Cuando me lo comentaron dije, ¿Una carrera de noche?  Increible…. pero nos apuntamos, algo nuevo por hacer, por descubrir…

Tras llegar el día señalado, pasamos el día en familia, y para cuando nos dimos cuenta, nos teníamos que ir. Se nos hizo tarde para cuando cargamos las bici en el portabicis del coche. Salimos de casa lloviendo, nuestra mente pensaba en lo dura que iba a ser la marcha lloviendo y de noche, pero conforme llegábamos a Murchante el cielo se iba aclarando y nos quitaba las dudas que habían albergado en nosotros. Pasara lo que pasara, íbamos a hacer la marcha….

Llegamos con el tiempo justo para aparcar, ir corriendo al polideportivo, coger los dorsales, y corriendo otra vez al coche, bajar las bicis, cambiarnos de ropa e ir al inicio de la carrera donde adelantamos a los todoterrenos de cola, las motos, y nos pusimos tras los últimos ciclistas para unos segundos después, empezar a pedalear.

El ambiente de la salida era impresionante, la gente aplaudiendo sin para por todas las calles de Murchante, mientras las últimas luces del sol despedían un día para dar paso a la oscura noche.

Salimos entre aplausos de Murchante, para empezar a encarar los primeros kilómetros con las últimas luces del día.

El suelo está mojado, pero se va bien, por ahora no hay mucho barro, y parece que no va a llover.

Al salir atrás del todo, los primeros kilómetros vamos adelantando poco a poco, como podemos, ya que vamos continuamente rodeados de ciclistas como nosotros y no podemos adelantar como quisiéramos, pero eso también viene bien para no empezar demasiado fuerte y pagarlo después.

Las últimas luces del día se apagan y todos los ciclistas encendemos las luces de nuestras linternas y frontales. Es entonces cuando al mirar hacia adelante, veo una larga serpiente roja que se pierde en la lejanía, serpiente de la que formo parte.

Poco a poco vamos haciendo kilómetros, subiendo poco a poco rampas y pasando charcos y pequeños tramos de barro.

En un momento dado, me asusto ya que pedaleo y se me atasca la cadena, por lo que tengo que parar para desatascarlo. Mis compis siguen adelante, sin percatarse, pero en menos de un minuto se desatasca y puedo seguir. Iba un poco apurado ya que pensaba que no iba a poder continuar, pero poco a poco avanzaba.

Se me atasca otra vez, creo que el cambio de platos no lo tengo bien, pero consigo continuar.
Alcanzo a mis compis y seguimos avanzando.

La noche es cerrada y pedaleamos con la luz de los frontales y linternas, es precioso, la oscuridad nos rodea mientras pedaleamos en nuestra isla de luz.

Pasamos unas fuertes rampas que nos hacen sudar, para encarar unos kilómetros de pinar que son una delicia, aunque de vez en cuando hay tramos de mucho barro que hacen que vayamos con precaución e incluso nos bajemos de la bici para pasar. En cada sitio delicado y cruce importante, hay personal de la organización avisando, cosa que se agradece. Cada vez hay más tramos con charcos y barro por lo que toda precaución es poca.

Subimos hasta lo más alto y comenzamos la bajada. Mis compis están un poco más adelante, yo bajo más despacio. La bajada es preciosa, pero hay que hacerla con cuidado para no caerse. Cada cierto rato escucho ranas cantando cerca del camino, hemos pasado al lado de alguna balsa varias veces…. La bajada sigue entre trozos de mucho barro pero se puede avanzar habiendo algún pequeño tramo en el que hay que bajarse pero generalmente se va bien. En un momento que voy despacio, miro hacia arriba un instante, para ver cielo estrellado, volviendo mi mirada al camino maravillado de lo que tengo encima.

Llego al avituallamiento donde me junto con mis compis, y paramos a comer. Donuts, frutos secos, naranjas, plátanos, bebidas energéticas, el avituallamiento es generoso y nos ponemos buenos de comer, pero sin perder demasiado tiempo para no quedarnos fríos.

Ya estamos en más de la mitad del recorrido, y el camino avanza rápido por caminos en lenta cuesta abajo. Esta vez si que les puedo seguir a mis compis, los kilómetros van pasando en cuesta abajo.

El compi que va más fuerte se nos va, quedándonos dos.

Los kilómetros van pasando rápido, viendo poco a poco el resplandor de Murchante hacia donde nos dirigimos.

Llegamos a Murchante, me lleva mi compi una pequeña ventaja, para al llegar encarar una cuesta arriba entrando a las primeras casas, le veo parado, se le ha roto la cadena.

Está unos metros más atrás, la recogemos. Son unos instantes de duda, estamos en Murchante, pero nos quedan unas calles para llegar a la meta, que parecen ser llanas, por lo que le digo que se monte a su bici y me agarre el brazo, para al menos llegar. Hacemos los últimos metros llanos dentro de las calles del pueblo para llegar a la meta tres horas después de la salida. Es la 1 de la mañana.

Nos juntamos con el compi que había llegado antes, para ir a la barra y tomarnos un merecido trago de agua.

Miramos más allá y vemos que han puesto tostadas y bocadillos para los ciclistas. Nos comemos un par de pequeños bocadillos de Panceta y una tostada de ajo y aceite, !!!Es nuestra cena!!!

Nos hacemos las fotos de rigor, felices de la marcha que hemos hecho. Ha sido preciosa, la organización impresionante, el tiempo ha respetado, la compañía buena, más no se puede pedir….

Nos vamos a limpiar las bicis, nos duchamos, cargamos las bicis, y nos volvemos, cansados, pero con una sonrisa en la boca.

Murchante Bike and Night 2015

Al final sí, he decidido hacer la crónica, para mí me resulta muy difícil hacerla porque son un cumulo de sensaciones, de anécdotas, de vivencias, de… tantas cosas. Tras cuatro años colaborando, ayudando, estando ahí para lo que se me necesitara, sigo sufriendo, emocionándome, disfrutando cada momento, no solo del día de la carrera sino desde que me avisan “oye chirico, mañana empezamos a marcar” hasta ese último momento después de llevarles el desayuno a los participantes que se han quedado a dormir…”ya está, venga todos a casa” .

Días atrás de la prueba empezando a marcar con cañas, llevar de copiloto a un tío (Iñaki) que tenga cojones de dormirse en el karrikirimovil pegando botes por los caminos, con nuestra banda sonora a toda ostia (gladiador y piratas del caribe todo en remix) y yo partiéndome el culo de ver como ese tío se duerme tan feliz. O como otro día ciertos cabrones escondidos en el monte detrás de unos pinos nos salen de repente y del susto casi ir barranco abajo (chelu esa te la guardo). Cosas así no tienen precio, por lo menos para mí, así fue llegando el día ahora cañas, luego reflectantes, luego señales y como no la vuelta de rigor el día antes de la carrera, que esa es buena; “vamos a ir? –no que se hace tarde que tal que cual…” esto a las 8 de la tarde, una hora y cuarto después con la gasolinera ya cerrada “chirico pasa a buscarnos”   .La madre que los pario, y yo sin gasoil. Paso a buscar a la flota casi al completo Chelu, Iñaki, Guillermo y yo, “no me habíais dicho que no? –ya pero… han dicho….-vamos sin gasoil,-

Hacemos el recorrido y en cascante echamos”   diez menos cinco entramos en la gasolinera de Cascante y hace la cortina del tipo ras para abajo,” me parece que no” y así fue “venga malo será que no llegue” les digo, seguimos nuestra ruta sin parar de revolver, que porque vas tu siempre delante que si eres tal, que para que hay una caña en el suelo, que esa señal está mal… bueno el descojono padre, total que entre risas cañas fotos disparates y barbaridades, llegamos al pueblo, (eso si gasoil ni pa un mechero) “heyyy que son más de la una!!! Venga que mañana…” los dejo en casa y me recojo.

A las cinco y media me pica el culo de estar en la cama “joder aun las 5:30?” aguanto un poco pero me quema la cama, me levanto me ducho, salgo al coche y compruebo las luces, los rotativos, el aceite…todo listo. Me echo un carajillo en la cope, IMPORTANTE voy a la gasolinera y ya donde la báscula me hace mención de pararse, si andamos ayer 2km mas volvemos andando. Ya repostado y siendo las 8:30 aparco el karrikirimovil en la puerta de Iñaki con los piratas del caribe a toda ostia saliendo por las ventanas poco más tarde aparece bien repeinado y con una cara de felicidad… (Este habrá cortao oreja esta noche? La sonrisica que trae…) “arranca, vamos al parque a ver si hay vallas luego al cementerio y vamos a poner aquí unas señales y unos reflectantes” -“buenos días o algo” empieza el show; ya es un no parar se empiezan a notar nervios, tensión, adrenalina… ahora sí que sí.

Después de estar toda mañana de arriba abajo con vallas, camisetas, voluntarios, las motos de la guardia civil… llegamos a comer, el ambiente esta movido todos mirando las previsiones, “aquí pone esto, pues en esta pone otra cosa…” que sea lo que dios quiera con la naturaleza no tenemos nada que hacer. Ya salimos de comer y empezamos a montar los arcos, carpas y demás, y me voy dando cuenta que empiezan a cambiar las caras más rápido que la chaparrada que nos empezaba a caer. levanto la vista y se me parte el alma, ese Iñaki, en la puerta de Currillo, descolorido con la cara desencajada la mirada perdida…no puedo, me vuelvo y me encuentro a mi lado a Bauti en la misma situación, sigo mirando y a chelu como me imaginaba no lo iba a encontrar sé cómo se encontraría. Con todas estas caras me vengo yo también abajo. “todo lo que llevamos echo, todo este mes de atrás a tomar por culo” y nos quedamos todos en silencio mirando lo que caía.

De repente una voz como la de un dios del olimpo rompe el silencio y se oye desde un balcón:

“me cagoen tal, me cagoen otro santo y venga, que cojones pasa pues!!! Hemos llegao hasta aquí pues a muerte con todo!!!” y si era como un dios, ese Guillermo bueno en el balcón sujetando el arco de meta que nos hace resucitar a todos, y con toda razón. Ya para de llover y con ese gran empujón de Guillermo volvemos a sacar el nervio y a recuperar la adrenalina perdida con la lluvia. Se acerca la hora, ya los voluntarios en la plaza esperando la salida, pero la nuestra, arrancamos hacia el monte ya pasado el after o avituallamiento porque no veas la que preparan, nos encontramos la bajada del monte cortada; “ande vas Marcial!!!!” el coche de Iñaki clavao hasta los ojos de barro, (pa mis nervios) catorce tíos allí unos atando el coche Rubén tirando con el todoterreno otros empujando… ya está venga todos a sus puestos, a sus puestos si, todos al karrikirimovil que no puede subir nadie más, once tíos dándonos calor dentro del coche y bala, en la vaca tumbado largo entre los rotativos y la rueda de repuesto (no se le habrá quitado aun el olor a pino), ya con toda la gente distribuida y estando a mitad de monte, llamada: “oye que ya han salido”  aprieta para abajo zumbando que me los encuentro de frente, ya en el sitio dividiendo el largo del corto habilitamos entre Oscar y yo una pista con luces químicas más las del coche, ya que el camino corto tiene una tría con medio metro de agua. A los pocos minutos empiezan a aparecer las luces de las motos y seguido los primeros corredores, ya pasados los 50 primeros me entra como una pájara y me quedo libre, libre de la tensión de todo el día de los nervios, por fin me relajo viendo que a pesar de la lluvia y del barro se oye y se ve que la gente está disfrutando. Ya con todo fuera y tranquilo espero la llegada de los vehículos que cierran, y recogiendo a todas esas personas que las sueltas por el monte que son la ostia por estar tantas horas en su puesto, y me coloco cerrando la carrera como escoba hasta la misma línea de meta.

Una vez en la plaza me bajo a felicitar y a darles un abrazo que se lo merecen a Chelu, Bauti, Guillermo, a Marta y a Iñaki al que le digo “ya está, conseguido” hacemos una pequeña crónica rápida comentando diversas situaciones y casos de la carrera, desmontamos y recogemos todo el tinglado y ya lo más esperado por todos:

EL CUBATA DE LA TRANQUILIDAD Y LA SATISFACION. Aquí ya la fiesta de después que cada uno se la imagine como quiera, solo decir que algunos se lo pasaron muy bien en el senda viva y desayunando chocolate con donuts.

YA SOLO DAR LAS GRACIAS, A VOLUNTARIOS, COLABORADORES, AL PUEBLO DE MURCHANTE QUE AÑO TRAS AÑO SE VUELCA CON ESTA PRUEBA, A TODOS PARTICIPANTES Y POR ULTIMO…A LOS CINCO MAGNIFICOS:

A ELLOS GRACIAS POR DEJARME SER PARTICIPE DE ESTE PEQUEÑO MUNDO QUE HABEIS MONTADO QUE SE LLAMA “NIGHT & BIKE” DEL KARRIKIRI.BTT. GRACIAS  GUILLERMO, BAUTI, MARTA, IÑAKI Y CHELU.

Un saludo vuestro buen amigo Alberto Chirico

Como no podía ser menos Chelu y yo Guillermo,vamos hacer nuestra crónica y después de esto que algun@ vaya al gimnasio para coger forma y cumplir su promesa….

Son las 7:00 de la mañana y suena el despertador,hemos quedado en la campa para terminar de señalizar y repasar el recorrido con algunos miembros del club.

A las 8:00 estamos todos y hacemos varios grupos y nos ponemos manos a la obra.
Durante el trayecto Chelu y yo vamos comentando lo bien que esta el terreno después de lo llovido estos días hasta que llegamos a nuestro punto,junto con Edu,Bauti y Saso.
Por otro lado van Feli,Jose,German y nuestro amigo Epi.

A las 10:30 todo esta terminado y volvemos a la campa ( lugar de concentración antes de salir a marcar y revisar).

Marta e Iñaki siguen con su cometido y están en el poli dando las ultimas instrucciones a nuestros fieles y ángeles de la guarda,los voluntarios!!!.

Nos acercamos hasta allí para saber si les hacemos falta,pero como siempre tienen todo controlado,por lo tanto acudimos a la casa del vino para ultimar alguno detalles.

Es hora de irse a duchar para ir a comer,es entonces cuando nos encontramos con nuestros amigos “los vascos”, intercambiamos saludos y nos disponemos a comer.
Durante la comida,la gente empieza a mirar sus moviles y a susurrar….
(Va a llover,va a caer una buena,que si patatín, que si patatan….).
Arrrrrggggg,porque no hablaran de la Esteban y de su tocha????

Empezamos a montar la plaza,arco de salida,circuito peques….
Y empieza a llover!!!!
Maldonado no se equivocaba y da de lleno!!!!

Empiezan las caras largas y miradas tristes,veo que la gente se viene abajo y me cago en todo lo barrido!!!
Iñaki sentado mirando el móvil cabizbajo, Chelu y Marta en la casa del vino,Sierra y Bauti mirando el cielo y Patxi observando su circuito construido a medias y sabiendo que no lo van a disfrutar los peques….

En fin,todos empiezan a animarse cuand a eso de las 20:00 para y para entonces ya están puestas las luces y he visto que los caminos están perfectos,excepto algunos charcos, pero esto es BTT y se puede hacer el recorrido perfectamente.
Entretanto Chelu nos avisa que un colaborador,voluntario,amigo y muchas cosas mas ” Topo” se ha dado un golpe y lo tiene que llevar a urgencias.

Empiezan los nervios de ultima hora y se suceden las llamadas y wassap de todo tipo,pero los acontecimientos se van sucediendo como estaba previsto.
A las 21:30 nos encontramos en la plaza y preparamos la salida a la espera de que Marta de la salida en el poli y suba con un reguero de luces detrás.

Son las 21:55 y nos encontramos Bauti,Iñaki,Chelu y yo esperando ver es serpiente de luces aparecer por la calle mayor, la tension se dibuja en nuestras caras, hasta que llegan a la plaza,allí hacemos el pertinente homenaje a Sergio Aliaga ( te veremos por la tele en Río,animo campeón!!).
Es un momento muy especial para nosotros,nueve meses de trabajo se reducen en ese instante y por primera vez estamos los 5 juntos bien respaldados por todos los Karrikiris que encima de sus monturas esperan también para recorrer la calle mayor orgullosos de enseñar a los corredores venidos de distintos sitios como se vuelca Murchante con esta prueba.

Se da la salida,pasan todos los corredores y nos fundimos en un emotivo abrazo y deseando que que ese instante se repita muchas veces,habrá gente que no lo entienda pero para nosotros es especial,son muchos momentos de tensión y de algún contratiempo pero ese abrazo significa amistad, trabajo,ilusión,constancia, alegría,sufrimiento y felicidad.

Solo queda esperar que todos vuelvan bien y disfruten de un recorrido mimado hasta el ultimo detalle.

Van llegando los corredores y sus caras reflejan cansancio y fatiga, pero también  desprenden satisfacción y reconocimiento de un buen trabajo, trabajo conseguido por voluntarios ( mas de 130),club,ayunt y en definitiva de un pueblo que ha hecho que esta ciclo sea especial no por ser nocturna,sino por que se celebra en MURCHANTE,ese es el secreto de que todo salga bien.

Llegan todos los corredores,recogemos y nos vamos todos juntos a celebrar la lV Night&Bike.

Ya estamos pensando en la V edición y seguro que no defraudara.

He esperado a contar mi relato buscando el relax y tranquilidad que te dan una vacaciones.

Por fin llegó el ansiado día 13 de Junio, nuestra IV Night & Bike va a comenzar.

Desde las 8 de la mañana nos vamos distribuyendo por diferentes zonas del circuito,, plaza, zona  dorsales, etc.. ultimando todo. Queremos que todo salga perfecto, sabemos que todo esta listo, el  circuito a pesar de las lluvias de los últimos días se encuentra en inmejorable estado, pero siempre queda esa pequeña sensación de que algo se escapa.

La tarde se va tornando tranquila, montamos arcos de meta, se empieza con el montaje del circuito BTT para las futuras promesas, todo en línea con lo previsto a no ser por unas pequeñas nubes oscuras que se están formando.

Igual que vaqueros del mejor western no paramos de desenfundar nuestros móviles con todo tipo de apps del tiempo queriendo leer el preciado 0% de precipitaciones. La cosa pinta mal a las 6 diluvio, el cual bajara intensidad hasta eso de las 8. Nos llegan noticias de cintruenigo, Tudela, llueve a mares y en Murchante no se hizo esperar cayo la de San Quintin, los ánimos empiezan a estar por el suelo, no puede ser que el trabajo de meses, de decenas de personas, se vea truncado por una tormenta.

Venga vamoooooos empieza a gritar Guillermo en la plaza, la Night sigue si o si vamooooos todos nos miramos, las previsiones se están cumpliendo así que a las 8 para.

Llegaron las 8 y como arte de magia el cielo se empezó abrir y paro de llover. Empiezan a salir motos, todo terrenos, al monte a ver la situación. La primera moto que llega con Guillermo y su hijo nos hace empezar a tranquilizarnos, la moto esta limpia y nos confirman que los caminos están bien, hay barro pero el normal después de una tormenta de verano.

Venga venga esto va, la cosa pinta bien, bajo a inscripciones a ver el ambiente y buaaa esta a tope de corredores retirando dorsal, tanteo el ambiente con varios y todos tienen claro que la corren.

Por fin las 10,  en el arco de meta con los nervios a 100 esperamos a los corredores que ya aparecen por la calle mayor deslumbrando con sus faros y acompañados por el sonido de sirenas. La música empieza a sonar, los pelos de punta, la gente aplaudiendo y moviendo las luces que habíamos repartido, increíble la imagen que tenía delante y yo estaba en el centro de la calle viendo como venían hacia mi, la sensación es indescriptible.

En línea de salida y como primera vez en todas las ediciones coincidimos las 5 personas que desde el mes de octubre llevamos dando forma a este momento, esto no se paga con dinero, la felicidad mana por nuestras caras.

Por fin se da la salida y una serpiente inacabable de corredores va desfilando dirección a la IV Night&Bike 2015.

Con la carrera lanzada nos fundimos en un abrazo los 5 compañeros, colaboradores, amigos, que después de estos años de andadura es un orgullo poder seguir estando al lado de ellos, por que para mi son los mejores profesionales y personas que podría tener al lado alguien que quiera que todo salga simplemente, perfecto. Chicos sois el Anibal Smith del equipo A.

Con la carrera en marcha solo pensamos en recibir noticias de los diferentes puestos de que todo va
bien. Tardan en llegar pero todo va según lo previsto no hay ningún incidente.

Ya llegan los primeros, yo suelo estar en la retirada de dorsales pues me gusta ver las caras de los corredores y me permite tener las primeras sensaciones de primera mano.

La sensaciones son muy buenas la gente viene muy contenta y nos empiezan a dar la enhorabuena amigos y conocidos que van llegando.

Da gusto ver la caras de satisfacción de los corredores.

Una vez todos en Murchante y con la prueba acabada, recogida rápida y a disfrutar de la noche con Karrikiris y corredores que año tras año han venido y ya son amigos con los cuales hemos llegado a tener una relación especial.

Llega el amanecer y nos dirigimos sobre el Karrikimovil a dar un merecido desayuno de chocolate a la gente que se ha quedado a dormir en Murchante. Unas risas a raíz de una pequeña confusión jejejeje y a dormir que el día noche día a sido largo.

Resaltar el impresionante trabajo de todos los Karrikiris y voluntarios, con el incombustible Chirico al frente, que hacen que este día sea grande en lo deportivo y en lo humano.

CRÓNICA DE UNA VOLUNTARIA NOVATA

Me llamo María, soy de Murchante aunque vivo en Logroño y participé como voluntaria en la IV Night & Bike de Murchante.

Por distintas causas no había podido participar como voluntaria en las ediciones anteriores de la Night & Bike, pero este año, gracias a mi madre, Menchu, que ya había participado el año anterior y me avisó y yo estar libre de eventos por esas fechas, decidí dar un paso al frente y apuntarme como voluntaria.

En mi casa de Murchante, bueno la de mis padres, la Night & Bike se vivió muy intensamente: participaban mi hermano Javi, recién llegado de la Highland Trail en Escocia, mi marido Joaquín e Iñaki, un amigo de Javi, que por la mañana participó en la Irati Xtrem; pero del follón en casa ya hablará mi madre…

Por la mañana a las 11 fuimos mi madre y yo a por la equipación: camiseta chula y pito para avisar de la llegada de los corredores. En un mapa me indican mi posición: casi enfrente de la Peña el Jaleo, donde el corral de las vacas. Más arriba cortando la calle estarán Menchu y Antonia.

Marta le pide a Arancha que por favor le ayude a colocar los carteles de las duchas, inscripciones, parking de caravanas, etc. por el Polideportivo y donde la Báscula; y junto con Ruth, la bombera que por la noche participaba, nos fuimos a colocarlos ¡Enhorabuena Ruth!

¡Primera mujer en llegar a meta!

Tras el “duro” trabajo de la mañana nos fuimos a refrescar con una cerveza, allí estaban los Karrikiris tomándose un respiro antes del sprint final y la conversación era el tiempo, si el recorrido estaba limpio, que a ver qué tal esta noche… y sobre todo lo emocionante que es este acontecimiento en Murchante.

Después de comer el cielo empezó a cubrirse y a las 5 de la tarde, como en los toros, el cielo se abrió y decidió en convertirse en el protagonista de la tarde. Llovió y llovió con ganas…

Mientras buscábamos el método para pasar la noche al resguardo. La solución fue coger una sombrilla y forrarla de plástico para que no empapase, un par de sillas de camping para esperar… y rezar para que esa lluvia que deslucía todo parase. El ruego de tantas personas debió hacer efecto y a las 7 paró tras descargar 12 litros en el pluviómetro del patio. A esa hora llega Iñaki tras correr la Irati Xtrem, nos enseña sus guantes y el casco completamente empapados y con papel de periódico y dos secadores empezamos a secarlos. Tras media hora de uso intensivo de los secadores los guantes y el casco volvían a estar operativos.

Es la hora de recoger los dorsales, y allá vamos Javi, Iñaki y yo en representación de mi marido que aún no ha llegado…

Llega Joaquín y hay que preparar las bicicletas, el sótano se ha transformado en un taller. Se llevan a cabo los últimos ajustes, se controlan las luces… y se reza para que no empiece a llover.

A medida que se acerca la hora los nervios se van notando; mis padres se van de vinos antes de la salida, Javi e Iñaki a calentar y Joaquín no me deja salir aún. Por fin va al Polideportivo y yo me dirijo a la plaza a ver la salida. Un momento emocionante…

Ya lo han contado otros antes que yo, la salida pone los pelos de punta:

Todo el pueblo en la calle aplaudiendo a los valientes que se enfrentan a 49 kilómetros de ruta y con la incógnita de cómo iban a estar los caminos…

Tras la salida busco a Menchu y Antonia y me preguntan si he cogido mi kit de supervivencia (bocadillo y bebida) que se recogía antes de la salida. Yo en mi ignorancia de novata les digo que no y preguntamos si se puede aún. Santos nos indica que aún queda algo y allá vamos. Al avituallamiento previo.

Cogemos el coche y lo aparcamos a la entrada del pueblo donde vamos a pasar la noche y con nuestros bocadillos bajamos al bar de García a comerlos en la terraza, vemos a una pareja que se han retirado, les aplaudimos igualmente, y al Far Play a tomar “algo” antes de iniciar la jornada laboral. A las 11.05 subimos, hay que estar preparados a las 11.15.

Allá vamos, por si las moscas, es decir, por si vuelve a llover sacamos la sombrilla plastificada, las sillas plegables para esperar cómodamente sentadas la llegada de los corredores.

¡Teníamos un chiringuito en plena calle! Además fue un gran invento. Se veía de lejos y facilitaba el trabajo de Menchu y Antonia, los coches que venían por la carretera de la balsa automáticamente reducían la velocidad y se desviaban…

Con el chiringuito ya montado yo bajé un centenar de metros y me coloqué en mi puesto, entre la sombrilla y la Plaza del Quesito, enfrente del corral de las vacas. Ya sólo queda esperar… Poco antes de las 11.30 aparece Iñaki con la última recomendación: “Cuándo veas pasar a los corredores, toca el pito.” Y yo le contesté: “De acuerdo, eso haré”.

Todos estábamos expectantes, la rumorología decía que el primero estaba a punto de llegar, peñas y vecinos atentos y preparados para salir a aplaudir y animar a todos los ciclistas. Y de repente, ahí está el sonido lejano de un silbato y el del motor de una moto, arriba Menchu y Antonia, rodeadas de muetes comienzan a hacer sonar el pito “Piiiiii Piiiiii Piiiii….” ¡y ahí está el primero! son apenas las 11.40 y yo empiezo a hacer mi trabajo, “Piiii, Piiiii, Piiii” y como una exhalación pasa el primero… todos aplauden y gritan y ya está, a esperar a los demás…

Cuando llegan el segundo y el tercero sigo con lo mío. Al poco llega el cuarto y me dice: “¡Hola, hermana!”. Mi respuesta: “¡Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! ¡JAVIIIIIIIIII, CAMPEÓN!!!!”

La cuadrilla de muetas que hay enfrente cada vez que pasa un corredor anima con olas, palmas y el fabuloso cántico de “Quítate el maillot” y todos los corredores agradecen que unas chicas tan guapas y majas se dediquen a vitorearles en la llegada.

Poco a poco se va animando la carrera, los pitidos son continuos y los aplausos y ánimos a los corredores también. Al filo de la 1.20 una luz se dirige a mí y me saluda. ¡Es Joaquín, mi marido! Tras el pitido de rigor le grito “¡¡¡¡¡ÁNIMO CARIÑO!!!! Al resto de espectadores les grito: ¡ES MI MARIDO! y la ovación es de campeonato. Yo estoy emocionada porque en su primera participación ha logrado completar el recorrido. Tengo la garganta seca e irritada de tanto pitido (Gracias Peña el Jaleo, la cerveza me supo buenísima) y hacia la 1.45 vemos acercarse al último corredor, quads, motos y coche escoba, doy el pitido final, y finalizo mi participación con una sensación estupenda por haber podido ser una parte pequeñita de este gran evento.

Ayudo a Menchu y Antonia a recoger el chiringuito y nos acercamos a la plaza a ver el ambiente… ¡Inmejorable! Comparto con amigos, familia, voluntarios, corredores…. anécdotas, un caldico estupendo, sensaciones y la emoción de esta gran noche.

El año que viene quiero volver a repetir.

IV Night & Bike. Me lo he pasado como un enano.

Son las 22:00 y otra vez me veo entre ruedas, calas encajando y ejerciendo de funambulista para encontrar un hueco en el que colocar mi montura. Llegamos a la plaza y de nuevo me sorprende todo el gentío y alboroto murchantino que se ha echado a la calle para acompañarnos, saludan, aplauden y agitan esas baritas verdes a lo largo de la calle Mayor.
Conecto luces, no todas porque este frontal led de página china puede durar lo mismo tres horas que tres minutos, ya veremos…o no. De momento reservo pilas y baterías.
Tenía alguna duda sobre el estado de los caminos pero el pelotón aún agrupado rueda a buen ritmo y solo estorba algún charco que intentamos sortear por aquello de que la bicicleta aún está limpia. Por ahora.
Llegamos hasta Cascante sin incidencias, tomamos camino del Campo Santo, y encaramos el barranco de Amperosa ascendiendo metros y pulsaciones.
Nos introducimos entre árboles y vegetación más espesa, este es uno de los tramos que más me gusta, ¡me encanta! cuando a través de la oscuridad, pinos y ojos acechantes de animales innombrables ascendemos en línea sorteando trialeras, charcos y algunos bikers que van quedando atrás, ¡Ja, Ja, Ja! hasta que…se me sale por primera vez la cadena: m…i…e…r…d…a….y los bikers van quedando delante ¡Bua, Bua, Bua!.
Como uno es muy listillo en previsión de que hubiera mucho barro he traído mi antigua BH, (que ha heredado mi hijo, con frenos de zapata, horquilla ACME,  y lo más imprescindible para rodar) que no está la economía para cambiar pastillas de freno, desviadores, bujes, etc. A ésta le doy un agüica y arreglado, más o menos.
Coloco la cadena mientras me pasan a los que he adelantado, y otra vez tira para arriba, hoy no tiene mucho sentido esprimirme y me lo voy a tomar tranquilo. Varias veces al meter el plato pequeño vuelve a salirse la cadena. Resignación…si, ya sé…tenía que haberlo revisado antes de la salida…pero es que no llego a todo…
Pese a la avería disfruto como un enano;  llegamos al alto del corral de Bolchaca y saco toda la artillería luminaria porque el descenso es rápido; hay charcos y ya no vale parasitar la luz de los que me rodean. Echo de menos los frenos disco pero vaya… las zapatas tampoco funcionan tan mal. No hay demasiado barro y los tramos complicados están avisados por voluntarios que indican donde desviarse para no embarrarse. La velocidad durante el descenso hace más difícil esquivar charcos y chucha ¡pero esto es bicicleta de montaña!, ¡A disfrutar y el que se queje que elija otro deporte más higiénico, ajedrez o algo así y que tenga cuidado porque hay también salones con goteras!
En una pendiente con hierba húmeda pierdo momentáneamente el control y pasa algo increíble. La ley de Murphy no se cumple. En vez de caer como un sapo recupero el equilibrio, se me va el hipo, y continúo con dos bultitos en la garganta que no son anginas y que van desapareciendo poco a poco mientras llego a una misteriosa zona iluminada.
Oasis de golosos, espejismo de lamineros, sueño de niño encerrado en pastelería: los donuts reflejan su azúcar glaseado a través de los cristales embarrados de mis gafas, las gominolas refulgen en la oscuridad como gemas en la cueva de Alibaba, una música celestial acompaña el momento y paro en el avituallamiento. Me encuentro con Samuel mientras coloco otro foco en la bicicleta, ya no me caben más en el manillar y lo ajusto en plan Pepe Gotera con un par de vueltas de cinta aislante, y que conste que el invento aunque poco pulcro funciono a la perfección.
Continuo la marcha en solitario durante muchos kilómetros, es curioso como durante el tramo de ascenso todos avanzamos relativamente agrupados y en la bajada el pelotón se estira: puedes pedalear durante muchos kilómetros sin alcanzar a nadie o sin que te pasen. Me tranquilizan las balizas, señales reflectantes y luces que jalonan todo el recorrido, en ningún momento hay duda de los desvíos y en los puntos peligrosos hay voluntarios y vehículos avisando con suficiente antelación.
Me aproximo al Boquerón y la zona del Pulguer donde incremento velocidad porque los caminos están en buen estado y el descenso es suave pero constante. Continuo solo, a veces adelanto a grupos pequeños o algún despistado solitario como yo. Merece aclarar que esta relativa soledad nocturna sobre la bicicleta tiene un encanto especial que entenderá el que haya compartido la experiencia de la Night & Bike murchantina. Que conste que en todo momento estuve seguro y sin riesgo de ningún tipo (por si lo lee mi madre o algún ser querido  al que pueda provocar algún instinto de protección).
Durante el trayecto de bajada he pasado algún charco a través sin poderlo esquivarlo y llevo sapicaduras por todo el cuerpo y maquina. Las ruedas a veces han patinado haciendo la experiencia más divertida pero salvo el incidente de la hierba húmeda en ningún momento  he sentido riesgo de caída.
Si recuerdo un charco enorrrrrrrrme y profundo que pille por el centro y del que salí airoso por los pelos, supongo que alguno se daría un chapuzón en el mismo a poco que fuera algo más torpe que yo, aunque eso sea difícil.
Llego ya a Murchante, la cuesta asfaltada final, en la que hay gente animando e intento disimular el gesto de esfuerzo por pundonor (amor propio o sentimiento que lleva a una persona a quedar bien ante los demás y ante sí mismo). Hago varios desvíos, saludo a Inés (mi querida esposa que se ha ofrecido voluntaria marcando el desvió) y vuelvo a la calle Mayor donde de nuevo el calor de la gente de Murchante hace que la llegada sea casi irreal, mágica, hay aplausos, ánimos y una meta en que me reciben Bauti, Chelu e Iñaki;perdón si me dejo a alguien más (Guillermo, Marta, Chirico…) pero entre las gafas sucias, el cansancio y el hambre mi sustancia gris no dió para más. Me preguntan por las sensaciones y les aseguro con sinceridad que me lo he pasado como un enano, casi me sorprende que se dude de que hubiera podido ser de otra forma, pero entiendo que son tantas las personas y detalles que se han tenido en cuenta…
Me encuentro con otros compañeros Karrikiri y busco a Cesar con el que me había encontrado  en recogida de dorsales para comentar la vuelta. Unai, Feli y él han debido hacerla un poquitín más rápido que yo por lo que veo…pero solo un poquitín, y porque se me salía la cadena que si no….
Me como un bocata de panceta regado con cerveza fresca, nos sacamos un par de fotos y meto la bicicleta embarrada con cuidado en el coche para ducharme en casa antes de que Inés vuelva a casa.
Notas: Los focos de la página china aguantaron perfectamente. Eso sí: la cinta aislante la utilicé porque me quedé con el sistema de fijación en la mano cuando lo ajustaba a la bici.

Patxi

En esta cuarta edición de la Night and Bike Murchante, he querido esperar, calmar mis ánimos y dejar reposar la experiencia vivida, antes de ponerme a escribir. No hubiera sido bueno hacerlo antes.

Soy consciente de que esto va a parecer más un telegrama que otra cosa pero no se como hilar entre ideas, momentos y sensaciones.

Es más, incluso he podido publicar crónicas escritas por terceros, antes de pulsar la primera tecla.

Tras acabar la prueba del 2014, había que buscar un recorrido diferente, más bonito, sin perder la esencia de la prueba, accesible al gran público.

Pateamos y rodamos en bici por muchos caminos y zonas de monte, que antes no habíamos recorrido y gracias a la ayuda de gente del club pudimos completar, el que creemos, ha sido el recorrido más
bonito de las ediciones realizadas hasta la fecha.

Empezamos a preparar esta cuarta edición, en Octubre. Y cuidado que ya queda lejos, pero ahí estábamos en las primeras reuniones otoñales, pensando cómo mejorar, y pulir los fallos que detectamos.

Por fin llegó Mayo y el fin de semana del 9, empecé mi labor de agorero:

-“Que no llegamos!! Que este año hay que meter más señalización que ninguno y otros hemos estado tres semanas preparando el recorrido…”

Pocos días después, empezábamos a clavar cañas discutiendo en cada cruce:

-“Un metro más allí. No, un poco más aquí, que sino la mata de tomillo no deja ver bien…”

Tenemos la inmensa suerte de contar con Alberto (Chirico) sin el cual, esto sería imposible.

Siempre se suele decir eso de: “Sin vosotros, no sería posible blablablá” pero es que en este caso, es primordial.

Siempre es el primero para todo. Nos brinda su todoterreno y horas incontables… e incluso me hace de despertador cuando, alguna noche, me duermo entre bache y bache en el asiento del KarrikiriMovil:

-“EHhhh despierta que hay que clavar otra aquí!!!”

Enviarle a un punto durante la carrera es garantía de tranquilidad, buen hacer y responsabilidad. No sé ni cómo calificarlo, pero todo aquel que aprecie el esfuerzo que se realiza para que la Night And Bike sea una realidad, debería de tener muy presente que ni yo sé, si es nuestra mano derecha (de los organizadores) o nosotros somos la suya.

El recorrido 2015, como decía, ha sido, a mi parecer, el más bonito pero también precisaba del mayor número de voluntarios hasta la fecha y no es que en ediciones precedentes moviéramos pocos, así que uno de mis temores era, no conseguir los suficientes.

Nota: Seguro que mis compañeros de la organización pensarán similar de muchos de los temas, pero dado que hablo de pensamientos y sensaciones, prefiero hablar en primera persona.

Por suerte, tenemos un pueblo excepcional compuesto por gente excepcional.

Unos ni preguntan. Saben que les voy a “enganchar”, casi, quieran o no… y aunque me llaman de todo, sé que van a de buen grado… al punto que les diga, por chungo que sea (Fernando, no va solo por ti. O si… pero gracias, de verdad). Otros se nos ofrecen meses antes cuando vamos por la calle:

-“Oye, contad conmigo para ayudar ese día”

Tanto, Fernando, “los Rubenes” como muchos otros, ya colaboradores experimentados, son garantía de tranquilidad. De mi padre ya, ni palabras tengo, porque si escuchais lo que dije y el volumen con que lo dije por teléfono, al enterarme, del atasco de mi coche, en medio de todos los nervios…y mantuvo la calma (otra vez Alberto Chirico al rescate, entre otros…)

Hay que vivir las cosas desde dentro para entender lo agradecidos que estamos a toda esa gente.

Otra persona del club me decía tras comer:

-“Sé que este año no he estado tanto como otros años… he estado liad@ con tal y cual…”

El hecho de que lo digas, te des cuenta y estés cuando puedes, ya dice mucho… Ójala más gente colaborase como lo has hecho a lo largo de estas ediciones. Tú sabes que hablo de ti, verdad?

 Un amigo, decía en una crónica publicada hoy, que llevábamos mirando la previsión del cielo desde semanas atrás…y es verdad…

Que si marca buen tiempo, que si se va torciendo… un sin vivir.

El jueves, ya nervioso, tengo la suerte de contar con un equipo de la Guardia Civil y el Seprona que de verdad que es una maravilla.

Recorrimos, bajo la tormenta, todos los caminos y tras comprobar que las alternativas que les proponía estaban dentro de los mismos municipios que habían concedido su permiso y otras variables a estdiar antes de nada, nos ayudaban a cambiar algunos tramos en pos de la seguridad y mejor calidad de la prueba. Desde aquí, alabar su labor, que todos los años realizan y que es impecable. Reitero: Impecable.

La lluvia caída la misma tarde, me entristece y enciende mis ya, de por si caldeados nervios, pensando que “algunos”, solo por el chaparón, no saldrán a probar un circuito mimado y estudiado hasta la saciedad en pos de la seguridad de los participantes. Por suerte algunos de los que no se atrevieron a salir se daban de cabezazos al final de la prueba, viendo lo bien llegaba la gente.

A las siete y pico, no sé ni dónde meterme. Voy loco, miro a Chelu y va desencajado con mil cosas en la cabeza. Se supone que tenemos todo controlado, pero… se nos pasa algo?

Acudo al área de inscripciones, donde me encuentro con algunos participantes. Unos nuevos y otros ya repetidores con los que charlo y doy indicaciones, mientras sigue lloviendo.

Me extiendo aportándoles toda la información de que dispongo. Desde, donde está cada charco que recuerdo, hasta los porcentajes de inclinación cada cuesta… me obsesiono por que sepan cuanto, cuantísimo hemos trabajado para que todo esté de la mejor forma  que sabemos qué hacer.

Agobio. Estoy agobiado y me quiero ir a mi casa, meterme en la cama y despertarme el lunes.

Vuelvo corriendo a la plaza.

Llega Guillermo y las motos que han puesto las luces.

Preguntamos por el estado de cada tramo, por si hay alguna sorpresa que no sepamos.

Casi no les escucho mientras responden. Yo miro las motos que es en realidad el baremo de medida.

BIEN!! No están tan sucias… Sí, algo de barro llevan pero… están bastante bien…

En cualquier caso, decidimos adelantarnos a cualquier posible sorpresa y decidimos enviar camiones al monte por si acaso.

Volvemos a contactar con los voluntarios del coche de cierre y a otros que irán de cruce en cruce, con furgonetas por si alguien tiene una avería irresoluble, poder recogerlo cuanto antes…

Parece que la previsión se cumple. Ha dejado de llover y queda poco más de una hora para la salida.

A decir verdad, hago cosas pero no sé si son las que debiera o las que hacen que me tranquilice manteniendo la sensación de control. Voy de lado a lado, mientras veo que se aproxima la hora. Me deberían de colocar un cartel colgado del cuello:

“No estoy para nadie: Muerdo”

Me aproximo a la zona de salida. Mis queridos amigos están ahí, con las mismas caras de tensión. Es el primer año que vamos a estar los cinco en la salida, juntos.

Miro a mí alrededor. Las luces ya están repartidas entre el público y voy calle abajo. No aguanto más, tengo que ver si salen ya del poli.

Y sí… veo como la serpiente de luces asciende por la calle mayor, allí al fondo. Arriba en el balcón mis chiquillos agitando con ilusión sus luces.

Me acerco a unas chicas situadas a un lado y les digo:

-“Dile al de la música que la ponga… si, ya, corre….”

Me miran con cara rara y van a avisarle. La música suena, al fin.

Todo pasa rápido. El corte de cinta con Sergio Aliaga, la foto con Maia y la propia salida… hasta el abrazo con mis cuatro amigos.

“Ahora toca lo realmente duro…”

No aguanto los nervios y casi como una tradición, tengo que ocultarme del mundo a tranquilizarme. Es insoportable. Necesito cnco minutos sin compañía. Es más si yo mismo me voy casi mejor…más solo…

Pasan los minutos y miro el teléfono. Que no suene, que no manden whatssapp…que todo vaya bien, no haya accidentes ni percances… que la gente disfrute que los voluntarios no vuelvan tarde, que…

Pasan ¾ de hora, todo va bien y sin embargo, no sé si es, que no me llaman para no agobiarme más o realmente todo va como habíamos previsto…

Una hora. NO AGUANTO AQUÍ QUIETO

-“Guillermo, vamos a revisar todos los puestos de las calles”

Salimos andando, calle mayor arriba, saludando a cada un@ de l@s voluntari@s, comprobando que estén en su puesto, con su chaleco y silbato. Perfecto, todos en sus puestos. La hora prevista para que llegue el primero se acerca mientras revisamos los últimos puestos en la cuesta de Charas y la tensión se disipa.

Los voluntarios y la Guardia civil, me advierten que los primeros están a punto de llegar y los últimos vana ya de bajada.

Nos quedamos a ver ascender a los primeros por la cuesta. Y por primera vez en cuatro años, disfruto mirándoles a las caras, diciendo a la gente quienes son cada uno de ellos y animando a algunos de mis amigos que aprietan los dientes en el último esfuerzo del recorrido.

Bajamos a la plaza de nuevo, ahora quiero, necesito ver las caras a los que llegan, saber si han disfrutado tanto como deseo y que me cuenten sus primeras impresiones.

Cojo un cortacables y junto a mis compañeros vamos cortando las bridas del dorsal mientras preguntamos.

Ha llegado el momento de la recompensa. La gente sonríe, algunos se abrazan a mí o me dan la mano. Qué maravilla, saber que están disfrutando incluso pese al día…

Miro a Chelu y no le digo nada. Le veo también más calmado, somos los nerviosos del quinteto y si ambos estamos así, el resto seguro que están bien.

Más tarde mi amiga Marta se me abraza con cariño y debido a la tensión estoy ido. Tanto es así que me tiene que decir:

-“Oye, abrázame o que!!!!!!”

Baja, Rosa, mi mujer, a la plaza haciendo fotos durante la llegada y me mira. No hace falta que diga nada. Sabe cómo lo he pasado, supongo que con esa mirada ya sabe como estoy en este instante.

Más tarde, recogemos todo y nos vamos de fiesta, pero ha sido demasiado para mi. Me duele tanto la espalda, la mandibula y el estómago que al poco tengo que irme a casa. Una pena, no disfrutar de esa noche. Una de las más esperadas del año, sino la que más…pero debe ser “una pájara” tras esos “puertos de sentimientos”.

Días atrás le decía a Chelu que era demasiada tensión y que no podía soportar esto año tras año. Me afecta demasiado, durante demasiado tiempo. Incluso le comenté, que quería dejar de hacer o de responsabilizarme ciertas cosas en futuras ediciones…

Hoy, han pasado tres días y hoy martes, aun no sé si, en la balanza, han podido más las tensiones o el disfrute, no he tenido tiempo, pero empiezo a pensar que… al menos para el resto… ha valido la pena que no es poco.

 

Gracias a todos

 

Este año, hemos querido animar a que cualquiera que quiera escribir sobre su vivencia en la IV Night And Bike Murchante (sea como participante, público, colaborador…o desde cualquier otro ángulo o visión) pueda mandarnos sus sensaciones. Por ello animamos a quien es querais a plasmar vuestra vicencia y mandárnosla.

En este caso, Marcial, como voluntario de la organización, nos manda el siguiente texto:

 

Ten cuidado con el coche, que no está para muchas…”, me dijo Rosa, cuando fui a por la llave.

Yo a este Picasso, le tengo mucho cariño por muchas razones.

Íbamos a ir cuatro en el vehículo, y a última hora, la organización decidió meter uno más.

Salimos sobre las 8,30.

 “Avisad del charco de barro que la tormenta ha hecho  tras la curva,  y mirad unos 500 metros más arriba, que me han dicho que ha llovido mucho y puede haber nuevas trialeras, mejor prevenir”, me encomendó Iñaki.

Para las nueve, más o menos, ya CASI, estábamos en nuestro destino. Nos faltaban 50 metros.

Allí estaba el “charco”, o eso parecía. Lo que nadie nos había advertido era que aquel charco tenía más profundidad que el Ebro, más barro que el que deja una riada. y más largo que la recta de Arguedas. Si, sí… lo que estáis pensando. Una hora antes de comenzar la prueba… estábamos cruzados en medio del camino, sin poder salir del coche, excepto con traje de buzo.

Después de varios intentos, para adelante, para atrás, empujando, metiendo ramas en las ruedas… todo inútil.

“Envíanos  a alguien, que estamos atascados…”.  Por respeto a todos los lectores, no voy a repetir lo que oí.  Si no salíamos a tiempo, la carrera no podía comenzar…

Al cabo de unos minutos, aparecieron los primeros curiosos, Fernando García, Rubén –el de la Bea- y otros que habían subido desde el avituallamiento que estaba cerca. Fotos, risas, bromas… pero nadie se metía en el barro…, supongo porque es difícil bucear en él.

Mª. José, y Gregorio –tarraqui- para entendernos, estaban enfundados en sendas botas de agua, llenos –ellos- y llenas –las botas- de barro, y José Luis Arias y Ramón Bozal con los playeros hechos una mierda, del barro que se les había pegado al bajar del coche. Yo como comandante del barco, no lo podía abandonar, y allí estaba agarrado al timón esperando que llegara ayuda, que pronto apareció.

¡Alberto –chirico-, sálvanos y sácanos de aquí…!

 “Ata la cuerda…”,

“Que no cabe por  el agujero del gancho”,

 “ pues haz esto…”

Por fin la cuerda estaba atada. Yo pongo el motor en marcha. El todoterreno comienza a tensar la cuerda, el coche se mueve, pero se va de lado a causa de la pendiente, el barro y porque el gancho no está en el centro del coche.
Yo ya me veía barranco abajo. Piso el freno… como si nada, giro el volante… NADA. Ya comienzo a rezar … y : “¡PARA….!” ,oigo que gritan a Alberto.

El coche se detiene justo a tiempo. Respiro.

Sueltan la cuerda. Comienzo a hacer maniobras para salir del precipicio…¡qué complicado!. Tenía miedo de que cediera el terreno y me fuera barranco abajo, con los corzos y jabalíes que seguro me estarían esperando por la espesura.

A las 9,30, problema resuelto.  La prueba ciclista podía comenzar.

Sobre las 10,45 pasan los primeros ciclistas por el camino corto. Yo no los veo, pero mis compañeros que están más abajo que yo, sí.

Que dónde estaba yo?  Siguiendo las instrucciones de la organización, después de comernos el bocata, y señalar los diferentes puntos de cada uno, subo unos 300 metros a inspeccionar el camino. Aún se ve algo… y lo que veo  es un socavón en la parte izquierda en la dirección de los ciclistas, donde alguno pequeñito casi cabe con bici y todo.

Unos diez metros más abajo hay cuatro señales reflectantes: unas tablas de madera, señalando la estrechez del paso a causa de las ramas de los pinos. Si alguien mete la rueda delantera en ese agujero, puede salir disparado de cabeza contra las señales.

Me dispongo a encontrar un sitio para, sin peligro,  advertir a los participantes.

Se aclara un poco el cielo. Hasta veo alguna estrella entre las ramas. Luego, se cierran las nubes, y aquello está más oscuro que una carbonera. Oigo y veo las luces de mis compañeros. Oigo también a  otros voluntarios que estarán en línea recta no más de 150 metros de mí, pero por el camino quizás a más de un kilómetro.

A las once menos tres minutos: ruido de motores, y  unos pocos minutos más tarde, luces que vienen sesgadas por las copas de los pinos; enseguida, reflejos luminosos en la curva del camino.

Hago sonar mi silbato, para advertir a los que vienen, de que estoy allí…y a mis compañeros para que estén a punto en sus sitios. Me agarro a una rama de un pino, para no resbalar en el talud, que se desmorona fácilmente a causa de la humedad. Enciendo la luz roja intermitente de mi linterna, y cuando están a diez metros, les grito que vayan por el centro del camino, y lo vuelco a repetir cuando pasa Javier Marín como un rayo pegado a la última moto.

Enseguida pasa el segundo…, tercero…, y más y más. Y sólo veo luces, no ciclistas, pero hay algunos que reconocen mi voz, y me saludan al pasar, gritando mi nombre. Una de ellas,  Raquel. Otros dan las gracias…Y hay un ciclista, que frena, se para  y con acento extranjero, me dice: “yo no comprendo”… Estaba a escasos centímetros del agujero. Arranca y se va.

Muy buena idea lo de cerrar el camino largo a una hora determinada. El pasado año estuvimos los voluntarios del monte hasta casi las dos de la madrugada. Este año, a las doce pasaba el último ciclista del trayecto largo por donde yo estaba, y media hora más tarde, estábamos en Murchante.

Enhorabuena a todos, y hasta el año que viene.

Este año, hemos querido animar a que cualquiera que quiera escribir sobre su vivencia en la IV Night And Bike Murchante (sea como participante, público, colaborador…o desde cualquier otro ángulo o visión) pueda mandarnos sus sensaciones. Por ello animamos a quien es querais a plasmar vuestra vicencia y mandárnosla.

En este primer caso, alguien que prefiere estar en el anonimato nos manda el siguiente texto:

 

Una vez más lo han vuelto a conseguir.

 

Este grupo de Karrikiris ha logrado, otro año más, que Murchante se vuelque con este evento deportivo.

Está claro que han consolidado algo que era una novedad, un reto difícil y no un mero capricho de principios de verano.

Sin desmerecer todo tipo de actos que se organizan en nuestro pueblo ( y son muchos ), he de reconocer que este año me he emocionado.

Parte de culpa tendrá nuestra amiga, por llamarla de alguna manera, la lluvia.

No es invitada ni bienvenida pero damos por sentado que no se quiere perder como primera espectadora ni protagonista lo que ocurre en “ la night “.

No es mi labor expresar los agradecimientos oportunos, porque esto es competencia de la organización, a todos y cada uno de los voluntarios, entidades, colaboradores etc, que hacen posible esa noche mágica pero si me voy a tomar la licencia de compartir mis emociones con vosotros.

Cada uno vive sus experiencias de forma distinta, unos como organizadores, otros como participantes, voluntarios…., o como simples espectadores.

Si algo señalan y reconocen los corredores, es la labor de la organización; no dejan nada al azar y empeñan muchísimas horas en la apuesta de que todo salga bien; lógicamente cada año van mejorando, esto sólo te lo aporta la experiencia.

Pero hay algo que no pueden dominar, la lluvia.

Es el peor enemigo que puede tener cualquier acto al aire libre y que te puede echar por tierra todo el trabajo.

Ni me puedo imaginar la cantidad de veces que habrán mirado en sus móviles, distintas app´s del tiempo para ver si este año llovería o no, días antes de la prueba; incluso buscando por internet alguna web que haga una predicción de 15 días o 1 mes.

Es lógico, lo hice yo mismo.

“ La cosa no pintaba bien “, los pronósticos daban agua.

Pero todo estaba en marcha, no se podía aplazar ni suspender.

Volvamos a los sentimientos,

Egoístamente por mi parte, me gustaría que ese momento donde se oye la sirena del coche de cabeza de carrera se detuviera.

Este año, me encontraba en la plaza pero en lugar de mirar calle Mayor abajo buscando la llegada de la serpiente de luces, miré hacia arriba.

La escena era sobrecogedora, cientos de vecinos y bienvenidos forasteros, buscaban un hueco entre las cabezas para ver la columna de participantes.

Quizás nos parezca normal que haya tanto público pero no es fácil conseguirlo.

La luz de esa hora del día, mezclaba el ocaso del sol con el principio de la noche, brillaban como luciérnagas las barras que regalaron a lo largo de la calle.

Los flashes de las cámaras de fotos y los móviles, empezaban a hacer su trabajo; todos querían capturar ese momento.

Miré al cielo y por un momento pensé que teníamos una tregua.

Para cuando quise girar la cabeza ya estaban detenidos en la línea de salida.

En ese momento sentí rabia porque creía que todo iba demasiado rápido, sabía que en pocos minutos desaparecerían de nuestra mirada.

La cara de ilusión, debajo del casco de los corredores, se mezclaba con las luces que portaban.

Creí que la plaza se había quedado muda por unos segundos pero no era así, el rugir de los motores de las motos, quads, coches me hizo despertar y ver cómo arrancaban calle arriba.

Este año ha habido más bicis que nunca pero, otra vez, se me hizo corto; quería que ese espectáculo no tuviera fin.

Sería descabellado y nada práctico que el año que viene recorran la calle Mayor de uno en uno haciendo que ese momento sea más largo.

Coincidió que por mi ubicación fuera testigo de una escena que en ediciones anteriores no llegué a ver, justo al pasar toda la columna de la carrera varios miembros del club se fundieron en un emotivo abrazo en mitad de la calle.

Ahí estaba la clave de la Night&Bike, esa explosión natural de satisfacción expresaba el compromiso y la ilusión que tienen por conseguir que cada año se repita el éxito de años anteriores.

No estaba todo hecho ahora venía algo muy importante, velar porque la carrera transcurriera con normalidad y que todos los bikers disfrutarán del recorrido esperándoles en la meta.

Alguna lágrima se les escapó por la mejilla pero lejos de tomar una imagen de algo tan especial y tan privado preferí respetarles haciendo algo que yo también tuve que hacer, secarme las mías.

 GRACIAS POR VUESTRA ILUSION

 

ATENCIÓN IMPORTANTE:

Ante las lluvias de esta semana, ayer, los organizadores, recorrimos el trazado, junto a miembros de la Guardia Civil (Seprona) quienes, nos aurorizaron a CAMBIAR LOS TRAMOS QUE ESTABAN EN MAL ESTADO o podían verse embarrados de continuar la situación meterológica.

Por ello, os rogamos que NO HAGAIS USO de la ruta en GPS, publicada, puesto que la modificación de tramos no sigue dicha ruta en su totalidad.

Los tramos modificados, NO implican cambio en la longitud del recorrido y los cruces de carretera son los mismos.

Los caminos seleccionados estan siendo marcados convenientemente y estarán perfectamente dispuestos para el momento de la salida.

Disponeis de más información en la página de Facebook, de la prueba:

Página en Facebook de la Night And Bike