranquilico….y…”

Y pasa Antonio pedaleando como si no hubiera mañana.

Yo también quiero!!

Me lanzo a por él que está ya a mas de cien metros y poco a poco lo alcanzo. jujuju

Me coloco prudencialmente tras su estela y vamos perdiendo altura a marchas forzadas hasta que decide que una curva no es lo bastante abierta para él….

“donde vaaaaaassss”.

Finalmente reconduce la situación y de reojo, lo veo poco más atrás arreando otra vez para abajo.

Nos detenemos al final de la cuesta y Unai viene “loqueando”

-“Maravilloso, que pasada, increíble, como la gozo….”

Vamos que al mozo le ha gustado la cuestica…jeje

Giramos de nuevo a la derecha y tras un tobogán ascendemos hasta llegar a unos “labraos” donde apenas se puede ir montado puesto que la rueda se hunde en la blanda tierra.

De ahí, pasamos a una trialera que yo no conocía y que Antonio nos descubre. Muy chula, la verdad.

“Unos “labraos” mas tarde”, volvemos al camino donde serpenteamos rodeando los preciosos cañones  de la zona.

Recordamos como hace unos años, nos acompañaros unas chicas del club y una amiga suya se caía una y otra vez avisando con un grito antes de dar con sus huesos en el firme.

Continuamos hacia Fustiñana y estamos con ganas de jugar…

Bajamos a ritmo alegre y en estas, veo una ladera/terraplén  empinado que asciende unos 3 metros a la derecha del camino.

Antonio que se lo sabe, encara hacia allí y sube para situarse en la cresta y como no, allá voy yo que me ha gustado la cosa.

Arreo fuerte y subo a toda velocidad pero

AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH

-“Pifostios, y la madre de piiiiiiiiiiiiiiiiiiiii”

Al otro lado hay una balsa de agua y me veo ya en el agua.

En el último segundo, freno de no se que forma y me quedo con la bici mirando al cielo, y  jurando en arameo mientras el cabrito
se descojona…

Una vez de nuevo en el camino me entra la risa….uf uffff

Bajamos a Fustiñana y de allí a Cabanillas, junto al Canal, para acabar tomando una cerveza en el Bocal, junto al Roble milenario.

La vuelta a casa es tranquila y por el camino paralelo a la autovía, desde Eroski, llegamos al Tarazonica y de allí a casa.

Una ruta, divertida de unos 65 Kilómetros.

Crónica: Bikers en la niebla (Sin Sigourney Weaver)

El sábado, nos ofrecía una mañana espectacular.

Ni un atisbo de viento, sol, temperatura medianamente agradable para las fechas en las que nos encontramos…

Y llegó el domingo:

Al mirar por la ventana…no se veía nada (al menos desde mi casa. He dicho que soy Iñaki?).

Y no se veía porque apenas había amanecido, pero minutos después, cuando se suponía que ya había amanecido, el campo visual era prácticamente el mismo. Una densa capa de niebla me anunciaba que sería una ruta, fría y húmeda.

Nada más salir de casa, coincido con Carlos (Sierra) y subimos juntos temblando, calle mayor, arriba…

Llegamos los primeros al parque, si bien, no tardando mucho, aparecen Guillermo, Jose (Valenciano incombustible), Chelu.

Suena un teléfono, pero entre los guantes y otros aparatajes, no deja de sonar antes de que su dueño, lo descuelgue.

Seguido suena el mío (va a ser alguno al grito de: “ESPERENMEEE!!!”).

El otro telefonista ya a accedido a su móvil así que en beneficio de unas manos calientes, dejo que suene hasta que deja de hacerlo y entonces Chelu consigue hablar con el telefonista:

-Sancho Abarca

– Bien, te esperamos.

– Vale, vamos hacia allí. No no subas que bajamos nosotros…

Cuelga.

-“Toño Manolete” que viene.

Cruzamos el pueblo y después de esperarlo unos minutos, aparece y emprendemos la marcha hacia Tudela.

Bajamos la cuesta de la cooperativa y cruzamos el canal.

Si la sensación de frío ya era intensa, este punto la acrecienta.

Por suerte no corre ni una brizna de viento pero la temperatura es muy baja y por primera vez en años, me duelen los dedos con los guantes gordos de invierno.

Llegamos al puente del Ebro, con los oídos “pintándonos”.

El que provoca semejante sensación, es Cesar que está “gruñendo”, junto a Diego y Patxi.

-“Estos se retrasan, no vienen… aquí nos pasmamos, yo me voy ehhh!!!”

Continuamos junto a la carretera de Ejea, a través del sendero y toboganes y con el divertimento se nos olvida un poco el frío reinante.

Cruzamos el cauce de un río seco, y se oye:

-“Quita moñas!!”

Y acto seguido vemos a un biker “triparriba”. jijiji (no recuerdo quien era… y ahora que lo pienso tampoco sé quien era “el moñas”)

Cruzamos la carretera y acto seguido nos detenemos para comer algo.

Al poco continuamos y avanzamos hacia la plana de la negra.

La subida es dura y nos la tomamos con tranquilidad.

Por fin, arriba, vemos el sol. Bajo nuestros pies, un manto de nubes que se extiende hasta el horizonte en cualquiera dirección a la que miremos.

Una vez reunido el grupo,  emprendemos a pedalear otra vez.

Pasan los kilómetros y hay a quien le empieza a marcar reserva “la gasolina”.

Reducimos el paso con el punto de mira en los molinos de viento que se ven al fondo, sabedores de que cerca de estos sirven café caliente en el hotel/santuario de Sancho Abarca).

Unos minutos después, estamos disfrutando del calor que desprende la infusión.

Discutimos por donde volver, para no alargarlo en exceso (más aun viendo que hay alguno que lo va a pasar mal…) pero intentando hacer la ruta atractiva.

Diego, lo tiene claro: Bajaremos por “la ollaza”.

Hace un par de años que no transitamos ese camino (desde que subimos por allí con nuestros amigos de Buñuel) peor recuerdo que la bajada tenía bastante pendiente y estaba rota, lo que unido a la poca visibilidad, nos hace extremar la precaución.

Cuando empieza la cuesta, miro arriba, consciente de que no vamos a volver a ver el sol, en el resto de ruta (otra vez a las tinieblas…).

Bajo tras Cesar, sin atreverme a adelantarlo, mientras en las gafas se acumulan las minúsculas gotas de agua de la niebla. Un par de minutos después, no vemos un carajo.

La bajada cada vez se torna más inclinada y cunado menos nos lo esperábamos…

DOS LUCES ROJAS

Arrrrggggg, Alarm, alarm!!!

Ancla al suelo, frenos, paracaídas…y conseguimos frenar…uf uf uff.

Cesar, dice que es el todo terreno del Guarda.

No nos atrevemos a adelantarlo,pero poco después, se detiene.

Cuando paso junto a la ventanilla, la bajan:

-“Escuchábamos voces pero no os veíamos  (pues estábamos a escasos dos metros del parachoques trasero…), creíamos que era algún cazador que no se aguantaba y por eso hemos parado, a ver si escuchábamos mejor…”

-“De momento no llevamos escopetas :-)”

Continuamos hacia el punto con más pendiente de la cuesta y bajamos como podemos.

Cuando ya casi llegamos abajo, Cesar, tras de mi, la emprende a cantar a lo Camarón:

-“Ahiiiiiiii, ahi ahi ahiiiiii yayayaiiiiaiiyiaiyiaaaaa”

Acabo la curva y miro atrás con una sonrisa, mientras lo veo luchando para no salirse del camino, entre gravilla húmeda, grietas y una curva que le pone a prueba,

Abajo, esperamos al resto y con el grupo reunido de nuevo, proseguimos.

En cuanto arrancamos, alguien echa el alto. Hay un compañero que va cargado de gemelos y cuádriceps. Pobre hombre, no le queda nada!!!

Estamos a algo menos de 45 kilómetros de casa, en una zona que es difícil de explicar para que vengan a por nadie en coche, en una mañana con niebla espesa y un compañero rueda sin gasolina en los músculos (cóctel explosivo).

La parte buena: que es un campeón. No se rinde y empieza una carrera de aprovisionamiento de glucógeno que no parará hasta casa.

Intentando que no se pase para evitar un pico insulínico, le vamos animando a que coma, barritas, plátano y glucosa, mientras dejamos atrás un kilómetro tras otro.

Llegamos a la carretera que va de Fustiñana a Tauste y Toño pregunta donde estamos.

Le explico y me mira con cara de: “Me has dejado como estaba” peor unos minutos después dice que sabe exactamente donde y que nos faltan unos 8 kilómetros hasta Fustiñana.

Progresamos a ritmo suave y al menos así, aguanta todo el grupo unido, hasta que llegamos a la citada población.

Queremos evitar carretera a toda costa ( sin visibilidad, no te puedes fiar de los coches) y optamos por ir hacia Ribaforada, y de allí al Vocal.

La mínima cuesta, rampa pendiente o charco, hace que nuestro compañero ponga cara de sufrimiento pero avanzamos y conseguimos dejar atrás el Vocal y llegar a Fontellas, desde donde emprendemos ruta hacia la rotonda de Eroski.

Los Tudelanos, se van  y nosotros, cruzamos el puente para enlazar con un camino, paralelo a la autovía y de allí tomar el Tarazonica.

El pobre mozo, va desencajado, pero va… que no es poco.

A base de chutes de glucosa, avanza mientras le ayudamos en lo posible cuando el terreno se inclina.

Ya cerca de Murchante, rodamos junto al canal.

Tenemos que atravesar una cadena, por un hueco. Pasamos todos, siendo yo el penúltimo y él finalizando grupo.

Paso y acto seguido escucho:

-“Clonch cotoclonch!!!”

Miro atrás y lo veo acostado encima de un bardal. Lo que le faltaba!!!

Por suerte está bien y al montar en la bici, consciente de que ya es tarde me dice:

-“Mi mujer no se va a creer todo lo que está pasando y creerá que exagero…”

jijijijiji

Un kilómetro y pico más allá podemos ver las primeras casas del pueblo y se le enciende una sonrisa en la cara.

-“Hace rato que no se quien pedalea, pero no soy yo!!!”

Al final de ruta, salen 90 kilómetros de frío y niebla, pero… no compramos ropa de invierno? pues habrá que darle uso, no?

Crónica de una ruta rara rara rara…

La verdad es que teníamos ganas de ir juntando a l@s Karrikiris tras el verano y por ello pensamos en hacer una salida en la que todos pudiéramos salir a gusto, pero dando por hecho que algunos recortarían unos 20 kilómetros para hacer algo acorde a las posibilidades de cada cual.

El problema apareció en forma de lluvia el viernes (y de que forma, oiga!!), lo que implicaba que la Bardena estaría impracticable y por tanto nuestra ruta se diluía como si de humo se tratase.

Sin tiempo para reorganizar otra cosa, algunos hablábamos por el chat y se quedó en una nueva pero que ya no estaba pensada para todos lo niveles  (gran fallo, que nos pudo mas las ganas de rodar que la de organizar algo para todos, la verdad…).

El domingo salíamos del parque Guillermo, Chelu, Samuel, Roberto, y un servidor (Iñaki) que nos sumábamos a, a los que se nos sumaban.. 🙂  Bauti, Cesar Aguado y Diego en el puente del Ebro.

Salíamos a Sancho Abarca, ruta larga de unos 115 kmts aprox. A las 9:25 estábamos bajo la plana de la negra, cuando a Samuel le suena el teléfono:

-“Soy Jóse, donde estáis que al final he salido y estoy en Fustiñana… por el cementerio…”

-“Bufff, como te explico… Nada, ocntinúa hacia arriba que bajamos a tu encuentro…”

Cuelga.

-“Que Jóse?”

-“El Valenciano.”

-“Ahhh vale, pues nada nada, a por el mozo que no se conoce estos lares…”

Resumiré la bajada diciendo que entre pinchazos paradas y llamadas de unos a otros se nos fué mas de hora y media).

-“Jóse, donde estas??”

-“No se…En unos molinos”

-“En unos molinos???”

Miramos a nuestro alrededor (hasta el horizonte)…

-“Pero si aquí no hay molinos!!!”

El pobre mozo, perdido, encuentra un pastor y le pregunta…

-“Que dice que está en los molinos de Cabanillas!!!”

A todo esto, mientras en medio del camino Samuel pincha la rueda y tenemos que detenernos
parte del grupo a esperar que selle el boquete…

-“Ahhhhhhhhhhhhhhh… osea que se había confundido de pueblo…”

Bajamos a por él  tras varias llamadas más… nos reunimos en la entrada de Fustiñana.

-“Es muy tarde como para ir a Sancho Abarca… vamos a hacer algo por aquí para salvar la mañana”

Por fin, con un viento “in crescendo”, decidimos subir hasta la cuesta del hierro, para seguir por los molinos de Cabanillas.

Cuando estamos bajando hacia Tudela, Cesar se detiene en medio de la cuesta mientras Samuel y yo nos lanzamos a todo lo que da la bici (que no es mucho por el viento frontal…).

Ya abajo, al dar un salto, noto que la rueda trasera va baja de presión y tengo que proceder a inflarla un poco.

Aparece Chelu y de repente empieza a bailar como el cantante de “Europe” en “The final Conuntdown” a cabezazo limpio mientras berrea…

Tal alarde de arte y dedicación artística casi nos hace saltar las lágrimas a Samuel y a mi, hasta que…

Resulta que no le ha dado la vena artística sino que; una abeja, dentro del casco, se afana en taladrarle la azotea!!!

Tras el suceso, le examinamos cual familia de macacos desparasitándose mutuamente y diagnosticamos que la abeja ha fallecido. Chelu sigue  vivito y coleando.

Al final bajan, Cesar “and company” que han tenido avería.

La cosa es que viendo que ni elementos ni deidades quieren vernos hoy sobre las monturas, decidimos poner rumbo a casa donde daremos buena cuenta de la comida…(aun sin merecerla del todo  si a merito deportivo se refiere).

Al final Jóse se portó como un campeón y pese a ir un poco perjudicado, llegó con el grupo y una sonrisa en la cara (que no es poco cuando el día se te complica). Esperamos que repitas… pero en esa te guiamos desde casa nosotros, ok? 🙂

P.D: Aun no sabemos qué ni donde ni nada de nada, pero el fin de semana que viene, organizaremos una ruta CORTA (máximo 60kmts), sin tecnicidades y apta para tod@s los miembros del club… a ver si conseguimos poneros cara (que se nos están olvidando las de algun@s) y seguro que lo pasamos bien. Propuestas de ruta? (dejadlas en comentarios…)

Crónica: Sancho Abarca

La verdad es que aun no tengo clara la razón por la cual, este fin de semana no se reflejaba en el calendario KarrikiriBTT con la correspondiente ruta. Posiblemente cuando lo hicimos pensamos que serían Carnavales en vez del anterior?

El viernes charlando entre unos y otros,a alguien se le ocurre una posible ruta:

-“Y si vamos a Sancho Abarca?”

Casualidad la semana anterior, “alguien”, me había dicho que una vez fué y que nunca más!!!

Así que escribo el e-mail avisando del adelanto de la hora de salida a los socios… y se me trabaron los dedos al poner a donde íbamos (sin MUCHA mala intención..jejeje).

Algo debía de olerse la persona en cuestión… que no acudió a la cita.

Los que si acudieron fueron: Enrique, Guillermo, Marta, Cesar Aguado y yo (Iñaki).

Aunque Cesar se empeñaba en decir que no hacía frío… Enrique y yo íbamos hablando de lo pasmados que estábamos mientras bajábamos a Tudela.

En el puente del Ebro nos esperaba Diego y tras saludarnos, proseguimos nuestro camino.

Pasamos tras la papelera y nos metemos en la cañada para posteriormente cambiar el rumbo. Si inicialmente iríamos paralelos a la carretera de Ejea, pensamos en una nueva ruta que nos permitiese ir más “ligeros” en cuanto al ritmo.

Nos metemos durante unos trescientos metros en la carretera de Cabanillas hasta dar con un camino que circunda el pueblo “por encima del mismo” y que posteriormente nos dejará en Fustiñana.

Vamos hacia Portimayor, ascendiendo durante algunos kilómetros por rampas no muy fuertes. Al fondo, se divisa la plana de la negra.

Hoy tenemos una premisa… llegar a la hora de comer “SI o SI”, ya que de ello depende que alguien no nos corte partes
apreciadas de nuestra anatomía…

Al grito de “Venga que no llego!!!, Veeeenga que no llego!!!” avanzamos a un ritmo que dudo podamos mantener el resto de la ruta.

Empezamos la ascensión de una cuesta a la que no tengo especial cariño (la Z que sube a la plana de la negra).

Las primeras rampas que a ojo, tendrán un kilómetro son las más duras y el terreno está rizado por el paso de algún tractor…

Como siempre los escaladores Tudelanos, nos sacan unos metros, mientras el resto ascendemos en bloque.

Una vez arriba, las sensaciones no son malas, y eso que pensaba que tras el tute de los kilómetros anteriores lo pagaríamos en ese punto.

No nos da tiempo ni de ver el paisaje.

-“Venga que no llego a comeeeerrrrrr!!!”

Parece el encierro del 7 de Julio, vamos cual mozo ante las astas del morlaco a todo meter.

Por suerte, algunos conocen la ruta por lo que solo tenemos que preocuparnos de dar pedales y agachar la cabeza.

-“Vengaaaaa que a las dos tengo que estar en casaaaaa” (no se callará….)

Enrique me dice:

-“Menuda media llevamos hoy… y eso que vamos subiendo…”

En plato grande y jugando con los piñones más pequeños, atravesamos toda la plana hasta la zona que sale de las Bardenas. Allí, aprovechando las corrientes de aire ascendentes, hay un grupo de Buitres esperando que alguno no pueda mantener el ritmo.

Al fondo y entre la persistente niebla que nos acompaña toda la mañana, se ve el pié de repetidores de telefonía, lo cual advierte que no queda mucho para Sancho Abarca.

Tan apresurados vamos, que para cuando quiero prepararme para la última rampa… han pedido los cafés y estamos dando cuenta de un MINI almuerzo.

Allí están 3 amigos de Buñuel con quienes charlamos, hasta que se van siguiendo su ruta.

Allí se cumple otro tópico: Termino el útimo el bocadillo y casi tengo que beberme el café como si de un machacado se tratase (mano encima, golpe en la mesa y pa´ dentro).

-“Vengaaaaaaa”

Llevamos ya unos 50 kilómetros y el ritmo ha sido muy alto, por lo que la pregunta es: Aguantaremos así hasta casa? Nos pasará factura cuando pesen los kilómetros?

-“Vengaaaaaa” (ni pensar deja…!!!)

Bajamos del hotel de Sancho Abarca y tras escasos dos kilómetros, nos cruzamos con una cuadrilla de BTTeros del club KEA, lo que nos sorprende, ya que están un tanto lejos de su lugar de origen. Nos saludamos y proseguimos.

La cuesta de Santo Domingo, pero llena de Miuras parece el camino, porque aquí… tonto el último…

No miramos ni pulsómetro ni velocidad,  solo pensamos en no perder rueda y dar el relevo en cuanto toca…

..Hasta que encontramos a los chicos de Buñuel. Reducimos un pelín el paso y ya junto a nuestros amigos, nos acercamos a la “Z”, esta vez… en sentido contrario (hacia abajo!!).

Antes de bajar, nos detenemos un instante para que alguno descargue, a lo que  se oye:

-“Venga Vengaaaaa que no llego a la comida!!!!”

Salen disparados mientras yo dejo hacer a la gravedad…

Cuando adelanto a Guillermo a toda velocidad dice que él va a 67 km/h… es mejor estar atento al camino.

Estoy a punto de dar alcance a los primeros cuando veo una mano levantada. Coche!!!!

Uffff, pasamos y ha que volver a frenar en la curva cerrada que viene a continuación…

Seguimos disfrutando de la bajada hasta que termina lo bueno y el terreno vuelve a ponerse horizontal.

El grupo se reúne y aunque vamos charlando… el ritmo es bastante majo.

Bajamos hacia Fustiñana y los chicos de Buñuel deciden acompañarnos ya que tienen poco hasta su pueblo.

Vamos algo más relajados pero aun así, Enrique se me pone al lado:

-“A 32 Km/h, jujuju “

Llegados a Fustiñana, nos despedimos de los tres mozos y atravesamos el pueblo por su centro para salir en dirección a Ribaforada.  Los que hoy hacen de guías parece que han echado algo de Cognac a su café y van decidiendo la ruta conforme cambia el aire (jijiji) a lo cual alguien va ronroneando:

-“Ya verás como al final no llego… ya lo verás…”

En Ribaforada tenemos que esperar a que un superrebaño de ovejas cruce el puente, hasta que nos damos euncta de que el camino que queremos tomar está cortado más adelante. Cambio de rumbo.

Salimos en busca del canal de Lodosa para seguirlo, si bien cuando estamos para entrar, los del carajillo, deciden que es mejor ir al pago de Cirsus (al “Chateau” dijeron), y de allí, junto a las vacas de Arriazu (mira que nos conocen…) encarar hacia el Saso para llegar a la hora prevista.

Atravesado el Saso y llegados a la antígua estación de tren de Murchante, los Tudelanos, se despiden para bajar por el Tarazonica mientras nosotros encaramos hacia el pueblo con un hambre que…

-“VENGAAAAAAAA!!!!!!!!!!”

Finalmente sobre la 13:15 estamos en casa tras 100 kilómetros hechos, en modo rally.

Cuenta la leyenda que, quien metía prisa, llegó a la comida e incluso le dio tiempo de lavar la bici antes de ir a la celebración.

Una ruta que seguro que nos vale como entreno para ir a Javier con las piernas un poco más hechas… o deshechas…jejeje

DOMINGO 13 DE ENERO. SALIDA PROMESAS.

LLegó el domingo y aunque hacia frió  cogí la bici con muchas ganas, ya que ademas, estrenaba por fin la equitación del club.
Nos reunimos en el parque bastante gente al tratarse de un dia promesas y esos dias siempre hay buen ambiente. Se presentaron Arancha, Sara, Merche, Samuel, Roberto, Juan Carlos, Feliciano, Cesar, Enrique, Dani, Javi Guillermo y yo (Diego).
Hoy los acompañantes de los promesas éramos Guillermo y yo, así que como era la primera vez que se me encomendaba tan importante tarea, me fije bien como se lo curraba Guillermo, que es todo un experto.
La salida de hoy consistía en ir al Bocal, Cabanillas y …
Cogimos el tarazonica dirección a Tudela y al llegar al canal, continuamos junto a el hasta Fontellas. A primera hora no hacia mucho aire, pero al ir llaneando las manos no me entraban en calor.
Bajanos al bocal y la presa estaba desbordada por el agua, asi que continuamos junto al Ebro hasta el puente de Ribaforada.
Seguimos por un camino paralelo a la carretera y al llegar a Fustiñana la gente tenia ganas de un cafecico caliente. Después de probar en varios bares, terminamos en el Bozal, donde nos calentamos con un cafe y algunos con unos buenos bocatas.
Despues, echamos unas foticos y nos pusimos en marcha ya que muchos tenían ganas de zurrarle un poco. Enseguida la manada Karrikiri salio en estampida y nos quedamos Sara, Arantxa, Merche, Guillermo y yo. Pienso que Javi al estar cerca de casa, no le dio reparo irse con los fuertes a exprimirse un poco.
En Cabanillas tomamos el camino que sube a la cuesta del Hierro por el otro lado y antes de el ultimo repecho, tomamos un camino hacia los molinos de Cabanillas.
En estos momentos Arancha no se encuentra muy bien porque tiene unas molestias en el costado. Cualquiera se habría rendido, pero como es una campeona siguió pa´ lante, doliendo mas que la tendríamos que esperar, que el propio dolor.
Los molinos giraban a toda pastilla porque el aire habia ido a mas y tuvimos que agarrar bien el manillar para realizar la bajada del monte. Luego por camino fuimos a Tudela y yo me quede limpiando la bici que ya le hacia falta.
Al final 50 Km para los promesas porque los demas no se como acabaron. Asi que ya sabeis, si alguno de los que salio se anime a contar el otro final y así me entero.

III MARCHA BARDENA NEGRA – FUSTIÑANA 2012

Por fin llegó la esperada marcha de La III Bardena Negra que organiza el C.C. Pontimayor de Fustiñana.

Para tal evento, un nutrido grupo de Karrikiris nos desplazamos hasta Fustiñana . A las 7:30 de la mañana quedamos en la gasolinera del Eroski, Marta Bonilla, Juan Carlos, Guillermo, Enrique, Chelu, Dani y Andrés que venían desde Murchante, y yo ( Bauti), que salía desde Tudela. Allí ya en Fustiñana acudió Fermín que fue por libre.

A las 7:45 recogemos dorsales y como vamos con tiempo de sobra, nos tomamos un café mientras comentamos apuntes sobre la próxima aventura Karrikiri “El camino de Santiago”, pero bueno esto será para un poquito (días) más adelante.

Acabado el café, vamos a por nuestras monturas y rumbo a la línea de salida. Ya empiezan los primeros nervios, fieles a su cita cada vez que acudimos a alguna marcha.

Nos colocamos en la parrilla delantera, pues hoy era mi día,  llevaba tiempo queriéndome probar y este había sido el día elegido, para ver como rindo con una marcha más.

Dicho esto, me han dado la responsabilidad de relatar la crónica, así que va a parecer más un monologo que una crónica. En fin son ordenes del club así que manos a la obra, jejeje.

Por fin se da la salida, rápidamente empezamos a tomar las primeras posiciones Juan Carlos que también parece animado y yo.

Durante los primeros 20 Km rodamos a buen ritmo pero controlados por el coche de la organización que limitaba la velocidad ya que hasta el primer avituallamiento la carrera va controlada.

En un momento nos presentamos en el primer avituallamiento, donde comemos, bebemos y nos ponemos en la salida porque empiezan a llegar más bikers que van cogiendo posiciones y si no sales algo adelantado, luego es casi imposible adelantar al haber reagrupamiento al salir todos en pelotón nuevamente.

Ya empezamos a ver al Team Karrikiri al completo, así como a la sección montaña del club de carretera Manolete, también de Murchante y que no quisieron perderse esta cita.

Juan Carlos me comenta que las piernas le están empezando a pasar mala jugada y se le están empezando a subir las bolas (se nota el parón de agosto).

Se da la salida en el avituallamiento y ésta si es la buena, la gente empieza a correr como almas que lleva el diablo y si no quieres perder comba hay que aguantar, al poco pierdo a Juan Carlos, se ve que las piernas le están dando lata.

Con las pulsaciones bastante aceleradas, empezamos la subida a la Negra (cuesta emblemática en esta marcha). Empiezo fuerte pero decido guardar algo, no vaya a ser que reviente antes de tiempo. A mi ritmo me va adelantando alguno que otro hasta que me pasa Guillermo de Arguedas, un buen amigo de los Karrikiris, el cual al adelantarme me dice “Bauti píllame rueda que subimos como un tiro”, dicho y hecho, me engancho a él y me sube a tope. Guillermo está muy fuerte y mete un ritmo bestial. Un poco antes de finalizar la Negra me descuelgo de él, ya que mis pulsaciones van a doscientos y le invito a que siga. A mi ritmo acabo la Negra y una vez arriba, la verdad es que me encuentro bien. Ya en el llano imprimo velocidad, superando los 35 Km/h. Empiezo a adelantar gente hasta que contacto con el grupo de Guillermo y un poco más adelante veo al grupo de cabeza. Rodamos un grupo de 5 corredores a buen ritmo hasta que el primero se cae y vamos todos detrás,  uno por la derecha, otro por la izda. Y yo salgo disparado haciendo un caballito y menos mal que se me soltó la cala y pude caer de pie sin más consecuencia. En el suelo está Guillermo. Voy rápidamente a ver cómo está (la verdad es que se dio buen trompazo, raspones por el brazo, cadera, etc…). Pero después del primer susto parece que está bien y puede continuar.

Así que los dos juntos retomamos la marcha y después de unos metros tanteándose Guillermo me da el ok y decidimos imprimir ritmo para intentar alcanzar al grupo que habíamos perdido.

A relevos los dos fuimos como balas avanzando y adelantando a gente, y después de varios kilómetros a todo trapo, conseguimos divisar de lejos al grupo que habíamos perdido.

La verdad es que las piernas respondían y me lo estaba pasando pipa con Guillermo. Hicimos un tándem muy bueno.

Pero al final llego lo inevitable, rodando con un grupo de 6 ó 7 me veo fuerte y decido dar otro arreon. Me lanzo y solo tengo que decir: “vamos Guillermo” y sale a mi rueda como una flecha. Conseguimos irnos del grupo en un momento. Al poco, zas pinchazo en la pierna derecha “Noooooo”, bajo un poco el ritmo y lo voy controlando. Le comento a Guillermo que no voy a poder mantener este ritmo, y que siga él..

Madre mía este chico como arrea. No tardo mucho en perderle de vista. Y yo por lo contrario a trancas y barrancas voy tirando, manteniendo las distancias con el grupo que habíamos dejado  atrás.

Llegamos a una zona muy mala de toboganes de tierra movida, donde casi no se puede rodar y el esfuerzo es enorme si quieres mantener ritmo. Paso como puedo, ya que las piernas parecen que me quieren respetar. Llego a la última subida del día, un parque eólico y todos sabemos que quiere decir eso, ala, rampitas para arriba.

No quiero arriesgar y meto molinillo para no forzar piernas. Subo más o menos decente pero me adelantan varios de los corredores del grupo que llevaba detrás. Al fin subo.

Ahora empieza una bajada y un llano por asfalto hasta Fustiñana. La bajada la hago prudente  ya que hay  mucha gravilla suelta. En el llano otra vez me veo bien y empiezo a rodar fuerte, no bajo de los 40 – 45 Km/h y por fin puedo contactar con dos bikers de los que me habían adelantado en la subida.  Pedaleamos los tres todo el camino y ninguno afloja. Me pongo hasta los 47-48 km/h en llano y porque me quedo sin piñones. Al final casi a la llegada, uno de ellos se descuelga y seguimos otro y yo, al cual aguanto unos metros más pero ya no puedo, así que visto que estoy en tierra de nadie, decido mantener distancias y llegar a meta.

Al final dos horas y 50 minutos y según mi hijo puesto 24 (Estuvo contando a todos, jejeje que majo mi chico).

Ya por fin nos reunimos todos los Karrikiris, los cuales llegaron al poco y sin ningún incidente y nos dispusimos a degustar cervezas varias y bocadillos, rodeados de familiares que se acercaron a vernos, mujeres, hijos, padres. La verdad un ambiente genial, lo cual hay que agradecérselo a los organizadores, pues nos prepararon un día espectacular de BTT.

Desde aquí darle las gracias al arguedano Guillermo que sin él, casi seguro que no podría haber mantenido el ritmo que tuve y darle otra vez la enhorabuena por la chica que le viene en Octubre (guarda fuerzas que las necesitaras).