Javierada Karrikiri 2016

La previsión meteorológica nos tenía en vilo…

Pero la verdad es que al final, desde radio, televisión e Internet, nos confirman que en lo climatológico, esta Javierada iba a ser desastrosa.

Claro, decididos como estábamos a peregrinar, no queda otra que intentar minimizar el tema y después de esperar a la última previsión, indicaba que en Carcastillo llovería sobre las 11 de la mañana, en Cáseda y Javier, empezaría sobre las 12:00 suave y a partir de la una, fiesta de maillots mojados…

Por otro lado, gente nueva se sumaba este año a la peregrinación Karrikiri y al no saber como ni cuanto andaban en bici queríamos asegurar al máximo la jornada…

Visto lo visto, decidimos madrugar más y salir pronto… tan pronto como las 6 de la mañana de Murchante, a fin de llegar a Javier pronto y evitar la lluvia al máximo.

El viernes, quedamos en el hangar del “KarrikiriKarro” para montar maletas en el “KarrikiriMovil” capitaneado por el Sheriff Chirico y la inestimable ayuda de Marta que este año va de apoyo.

Allí hablamos del tema, mientras cae una fina lluvia que hace prever lo peor.

La expedición por parte de miembros del club la componen:

Chelu, Carlos, Jarauta, Fermín, Unai, Patxi, Ines, Samuel, Feliciano y yo (Iñaki)

A los que se suman:

Victor, Miguel y Alfredo por parte de “los trotamúsicos” y un último fichaje “Tomás” que se incorporó a filas como uno más.

Tras las fotos de rigor, salíamos de madrugada desde la plaza de los fueros, camino a Tudela.

Con frío, pero menos del que se pensaba, bajamos hasta el puente del Ebro y poco después alcanzamos la recta de Arguedas.

Con la oscuridad e inmersos en conversaciones y cháchara, nos confundimos de camino (tres veces…), pero por suerte, no recorremos mas de 5 metros en cada ocasión, sabedores de que no era así el que buscábamos.

Finalmente, encaramos hacia los Aguilares y minutos después, estamos dando pedales con Castildetierra al fondo.

Ya huele a desayuno!!

Realizamos una parada en condiciones y sin prisa, pues parece que vamos sobrados de tiempo.

Caen pastas… muchas pastas de chocolate, que junto al cafecico que preparó horas antes Chelu, nos calienta y reconforta ante la fría mañana.

Tocan fotos y al poco, estamos otra vez sobre el sillín, por “la perimetral”.

Se suponía que iba a soplar bastante viento. unos 30Km/h con rachas de hasta 55km/h pero… A Dios gracias, lo que allí soplaba era más que soportable (cómodo, me atrevería a decir).

Aunque el terreno es eminentemente llano, vamos tranquilos y sin prisas, cuidando de que el rebaño vaya, mas o menos junto, y evitar desfondamientos, calambres y problemas varios…

La parte hasta el monumento del pastor la paso vigilado de cerca por Alfredo que me quiere atrás del grupo y si acaso… a su lado (peor nunca delante…jejeje).

Comentan que si alguno va un poco más flojillo y preguntamos a ver si come, bebe y se cuida como debiera. Por suerte, una vez metemos combustible, da visos de recuperarse lo suficiente como para llegar a Carcastillo.

En este pueblo, Alberto (Chirico) y Marta nos esperan parrilla en mano, llena de Panceta , chistorra, vino y demás viandas típicas de todo buen avituallamiento pro-tour.

Vamos adelantados sobre el horario que nos habíamos marcado y almorzamos tranquilos… muy tranquilos… y tanto es así que se nos va más de una hora en ello. que nos quiten lo “bailao”.

Emprendemos la marcha adelantando a muchos caminantes, adentrándonos por las primeras zonas de barro y charcos. La cosa es que como esperábamos peor tiempo, más barro y agua.. todo nos parece poco y si no es por las salpicaduras de barro, casi ni nos damos cuenta.

Llegamos a un punto, donde los peregrinos de a pie toman un camino hacia Montepeña y nosotros continuamos junto al río.

Es zona de toboganes y algunos disfrutamos las bajadas como chiquillos.

El ritmo ayuda, porque al ir relajados, podemos apretar los dientes unos segundos y relajar de nuevo hasta volver a reunirse todo el pelotón.

Llegando al puente de Cáseda, hay quien, con menos kilómetros en el zurrón, va justico, pero tirando de coraje y mandíbula, continua sobre la bici.

Ya en el pueblo, nos esperan, como es tradición, la pareja de apoyo. Unos comen, otras evacuan y todos paramos, antes de continuar.

Comento con un integrante del pelotón, que salga ya y que el acompaño para que, en las cuestas que se avecinan no tenga que ir con el gancho, “haciendo la goma” y vamos ascendiendo a ritmo muy suave.

Parece que va suficientemente bien y para cuando nos alcanza el grupo, ya llevamos la mitad de la subida hecha.

Como mi compañero va arropado por el grupo, y los lobos saltan, decido dar un pequeño arreón y gozar un poco subiendo.

Veo allí delante a Feliciano que ha saltado comandando la tropa y me lanzo a por él.

Lo alcanzo y me voy a un lado del camino, en lo más empinado de la cuesta, para adelantarlo.

Es cuando, “el mercancías”, me mira de reojo, saca hombro y “vira el timón”, inclinando la bici hacia mi (esa técnica la he bautizado como “la melé del ciclista”, puesto que solo un jugador de rugby venido a ciclista, puede ejecutarla, haciéndote sentir que se te echa encima un transatlantico).

-“Ande vas, animaaalllll”

Y allí me veo por el “labrao”, fuera del camino… mientras “el hombre de hierro”, a carcajada limpia, solo atina a decir:

-“Perdonaaa, que creía que eras Unai!!!”

Entre risas y cabeceos, aun no se como, consigo volver al camino, sin echar pie a tierra y coronar.

Arriba, nos reímos, mientras esperamos a reunir al personal.

Alguno echa pie a tierra en los últimos metros, pero ya se aprecia que tiene la convicción de terminar sin montar en el coche.

Esa es la actitud!!

Avanzamos ahora, junto al canal y adelantamos a gente que desciende de MontePeña.

Vamos tranquilos, pues hay amigos que van castigados, aunque Patxi y Unai, salen por delante enzarzados en un pequeño pique disfrutón.

No tardamos mucho y estamos descendiendo para acercarnos a Yamaguchi.

Allí, junto al restaurante, detenemos la comitiva de nuevo, para rellenar botellines y esas cosas.

Por delante, ya solo queda una cuesta, un poco larga, pero que a buen seguro, nadie va a rendirse tan cerca de la meta.

Es en este tramo, donde decidimos ir algo más a nuestro ritmo, pues, en general llevamos toda la mañana, sin desfogarnos.

Chelu, Unai, Patxi y yo, ascendemos a buen ritmo pero sin forzar y llegamos arriba mejor que nunca. Parece que el trabajo diario funciona incluso mejor de lo esperado.

Esperamos entre chistes (malos) y tonterías, al grupo y una vez reunidos, descendemos hacia Javier para retratar el momento.

Con las fotos realizadas, atacamos el último tramo del día, que nos lleva a Yesa.

Vamos tranquilos, y relajando pierna, mientras charlamos.

Cae una fina lluvia y comentamos:

-“Justo a tiempo!!!”

Aunque la verdad es que poco duraría y no se dio mas agua en la jornada (madrugar para nada, pero vaya…).

Buena ducha, mejor comida y regreso a casa tras pasar un día genial junto a gente del club y amigos que esperamos, se unan a más rutas en futuras ocasiones.

 

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Merece la pena? Ni lo dudes…

Ayer, mientras entrenaba sobre  la bicicleta estática en el gimnasio (quitando horas, de donde se deja, al día a día), un conocido se acercó y me comentó:

-“Te veo día tras día, si no es montado ahí, entrenando de una forma u otra y  me preguntaba… ¿Realmente merece la pena tanto esfuerzo?”

La verdad es que no esperaba ni la pregunta ni la forma tan directa de la misma pero respondí casi de forma automática:

-“Sí claro, por supuesto!!!”

Y cuando volvimos a estar solos (la bici, yo, y unas horas por delante para pensar en el sentido del universo…), le empecé a dar vueltas…

Y solamente me venía una frase contundente a la cabeza:

SI!!!, CLARO QUE LA MERECE!! SIN DUDA ALGUNA!!!

…Casualidad, por la noche me entretenía viendo un documental de un famoso Youtuber, sobre sus vivencias en  la Titan Tropic en Cuba y leía unas frases que decían algo como (es probable que no fuesen textualmente exactas pero creo que se entenderá):

  • “Vas a estar muerto por toda la eternidad”
  • “Que la muerte tiemble al recibirnos”
  • “Esta es tu vida y se está acabando a cada instante…”

Y muchas otras que la verdad… es que tienen su enjundia…

Y las frases reactivaron mi mente con lo que volví a darle vueltas a la pregunta que  me hizo este conocido…

Que piensas contar cuando seas viejo, si es que llegas, a tus nietos?

Estarás satisfecho de la vida que llevaste, cuando eches la vista atrás?

Y mil preguntas dignas de analizar con un psiquiatra o un amigo tras 30 cervezas juntos }:-P

Creo que  todos, admiramos y nos gustaría emular, en mayor o menos medida a grandes aventureros, gente que realiza enormes retos o alcanzar gestas inimaginables para la mayoría de los mortales. Y la verdad es que podemos hacerlo, aunque hay que pagar un precio por realizar los sueños (sacrificar tiempo, pensar, meter horas…).

Esto no quiere decir que todos debemos lanzarnos a escalar el K2 sin oxígeno, o intentar hacer apnea en la fosa de las marianas hasta llegar al fondo, …pero si soñar con aventuras, retos y sueños que, el día exacto en el que se cruzan por primera vez por tu cabeza, son poco menos que imposibles para ti (y precisamente eso es lo que las hace geniales y merecen la pena!!).

Y que pasa si al final, no lo consigues?

Lo que pasa es que aprendes bastantes cosas y obtienes grandes beneficios para el resto de tu vida diaria (no solo en la faceta deportiva):

  • Aprendes que el reto empieza el día del primer entreno y no cuando se da la salida (o incluso antes, con  la misma planificación inicial).
  • Que aprendes muchas cosas necesarias para poder acercarte al reto (sea de entrenar, de planificar un reto, de logística o de mil cosas relacionadas de alguna manera con aquello con lo que sueñas).
  • Que la aventura alimenta tu día a día y te hace más feliz,minimizando otros problemas que todos tenemos.
  • Que mejoras tanto física como mentalmente (osea que inviertes en ti mism@),
  • Que te haces mas fuerte (hablo de perseverancia, confianza propia…) y a esto le sacas partido desde el primer día cada una de las horas que tiene cada jornada.
  • Que aprendes a gestionar y optimizar  mejor tu tiempo (vaya que si lo haces…).
  • Que tienes una escapada mental al resto de tu vida cada vez que le dedicas minutos u horas a ese sueño (y hay días que lo necesitamos todos¿ verdad?).

Y todo esto, claro… si no consigues el reto, o sin ni siquiera llegar a tomar la salida…

Así que me pregunto:

¿Y si lo consigues?

El placer mental (debe ser la moneda de cambio al dolor físico, supongo) y la euforia debe alcanzar niveles de orden galáctico y en tu cabeza tiene que implantarse una idea durante mucho, pero que mucho tiempo:

-“Ahora sé que puedo superar lo que me proponga!!”

Y a buen seguro no estás cruzando la meta, ya tienes ideas de retos mayores o incluso mejora del mismo desafío, en ediciones posteriores (si no las tienes ya durante los meses de preparación).

Y me preguntan si merece la pena?

La respuesta adecuada, tal vez sea que probablemente, no merezca la pena vivir sin retos, ilusiones o metas superiores (y cuidado que no tiene porqué ser deportivas, sino de cualquier tipo).

Si tienes una idea, reto o necesitas, simplemente recuperarte de algo (que es un gran reto!!), tu puedes!! HAZLO!!.

Que cuando estés exhalando tu último aliento, estés deseando contar todo aquello que fuiste capaz de plantearte un día… allá a donde vayas…

 

No todo son crónicas :-)

No es que se me olvide escribir, o no me apetezca… pero la cosa es que estoy en una fase, que resulta especialmente difícil de relatar.

¿Imaginas una crónica de “20 minutos de meditación interior”?
(No…, no me ha dado por seguir a ningún gurú  indio. … De verdad… palabra de Karrikiri)

Pues algo parecido ocurre en este caso:

En mi caso, (soy Iñaki) aunque Patxi, me da algunos capotazos y escribe alguna crónica, no puedo estar continuamente pidiéndole que escriba, porque, entre otras cosas… es algo esclavo  y es un compromiso personal que no se puede transferir a terceros.

A lo que voy.

El tema es que “algunos” estamos entrenando (si, a ver… es eso que se hace, en vez de “salir en bici para divertirse”, y que tiene que ver más, con lograr objetivos futuros, que con divertimento propiamente dicho, pero… así es.

Y es que cada cual se busca sus retos, o sueña con ovejas eléctricas.

Relatar salidas de llano, a pulsaciones medidas, sin piques, subidas, zonas técnicas, en paisajes monótonos y demás adornos… no creo que resulte muy atractivo para ti, lector/a y de ahí que opte por no escribir acerca de ello.

Algunos de mis compañeros Karrikiris continúan saliendo y hacen rutas “de las de siempre”, divertidas y jugosas, pero como otros,  estamos, a lo que estamos… la parte periodística queda algo mermada en cuanto a mi experiencia personal (porque entiendo que a pocos o a nadie lo interesan los relatos de estrenos, que a menudo son similares, a excepción de pequeños cambios en duración, pulso y /o alguna serie…).

Las visitas al blog siguen mostrando que las entradas, históricamente más buscadas y leídas, (a excepción de las relacionadas con la Night And Bike  Murchante) son las de tipo más técnico o de temas más generales:

  • Empezar en el BTT: ¿Que bici me compro?
  • Vestimenta y BTT durante el otoño y el invierno
  • Y dices que para practicar BTT me debería de comprar un pulsómetro?
  • Postura adecuada en la bici

Por citar algunas de ellas.

Es cierto que las crónicas semanales tienen bastantes lecturas, en la semana en que se escriben y la siguiente, pero la suma del “día a día” con accesos de terceros, no suscritos, al blog, desde cualquier punto de Internet, hacen que las señaladas, vayan sumando, día a día, y sin pausa. Por tal razón, podría ser buen momento para escribir de… otras cosas relacionadas con la bici.

El problema es que no tengo mucho tiempo/ganas (30/70%) para estar pensando temas nuevos, por lo que si tienes inquietud en que escriba sobre algún tema (relacionado con la bici), házmelo saber (bien por e-mail) o dejando aquí debajo, un comentario.

No es preciso que estés suscrito al blog, no importa, tu idea será bienvenida.

Como supongo que no serán miles (jajaja) los que se animen, no te preocupes, no creo que me cueste mucho leerlo, pero aun así, si te diera por pedir algún tema, advertid@ quedas de que es más que probable que lo escriba… pero sin fecha comprometida (aunque si es el primero… vete a saber si no lo ves pasados un par de días… (¿he dicho yo eso?).

Y con ello, te dejo, deseándote sueñes con tus mejores rutas sobre la bici!!

Primera Salida Karrikiri de la teporada 2015-2016

La verdad es que da pereza.

Tanta que estas primeras, son en realidad son las últimas lineas escritas en esta crónica y es que… me ha costado escribirla a raticos…

Da pereza escribir, después de tanto tiempo de “libertad” (Alguno dirá: -“no te obliga nadie. No. Me obligo, yo… pero sigue dando pereza”).

Domingo, 8:30 y ya estoy hasta las narices de esperar en casa. Me voy subiendo en bici hacia el parque.

8:31, cerca de los parejos.

Piii, pi, pi piiii. El pirulomovil.

-“Hasta luegoooo”

Ya no puede parar el hombre en casa, tampoco.

 

8:33, en el parque.

brummm.. brummm..

-“Que pasa pues…”

-“Hombre Pirulo…”

Allí tuvo a bien entretenerme mientras esperaba al resto, y poco le faltó para engañarlo y que se viniera.

-“Vente, hombre.. 15 kilómetros y a almorzar”

-“No jodas!!!! que voy eh….”

Se salvó por poco…

A las 9:00 estabamos:

Marta Bonilla, Marta Garriz, Diego, Cesar Aguado, Jose, Germán y un servidor (Iñaki).

Media hora, más tarde llamaría un dormilón Samuel, que se autoconvenció de que habíamos quedado a y media

(si hubieran regalado palmeras de chocolate… anda que llegaba tarde…jejeje)

Al grupo decide ir al Buste (yo esperaba almorzar pero bueno…esa es otra historia).

Y, por la ruta habitual nos encaminamos hasta la base de la cuesta de los pinos.

Hacemos una breve parada y por suerte pasan unos bykers cuesta abajo…

-“Ahhh, es que es la garnacha hoy!!! No me acordaba!!!”

Para no generar riesgos y problemas, decidimos cambiar de subida y vamos a la del cementerio… que pereza!!

Antes de empezar la cuestica, se cruzan en nuestro camino (o sería al contrario), unas zarzas llenicas de moras…

Jose, Sauel y yo nos paramos…

Grof, grof, ñam…

-“Que buenaf eftan ehhh…”

-“FI FI… imprefionantef…”

Con medio kilo  en la tripa me dispongo a subir, que ya no veo al resto del grupo.

Por suerte no iban muy rápido y los consigo alcanzar y progreso hasta llegar a donde está Marta Bonilla y acabo de ascender con ella.

-“LO QUE TE HAS PERDIDO!!”

Acto seguido encontramos más zarzas…

-“Esperamos al resto??…

Para cuando lo dice, estoy  contestando a cabezadas mientras saqueo la zarza a dos manos… la secre, procede de la misma forma…

Me van a sentar mal y con pena… dejo de comer…

Ya reunido el grupo, acabamos lo poco que queda hasta el pueblo y repostamos agua, para bajar por la cuesta de hormigón rayado.

Sauel y yo nos tiramos con precaución pero disfrutando…y aun se nos va la rueda de delante en alguna curva; pero pudiendola recuperar antes del desastre.

Continuamos la vuelta y el ritmo se anima tras pasar por las vacas de Arriazu.

En el saso, creo que todos vamos pensando en la cerveza al llegar y tras despedir a la pareja de Tudelanos, tomamos ruta hacia el bar para degustar
extracto de cebada. Hay que celebrar la primera salida de la temporada.

 

 

Crónica: Creo que Patxi durmió en el sofá

Mientras Chelu devoraba las ensaimadas que tenía por desayuno…

Otros Karrikiris, intentábamos dilucidar cual de las equipaciones era la correcta para la ruta, y por más señas del señor Saso, respecto del traje y corbata, me decidí a ponerme de corto… hasta que salí de casa y añadí el cortavientos a mi vestimenta.

En el parque se dan cita (espero no olvidar a nadie):

Guillermo, Diego, Patxi, Ines, Javier, Ezequiel, Samuel, Roberto, Jose, Feliciano, Bauti, Saso, Unai, Fernando Martiartu y yo (Iñaki).

Con tan nutrido pelotón, no sabemos a donde tirar, hasta que Patxi, nos dice que conoce una senda y tal…

Vamos, que poco hizo falta para dar por buena la ruta.

Bajamos hacia San Gregorio y de allí, como en las primeras ediciones de la Night & Bike Murchante, nos desviamos hacia el estrecho para coronar los royales.

Pasamos los toboganes del camino que conduce al cruce con la carretera  “Cascante-Fitero” y continuamos siguiendo el recorrido de la primera edición de nuestra nocturna, hacia Monte Alto.

Patxi, me alecciona con los nombres de varios corrales de ovejas, valles y cabezos, pero por más que intento acordarme en este instante… no hay forma.

Ascendemos hasta el repetidor, donde las rampas se complican y tenemos un mano a mano entre Diego, Bauti, Unai y un servidor, que finalmente se lleva por la mano, Diego.

Una vez en el repetidor, “el serpa”, nos indica que hay que proseguir recto, por el camino principal hasta que unos kilómetros más adelante, junto al amplio camino de bajada que lleva a Tarazona, nos señala lo que según dice, es un sendero.

A decir verdad, yo solo veo un montón de barro, aliñado con miles de pisadas de un animal que alguno llama: “El Javalí ovejuno”.

No es por contradecir a nuestro Casi “Feliz Rodriguez del Cantaro Partío”, pero me da a mi que no se va a ganar la vida reconociendo huellas de animales…

Mientras pensamos en semejantes engendros, el terreno se complica y por mucho que nuestro enfermero Afgano-Nepalí, nos diga eso de:

-“Sí, sí, seguid, que es por ahí…. mas o menos hacia arribaaaaa!!”

No veo la ruta por ningún lado.

En un momento determinado, miro y veo a los cuatro que vamos por delante, en medio de una escarpada ladera, en medio de matojos…

ladera

Patxi, 300 metros más atrás, grita:

-“Para arribaaaaa”

-“Siiiiiiiii, máaaaaaaas o menos por ahíiiiiii…”

Gracias al cielo, Inés, su abnegada y hoy más que nunca, sufridora esposa, nos acompaña, lo que implica que si sigue eligiendo la ruta de esas formas… el culpable, no quedará sin penitencia!!!

Ya en la cima, y mientras me pongo de nuevo el cortavientos, Feliciano se echa unas carcajadas viendo al resto del grupo trepar como Íbices por la ladera, bici al hombro o simplemente arrastrándola.

-“Arreaaaaaa, venga que eso no es nadaaaaaa!!”

Patxi, cual pionero del Oeste norteamericano (o cual niño antes de Navidad, con el “me lo pido”) se va a apropiando tanto de  terreno como de  fauna:

-“Si veis dos corzos son míos. No lo saben, pero lo son.”

-“Esta ladera es mía, y aquella también!!”

Y mientras registra la propiedad, descendemos, por un sendero pedregoso, hacia lo que en tiempos fue una cabaña.

Allí, Guillermo, emocionado, aguarda la legada de Patxi para que le explique la historia del lugar:

Patxi: -“Esto en tiempos, era un sitio de….”

Guillermo:-“Esto para mi… es una gravera!!”

Y mientras disertan sobre la naturaleza de las cosas, unos se adentran en un profundo boquete, excavado en la tierra y que descendería varios metros.

Otros descubrimos un antiguo Trillo, con una elaboración diferente a todas las que había visto y aun montamos una procesión a lo “Asterix”, con un “algo” de madera que encontramos
tirado por allí mismo.

Montamos de nuevo en las bicis y al poco encontramos un camino, por el que nos lanzamos cuesta abajo.

Como si se tratase de aves en bandada, descendemos calcando los movimientos del que nos precede y así en un resalte, Samuel salta, le sigo yo y tras de mi Roberto, vuela, para aterrizar y seguir derrapando cuando…

-“Altooooo”

-“Quietos”

-“Paraaaadddddd!!!”

Como dijo después, nuestro “vidente” Samuel, tuvo un presentimiento o algo similar y noté que aminoró un poco la marcha, antes de una curva en el camino (no, no es lo normal) y eso propició que pudiéramos frenar sin tantos apuros, al ver la avalancha de piedras, que había producido el desprendimiento, bloqueando el camino (si no frena tenemos que pedir subvención para costear el dentista, uno por uno…).

Pasado el momento de peligro, volvemos a lanzarnos a toda mecha, cuesta abajo, hasta que, en un cruce tenemos que detenernos y esperar al guía.

Un camino va cuesta abajo, el otro se ve ascender….

Patxi:-“Por ese!!”

Samuel:-“Ya sabía yo que iba a ser por el que sube, hombre, no podía ser por el otro, no?”

Con Roberto haciendo de punta de lanza en uno de sus “arranques Guepardinos”, el pelotón llega al embalse de Santa Ana, donde Roberto, nos explica algunas de las peculiaridades de las cañas que utilizan varios pescadores. Nuevos sistemas que no todos conocemos.

Tras una breve parada, decidimos continuar hacia Torrellas, para llegar a Los Fayos y de allí subir a SantaCruz de Moncayo.

La subida es continua y ascendemos a ritmo alegre pero sin agobios.

Ya en Santa Cruz esperamos a reunir al grupo y continuamos.

Feliciano, hombre de buenas costumbres entabla conversaciones con los hombres de la taberna local

Feliciano:-“YeeeeeeeeeeeeaaaaaAaAAAAAAAAA!!”

Hombre:-“IIIIIIIiiiiiiiiiiiiieeeeeeEEEEEEEEE”

Feliciano:-“Has visto… ya sabía yo que me iba a contestar ya…, este lenguaje es universal!!”

Con los ojos vidriosos y mi cerebro en estado catatónico, no logro comprender como esa retaila de sonidos esconde: “buenosdías, quetalestamos, yobienytucomoandaspuesbientambien…alamajoyanosveremos…”

Pero la verdad, que el dialecto Moncayil funciona, y soy testigo de ello (tanto de que funciona, como de que Feli lo habla fluido y con buen acento de la zona!!).

Salimos de Santa Cruz por la carreterilla que va a Grisel, si bien a cosa de un kilómetro giramos a la izquierda para internarnos por un camino que mas adelante sería sendero.

Roberto se pone delante, seguido por Feli y un servidor que va tragándose todo el barro donde Feli tiene a bien meter su rueda.

Pasamos el sendero como alma que lleva el diablo, disfrutando de la velocidad e intentando ver algo entre las rendijas que el barro deja en las gafas.

Una vez acabado se reúne el grupo y tranquilamente bajamos a Tarazona.

Entramos en el Tarazonica, donde coincidimos con Cesar, que ha salido solo, entrenando para los 10.000 del Soplao y viene de Moncayo.

Bajamos tranquilos, y cuando alguien se desmadra, desde atrás lo ponen firme….

Hasta que salta Bauti.

Arrancamos todos, así… como decirlo….a ver…. me viene una imagen a la cabeza…

braveheart

Bueno, ya me entendeis…

Y se van sucediendo los relevos mientras la velocidad va aumentando.

Casi al llegar a Murchante saliendo desde atrás del grupo, casi tenemos un susto cuando estoy adelantando para ponerme en cabeza, no veo a un peatón (o persona, no se bien lo que era), que viene de frente mientras mi manillar choca con el de Cesar…

Se que el mozo (runner) no ha dormido bien… ya lo siento majo, yo también me asusté!!

En la estación reunimos grupo y nos despedimos, mientas unos van hacia Tudela y otros nos desviamos a la capital.

Una ruta de unos 74 kilómetros, que a buen seguro que repetimos.

Crónica: Jose invita a una RONDA

Los Galos decían que los romanos estaban locos…

Y romana debe ser esta meteorología que tenemos, porque no hay quien la entienda

Ahora que lo pienso. “Meteorología” es femenino?… Mejor abandono esa línea filosófica…

A las 8:30 intercambiamos algunos Whatssaps.

Aqui llueve, pues aquí no poer está encapotado y….

Me quedo en casa. Nada, más tarde voy al gimnasio y ya está….

8:55 Zulú – En algún sitio del parque

Diego:

-“Estamos en el parque…”

Jose:

-“5 minutos!!”

YO (Iñáki):

-“Esperadme que voy!!”

Probablemente no hayáis visto ser humano con tanto ritmo para quitarse un pijama y embutirse “de romano” (romano ciclista) en poco menos de… 5 segundos.

(esto incluye mochila, maillot, cortabvientos, coulotte, zapas de bici y más cosas…) tal vez exagerase. Pongamos 7 segundos en total.

Subo al parque repitiéndome el siguiente mantra:

-“Claro que voy, que hago en casa, total 4 gotas, si es que….”

Llego al parque y estamos Diego, Cesar Jose y yo.

-“Se me ha olvidado el chubasquero… las prisas”

(hubieran sido 8 segundos).

Allá que bajamos los cuatro a mi casa a por la imprescindible prenda, mientras los hombres de la cooperativa (bar tempranero de Murchante) nos  miran impasibles….de nuevo.

Con el chubasquero en la mochila, volvemos a pasar por la cooperativa y ahora si, a la tercera….saluda:

-“iiiiieeeeeeeeeeeeeeeeeee, vaya buenooooooo”

Con tan cálidos y emocionantes ánimos se nos ablanda el corazón y poco le faltó para echar alguna lagrimilla pero finalmente nos sobreponemos.

Con la poca lluvia caída por la noche y la amenaza de más, empezamos la ruta por carretera, enfilando al camino de Cascante.

Caen 4 finas gotas que de momento no saben mal. Vamos hablando y Jose nos cuenta que tiene una cita en Ronda con una prueba de las buenas, por lo que hay que entrenar a base de bien.

Nada más entrar a Cascante, giramos a la derecha y seguido a la izquierda para subir por una calle, y ya que estamos, arreamos hasta el romero a 500 km/h en subida, por aquello de calentar las piernas.

Descendemos y el ritmo no amaina. La emprendemos hacia la carretera de los toboganes, y empieza un trepidante ritmo entre los relevos de unos y otros.

No tardamos mucho y nos plantamos en la carretera de Madrid, para alcanzar el desvío que lleva a la carretera del polígono industrial de Fitero (donde “una moza” del club dio vuelta de campana, en los tiempos en los que salían a andar en bici………………..).

Continuamos con nuestro alegre, sonriente, felicísimo ritmo, hasta pasar por la rotonda sita al casi al final de la travesía de Fitero, donde están vigilando una pareja de la  Guardia Civil.

Continuamos hacia Baños de Fitero, por una vía, que han dispuesto paralela a la carretera y en la que hay que ir esquivando palos/postes y “señoras de balneario” que se entretienen mirando los “ababoles”, para dificultar tu propio paso.

En esas estamos, cuando al pasar por el balneario…

Otro coche de la Guardia Civil.

Continuamos hacia la rotonda del Sanda y alguien pide clemencia y un cortado, por lo que disfrutamos de una breve parada. El tiempo está fresco pero la mañana aguanta. Esto promete.

Reconfortados y con el estómago caliente, giramos el manillar hacia Cervera y decidiendo qué y como continuar la ruta… decidimos subir a Aguilar.

La verdad es que nunca voy tranquilo por carretera. Siempre me acuerdo de la cantidad de “elementos” al volante y que éstos encima a veces van de empalmada…

Pero entre los relevos y esas cosas, casi no nos damos cuenta, ni de la subidica ni de los “elementos”.

Para cuando quiero pensarlo dos veces, estamos en Aguilar, y abandonamos la carretera para tomar un camino/senda, balizada, llena de toboganes divertidos en la que disfrutamos como auténticos enanos de jardín (de los de alabastro).

Cada cierto tiempo, cambiamos el puesto de cabeza para que todos disfrutemos de la ruta y del “flow” ( arriiiiiba… abaaaajo….. pedalessssssss!!…. abaaaaaaajo……).

Nos detenemos a realizar alguna foto, con la estampa de Cervera al fondo.

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Diego, Cesar, Jose, Iñaki

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Jose, Cesar, Iñaki

 

 

 

 

 

 

 

 

Continuamos la ruta que desemboca en el propio pueblo de Cervera y volvemos a tomar su continuación para seguir babeando a toda velocidad.

Entre esquivar perros, señores con vara, señoras con ababol y así, avanzamos hasta que…. se termina.

-“Debe ir por allí….”

-“Por allá se ve algo que puede ser un sendero…”

-“Y para llegar?”

-“Pasamos ese campo, subimos aquel ribazo…”

-“El de 3 metros?”

-“Si, ese.”

Y procedemos con el plan, hasta que un tronco de árbol, cortado,  sale de la tierra, justo, justo, cuando voy a pasar yo.

Le doy con la rueda y decido asombrar a mis compañeros, con un número circense, al que llamo…. ALEHOP!!.
Si no fuera porque aterrizo, casi de cabeza, el despegue y la ejecución al pasar por encima del manillar, son impecables. Una pena no clavar el final.

Tras asombrarlos con mis dotes circenses, vuelvo a montar y unos minutos después estamos en un sendero.

Continuamos y lo que antes era sendero, ahora es un sembrado.

Pero sembradico de piedras, unas gorrrrdas, otras puntiagudas (y gorrrdas), algunas redondas (pero gorrrdas), pero como se crían oye… ni se ve la tierra de lo majas que se dan….

Poco más adelante, vemos a las madres de las anteriores. Algunas tipo Perurena, otras parecidas…. y la pendiente se inclina y se inclina, hasta que decidimos descabalgar y proceder de forma pedestre …que también es bueno para el cuerpo…

Nos vemos junto al cauce del río, pedaleando por bancos de arena, cuando Jose, aunque no lo confiesa, da muestras de sufrir narcolepsia.

Lo dicho, en medio de un banco de arena, el mozo se echa a dormir… literalmente, con bici y todo!! así, de lado y sin avisar!!

Lo despertamos y poco le faltó para otro ataque de sueño, que evito un “simpático” pastor…

Nuestro amigo (se llamaba Eustaquio Lecter?), era el único que hablaba por la zona. Los corderos guardaban silencio, mientras nosotros, sin aun ver al “hombre la vara”, nos adentramos en otra sucesión de fincas con el “rotabator mode” activado.

Al fondo, el viento trae hasta nosotros el rumor de una voz tenebrosa. ¿Es Saruman mentando al gran ojo?

No. Es “Lecter” el pastor.

El viento nos trae las primeras sílabas….

Pastor psicópata: -“jjk  iñaaaaaa”

Yo: -“Creo que dice… por la viñaaaa”

Diego se adentra en la viña y lo vemos allí arriba, braceando y conjurando los astros en contra nuestra…

Pastor psicópata: -“stssss tntos  u quiiieeeeeee”

Pastor psicópata:-“Amooooosssss,  tiraaaaaaaa, tiraaaaaaaaaaa pa traaaaaassss caguen sooooooooosssssss”

Yo:-“ahora si, ahora lo he entendido: que si estamos tontos o  qué!!!”

Pastor psicópata:-“Tirar fueraaaaaaa da quiiiiii”

Antes de que nos lanzase, andanadas de corderos con su honda (no, no tenía moto), decidimos dar media vuelta y elegir otro vector que no incluyese al “lanzaovejas” en la trayectoria.

Unos cientos de metros más adelante, vemos el río a la izquierda y una carreterilla que va a Cabretón a la derecha, por lo que subimos por la cuesta que forma la carretera mientras vigilamos no aparezca el pastor…cico.

Nos desviamos, por un camino, ya conocido, que nos lleva bajo Roscas, hacia la carreterílla del puerto del Espinete y de allí a Fitero.

Continúa la guardia Civil.

Seguimos y pasamos junto al Polideportivo, donde hay no uno ni dos, sino hasta 5 coches/todo terreno de la Guardia Civil. Aqui hay algo o ha pasado algo….

Preguntamos y no nos dicen nada pero se ve al fondo un tipo, vestido de Napoleón. Será el zumbado a por que el van todos los Guardia Civiles?

Salimos por el camino que lleva a Cintruénigo y a poco más de un kilómetro del pueblo está otra pareja de la Guardia Civil. Con lo que una de dos…

O era la convención de la Guardia Civil en Fitero… o resulta que había un pez gordo al que había que proteger del “Pastor psicópata”.

Siempre quedará la duda.

En Cintruénigo, pasamos por el centro y de allí al polígono y nos dirigimos al boquerón, desde donde aceleramos el paso, aprovechando el viento de popa.

Tan bueno es el ritmo que continuamos por carretera hasta Murchante, con algo más de 80 kilómetros en las piernas y un ritmo que… creo que nunca he llevado en una vuelta de
esa distancia en mi vida anterior.

Al pasar por el Fair Play, veo las bicis de los “Sierra Boys” y me paro a tomar una caña con ellos. Han salido algo más tarde pero también han aprovechado la mañana por su cuenta.

P.D: A la turca le va a pillar el carrico del helado en Monegros…  Y LO SABES!!

 

 

Probamos la futura cicloturista de Alcalá de Moncayo.

El Club ciclista Turiaso, nos invitaba a probar el recorrido de la que será la cicloturista de Alcalá de Moncayo.

A las 7:30, Jarauta aparece en la plaza con la furgoneta y el “Karrikiri-karro”.

Con las 10 bicis cargadas, arrancamos hacia la falda de Moncayo:

Jarauta, Marta Bonilla, Samuel, Jose, Dani, Sara, Marta Garriz, Gerardo, Ezequiel y yo (Iñaki).

Un rato después llegamos a Alcalá de Moncayo, descargamos bicis y nos preparamos.

En unos minutos estamos, unos 40 compañeros dispuestos a disfrutar de una mañana, fresca, pero que promete dar paso, a un precioso día.

Allí me encuentro con mi amigo, Carlos Palacios, con el que compartimos ruta y diversión, y mientras charlamos nos llaman para, tomarnos la foto, cual alineación futbolística.

Dado que no sabemos cuánto detalle quieren guardar, los artífices de la ruta, acerca de la misma, intentaremos dar una visión de ésta, sin desvelar ciertos elementos.

Salimos muy tranquilamente, por pista, hasta un desvío con una pequeña bajada que da paso a un camino estrecho. Tras pasar un puente, ascendemos por una cuesta de cemento rayado que lleva casi… hasta el cielo :-). Lo que se llama un repecho majo, vamos…

Arriba, nos perdemos. Nos detenemos a esperar a compañer@s, que SE SUPONE, vienen por detrás, y perdemos al grupo de delante.

Pasado un rato, el mini-pelotón que integramos, decidimos seguir, con un único GPS que no quiere desvelar la ruta fácilmente.

Descendemos y casi abajo, vemos a nuestras “ovejas descarriadas”, que se han salvado de la subidita, por medio de no se que camino.

Ya reunidos, y engrosando un pelotón mayor, continuamos, escoltados por organizadores, continuamos por una pista, tendida, que llevará a una carretera.

Es momento de quitarse ropa y cambiamos los guantes de invierno por unos menos abrigados, eliminamos la “braga del cuello” y proseguimos para alcanzar a nuestros compañeros.

Tras un breve trayecto por carretera, volvemos a un camino que se irá estrechando e inclinando para convertirse en un ascenso pedregoso, entre  los árboles que le dan un ambiente digno de las mejores rutas.

Arriba, enlazamos con una pista y esperamos para agrupar al personal. Continuamos, esta vez ayudados por la gravedad, en un descenso con buen firme.

Abajo, hay que cruzar un riachuelo y más de un@, no ve la forma de cruzar sin acabar en el agua, pero finalmente todo el pelotón termina por superarlo y continuar por una nueva pista.

Ascendemos otra pequeña cuesta y continuamos un par de kilómetros hasta….¿¿¿ Encontrarnos a los de cabeza de frente???

Resulta que por casualidad, nos hemos confundido en un pequeño tramo circular y dice que hemos perdido unos dos kilómetros, así que damos la vuelta y les seguimos.

La mañana está perfecta, el ritmo es muy suave y todo es ideal, hasta que nos veo descabalgando, a todos, para  ascender a pié entre árboles en una suerte de senderos ascendentes entre risas y golpes de ramas. Esta sección, nos indican que será convenientemente adecuada para el día de la cicloturista, aunque personalmente pienso que tiene su atractivo y bien se podría dejar así. al fin y al cabo, es monte y cualquiera entendería que hay que lidiar con esos pequeños tramos de “Rotabator Mode”.

Ya en un camino, no avanzamos mas de veinte metros para ir a parar a una pista asfaltada. Al fondo, “la cuesta”.

Me he parado a atender el móvil y estoy muy atrás, así que me toca acelerar hasta que veo equipaciones KarrikiriBTT.

Justo antes del ascenso hay un pronunciado descenso, y le digo a Marta B:

-“Aquí no freno!!”

Y me lanzo cual misil, hacia el riachuelo que se ve al fondo.

Cuando lo atravieso, el odómetro,sobrepasa los 80 kmts/h, pero poco me durará, ya que el importante desnivel positivo que toca ascender, me frena poco menos que en seco.

Mirando hacia arriba se ve, como a los ladrones del cuento de Ali Baba, a los cerca de cuarenta esforzados bikers que aprietan dientes para coronar la subida.

La primera mitad de la cuesta me la tomo tranquilamente, hasta que veo unos cientos de metros más adelante, un amigo de amarillo que hace más “eses” que una culebra para escalar la dichosa cuesta.

Acelero el paso hasta alcanzarle y subimos juntos mientras charlamos entre jadeos.

Arriba, comemos algo y mientras esperamos, los primeros dicen que continuemos.

En nuestro caso, preferimos agrupar y esperar al resto de nuestros amigos, y una vez todos allí, dejamos algo más de tiempo para que coman (“por no hacer la parada del hijo…”).

Soltamos frenos y comienza un precioso descenso, por pista, de unos 8 kilómetros, hasta otra población cercana y pronto me veo con Oscar de Tarazona (agradecerte desde aquí el recibimiento y atenciones durante toda la ruta), y Samuel bajando a toda mecha con una sonrisilla en la cara.

En el pueblo, nos detenemos a por agua.

Continuamos realizando varias paradas y a ritmo suave, dado que hay compañeros con calambres y problemas varios, pero… no hay prisa.

Con esta coyuntura, los organizadores que nos acompañan, deciden no hacer la última subidilla que queda y continuamos por un camino más tendido a fin de facilitar el rodar a todo el mundo.

A escasos kilómetros de meta, nos toca realizar una pequeña reparación en el freno de una amiga, para continuar unos tres kilómetros por carretera y terminar el periplo satisfechos de haber realizado una ruta preciosa, completa y que a buen seguro se hará con un sitio en el calendario deportivo de la zona.

Tras degustar una cerveza en el bar de Alcalá, volvemos a casa, con ánimo de reservar el próximo 17 de Mayo para repetir esta preciosa vuelta por los alrededores de Moncayo.

Dar las gracias y la enhorabuena a los artífices de, tan grata ruta / atención, y desearles mucho éxito en su nueva cicloturista.