Crónica: Cuando Diego apagó el GPS

A decir verdad, salí de casa con una actitud, digamos, poco ciclística.

Todos los años, cercanos a las fechas navideñas, realizamos una ruta corta, que de ruta tiene más bien poco, y que se asemeja más a una procesión, camino del bar de turno para almorzar en condiciones.

Y en esas estaba yo (Iñaki), viendo que era la última, antes de Navidad, salivando cual perro de Paulov.

Llego al parque y tras intercambiar cuatro palabras con Chelu, constato que viene en la misma disposición.. (ESTO PROMETE!! SI!!!).

Me comenta que Cesar también se ha interesado por el tema culinario y lo doy por hecho. Hoy toca almuerzo!!

Y llegan los Tudelanos: Ines, Patxi, Cesar y Diego.

Diego: He preparado una rutica de unos 85 Kilometros que discurre por…. …la tengo en el GPS…

Mientras Patxi, revisaba la rueda trasera de Inés, vamos discutiendo el tema… Y acaban por llegar Roberto y Unai…

Y el almuerzo?

Diego:-“Tengo la tripa llena de ayer… arreando…”

No negaré que hubo conatos de echar abajo la ruta. Unos porque decían de hacer otra, yo porque me aferraba a ese par de huevos con patatas fritas y Chelu me miraba desconsolado viendo la ilusión depositada, escurrirse hacia el alcantarillado…

El teniente, Diego, venía con las ideas, claras:

-“Hoy vamos a Valdegutur y de allí a Valverde de Agreda y tal… y si vamos “ligericos”, nos da tiempo y estamos a una hora decente en casa…”

Tan decidido venía y tal era su insistencia, que el grupo abandona cualquier idea gastronómica y ponemos rumbo a Cintruénigo.

Debía de haber preparado la ruta con mucho cariño en casa, por lo que al final había que darle gusto al mozo que tanto se había molestado…

Viéndolas venir… yo me hago cuatro cuentas mentales y los tiempos me salen muy muy justos… pero no digo nada.

Me veo en casa a las 4 de la tarde… Porque la ruta, me da, que blincará de “90 Kmts” desconocidos (siempre hay equivocaciones y demás…) y percances al final, salen de debajo de las piedras.

Con todo ello, animados por ese “ligericos” que Diego había proclamado en el parque, Cesar y un servidor, nos ponemos a desperezar al grupo.

Nos acercamos hacia el boquerón y de allí a Cintruénigo, para salir, en dirección Fitero, para tomar un camino, antes de abandonar el casco urbano, en dirección a esta otra población.

Atravesamos Fitero y salimos, por el puente, en dirección al puerto del Espinete.

Oigo un grito por atrás y nos detenemos.

La rueda de Ines va muy baja de presión.

Que si es esto, que si es aquello… que si no talona…

Bombona de CO2, y unas vueltas para que el líquido haga su trabajo y adelante.

La pobre dueña del velocípedo, no pone muy buena cara, que se torna preocupada, pero monta de nuevo y proseguimos… durante cosa de kilómetro y medio…

Volvemos a descabalgar y tras una sucesión de brazos bombeadores (hay que ver cómo drena las calderas Roberto…con el brazo derecho…) y otra botella de CO2, se destapa el problema real y por tanto el diagnóstico de la avería.

No sabemos si un palo o una piedra afilada, ha perforado el lateral de la cubierta que tiene un agujero con pocos visos de taponarse.

Ante el panorama, algunos volvemos a hacer campaña (política no, sino culinaria):

-“Lo veis? De aquí vamos al Sanda que está ahí mismo a pocos kilómetros y ya está, si es que el destino no quiere que….”

El Teniente, cabecea lentamente, mientras Ines y Patxi deciden volver a Fitero para llamar al rescate motorizado.

Resultado:

Ni Sanda, ni almuerzo, ni la madre del cut… asi no hay quien guarde las tradiciones (atención que no avisamos, pero el fin de semana que viene almuerzo si o si…y no le vale Valdegutur ni…)

A lo que iba (que se me nublan los recuerdos pensando en el almuerzo que pudo y no fué).

Diego pedalea hacia Roscas, y tanto Chelu  como yo, tras mirarnos tristemente, no vemos otra opción que arrear en la misma dirección.

Vuelvo a coger el ánimo y, ya que toca guardar la línea, disfrutaremos del trayecto.

Llegamos a la carretera de Cabretón y mientras Diego busca, no sé qué camino (al que nunca llegaremos) nosotros admiramos el paisaje.

El ritmo se torna más alegre y disfrutamos de unos “tironcillos divertidos”.

A pesar de todo, vigilo que sigamos todos juntos, y continuamos dando pequeños tirones, para amenizar la mañana.

En el cruce de Cabretón, donde se unen las carreteras procedentes de Baños de Fitero (por la que circulamos) y la que lo hace desde Valverde, giramos en dirección a esta última población, pero será por poco tiempo, porque el “capi”, con su GPS (“apagao” porque sino no se explica el tema…), nos dice que giremos a derecha…

-“Este es el camino!!”

Para 150 metros después dictaminar:

-“Media vuelta, que NO es el camino”

Salimos a la carretera y 10 metros más allá vuelve a anunciar, que sí, que ahora es el camino correcto.

No avanzamos 100 metros que vuelve a anunciar:

-“Pues no, este tampoco es el camino…”

Volvemos a la carretera y empezamos a ascender una cuesta,y es entonces,  donde se produce un conato de retirada de un miembro del grupo.

Por suerte, el ánimo del resto y seguramente la promesa de un restaurante cercano,  convencen para proseguir con el grupo, al disidente.

Salimos de la carretera y nos metemos de nuevo en camino. Parece que esta vez, el sherpa, si que ha dado con la ruta y avanzamos.

No tardamos en volver a la carretera y tras unos 400 metros, se nos ordena dar media vuelta…

Entramos en un pedregoso camino, cuesta arriba. Yo que voy abriendo ruta miro a Diego, a mi lado al ver que el camino da a un barbecho.

-“El camino debe estar allá arriba”

Y el guía mira allá a unos 200 metros sobre un terraplén que hay más allá de una acequia…

Yo empiezo a gozar como un crío.

No hay almuerzo eso es verdad, pero tenemos aventura, desconocimiento de la ruta, pedregales, barbecho, modo rotabator y cruces de río…

¿Se puede pedir más?

Tras un, casi perfecto, espagar realizado por Diego y un servidor, dignos de las mejores gimnastas de la antigua U.R.S.S., subimos el terraplén para descubrir que, en efecto, el camino está donde debiera y …”sin maldad alguna”, giramos nuestras cabezas, para disfrutar viendo como el resto del grupo hace cábalas para cruzar el riachuelo, seguros de que alguno acabará con “una pata” en el agua.

Unos mueven piedras de más de 100 kilos, para meterlas en el agua y cruzar, otros intentan lo propio por el lugar donde nosotros lo cruzamos y finalmente, tras un rato de caras divertidas y situaciones rocambolescas, todo el personal acaba por cruzar nuestro particular “mar rojo” (Nota: No se abrieron las aguas por más que yo me concentré).

Entramos en un camino muy chulo, de tierra blanca, casi amarillenta, y seca como la mojama, que a menudo está salpicada por piedras de diversos tamaños, en grupos de “a miles”.

Al mirar a la derecha, un pueblico, se erige ante nuestros ojos. Es Valdegutur.

A las afueras del pueblo, empalmamos una pista que asciende hormigonada y un amiguete tiene un momento de esos malos sobre la bici.

Decido subir junto a él y tras una parada para eliminar ropa, parece que se recupera y, el chaval, sube perfectamente. A decir verdad… mejor de lo que esperaba…

Arriba, miramos la hora y la ruta. Como temía, la sucesión de incidentes, nos ha hecho perder demasiado tiempo y nuestro objetivo se va alejando (si es que queremos llegar a casa… y no  dormir  en nuestros respectivos sofás…).

Antes de volver, decidimos bajar hasta el embalse que hay al fondo del valle y que realmente merece la pena visitar por su belleza y tranquilidad dle paraje.

Tanto es así, en cuanto a tranquilidad, que un poste situado junto al camino bautiza la ruta como: “Rutas del silencio”.

Solo diré que no es aconsejable ir a solas por la zona, ya que probablemente ante un percance, no vas a tener mucha compañía.

La verdad es que me quedo con las ganas de haber avanzado por ese valle, hacia Valverde de Ágreda, pero el horario manda y lo responsable es dar media vuelta.

Ascendemos de nuevo para volver a bajar hacia Valdegutur y cuando estoy en la cúspide, mientras el resto pone cara afilada y postura aerodinámica, yo miro a la izquierda y veo una sucesión de labraos, a modo de terrazas, y no me lo pienso, allá que voy.

Roberto que venía detrás me mira y le hago el gesto:

-“Vamos, vamos.. métete por aquí!!”

Bajamos como animalicos disfrutando de cada bote con una sonrisa en la cara.

El resto de compañeros que bajan por la pista cementada, al mirar a un lado y vernos bajar, se quedan con gesto confundido:

 

algunos de esos gestos y miradas, a buen seguro dicen cosas como:

-“¡De donde salen estos?”

-“¡Porque no me han avisado?”

-“¡Estos están taladraos”

Casi abajo, encuentro un punto en el que poder volver a la pista y terminar el descenso de forma más civilizada.

Entramos en Valdegutur y conforme entramos, ya estamos saliendo (no es Manhatan…las cosas como son). el pueblico, que tiene su encanto es pequeño y al poco estamos rodando hacia Cabretón.

Dada la hora que es y viendo que se nos echa encima el tiempo, decidimos deshacer camino por la carreterica y disfrutamos de unos buenos relevos a lo Karrikiri.

Nota del texto: Dícese del relevo Karrikiri, aquél que no guarda forma alguna ni orden, siendo más parecido al ataque de los Unos sobre Roma que a deporte de equipo alguno… en el mejor de los casos.
En la ilustración se aprecia un grupo de karrikiris en perfecto relevo.

braveheart

Una vez entrenada, nuestra depurada técnica de carretera, volvemos al camino que circunda Roscas, para, desde éste acceder a Fitero.

Salimos por el polideportivo de Fitero, hacia Cintruénigo y vamos vigilándonos unos a otros para que nadie se descuelgue.

Atravesamos el “planeta Cirbón”, para salir por su polígono industrial y terminar volviendo a casa tras unos 80 kilómetros aproximados con una muy buena sensación sobre las piernas.

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Crónica: A Cervera el fin de semana de la Hoguera del Cristo

El fin de semana de la hoguera del Cristo de la buena siembra en Murchante, implica… que la mañana del domingo se utiliza en su mayor parte a disfrutar de una productiva resaca y de ahí que el clan Karrikiri estuviera mermado en esta salida.

Subiendo hacia el parque paso junto a algunos bares y los más “madrugadores”, están ahí…disfrutando del “desayuno cubatil”.

En el punto de encuentro aparecen Guillermo (que es raro que no esté desayunando con la tribu de los bares) y Antonio Nonín.

Al poco aparece la caballería en forma de componentes Tudelanos del Club Karrikiri, encarnados estos por, Inés, Patxi, Cesar y otro Antonio (el artista invitado).

El grupo lo cierro yo (Iñaki) que propongo una ruta que, si bien hice no hace muchas semanas, no conocía ninguno de los asistentes a la ruta del día.

Con una niebla, que ridiculiza el clima londinense, salimos hacia el parque. La ruta continúa junto al cementerio, depósitos de agua….

Pasamos San Gregorio de Cascante y giramos a la derecha.

Rodamos por una pista en buen estado, lo cual se agradece, porque la visibilidad no es la mejor.

Alguno no sabe si está por “el estrecho” (como se conoce el paraje por el que circulamos) o en Calatayud…

Con el paso de los minutos nos acercamos al boquerón, cerca de Cintruénigo y continuamos hacia la carretera de Madrid, para cruzarla y entrar en el camino que nos dejará en el polígono industrial de Fitero.

Allí, pese a la niebla, hay un fiestón montado y digo fiestón porque los vehículos son de cazadores, los truenos, también lo son (no se supone que con niebla, está prohibido? será exceso de “Terri” en el desayuno de algún aficionado a la  cinegética?). Vaya usted a saber…

Pasamos, casi agachando el cogote por la carretera, junto al aparcamiento de los “escopeteros” y proseguimos hasta la entrada de Fitero, donde giramos sin llegar a cruzar el puente, entrando en la carreterilla del puerto del Espinete.

A pocos metros volvemos a desviarnos y alcanzamos el camino que recorre la huerta bajo, Roscas.

Una enorme cosechadora de uva y varios tractores después…

Llegamos a la carretera que va de Baños de Fitero a Cabretón y bajamos hasta la orilla del río, para recorrerla activamos el modo “Rotabator”. Antonio Nonín al venir del mundo de la carretera, no sabe donde está el botón pero unos kilómetros después lo encuentra…(ha empezado su transformación Karrikiri, con dosis extra de sendero cada 8 horas por vía intravenosa!!).

Entramos en un campo de manzanos, para continuar hacia un sin fin de senderos que recorren las laderas de las montañas sitas a la izquierda del valle que lleva a Cervera del Río Alhama.

Unos con más placer y otros con mayor resignación, avanzamos hasta el que debería ser el Balneario de la Albotea y que de momento no ha visto la luz, puesto que está cerrado.

Nos detenemos para comer algo y al pco continuamos, ya por el mismo sendero, ahora convertido en vía verde, muy divertida para las bicis.

Disfrutamos como enanos, hasta que llegamos a Cervera, donde el reloj nos dice que no debemos continuar hacia Aguilar, por muchas ganas que tengamos, si es que queremos llegar a la hora de comer, a casa.

Una parte del grupo, ha tenido sobredosis de sendero y optamos por volver hacia la rotonda del Sanda, por carretera y disfrutamos de unos relevos, hasta realizar la incursión en el paseo que hay paralelo a la carretera que nos dejará en la entrada de Fitero.

Desde allí, un Antonio con menos prisa, decide irse a subir el Espinete, mientras el resto encaramos manillares a Cintruénigo.

El resto es la ruta normal, por “El Boquerón”, pasando por el estrecho y accediendo al pueblo desde el monte de los pinos.

Una mañana divertida en la que alguno, tras pasar la noche alegre,  estará maldiciendo de cada tiro de escopeta que escuche a lo lejos…

P.D: 4 días, pero al final…acabada queda esta crónica.

Crónica: Jose invita a una RONDA

Los Galos decían que los romanos estaban locos…

Y romana debe ser esta meteorología que tenemos, porque no hay quien la entienda

Ahora que lo pienso. “Meteorología” es femenino?… Mejor abandono esa línea filosófica…

A las 8:30 intercambiamos algunos Whatssaps.

Aqui llueve, pues aquí no poer está encapotado y….

Me quedo en casa. Nada, más tarde voy al gimnasio y ya está….

8:55 Zulú – En algún sitio del parque

Diego:

-“Estamos en el parque…”

Jose:

-“5 minutos!!”

YO (Iñáki):

-“Esperadme que voy!!”

Probablemente no hayáis visto ser humano con tanto ritmo para quitarse un pijama y embutirse “de romano” (romano ciclista) en poco menos de… 5 segundos.

(esto incluye mochila, maillot, cortabvientos, coulotte, zapas de bici y más cosas…) tal vez exagerase. Pongamos 7 segundos en total.

Subo al parque repitiéndome el siguiente mantra:

-“Claro que voy, que hago en casa, total 4 gotas, si es que….”

Llego al parque y estamos Diego, Cesar Jose y yo.

-“Se me ha olvidado el chubasquero… las prisas”

(hubieran sido 8 segundos).

Allá que bajamos los cuatro a mi casa a por la imprescindible prenda, mientras los hombres de la cooperativa (bar tempranero de Murchante) nos  miran impasibles….de nuevo.

Con el chubasquero en la mochila, volvemos a pasar por la cooperativa y ahora si, a la tercera….saluda:

-“iiiiieeeeeeeeeeeeeeeeeee, vaya buenooooooo”

Con tan cálidos y emocionantes ánimos se nos ablanda el corazón y poco le faltó para echar alguna lagrimilla pero finalmente nos sobreponemos.

Con la poca lluvia caída por la noche y la amenaza de más, empezamos la ruta por carretera, enfilando al camino de Cascante.

Caen 4 finas gotas que de momento no saben mal. Vamos hablando y Jose nos cuenta que tiene una cita en Ronda con una prueba de las buenas, por lo que hay que entrenar a base de bien.

Nada más entrar a Cascante, giramos a la derecha y seguido a la izquierda para subir por una calle, y ya que estamos, arreamos hasta el romero a 500 km/h en subida, por aquello de calentar las piernas.

Descendemos y el ritmo no amaina. La emprendemos hacia la carretera de los toboganes, y empieza un trepidante ritmo entre los relevos de unos y otros.

No tardamos mucho y nos plantamos en la carretera de Madrid, para alcanzar el desvío que lleva a la carretera del polígono industrial de Fitero (donde “una moza” del club dio vuelta de campana, en los tiempos en los que salían a andar en bici………………..).

Continuamos con nuestro alegre, sonriente, felicísimo ritmo, hasta pasar por la rotonda sita al casi al final de la travesía de Fitero, donde están vigilando una pareja de la  Guardia Civil.

Continuamos hacia Baños de Fitero, por una vía, que han dispuesto paralela a la carretera y en la que hay que ir esquivando palos/postes y “señoras de balneario” que se entretienen mirando los “ababoles”, para dificultar tu propio paso.

En esas estamos, cuando al pasar por el balneario…

Otro coche de la Guardia Civil.

Continuamos hacia la rotonda del Sanda y alguien pide clemencia y un cortado, por lo que disfrutamos de una breve parada. El tiempo está fresco pero la mañana aguanta. Esto promete.

Reconfortados y con el estómago caliente, giramos el manillar hacia Cervera y decidiendo qué y como continuar la ruta… decidimos subir a Aguilar.

La verdad es que nunca voy tranquilo por carretera. Siempre me acuerdo de la cantidad de “elementos” al volante y que éstos encima a veces van de empalmada…

Pero entre los relevos y esas cosas, casi no nos damos cuenta, ni de la subidica ni de los “elementos”.

Para cuando quiero pensarlo dos veces, estamos en Aguilar, y abandonamos la carretera para tomar un camino/senda, balizada, llena de toboganes divertidos en la que disfrutamos como auténticos enanos de jardín (de los de alabastro).

Cada cierto tiempo, cambiamos el puesto de cabeza para que todos disfrutemos de la ruta y del “flow” ( arriiiiiba… abaaaajo….. pedalessssssss!!…. abaaaaaaajo……).

Nos detenemos a realizar alguna foto, con la estampa de Cervera al fondo.

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Diego, Cesar, Jose, Iñaki

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Jose, Cesar, Iñaki

 

 

 

 

 

 

 

 

Continuamos la ruta que desemboca en el propio pueblo de Cervera y volvemos a tomar su continuación para seguir babeando a toda velocidad.

Entre esquivar perros, señores con vara, señoras con ababol y así, avanzamos hasta que…. se termina.

-“Debe ir por allí….”

-“Por allá se ve algo que puede ser un sendero…”

-“Y para llegar?”

-“Pasamos ese campo, subimos aquel ribazo…”

-“El de 3 metros?”

-“Si, ese.”

Y procedemos con el plan, hasta que un tronco de árbol, cortado,  sale de la tierra, justo, justo, cuando voy a pasar yo.

Le doy con la rueda y decido asombrar a mis compañeros, con un número circense, al que llamo…. ALEHOP!!.
Si no fuera porque aterrizo, casi de cabeza, el despegue y la ejecución al pasar por encima del manillar, son impecables. Una pena no clavar el final.

Tras asombrarlos con mis dotes circenses, vuelvo a montar y unos minutos después estamos en un sendero.

Continuamos y lo que antes era sendero, ahora es un sembrado.

Pero sembradico de piedras, unas gorrrrdas, otras puntiagudas (y gorrrdas), algunas redondas (pero gorrrdas), pero como se crían oye… ni se ve la tierra de lo majas que se dan….

Poco más adelante, vemos a las madres de las anteriores. Algunas tipo Perurena, otras parecidas…. y la pendiente se inclina y se inclina, hasta que decidimos descabalgar y proceder de forma pedestre …que también es bueno para el cuerpo…

Nos vemos junto al cauce del río, pedaleando por bancos de arena, cuando Jose, aunque no lo confiesa, da muestras de sufrir narcolepsia.

Lo dicho, en medio de un banco de arena, el mozo se echa a dormir… literalmente, con bici y todo!! así, de lado y sin avisar!!

Lo despertamos y poco le faltó para otro ataque de sueño, que evito un “simpático” pastor…

Nuestro amigo (se llamaba Eustaquio Lecter?), era el único que hablaba por la zona. Los corderos guardaban silencio, mientras nosotros, sin aun ver al “hombre la vara”, nos adentramos en otra sucesión de fincas con el “rotabator mode” activado.

Al fondo, el viento trae hasta nosotros el rumor de una voz tenebrosa. ¿Es Saruman mentando al gran ojo?

No. Es “Lecter” el pastor.

El viento nos trae las primeras sílabas….

Pastor psicópata: -“jjk  iñaaaaaa”

Yo: -“Creo que dice… por la viñaaaa”

Diego se adentra en la viña y lo vemos allí arriba, braceando y conjurando los astros en contra nuestra…

Pastor psicópata: -“stssss tntos  u quiiieeeeeee”

Pastor psicópata:-“Amooooosssss,  tiraaaaaaaa, tiraaaaaaaaaaa pa traaaaaassss caguen sooooooooosssssss”

Yo:-“ahora si, ahora lo he entendido: que si estamos tontos o  qué!!!”

Pastor psicópata:-“Tirar fueraaaaaaa da quiiiiii”

Antes de que nos lanzase, andanadas de corderos con su honda (no, no tenía moto), decidimos dar media vuelta y elegir otro vector que no incluyese al “lanzaovejas” en la trayectoria.

Unos cientos de metros más adelante, vemos el río a la izquierda y una carreterilla que va a Cabretón a la derecha, por lo que subimos por la cuesta que forma la carretera mientras vigilamos no aparezca el pastor…cico.

Nos desviamos, por un camino, ya conocido, que nos lleva bajo Roscas, hacia la carreterílla del puerto del Espinete y de allí a Fitero.

Continúa la guardia Civil.

Seguimos y pasamos junto al Polideportivo, donde hay no uno ni dos, sino hasta 5 coches/todo terreno de la Guardia Civil. Aqui hay algo o ha pasado algo….

Preguntamos y no nos dicen nada pero se ve al fondo un tipo, vestido de Napoleón. Será el zumbado a por que el van todos los Guardia Civiles?

Salimos por el camino que lleva a Cintruénigo y a poco más de un kilómetro del pueblo está otra pareja de la Guardia Civil. Con lo que una de dos…

O era la convención de la Guardia Civil en Fitero… o resulta que había un pez gordo al que había que proteger del “Pastor psicópata”.

Siempre quedará la duda.

En Cintruénigo, pasamos por el centro y de allí al polígono y nos dirigimos al boquerón, desde donde aceleramos el paso, aprovechando el viento de popa.

Tan bueno es el ritmo que continuamos por carretera hasta Murchante, con algo más de 80 kilómetros en las piernas y un ritmo que… creo que nunca he llevado en una vuelta de
esa distancia en mi vida anterior.

Al pasar por el Fair Play, veo las bicis de los “Sierra Boys” y me paro a tomar una caña con ellos. Han salido algo más tarde pero también han aprovechado la mañana por su cuenta.

P.D: A la turca le va a pillar el carrico del helado en Monegros…  Y LO SABES!!

 

 

Crónica: Casi festivo

Por unas cosas y otras, que no vienen al caso… no podíamos realizar ninguna de las dos rutas planificadas para este fin de semana.

Finalmente, salíamos más tarde de lo acostumbrado y la ruta del día tenía que ser corta.

Guillermo, Chelu, Roberto, Diego, Jarauta, Sierra y yo (Iñaki), estábamos puntuales a las 9:30 en el parque, cuando Roberto nos dice que vienen unos amigos: Saso, Roberto Recarte y Daniel.

Salimos tranquilamente por lo que en Murchante se ha conocido, toda la vida, como “las oyazas”.

Atravesamos el puente sobre la autopista y relajadamente pasamos junto a “La Estanca”.

Continuamos hacia la chatarrería sita frente a la SKF, para desviarnos hacia “la torre” y posteriormente atravesar la carretera de Corella. Empezamos con un camino que poco a poco asciende hacia la estación eléctrica de “La Serna”.

Alguno que empieza en esto de la bici, sufre un poco con algunas cuesticas pero, no se rinde a continúa, hacia los molinos.

Siguiendo la fila de molinos de viento, avanzamos para bajar por una cuesta, en mejor estado que tiempo atrás.

Poco después estamos paralelos de nuevo a la Carretera de Corella, para  internarnos en un sendero sin complicación técnica.

Al poco, una zanja abierta, nos hace detenernos y saltar, porteando las bicis al otro lado.

Minutos despues, ya sobre asfalto, encaramos la subida a los que llamamos  “molinos de Corella”, donde Chelu calienta al personal y acabamos subiendo a en plan sprinter y bajando piñones mientras nos levantamos del sillón y apretamos dientes.

Ya arriba y una vez reunido el grupo, volvemos a rodar bajo los imponentes molinos.

Impresiona ver uno de ellos, que al parecer, tocado por un rayo, ha terminado con la cabeza reducida a un amasijo de plástico y metal.

Bajamos para llegar a la carretera de Cintruénigo, donde nuestros acompañantes deciden que la vuelta ha sido suficiente y encaran para casa,mientras el resto del grupo, ponemos la vista en la rampa que permite ascender al último bloque de molinos (coloquialmente “los de Cintruénigo”).

Atravesamos el campo de aspas para bajar por una bonita pendiente hasta la parte inferior de la “cuesta del boquerón” y de allí tomar parte del recorrido de la Night & Bike 2013 que NO se pudo hacer por la climatolologìa.

Ascendemos las rampas sitas en esa zona y arriba de la sierra y abandonamos el itinerario de “la nocturna” para enlazar con el camino principal de los royales.

A partir de este punto aceleramos el ritmo, pues viendo que la mañana se termina y no llevamos kilometraje, hay que hacer despertar las piernas al menos un rato.

Giramos a la derecha para entrar en un camino de toboganes (muy bonito y poco transitado), que a buen ritmo disfrutamos.

Enlazando unos caminos con otros, en un continuo peor suave sube y baja, llegamos a la carretera que une Cascante y Fitero (la de los toboganes) a la altura del segundo cruce de la “Night & Bike”.

Bajamos por el curso de la prueba hacia el cementerio de Cascante para abandonar la pista hacia las placas solares y posterior entrada en el pueblo por el recorrido oficial de la prueba.

Atravesamos Cascante y pasando bajo la vía verde del Tarazonica, nos internamos en “el saso”, para terminar visitando la “Laguna de Lor” en Ablitas.

Abandonamos la zona hacia la carretera “Ablitas-Tudela”, pasando junto al campo de aviación militar tras lo cual, volvemos a meternos al Saso y terminar en la estación de tren de Murchante en “el tarazonica”.

Ruta corta pero divertida y en buena compañía.

No todos los días se puede entrenar con intensidad pero pese a la suavidad de la ruta y la poca distancia, llegamos al pueblo con buen sabor de boca y pensando en la ruta del fin de semana que viene. 🙂

Crónica: Ruta de Reyes (las princesas no aparecieron).

Es el día de la cabalgata de reyes y quedamos en horario habitual: Guillermo, Chelu, Cesar, Diego, Samuel, Jose, Patxi, Feliciano, Dani y un servidor (Iñaki).

Hoy queríamos hacer algo menos de ruta así que planteamos una que no llegase a 70 Kmts.

Salimos de Murchante por el itinerario de la primera “Night & Bike” en dirección “al estrecho” y de allí subir el “Col de la Abutarda”.

Continuamos por los toboganes, hasta la carretera de Cascante-Fitero y tomamos la pista que poco a poco gana altura.

Sin dejar el recorrido de la prueba nocturna, empezamos la subida hasta donde se unía con la cuesta del segundo año y justo al final de la rampa (sí, esa de unos 10 metros de cascajo, denominada por algunos participantes de la segunda nocturna como: “megaüen todo lo que…”)  nos detenemos para reunir al grupo.

En dicho lugar, justo entre Navarra, Rioja y Aragón… Samuel, Feliciano y Jose, deciden encarar los manillares hacia casa, mientras el resto cruzamos la línea imaginaria y pasamos a Aragón ascendiendo unas rampas más fuerte que lleva al repetidor (punto más alto de la sierra).

Empieza el descenso, prolongado  hacia Valverde, que sin embargo requiere de pedaleo dado el viento que nos azota de frente.

Como la ruta de hoy es más corta y vamos muy bien de tiempo, entramos en un bar del pueblo a tomar un café y entrar en calor.

Ya con el estómago caliente, continuamos hacia Cabretón, si bien al salir de Valverde, elegimos una carreterilla, en dirección a Baños de Fitero.

Habíamos pensado en ascender una cuesta más, pero por unas cosas y otras, decidimos darnos a la buena vida, y bajar junto al río, a Fitero para rodar tranquilos.

Del pueblo, salimos por el poliderportivo, hacia Cintruénigo y de allí por el camino del Boquerón, a Murchante.

Como casi es tradicional, alguien (Patxi en este caso), pregunta sobre el tal “Boquerón” y nos detenemos a visitar el cauce excavado bajo tierra.

Llegamos a Murchante tras 68 Kmts de ruta, tranquila y sin grandes esfuerzos que vendrá bien a todos para ir empezando a ponerse en forma para la Javierada.

 

Crónica del fin de semana: Montealto y más alla.

Domingo 13 de Octubre: día resacoso en Murchante.

Como era de prever, la mayoría de Karrikiris están retozando mientras unos pocos salimos desde el sitio y horas habituales.

8:30 y en el parque  estamos Cesar Aguado, Diego, Jarauta y yo (Iñaki).

Esperamos unos minutos pero es inútil… cuando hay fiesta de por medio, este club parece una peña San Ferminera camino a los toros…

El verano se aleja y ya en mano del otoño, las mañanas se tornas frescas, cuando no frías.

Aun de pantalón corto, pero con el cortavientos en la parte superior, creo que voy suficientemente bien para el día de hoy que parece que será bueno.

Salimos hacia los Royales, y subimos la primera rampa del día, para seguir, un tramo por el recorrido de la prímera Night & Bike Murchante.

Ascendemos Monte alto, hasta donde lo hicimos en la nocturna pero, tenemos que detenernos porque inexplicablemente, he perdido un tornillo de una de las calas. Por suerte, Cesar, lleva de estos y tras reparar el problema, proseguimos.

Cuando llegamos al punto más alto de la ruta nocturna,en vez de bajar, continuamos ascendiendo hasta el repetidor,por una rampa más fuerte que nos obliga a agachar la cabeza. Ya arriba hay descenso seguido hasta Valverde.

Los Tudelanos discuten si tomar un café o seguir hasta el siguiente pueblo. Al final, se pasó la mañana sin detenernos.

Ya desde el repetidor de Monte alto, se escuchaban los rugidos de motores, que provienen de los bólidos que participan en un rallie/subida cerca de Cabretón.

Cuando salimos de Valverde, un ciclista que viene en sentido contrario nos anima a cambiar de ruta porque a él, le han cortado el paso, con motivo de la prueba deportiva de motor.

El propio hombre nos da la alternativa por medio de una carreterilla que partiendo desde donde nos encontramos, va a parar a Cabretón y Baños de fitero con un único cruce que da a elegir cual de las localidades mencionadas será el destino seleccionado.

Tras varios derroteros, nos decidimos ir hacia baños de Fitero, si bien no llegaremos porque en nuestra mente ya tenemos fijado el próximo desvío.

Nos detenemos en el punto donde hace dos años (cuando nuestras promesas participaron) pusieron el avituallamiento los organizadores de la cicloturista Cirbonera (en una curva de esa carreterilla).

Frente a nosotros una cuesta  con rampas del 20% que merecen una parada antes de ser afrontadas.

En menos de cinco minutos, hemos engullido una barrita y hemos guardado el maillot de manga larga, en previsión de los sudores que vamos a pasar en breve.

Empezamos la cuesta con paciencia y sin prisa, sabedores de que es más importante guardar el equilibrio, que otra cosa, y pocos minutos después hemos pasado lo peor y llegamos a un descanso.

Tomamos aire y vuelven las rampas aunque ya no son tan fuertes como las primeras.

Un poco de paciencia y coronamos.

Diego y Cesar que han llegado un poco antes, están mirando la cadena de Diego que se ha partido justo arriba.

Es momento para mostrar a Jarauta, uno de los mejores inventos tras la rueda y el fuego: El “eslabón rápido”.

En menos de  diez segundos, está puesto, sin necesidad de herramientas, compróbado y estamos en disposición de reempreder la ruta, aunque esta vez en sentido descendente.

Bajamos hacia roscas y me pongo delante por un sendero. en mal estado.

Me detengo a esperar al resto que bajan detrás cuando noto en la sién, un dolor agudo:

-“Aiuos$”·”diifddjsfs,fmnf@@”#$$2$!1! en todo lo que se meneaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!

Debía de ser avispa porque cuando llegan mis compañeros solo ven el enrojecimiento pero no hay rastro de aguijón…

Por cierto Chelu y yo aconsejamos llevar pomada para las picaduras como alo indisponsable en la camel de todo ciclista.

Por suerte, el aire viene fresco y me alivia pero aun llegaría a casa con el dolor del picotazo (debía de ser radiactiva la bicha esa…).

Pasamos junto a Roscas y continuamos bajando hacia el Espinete para terminar la bajada en el río.

Entramos a Fitero y salimos por el camino que hay junto al polideportivo y que nos llevará a Cintruénigo.

En el planeta Cirbón, hay un “algo” de motos de cros o así que no acertamos a ver bien pero continuamos.

Ya henmos salido de la población y nos acercamos al Boquerón y ocurre algo raro de verdad…

Pierdo un tornillo de la cala de LA OTRA zapatilla (me da a mi que una pareja han estado jugando con las herramientas que no debían…)

Por no molestar, decido continuar de esta forma hasta casa.

Han sido 66 Kilómetros don una mañana excepcional que celbramos con una caña junto a los chicos de carretera que han salido (ellos  sí, en buen número).

 

 

Pedaleando bajo la lluvia

8:00 de la mañana; toca el despertador y me levanto con muchas ganas de pedalear, me asomo a la ventana…

Y que desilusión está lloviendo.  v

Vuelta a la cama. Otra ruta del calendario que no podemos realizar por culpa de la lluvia…
10:00 de la mañana me despierto y cuál es mi sorpresa cuando veo que hace una mañana “espectacular”: buena temperatura y nada de aire, así que empiezo a pensar me voy a correr, llamo a alguien para salir con la bici…. a lo que oigo el whatsapp.

Es Guillermo diciendo “vaya mañana más buena” y le contesto “salimos por carretera”  a lo que sin dudar acepta mi propuesta así que corrreeeee!!!!! desayuna cómo un rayo ponte la indumentaria ciclista y a pedalear.
10:50 horas salgo contentísima, tenía unas ganas y un mono de bici inimaginable, me dirijo a casa de Guillermo y comienzan a caerme unas gotas ¡¡¡NO PUEDE SERRRRR!!! ¡¡que acabo de salir de casa!!!
Reunidos en casa de Guillemo, más Chelu y yo Marta (Lady Boni) decidimos salir; que lo que cae no es para tanto…
11:15 horas comenzamos la ruta por el camino de Cascante y el chirimiri del principio comienza a convertirse en chaparrón pero una vez mojados qué más da un rato más que uno menos.

Como la temperatura es agradable no tenemos frío, así que seguimos adelante. Cogemos la calzada romana  nos ponemos en fila y realizando relevos llegamos a Fitero. Nuestra idea era subir el Espinete pero ahora ya esta jarreando por lo que vamos a Cintruénigo y cogemos la carretera hasta Murchante.
13:30 horas mojados, empapados y alguno hasta ha lavado el culotte por el camino jajajaja llegamos a casa y para de llover, casualidades de la vida, pero últimamente me parece que la lluvia persigue a los Karrikiris, porque allí dónde vamos llueve….
A ver si la próxima salida podemos realizarla y seguir con el calendario.