APOYEMOS A MAIA!!

Publicado: abril 20, 2015 en Otros

Este año, el Club Ciclista KarrikiriBTT (organizador de la Night & Bike Murchante) ha suscrito un convenio para donar fondos y que Maia (la preciosa niña de la foto) pueda ser operada.

maia

Maia sufre un problema ocular que hace que únicamente tenga un 5% de visión y únicamente un doctor a nivel mundial puede realizar una intervención que mejore su vista en EE.UU, dándole hasta un 20%, lo que supondría una mejora de calidad de vida muy importante.

El club donara parte de los ingresos de la IV Night & Bike Murchante, con tu inscripción ayudarás a Maia.

Otra forma de para ayudar con la causa es realizar un donativo. En nuestra plataforma de inscripciones hemos habilitado una sección para realizar donativos (que se destinarán INTEGROS a esta causa)

PARA HACER UN DONATIVO PINCHA AQUÍ

Y otra opción es buscar las huchas que se dejarán en todos los comercios y bares de Murchante que quieran colaborar. Estas huchas se recogerán el día de la Night & Bike (13 de Junio).

Por todo ello, os animamos que nos ayudéis a facilitar que el sueño de una niña y sus padres se pueda hacer realidad.

GRACIAS A TODOS!!

Semanas antes, Natxo Ciaurriz, artífice de esta marcha, advertía que había tramos nuevos, eliminado algunas de las secciones de camino y que la habían hecho más potente.

Otro madrugón y un grupo de Karrikiris junto a algunos Murchantinos más, enfilábamos volantes hacía Artajona.

Nada más llegar, recogemos dorsales y mientras descargamos las bicis, ponemos zapatillas y demás, nos toca ir acercándonos a la salida.

La verdad es que hay muchas pruebas a lo largo del calendario pero si eres de los que disfrutan con las bajadas imposibles, los saltos, las subidas de apretar dientes y la técnica…no hay
alternativa posible: La marcha de Artajona es espectacular!!.

Salimos y nos empieza a adelantar gente.

Me uno a Samuel y Unai, que atravesamos las calles de Artajona tranquilamente, hasta que toca subir lo que Unai califica de “Turruntero interminable”, que es una cuesta adoquinada, que nos ayuda a a entrar en calor.

En menos de un minuto estamos junto al cerco, arriba del todo. Esperamos un poco a que algunos compañeros nos alcancen y cuando escucho el:

-“Venga que ya estoy, vamos!!”

De Samuel, continuamos.

Descendemos por una pista, para atravesar la carretera y enfilar hacia una rampa ascendente por camino, donde Unai va junto a mi y seguido viene Samuel.

Vamos adelantando a gente y con un poco de suerte, llegaremos al primer tramo de sendero sin grandes atascos.

Por fin entramos, a una breve zona ascendente para seguidamente, empezar un descenso suave, que nos interna en un pinar, ya conocido de años anteriores. Yo babeo, mientras Unai va gritando como loco. No se que ha desayunado pero está adrenalítico total… (creo que le ha gustado al chico…).

 

Delante llevamos a 4 bikers y detrás a un porrón. Mientras serpenteamos, disfrutamos esquivando los pinos, con los leves toboganes y los cambios de sentido en equilibrio hasta que llegamos abajo.

Cruzamos un camino y se oye el inconfundible ruido del cambio por doquier.

Ascendemos una pendiente, que recordaba mucho más dura, años anteriores (al recordaba imposible, a decir verdad), y sin embargo subimos sin grandes esfuerzos.

Volvemos a rodar por otro pinar, esta vez en sentido ascendente, con algunas pequeñas trampas, que hacen poner pie a tierra a Unai y correr como un poseso para que el resto del pelotón no le pasasen por encima, mientras grita algo como:

-“Joooodeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr”

En esa sucesión en zig zag, Unai ve a Samuel, dos filas más abajo. No está muy lejos y poco a poco, consigue acercarse y adelantar a gente.

Ya estamos los tres y continuamos ascendiendo por un sendero. Arriba disminuyo el paso, nos reunimos y…. para abajo!!!

La  bajada no es mala, es relativamente ancha (un metro?) y hace una leve curva a derecha. Me lanzo sin frenos y Samuel va leyendo mi rueda trasera, copiando cada movimiento. Unai hace lo propio y aumenta la adrenalina.

Volvemos a subir y alcanzo a un mozo.

Pedaleamos mientas hablo con él.

Va dolorido, en la salida se ha caído y dice que le duele todo.

Nos metemos en una zona boscosa de pinar, con curvas enrevesadas y vamos bajando entre derrapes y suspiros, al sortear algunos árboles que pasan…rozando (literalmente) la cara o el brazo.

Abajo, voluntarios nos indican la dirección a seguir.

-“Un kilómetro de subida….”

Mientras hablo con el chaval, me llaman mis compañeros que ya llegan.

Unai: -“Has visto eso!!?!   Madre que bajada, creía que era broma!! Si íbamos cabeza abajo!!”

Unai, unos minutos después:

-“Un kilómetro? El tipo ese no sabe calcular?, llevamos subiendo bastante más de un kilómetro… ”

Samuel no dice nada. Va cabeceando pero aguanta el tipo como un campeón.

Vamos cogiendo altura y me sitúo. Creo que vamos a empalmar con otra subida que pasa por detrás de una cabaña…

-“Sí, esa es la cabaña. Agárrense los machos, que esta es buena!!”

Coronamos el sendero en cuesta con los dientes apretados y arriba, empieza un descenso serpenteante y no muy pronunciado hasta otra rampa que vuelve a ascender sin gran inclinación.

Al fondo veo otra bajada y aviso:

-“Samuel,esta es la del peralte!!”

Unai se pone tras Samuel que me dice:

-“Avísame cuando llegue!!”

Para cuando termina la frase, estoy en medio del peralte, con la bici totalmente tumbada, a toda velocidad, en medio del giro y bajando, mientras grito:

-“Yaaaaaaaaa”

Samuel y Unai bajan tras de mi como si fuéramos unidos por un cable invisible. La sensación tiene que ser muy parecida a volar…es la bomba!!

Otra subida, más bajadas y de nuevo a subir por un bosque cerrado de pinos en el que las curvas se retuercen para sortear los árboles.

Arriba adelantamos a otro tipo que va roto.

Volvemos a descender.

-“Ahí es donde Bauti, el año pasado se comió ese arbusto!!”

-“Jodoooooo…”

Bajamos haciendo que derrape la rueda trasera en algunas curvas para poder girar mejor, pivotando sobre la delantera y Unai dice que va cogiendo técnica… (como para no cogerla…).

Finalmente llegamos a un camino y al fondo se ve el avituallamiento.

Paramos  y comemos algo mientras charlamos.

En estas viene el chico con el que hablé antes. Dice que se retira. Va muy dolorido y el recorrido lo está maltratando…

Continuamos, cruzando la carretera, para proseguir por una rampa ascendente por pista que nos vuelve a dejar en otro bosquecillo. Sendas y más sendas para arriba y para abajo, hasta que atravesamos la presa. Estamos gozando de tal forma que no es posible plasmar en una crónica.

Una vez atravesada la presa, una voluntaria, nos indica, una bajada, donde descendemos derrapando y con la sonrisa en la boca.

Volvemos a subir, y subir, por interminables senderos. Hace rato que alguien de azul (yo creo que desde el avituallamiento), nos sigue, pero cada vez que intento, aunque sea un segundo, mirar atrás…le falta un pelo para comerme un pino o salir por orejas…

Arriba, rodamos por la cresta a toda leche. Voy primer, tras de mi Smauel y seguido Unai.

Acelero, el sendero es muy estrecho y jalonado por enormes arbustos a los lados, y casi no me da tiempo a nada.

Estoy en el aire… no había visto el salto!!!

-“IiiiiAAAAAaaauuuuú”

No se como, ero consigo girar la bici en el aire, viendo que el sendero hace curva y voy a aterrizar en un arbusto.

Aterrizo con la rueda delantera en el arbusto pero lo salvo como puedo.

Samuel, iba calcando mis movimientos… y hace lo mismo mientras grita y se echa las manos a la cabeza!!!

-“Jajajaajaj que guapo, de la que nos hemos librado!!”

Unai que si ha visto el tema, salva un poco la situación pero aterriza casi en un pedrolo, que salva como puede.

 

En una revuelta, veo que es una chica y aunque en los repechos más duros sufre, está ahí siguiendo el ritmo… que tipa!!

Pasa el tiempo y acabamos entablando conversación entre risas.

Amaya de Alsasua, es una campeona y se une al grupo (un saludo desde aquí!!).

Entramos en una zona conocida como “La Nachada” (donde Natxo… se explayó…) y la cosa se torna aun más dura.

Entre vueltas y revueltas sé donde estoy pero no exactamente… hasta que veo delante de mi una bajada con un escalón…. enorrrrrme y no hay posibilidad de confusión (lo recuerdo muyyy bien).

Estamos en la Nachada!!

Descendemos entre pinos jóvenes intentando no comernos ninguno, hasta que llegamos a una rampa. Si, si llegamos arriba…. no…. la rueda delantera en una piedra… pie al suelo. Vaya hombre.

Aqui no se puede volver a montar. Toca remontar unos metros “a pata” para volver a montar y poder arrancar.

Entre equilibrios y subidas potentes terminamos la sección, disfrutando como enanos para volver a pista.

Poco dura el terreno amplío y nos metemos en otro sendero con algunas subidas cortas pero potentes y una bajada (río piedras con grietas) donde realizo la trazada que mejor considero, mientras Unai…. hace una distinta…

Unai: -“Uffffffff Uffff ufff ufff, aqui a mi lado he visto la rueda trasera en el salto, aquíííííííí a mi lado!!!!!!!”

Vamos agradeciendo a todos los voluntarios su labor, y en una de esas por poco me caigo a una acequia.

Casi hincando rodilla en tierra, y según palabras de Unai, hago una doble chicanne, tumbando a lo Valentino y sorteo el tema.

Ya se ve Artajona al Fondo y casi que entra pena… no quermeos que se termine, pero esto es así.

Descendemos por una pista y por un corto senderillo acabamos en el pueblo, entrando sonrientes en meta.

¡¡Que mañana hemos pasado!!

Nos despedimos de  Amaya y comemos el bocata de Chistorra que nos hemos ganado mientras vemos llegar a otros participantes y animamos a algunos de nuestros compañeros que llegan.

Volvemos a casa, tras agradecer a Natxo, Ramón y el resto de integrantes del Club de Artajona, su siempre cálida bienvenida, una ruta inigualable y el facilitarnos una mañana que echaremos de menos… durante todo un año.

 

 

 

Viernes, 20:00,  Hangar del KarrikiriKarro

Llegamos a colocar las bicicletas para salir pronto y sin sorpresas.

Poco a poco llega todo el clan que compondrá la expedición Karrikiri a los Monegros.

Este año nos hemos apuntado: Chelu, Jarauta, Carlos (Sierra), Carlos (Saso), Fermín, Unai, Guillermo, Feliciano, Roberto, Samuel, Javier (Ablitero) y yo (Iñaki).

La verdad es que por un lado el tema de los cajones, que hace que algunos salgamos por una parte y otros por otra, y por otro lo que cada cual ha podido entrenar en pre temporada, nos hacen  ir comentando
la idea de carrera que tenemos cada cual para mañana.

Pregunto a Ronberto:

-“Que idea llevas…”

-“Salir a saco y hacer todo o que se pueda”

-“Tu Feli?”

Mientras se encoge de hombros y asiente responde:

-“Lo mismo…, habrá que darle, o que?”

Ya verás ya… pfffffff    miedo me da!!

Vuelvo a casa con nervios. Tenía pensado salir con ambos, porque parece que durante el invierno hemos entrenado bien, pero…. miedo me dan estos dos. Por un lado, ambos están muy fuertes y me veo tirao en el kilómetro 12 reventao y por otro aun no he hecho ninguna salida en la que me haya esforzado a tope para saber todo el potencial del entreno con lo que no se cuanto darán mis piernas de si.

Tras muchas vueltas mirando el despertador, consigo dormirme.

 

Sábado, 5:20, en mi casa

Maldito talabarte!!!

Quien inventaría el despertador. Tenía que sonar justo ahora!!

Entre nervioso, cansado y somnoliento, me levanto y procedo con el desayuno. Mientras repaso:

Maleta con ropa, la camel, la comida… que no se me olvide comprobar por décima vez  que llevo el DNI…

Hemos quedado a las 6:30 en la plaza, pero a las 6:10, estoy como un tigre en su jaula y decido salir.

Al poco aparece el resto. Iremos con las furgonetas de Jarauta y Feli y es en esta última donde meto mis cosas y monto junto a Javier (Ablitero), Fermín, Roberto y nuestro “señor conductor”, Feli.

 

8:45, Sariñena

Aparcamos en un buen sitio y nos dividimos en dos grupos. Mientras unos toman café cuidando de las bicis, los otros vamos a recoger dorsales y volemos rápido para que el resto haga lo propio.

Aprovechamos a repartir algunos folletos de nuestra Night And Bike Murchante (cicloturista nocturna a celebrar el 13 de Junio) y antes de llegar al recinto nos hemos quedado sin folletos.

Mientras nuestros compañeros están en esas, nos ponemos a comer.

La verdad es que meterse un platazo de pasta a las 9:15 de la mañana, es algo que requiere de buenas dosis de voluntad. bueno, claro, a no ser que seas como Unai, que se los mete doblados (si, si… de dos en dos!!!).

“Cagüen con el flaco”, como para invitarlo a comer!!

 

Son las  9:55 y algunos ya estamos preparados. El resto están en proceso, pero los nervios ya no nos dejan parar.

Roberto me dice:

-“Vamos a ver si ya hay gente en parrilla de salida?”

Dos minutos después estamos en linea de salida y como nos corresponde el primer cajón, entramos…

Justo allí nos encontramos con Inés y Goín. Que bien saludar a compañeros del pueblo!! También van a hacer la larga. Son unos campeones!!

Nos saludamos y deseamos suerte.

Llamamos a los demás:

-“Si venís ahora, estamos en primera línea!! poer aquí ya empieza a venir gente así que daros prisa!!”

Serán dos largas horas de espera hasta las 12:00, hora del pistoletazo de salida que pasamos, sentándonos en el suelo, saludando a algunos conocidos que también están en la misma guerra y haciendo algunas fotos.

11:58, salida

El locutor/presentador (o como queráis llamar al tipo del micro), indica que quedan dos minutos para la salida.

La gente se aprieta y literalmente pone el manillar delante del de al lado, como sin que se note. Otros ponemos la zapatilla en el pedal y nos aseguramos que ancle bien.

No podemos liarla. Tenemos a miles de tipos detrás que nos pasa´rian por encima…. mal plan para una caída o tropezón.

Locutor:

-“Contad conmigo!!”

Y un coro de miles de voces corea:

-“10…9…8….7….6…”

Tensión. Miro a ambos lados y la gente que está a nuestro lado, son todos….makinotes. Y se ve de lejos…

Donde nos hemos metido!!!!

Bocinazo y salimos unos 15 metros muy rápido para tomar posiciones tras el coche de apertura de carrera.

Codazos, enganchones de manillar y el corazón a mil. Parece que soy el único que no está acostumbrado a salir como lo hacen algunas el primer día de rebajas en la puerta del Corte Inglés!!

Nadie mira a nadie, yo solo me preocupo de mirar donde están Roberto y Feli que viene tras de mi.

Salimos del pueblo y se desata la adrenalina.

El coche va tomando velocidad,mientras nosotros le seguimos a menos de 5 metros.

Siguen los codazos en busca de un buen lugar. Un tipo de unos 50 kilos de nervio me da cuatro meneos, para hacerse sitio, hasta que en una de esas,  le respondo con un movimiento de hombro y codo que por poco lo envía fuera del camino.

Ya no vuelve a tocar más las narices, menos mal.

A todo eso, pulsaciones altas, y rodamos sobre 40km/h.

Llegamos a una curva cerrada y se oyen los cambios para poder salir a saco.

Tras el giro parece que no hay mañana.

Sprint, y llegamos a mas de 50km/h.

La velocidad crece, el grupo se estira por detrás y solo acierto a ver a Roberto y Feli que gracias a su casco naranja se deja ver por un lateral de vez en cuando.

Otro cruce, otro sprint, no hay tiempo para descansos. Los que van delante a unos 5 metros, aprovechan cada curva para dar un nuevo tirón y cada uno es más fuerte que el anterior.

Llevamos 5 kilómetros y el grupo se ha roto. No se cuanto podremos seguir a ese ritmo…

Roberto, no mira ni a los lados, vamos a plato y piñón y dando pedales como si la vida nos fuera en ello. Estos romanos… no tienen conocimiento!!

Kilómetro 10: Insufrible. Los de delante siguen aumentando la velocidad y hay bastantes momento en que pasamos de 50km/h en llano y en los pequeños repechos ascendentes no bajamos de 38km/h.Brutal.

Kilómetro 15 (no voy a ir narrando así hasta el 123 no os preocupéis):

Curva cerrada de 170 grados y los de cabeza pegan un hachazo. Aguantamos como podemos. Miro de reojo a Feliciano que va a mi lado y no mueve la cabeza ni para mirar adelante. Vamos todos apretando dientes.

Hasta que en el kilómetro 30 cedemos. El ritmo es inhumano. Hemos quemado muchas naves en solo una cuarta parte de carrera y queda mucha tela que cortar…

Feli:

-“Vamos a flojar un poco, que ahora viene la cuesta y …”

Me parece la mejor idea del mundo (que digo, de la galaxia!!).

Pasamos el primer avituallamiento y decidimos continuar.

Un kilómetro después toca subir una rampa y entramos en modo “ahorro de energía”.

Subimos tranquilos, intentando bajar pulsaciones.

Feli va delante y yo me pego a su rueda. Miro detrás y… Roberto?

Ha perdido unos metros y me parece raro. Este escala mejor que los alpinistas.

-“Feli, Roberto se queda…”

-“Vale, arriba flojamos”

Llevo la espalda dolorida. Ciertos trabajos de construccion caseros me están pasando factura y si bien las piernas están nuevas, parece que  me están extrayendo ambos riñones sin anestesia.

Continuamos y nos alcanza. Es un titán!!

Pero el terreno sigue picando para arriba y el enorme esfuerzo hecho antes nos pasa factura.

Vamos tranquilos, intentando recuperar pero Roberto a pesar de meterse un gel, parece que no remota.

Supongo que es cosa de minutos y como toca subir la cuesta del diablo (vaya nombre eh!!) supongo que se recuperará a nos pillará conforme vayamos subiendo.

Decido subir de forma MUY conservadora. Pongo plato mediano, un piñón de los grandotes y a disfrutar…

Mientras algunos me adelantan echando espuma por la boca… jadeando y con los ojos, fijos en el suelo.

Feli, va ganandome metros, pero lo veo ahí delante, todo bien.

Miro detrás. Roberto no está joder!! ,(digo: Joval :-)

Arriba Feli se detiene un momento junto al camino y me espera.

-“Roberto?”

-“No lo he visto, y eso que miraba atrás pero… no lo veo”

Sobre la sierra ya coronada, Feli sigue primero y yo me meto una barrita doblada (no es una forma de hablar: la doblo y para dentro entera…. que buena me sabe!!!)

-“Feliiiiii, toy comiendooooo, ñam ñam….”

-“Bien bien tranquilo!”

Voy a rueda mientras mastico la masa cementosa que me sabe a alimento de dioses, hasta que llegamos a un avituallamiento líquido que hay justo comenzar la bajada.

Consigo engullir y miro atrás a ver si en ese rato que hemos bajado el pistón, nuestro compañero ha remontado, pero sin noticias…

Jod (JOVALLLLL)

Empezamos la bajada y como parece que Feli va mejor que yo, me pongo a su rueda y sigo recuperándome.

Nos adelanta un grupo y Feli parece un gato que ha visto un ratón.

-“Arrea!!!!!”

Se pone de pié y empieza la fiesta de nuevo. Yo hago lo propio.

Aceleramos y cogemos esas ruedas. Doy algún relevo y en cuanto me descuido el Barreiros con 12 cilindros en V (osea: Feli), me adelanta con la cabeza gacha concentrado en acelerar mas y más. Yo apriento dientes para no perder comba.

Estamos a media bajada y descendemos un poco la velocidad, pero aun así vamos rápido. Un tipo, justo a nuestro lado, intenta adelantarnos y no se da cuenta del escalón que tenemos frente a nosotros. Mete la rueda y sale volando. Cae como un saco. Ni rebota y cae de plano con la cara en la tierra. Sus compañeros paran y nosotros tras disminuir la velocidad y ver que está atendido, continuamos.

Feli:-“Me he acojonado, pensaba que eras tu tío!!”

Ufffff ufffff, lagarto lagarto!!!!

Continuamos y cogemos a un grupo que nos ha´bia adelantado. Van lanzados y saltan de continuo unos y otros, no se si intentando demarrar o que…

La cosa es que Feli, sigue a todo el que intenta salir y yo solo miro al del casco naranja…. este me va a matar!!

Llegamos a la autopista, donde siempre estaba el avituallamiento… pero este año no está ahí, venga venga!!

Un kilómetro antes del avituallamiento, cedo unos metros. Este mozo, no es humano. Voy a meterme un gel y….

A ver si mi espalda se calma un poco…porque es insoportable.

Que gel ni que… ahí está la tierra prometida (avituallamiento).

-“Feli, paramos un segundo…”

Lo bueno de ir delante es que no hay casi gente y yo veo una fuente de sandía.

-“Grof, crach,  grof, grof…mmmmmmmmmmmm que buenaaaaa”

Un trago de agua y arreando.

Montamos en las bicis y empezamos a pedalear mientras miramos a los que llegan en ese momento.

Feli:-“Mira, ahí vienen Roberto”

BIEN!!!

Roberto:- “Lo he pasado mal en la cuesta, hemos ido demasiado a saco al principio pero al bajar he cogido un grupico que me han llevado muy bien”

Juntos los mosqueteros, de nuevo, emprendemos de nuevo.

Empieza el tramo que más temo de la prueba. Son unos 30 kilómetros, hasta el siguiente avituallamiento, que son toboganes continuos picando hacia arriba y que tras el desgaste inicial, nos van a hacer reir…

-“Feli, tranquilo, ok?”

No contesta…

Un kilómetro después, arranca con fuerza y yo entre risas grito:

-“Pero no habíamos dicho que tranquilos??”

Cogemos un grupo que lleva buen ritmo y aprovechamos a meternos en el pelotón para quitarnos el aire que pega de frente. el ritmo es bueno y vamos los tres resguardados y cómodos.

Un tobogán, otro…. y la gente empieza a preguntar:

-“Oye, sabes si esto continúa mucho así?”

-“Pues… agárrate los machos porque es así durante muuuchos kilómetros…”

Es decirlo y ver como se le cambia la cara al mozo y rápidamente cede puestos.

Un chaval de Falces, le dice a Roberto:

-“No puedo con los Webs… me duele todo”

Roberto:-“a mi igual, hasta las pestañas!!!!”

Y apra demostrárselo, se pone de pié y sale zumbando, mientras deja al otro sin entender un carajo. Yo me río mientras arreo con él. Ya os decía que los romanos…. están locos!!

Feli nos lleva marcando el ritmo y en cuanto un grupo cede, lo pasamos en busca de otro que le guste más al capi del casco naranja.

Kilómetro 85:

-“Feli, roberto se queda, no lo veo….”

-“Vale que flojo….”

Yo miro el cuenta kilómetros y es verdad. vamos a uno o dos kilometros por hora menos, pero ahí vamos….

Nos alcanza un tipo de Tarazona (un saludo, por cierto):

-“Ahí detrás va un compañero vuestro echando pestes de vosotros!!”

-“No jodas !!”  (aquí no pega: No joval!!)

Miro detrás y veo a Roberto. Justo tras de mi. Ufff me había asustado, pero era una broma.

Robert ha cogido la rueda de este y ha llegado a enganchar. Venga que no queda nada para el avituallamiento!!.

Sobre mi espalda… creo que los órganos ya están de oferta en Ebay…. que dolor por Dios!! pero…. como las piernas están nuevas…. y bajar ritmo no me va a ayudar, sigo metido en mis cosas, mientras oteo el horizonte en busca del siguiente oasis de Sandía.

Llegamos juntos al avituallamiento y relleno el botellín de agua que uso para la toma de geles. El isotónico de la mochila es suficiente.

Dos trozos de Sandía y volvemos a montar.

Es entonces cuando noto que el culo también me duele, poer claro, comparado con la espalda….

Continuamos tranquilos hasta la bajada, donde Feli se pone primero y Roberto le sigue. Me pongo tras ellos y empezamos a descender.

Como a los tres nos encanta bajar fuerte, me siento muy seguro y aunque descendemos rápido, el contar con mis dos compinches delante avisando de boquetes y demás, hace que vaya en la gloria.

A media bajada el paisaje es excepcional. muchos fotógrafos e cada curva y nosotros acelerando tras cada revuelta del camino. Da gusto ver que las piernas tienen punch tras el castigo de hoy. Estoy como nuevo… sino fuera por una espalda  que me está acuchillando….arrgggggg que dolor.

Pasamos el kilómetro 100 y cedemos ritmo. Roberto y yo vamos charlando, un chico que no dice nada, va justo tras de nosotros intentando coger rueda y quitarse el viento y Feli, va 5 metros delante.

Ascendemos la última cuesta del día y tras descender encaramos hacia Sariñena con el pueblo al fondo.

Roberto ve que ando dolorido con la espalda y se ofrece a quitarme el viento. No es que eso me calme pero se agradece el detalle.

Feli, quiere llegar en buen tiempo y acelera. Roberto se pone a su par y yo, le sigo por un estrecho camino asfaltado.

Adelantamos a un tipo que hace un último esfuerzo y nos coge la rueda. Se pone junto a mi y charlamos. Es de cerca de Barcelona de un pueblo a unos 40 kmts.

Entramos en recta y nos ponemos los tres juntos para entrar en meta contentos y satisfechos.

Mi siguiente objetivo. Poner mi espalda recta.

Vamos a los coches, y volvemos al recinto a ducharnos y comer.

Pasa una hora y pico y no tenemos noticias de nuestros amigos.

Feli va a meta a ver si llegan pero al rato vuelve sin noticias…

Poco rato después, nos llaman por teléfono. Están en los coches, ya han llegado. BEIN!!!!!

Han tenido algún problemilla menor pero todos bien…. excepto Fermín que se ha quedado solo y no saben donde anda.

pfffffff………

Se van a duchar mientras nos quedamos guardando las bicis y dando cuenta de unas jarras de cerveza a lo que llega Fermín desencajado…

No hay adjetivos para este mozo. No se rinde nunca.

Nos cuenta un poco y lo mandamos a la ducha y a comer, pero al poco regresa ya duchado y con otra cara.

No ha visto al resto y no veía donde se coge la comida… al final opta por comer un bocata donde estamos.

Finalmente ha salido todo bien y sin percances (uno de nuestros mayores miedos!!). Cada cual ha conseguido sus objetivos y sobre las 20:15 h volvemos a casa con una última duda:

-“Que tal les habrá ido a los Goin Brothers!!??”

Por suerte a medio camino de casa,  el Whatssapp nos delata la respuesta y dicen que han llegado hace un ratillo sin percances.

Gran día, …para recordar.

 

Mientras Chelu devoraba las ensaimadas que tenía por desayuno…

Otros Karrikiris, intentábamos dilucidar cual de las equipaciones era la correcta para la ruta, y por más señas del señor Saso, respecto del traje y corbata, me decidí a ponerme de corto… hasta que salí de casa y añadí el cortavientos a mi vestimenta.

En el parque se dan cita (espero no olvidar a nadie):

Guillermo, Diego, Patxi, Ines, Javier, Ezequiel, Samuel, Roberto, Jose, Feliciano, Bauti, Saso, Unai, Fernando Martiartu y yo (Iñaki).

Con tan nutrido pelotón, no sabemos a donde tirar, hasta que Patxi, nos dice que conoce una senda y tal…

Vamos, que poco hizo falta para dar por buena la ruta.

Bajamos hacia San Gregorio y de allí, como en las primeras ediciones de la Night & Bike Murchante, nos desviamos hacia el estrecho para coronar los royales.

Pasamos los toboganes del camino que conduce al cruce con la carretera  “Cascante-Fitero” y continuamos siguiendo el recorrido de la primera edición de nuestra nocturna, hacia Monte Alto.

Patxi, me alecciona con los nombres de varios corrales de ovejas, valles y cabezos, pero por más que intento acordarme en este instante… no hay forma.

Ascendemos hasta el repetidor, donde las rampas se complican y tenemos un mano a mano entre Diego, Bauti, Unai y un servidor, que finalmente se lleva por la mano, Diego.

Una vez en el repetidor, “el serpa”, nos indica que hay que proseguir recto, por el camino principal hasta que unos kilómetros más adelante, junto al amplio camino de bajada que lleva a Tarazona, nos señala lo que según dice, es un sendero.

A decir verdad, yo solo veo un montón de barro, aliñado con miles de pisadas de un animal que alguno llama: “El Javalí ovejuno”.

No es por contradecir a nuestro Casi “Feliz Rodriguez del Cantaro Partío”, pero me da a mi que no se va a ganar la vida reconociendo huellas de animales…

Mientras pensamos en semejantes engendros, el terreno se complica y por mucho que nuestro enfermero Afgano-Nepalí, nos diga eso de:

-“Sí, sí, seguid, que es por ahí…. mas o menos hacia arribaaaaa!!”

No veo la ruta por ningún lado.

En un momento determinado, miro y veo a los cuatro que vamos por delante, en medio de una escarpada ladera, en medio de matojos…

ladera

Patxi, 300 metros más atrás, grita:

-“Para arribaaaaa”

-“Siiiiiiiii, máaaaaaaas o menos por ahíiiiiii…”

Gracias al cielo, Inés, su abnegada y hoy más que nunca, sufridora esposa, nos acompaña, lo que implica que si sigue eligiendo la ruta de esas formas… el culpable, no quedará sin penitencia!!!

Ya en la cima, y mientras me pongo de nuevo el cortavientos, Feliciano se echa unas carcajadas viendo al resto del grupo trepar como Íbices por la ladera, bici al hombro o simplemente arrastrándola.

-“Arreaaaaaa, venga que eso no es nadaaaaaa!!”

Patxi, cual pionero del Oeste norteamericano (o cual niño antes de Navidad, con el “me lo pido”) se va a apropiando tanto de  terreno como de  fauna:

-“Si veis dos corzos son míos. No lo saben, pero lo son.”

-“Esta ladera es mía, y aquella también!!”

Y mientras registra la propiedad, descendemos, por un sendero pedregoso, hacia lo que en tiempos fue una cabaña.

Allí, Guillermo, emocionado, aguarda la legada de Patxi para que le explique la historia del lugar:

Patxi: -“Esto en tiempos, era un sitio de….”

Guillermo:-“Esto para mi… es una gravera!!”

Y mientras disertan sobre la naturaleza de las cosas, unos se adentran en un profundo boquete, excavado en la tierra y que descendería varios metros.

Otros descubrimos un antiguo Trillo, con una elaboración diferente a todas las que había visto y aun montamos una procesión a lo “Asterix”, con un “algo” de madera que encontramos
tirado por allí mismo.

Montamos de nuevo en las bicis y al poco encontramos un camino, por el que nos lanzamos cuesta abajo.

Como si se tratase de aves en bandada, descendemos calcando los movimientos del que nos precede y así en un resalte, Samuel salta, le sigo yo y tras de mi Roberto, vuela, para aterrizar y seguir derrapando cuando…

-“Altooooo”

-“Quietos”

-“Paraaaadddddd!!!”

Como dijo después, nuestro “vidente” Samuel, tuvo un presentimiento o algo similar y noté que aminoró un poco la marcha, antes de una curva en el camino (no, no es lo normal) y eso propició que pudiéramos frenar sin tantos apuros, al ver la avalancha de piedras, que había producido el desprendimiento, bloqueando el camino (si no frena tenemos que pedir subvención para costear el dentista, uno por uno…).

Pasado el momento de peligro, volvemos a lanzarnos a toda mecha, cuesta abajo, hasta que, en un cruce tenemos que detenernos y esperar al guía.

Un camino va cuesta abajo, el otro se ve ascender….

Patxi:-“Por ese!!”

Samuel:-“Ya sabía yo que iba a ser por el que sube, hombre, no podía ser por el otro, no?”

Con Roberto haciendo de punta de lanza en uno de sus “arranques Guepardinos”, el pelotón llega al embalse de Santa Ana, donde Roberto, nos explica algunas de las peculiaridades de las cañas que utilizan varios pescadores. Nuevos sistemas que no todos conocemos.

Tras una breve parada, decidimos continuar hacia Torrellas, para llegar a Los Fayos y de allí subir a SantaCruz de Moncayo.

La subida es continua y ascendemos a ritmo alegre pero sin agobios.

Ya en Santa Cruz esperamos a reunir al grupo y continuamos.

Feliciano, hombre de buenas costumbres entabla conversaciones con los hombres de la taberna local

Feliciano:-“YeeeeeeeeeeeeaaaaaAaAAAAAAAAA!!”

Hombre:-“IIIIIIIiiiiiiiiiiiiieeeeeeEEEEEEEEE”

Feliciano:-“Has visto… ya sabía yo que me iba a contestar ya…, este lenguaje es universal!!”

Con los ojos vidriosos y mi cerebro en estado catatónico, no logro comprender como esa retaila de sonidos esconde: “buenosdías, quetalestamos, yobienytucomoandaspuesbientambien…alamajoyanosveremos…”

Pero la verdad, que el dialecto Moncayil funciona, y soy testigo de ello (tanto de que funciona, como de que Feli lo habla fluido y con buen acento de la zona!!).

Salimos de Santa Cruz por la carreterilla que va a Grisel, si bien a cosa de un kilómetro giramos a la izquierda para internarnos por un camino que mas adelante sería sendero.

Roberto se pone delante, seguido por Feli y un servidor que va tragándose todo el barro donde Feli tiene a bien meter su rueda.

Pasamos el sendero como alma que lleva el diablo, disfrutando de la velocidad e intentando ver algo entre las rendijas que el barro deja en las gafas.

Una vez acabado se reúne el grupo y tranquilamente bajamos a Tarazona.

Entramos en el Tarazonica, donde coincidimos con Cesar, que ha salido solo, entrenando para los 10.000 del Soplao y viene de Moncayo.

Bajamos tranquilos, y cuando alguien se desmadra, desde atrás lo ponen firme….

Hasta que salta Bauti.

Arrancamos todos, así… como decirlo….a ver…. me viene una imagen a la cabeza…

braveheart

Bueno, ya me entendeis…

Y se van sucediendo los relevos mientras la velocidad va aumentando.

Casi al llegar a Murchante saliendo desde atrás del grupo, casi tenemos un susto cuando estoy adelantando para ponerme en cabeza, no veo a un peatón (o persona, no se bien lo que era), que viene de frente mientras mi manillar choca con el de Cesar…

Se que el mozo (runner) no ha dormido bien… ya lo siento majo, yo también me asusté!!

En la estación reunimos grupo y nos despedimos, mientas unos van hacia Tudela y otros nos desviamos a la capital.

Una ruta de unos 74 kilómetros, que a buen seguro que repetimos.

Los Galos decían que los romanos estaban locos…

Y romana debe ser esta meteorología que tenemos, porque no hay quien la entienda

Ahora que lo pienso. “Meteorología” es femenino?… Mejor abandono esa línea filosófica…

A las 8:30 intercambiamos algunos Whatssaps.

Aqui llueve, pues aquí no poer está encapotado y….

Me quedo en casa. Nada, más tarde voy al gimnasio y ya está….

8:55 Zulú – En algún sitio del parque

Diego:

-“Estamos en el parque…”

Jose:

-“5 minutos!!”

YO (Iñáki):

-“Esperadme que voy!!”

Probablemente no hayáis visto ser humano con tanto ritmo para quitarse un pijama y embutirse “de romano” (romano ciclista) en poco menos de… 5 segundos.

(esto incluye mochila, maillot, cortabvientos, coulotte, zapas de bici y más cosas…) tal vez exagerase. Pongamos 7 segundos en total.

Subo al parque repitiéndome el siguiente mantra:

-“Claro que voy, que hago en casa, total 4 gotas, si es que….”

Llego al parque y estamos Diego, Cesar Jose y yo.

-“Se me ha olvidado el chubasquero… las prisas”

(hubieran sido 8 segundos).

Allá que bajamos los cuatro a mi casa a por la imprescindible prenda, mientras los hombres de la cooperativa (bar tempranero de Murchante) nos  miran impasibles….de nuevo.

Con el chubasquero en la mochila, volvemos a pasar por la cooperativa y ahora si, a la tercera….saluda:

-“iiiiieeeeeeeeeeeeeeeeeee, vaya buenooooooo”

Con tan cálidos y emocionantes ánimos se nos ablanda el corazón y poco le faltó para echar alguna lagrimilla pero finalmente nos sobreponemos.

Con la poca lluvia caída por la noche y la amenaza de más, empezamos la ruta por carretera, enfilando al camino de Cascante.

Caen 4 finas gotas que de momento no saben mal. Vamos hablando y Jose nos cuenta que tiene una cita en Ronda con una prueba de las buenas, por lo que hay que entrenar a base de bien.

Nada más entrar a Cascante, giramos a la derecha y seguido a la izquierda para subir por una calle, y ya que estamos, arreamos hasta el romero a 500 km/h en subida, por aquello de calentar las piernas.

Descendemos y el ritmo no amaina. La emprendemos hacia la carretera de los toboganes, y empieza un trepidante ritmo entre los relevos de unos y otros.

No tardamos mucho y nos plantamos en la carretera de Madrid, para alcanzar el desvío que lleva a la carretera del polígono industrial de Fitero (donde “una moza” del club dio vuelta de campana, en los tiempos en los que salían a andar en bici………………..).

Continuamos con nuestro alegre, sonriente, felicísimo ritmo, hasta pasar por la rotonda sita al casi al final de la travesía de Fitero, donde están vigilando una pareja de la  Guardia Civil.

Continuamos hacia Baños de Fitero, por una vía, que han dispuesto paralela a la carretera y en la que hay que ir esquivando palos/postes y “señoras de balneario” que se entretienen mirando los “ababoles”, para dificultar tu propio paso.

En esas estamos, cuando al pasar por el balneario…

Otro coche de la Guardia Civil.

Continuamos hacia la rotonda del Sanda y alguien pide clemencia y un cortado, por lo que disfrutamos de una breve parada. El tiempo está fresco pero la mañana aguanta. Esto promete.

Reconfortados y con el estómago caliente, giramos el manillar hacia Cervera y decidiendo qué y como continuar la ruta… decidimos subir a Aguilar.

La verdad es que nunca voy tranquilo por carretera. Siempre me acuerdo de la cantidad de “elementos” al volante y que éstos encima a veces van de empalmada…

Pero entre los relevos y esas cosas, casi no nos damos cuenta, ni de la subidica ni de los “elementos”.

Para cuando quiero pensarlo dos veces, estamos en Aguilar, y abandonamos la carretera para tomar un camino/senda, balizada, llena de toboganes divertidos en la que disfrutamos como auténticos enanos de jardín (de los de alabastro).

Cada cierto tiempo, cambiamos el puesto de cabeza para que todos disfrutemos de la ruta y del “flow” ( arriiiiiba… abaaaajo….. pedalessssssss!!…. abaaaaaaajo……).

Nos detenemos a realizar alguna foto, con la estampa de Cervera al fondo.

IMG-20150315-WA0000

Diego, Cesar, Jose, Iñaki

IMG-20150315-WA0002

Jose, Cesar, Iñaki

 

 

 

 

 

 

 

 

Continuamos la ruta que desemboca en el propio pueblo de Cervera y volvemos a tomar su continuación para seguir babeando a toda velocidad.

Entre esquivar perros, señores con vara, señoras con ababol y así, avanzamos hasta que…. se termina.

-“Debe ir por allí….”

-“Por allá se ve algo que puede ser un sendero…”

-“Y para llegar?”

-“Pasamos ese campo, subimos aquel ribazo…”

-“El de 3 metros?”

-“Si, ese.”

Y procedemos con el plan, hasta que un tronco de árbol, cortado,  sale de la tierra, justo, justo, cuando voy a pasar yo.

Le doy con la rueda y decido asombrar a mis compañeros, con un número circense, al que llamo…. ALEHOP!!.
Si no fuera porque aterrizo, casi de cabeza, el despegue y la ejecución al pasar por encima del manillar, son impecables. Una pena no clavar el final.

Tras asombrarlos con mis dotes circenses, vuelvo a montar y unos minutos después estamos en un sendero.

Continuamos y lo que antes era sendero, ahora es un sembrado.

Pero sembradico de piedras, unas gorrrrdas, otras puntiagudas (y gorrrdas), algunas redondas (pero gorrrdas), pero como se crían oye… ni se ve la tierra de lo majas que se dan….

Poco más adelante, vemos a las madres de las anteriores. Algunas tipo Perurena, otras parecidas…. y la pendiente se inclina y se inclina, hasta que decidimos descabalgar y proceder de forma pedestre …que también es bueno para el cuerpo…

Nos vemos junto al cauce del río, pedaleando por bancos de arena, cuando Jose, aunque no lo confiesa, da muestras de sufrir narcolepsia.

Lo dicho, en medio de un banco de arena, el mozo se echa a dormir… literalmente, con bici y todo!! así, de lado y sin avisar!!

Lo despertamos y poco le faltó para otro ataque de sueño, que evito un “simpático” pastor…

Nuestro amigo (se llamaba Eustaquio Lecter?), era el único que hablaba por la zona. Los corderos guardaban silencio, mientras nosotros, sin aun ver al “hombre la vara”, nos adentramos en otra sucesión de fincas con el “rotabator mode” activado.

Al fondo, el viento trae hasta nosotros el rumor de una voz tenebrosa. ¿Es Saruman mentando al gran ojo?

No. Es “Lecter” el pastor.

El viento nos trae las primeras sílabas….

Pastor psicópata: -“jjk  iñaaaaaa”

Yo: -“Creo que dice… por la viñaaaa”

Diego se adentra en la viña y lo vemos allí arriba, braceando y conjurando los astros en contra nuestra…

Pastor psicópata: -“stssss tntos  u quiiieeeeeee”

Pastor psicópata:-“Amooooosssss,  tiraaaaaaaa, tiraaaaaaaaaaa pa traaaaaassss caguen sooooooooosssssss”

Yo:-“ahora si, ahora lo he entendido: que si estamos tontos o  qué!!!”

Pastor psicópata:-“Tirar fueraaaaaaa da quiiiiii”

Antes de que nos lanzase, andanadas de corderos con su honda (no, no tenía moto), decidimos dar media vuelta y elegir otro vector que no incluyese al “lanzaovejas” en la trayectoria.

Unos cientos de metros más adelante, vemos el río a la izquierda y una carreterilla que va a Cabretón a la derecha, por lo que subimos por la cuesta que forma la carretera mientras vigilamos no aparezca el pastor…cico.

Nos desviamos, por un camino, ya conocido, que nos lleva bajo Roscas, hacia la carreterílla del puerto del Espinete y de allí a Fitero.

Continúa la guardia Civil.

Seguimos y pasamos junto al Polideportivo, donde hay no uno ni dos, sino hasta 5 coches/todo terreno de la Guardia Civil. Aqui hay algo o ha pasado algo….

Preguntamos y no nos dicen nada pero se ve al fondo un tipo, vestido de Napoleón. Será el zumbado a por que el van todos los Guardia Civiles?

Salimos por el camino que lleva a Cintruénigo y a poco más de un kilómetro del pueblo está otra pareja de la Guardia Civil. Con lo que una de dos…

O era la convención de la Guardia Civil en Fitero… o resulta que había un pez gordo al que había que proteger del “Pastor psicópata”.

Siempre quedará la duda.

En Cintruénigo, pasamos por el centro y de allí al polígono y nos dirigimos al boquerón, desde donde aceleramos el paso, aprovechando el viento de popa.

Tan bueno es el ritmo que continuamos por carretera hasta Murchante, con algo más de 80 kilómetros en las piernas y un ritmo que… creo que nunca he llevado en una vuelta de
esa distancia en mi vida anterior.

Al pasar por el Fair Play, veo las bicis de los “Sierra Boys” y me paro a tomar una caña con ellos. Han salido algo más tarde pero también han aprovechado la mañana por su cuenta.

P.D: A la turca le va a pillar el carrico del helado en Monegros…  Y LO SABES!!

 

 

Ya habíamos dejado los bolsos y resto de cosas preparados el viernes a última hora y cuando son poco más de las 5 a.m. me levanto.

Anuncian buen día, sin viento y temperaturas ideales. ¡¡QUE BIEN!!

Mientras desayuno, miro fuera. Ese cielo tan raso…

Bien pertrechado, salgo con mi bici,  a la calle.

-“¡¡MadredeDiostodopoderosoydelamorhermosoooo!!”

(Hace un frío de losque dejan el cutis del Fari sin una sola arruga).

Llego a la plaza y ahí esta el flamante Karrikirimovil con Alberto (Capitán Chirico) y un subalterno (más bien picador) que se ha buscado para realizar el trabajo encomendado.

Diego acaba de llegar y comentamos el “fresquito” que hace.

Poco a poco van a apareciendo el resto y solo falta Samuel al que nos encontramos camino de su casa.

Nada más salir del pueblo, a la altura del canal, la temperatura desciende un par de grados más de forma brusca.

Impresionante el frío que hace. No hemos tenido esa temperatura en todo el invierno.

-“Tengo que recordar lo que me duele la frente y las cejas justo por encima de las gafas, para escribirlo. No es habitual…que pasada…!!!!!”

Me voy diciendo camino a Tudela.

Mientras feli conduce con las manos hechas un puño para guardar calor en los dedos, Unai nos ameniza la mañana con el ya famoso “Baile del pollo”.

Con un aleteo grácil, intenta entrar en calo0r y llevar sangre a las extremidades (cosa poco después constataríamos no es el mejor método).

En Tudela, bajamos hasta el puente del Ebro donde nos espera Inés y completar de esta forma el grupo.

Avanzamos por la carretera, ya que nos han dicho que el camino tradicional, reventó con la crecida del Ebro y es imposible pasar.

Pasamos por la rotonda de Ejea y continuamos hacia la recta de Arguedas, rezando par aque el sol salga pronto en el horizonte. De momento solo vemos tonos anaranjados
que nos dicen algo así como:

-“Tened paciencia que va…”

Al empezar la recta de Arguedas, adelantamos a un: como decirlo… taladrao? atolondrao?

Vamos, un tipo en coulotte cortooooo!! si, si iba de corto!!!

Nos metemos por un desvío y enlazamos con la carretera que va de Arguedas a los militares en la Bardena.

Nada más entrar, un mozo de Tudela (se llama luis?) está parado con su bici y Oscar (su acompañante y fiel lector asiduo de nuestras crónicas le espera y nos saludamos).

Avanzamos para tomar un camino en los Aguilares y de allí bajar a Castildetierra donde nuestros taurinos colaboradores, nos tienen todo preparado.

Cual horda de vikingos, nos lanzamos al café caliente y las pastas para entrar en calor pero en ese instante nuestro danzarín… se pone blanco….

Unai, estas bien?

Le ponemos una manta y tras un café parece que vuelve a ser el mismo de antes. El f´rio se le había metido hasta el tuétano y lo ha´bia pasado mal.

Conclusión:

1.- Si tienes frío, no hagas el baile del Pollo (no funciona y está comprobado en pruebas de campo y laboratorio).

2.- Toma más café caliente si uno no te ha hecho efecto.

Continuamos hacia el rayón por la perimetral del polígono y al fín se ve el sol que tímidamente empieza a calentarnos.

Nos desviamos para rodar por la pista que conduce al monumento del pastor y recuerdo la pirámide a la que tanto cariño tiene Chelu…

Enel momento en que pasamos por el mencionado pastor, creo que ya empieza a oler la panceta y la chistorra que unos 10 kilómetros más adelante, están haciendo nuestros ayudantes y el ritmo se va acelerando un poco.

No se como pero Patxi, con un olfato más agudo me adelanta y sin darnos cuenta estamos una terna compuesta por Patxi, Unai, Diego y yo, rodando por la carretera camino a Carcastillo, con la nariz apuntando al lugar del olorcico.

Claro, en pocos minutos estamos dando cuenta de un casco de cebolla con sal ,mientras Alberto acaba de hacer la primera parrilla.

En pocos minutos, aparece el resto, que al final también empezó a oler y aceleró el ritmo.

Varios bocadillos después, salimos rodando (casi literalmente) hacia el río.

El ritmo se ralentiza y vamos purgando nuestra particular digestión.

Avanzamos tranquilos hasta que un grupo nos adelanta a toda mecha.

Roberto me mira.

-“Ahora iba con esos….!!!”

-“Estaría guay eh….”

No se como pero salimos pitando como alma que lleva el diablo. Unai arranca y creo que lo llevo detrás, pero al poco lo he perdido.

Enganchamos el grupo y aun hay fuerzas para dar un plus y llegar al puente de Cáseda con una sonrisa en la boca.

En unos minutos llegan Patxi y Unai y un rato después el resto del grupo, más… un montón de Arguedanos , otros de Milagro…. vamos que aquello parece “la Onu de las bicis”.

Reunido el grupo reemprendemos la marcha y llegamos a la carretera y al poco estamos junto al puente de Cáseda donde el KarrikiriMovil nos espera para tomar algo.

Terminado “el piscolabis”,  toca subir.

Ascendemos mientras a nuestra derecha, vemos bajar a nuestros paisanos del C.C. Murchante, que con sus ruedas finas descienden por asfalto el puerto de Cáseda.

Arriba, con el grupo ya reunido, volvemos a dar pedales.

Salgo en cabeza, despacio, disfrutando de al buena temperatura y del solcico….

Y poco a poco los lobos aparecen….

Primero Feli, seguido de Toño, Diego y Unai para disputar lo que debía ser un premio de la montaña, porque finalmente acabamos acelerando mas que un poco.

Se empiezan a suceder los tirones de unos y otros y el ritmo se vuelve frenético.

Dientes apretados, pulsaciones al tope y el ritmo apenas cede, de vez en cuando los segundos necesarios para que las pulsaciones remitan un poco y dar otro hachazo. Lo único que no está claro es quien lo va a dar en cada momento.

Lo bueno de esto es que una parte monótona que siempre se me hacía aburrida, la terminamos sin darnos cuenta y acabamos bajando hacia San Isidro.

Lo malo: Hay que esperar y el grupo tiene que estar aun a bastantes kilómetros. Nos vamos a quedar fríos… vaya tontería hemos hecho.

Al llegar a San Isidro, los encargados de la logística de los peregrinos de a pié, están preparándo la comida. Les saludamos mientras Toño dice que continúa, para no quedarse frío.

Roberto se queda hablando con alguien, Unai se encuentra a un amigo y yo me detengo a charlar con los del club de carretera que coinciden en ese punto con nosotros.

Tras terminar la conversación, decido continuar a poco más de 5 km/h a ver si desde atrás, nos van pillando.

Finalmente, Aparecen Roberto y Unai.

Roberto nos adelanta intentando coger a los de amarillo mientras Unai y yo, continuamos a ritmo.

En el siguiente cruce nos reunimos con Roberto y continuamos tranquilos hasta “Yamaguchi” donde nos detenemos a esperar y reunir al grupo. de Toño, ni noticias por la radio, debe haber continuado hasta Javier.

Ya con el grupo retomamos el camino sin saber exactamente cómo llegar al camino por el que queremos ir.

Diego me pide que active el GPS… Ufff

Al menos sabemos donde está el río y la forma que hace el valle, así que, no sin algo de falta de fe por parte de algunos, decidimos desviarnos en busca de ese camino.

Resultado: Unos cuantos se arriesgan y el resto decide continuar por el camino seguro ( hombres y mujeres de poca fe!!).

Patxi, Unai, Roberto, Diego y yo, conformamos la expedición y finalmente encontramos el camino.

Es un paraje precioso, con un enorme barranco a la izquierda que termina en el  río y un, antes camino y ahora, dados los desprendimientos de piedras, senderillo, con bastante barro, nos anima la mañana.

Entre risas avanzamos hasta llegar a la parte baja de Javier, donde alguno se piensa si subir la cuesta…

Frente al castillo, unos han ido a comprar la cruz, otros han desaparecido y los que aparecen, se van a a ver al santo…

Ah sí? Me voy a comer!!

Diego, Unai, Patxi, Inés y Fermín bajamos la cuesta para acercarnos a Yesa.

En este trayecto nos encontramos con la Gamen Family, que van de rueda fina y nos saludamos.

Unos minutos después estamos duchándonos y deseando comer, tras 111 kilómetros de buena mañana (y unos pasos de  baile  aprendidos… :-) ).

 

 

 

 

El tiempo está loco. Sino que se lo digan al Ebro, del que suben y bajan sus aguas, como si del diluvio universal se tratase.

Y es que pensábamos ir a Carcastillo, pero con las inundaciones y estas peculiaridades climatológicas, resulta que había que dar un rodeo y la cosa se disparaba en distancias.

No hay mal que por bien no venga, y decidimos acercarnos a Ágreda.

Ayer, me dió un toque, Diego (bombero de Tarazona), para ver si íbamos a salir, con la intención de acompañarnos y a las 8:30 me presento en el parque puntual.

Acto seguido aparecen, Carlos Saso, Diego desde Tudela, Fermín, la mochila de Fermín, Marta, Feliciano, Unai y un mozo que pregunta:

-“¿Alguno de vosotros sois Iñaki?”

Tras responderle, le presento al resto de la comitiva y partimos por el Tarazonica (dos fines de semana seguidos….que penitencia!!!!) hacia Tarazona, para evitar que la ruta se alargase en demasía.

En Tarazona, Marta, repasa el santoral (Santa Rita que no suban, Santo Tomás que no vayan por la cuesta, San Atilano….)   pero de nada le sirvió…

Como es tradición, nos metemos por las calles del casco antíguo y ascendemos hasta el camposanto, para proseguir hacia la chopera de Torrellas.

En pocos minutos estamos escalando por la carreterilla que asciende al pantano del Val, sobre el pueblo Los Fayos, y tras una breve conversación, creo sofocar un conato de retirada.

Infeliz de mi, mientras disfruto por los toboganes que hace el camino, “la de rosa” se queda atrás, hasta decir un escueto:

-“Me doy la vuelta!! Adios!!”

Nuestro Tudelano, Diego, que pese a ir dopado, no está del todo bien, decide volver con ella, mientras el resto continuamos la aventura.

Dejamos atrás el pantano, y el paisaje cambia por completo.

Si unos kilómetros atrás eran pinares ahora, la frondosidad se constituye mediante chopos, juncos, cardos y algún que otro arbusto  de espinas afiladas, que a Feliciano

le traen malos recuerdos de Artajona.

No tardamos en llegar al río y por suerte hay un tronco con algunas ramas adicionales por las que hacemos equilibrios para pasar, mientras la bici va por el agua.

En un momento de despiste, meto el pié hasta el tobillo en el agua helada, pero por suerte, el GoreTex de las botas de invierno parece funcionar y saco el pié totalmente seco.

-“Madre, madre, si llego a vestir otro calzado…”

Continuamos un kilómetro y tenemos que volver a detenernos.

El camino está totalmente inundado. El río se ha desbordado en esa zona.

Como he venido varias veces, sé que habitualmente son unos doscientos metros, tras la curva (que nos impide ver el final de la inundación) el terreno que suele estar encharcado.

A nuestra derecha un talud de unos 4 o cinco metros “escalable”…. y para cuando alguno piensa en qué hacer, Feliciano y yo estmaos subiéndolo con las bicis al hombro y agarrados a las raices, para no caer. El resto, se apresura a hacer lo propio y acabamos por el monte, haciendo el corzo…

Como era de sospechar, más adelante, el camino está en perfectas condiciones, y volvemos a montar para seguir pedaleando.

Pese a ser una ruta, que repito varias veces cada año, no me canso de disfrutar del paisaje.

Unai, está pletórico y con una sonrisa que no se le va de la cara, mira de lado a lado, mientras al antes camino se torna en sendero sinuoso.

-“Que chulo, es de los sitios más bonitos en los que he montado en bici!!”

Llegamos a la catarata del pozo de las truchas y como hay algunos que no han estado, descabalgamos para hacer algunas fotos y que puedan ver el sitio tan bonito, porque… aquí, además, se complicará el camino.

Toca subir escaleras, y.. QUE ESCALERAS (alguna tendrá casi 35- 40 centímetros de alto). Mientras el amigo Unai olvida lo bonito del lugar y empieza a maldecir las largas escaleras, vamos cual penitentes paso a paso, hasta llegar arriba.

Seguidamente hay una pendiente pronunciada y tenemos que avanzar caminando unos metros para poder montar en bici.

Voy el primero, monto, avanzo unos 20 metros y oigo un chirrido metálico.

Miro detrás. Unai está mirando la bici, y el resto se detiene a ver el problema.

Por alguna razón, ha perdido un tornillo que aguantaba el plato grande y éste se ha doblado (y eso que era nuevo).

Por suerte, llevamos la mochila de Fermín y tras descartar, el uso de varios utensilio que seguro que llevaba (una bombona de oxígeno y otra de acetileno, una barra de uña, un elevador de coches tipo taller…) optamos por unos alicates que por supuesto, también lleva.

Feliciano, desdobla en la medida de lo posible, el plato poer ha quedado inservible. Con unas bridas (si, de la mochila…) se hace un apaño y se hace un conjuro para que Unai vaya en plato pequeño todo el resto de la ruta.

Continuamos subiendo y bajando por el sendero, hasta que encontramos el segundo grupo de escaleras, mientras el pobre Unai (que no tiene su día) asciende negando con la cabeza…

La ruta continúa por un sendero aéreo, asegurado por una soga dispuesta entre postes a nuestra derecha.

No tardamos en volver a transitar por camino en continua subida (cosa que taladra a un mocico que yo me sé…).

-“¿Otra subida?  ¿Pero otra más?!!?!?!?!”

No mucho después, estamos en Ágreda.

Y como es una ruta, cuesta arriba, subimos hasta lo más alto del pueblo para descender después al parque, donde nos detenemos un instante.

Nuestro catering, Fermín, (de verdad que la mochila es mejor que el bolsillo de Doraemon) saca un paquete de galletas Chiquilín, otro paquete de galletas de chocolate….y porque le paramos antes de sacar el ternasco con patatas.

Tanta abundancia nos hace acabar comiendo todos galletas.

La ruta de ida estaba clara en mi cabeza, pero hace ya bastantes kilómetros que llevo pensando en un cruce que no recuerdo bien a la hora de volver.

Salimos de Ágreda por un camino bajo la autovía que va a dar a la antigua vía del tren, hoy vía verde.

Rodamos agusto, hasta que llegados al dichoso cruce, y sin recordar, me decido.

-“Creo que es para arriba”

Unai:-“Claro, vaya hombre, iba a ser hacia abajo…. imposible…. si es que…..jejeje”

Cien metros más adelante el camino termina y hay que volver.

Por suerte, el cruce del que tenía dudas se resuelve solo y descendemos por un camino en buen estado, hasta llegar a una cuesta arriba, que yo recordaba mucho más larga.

PAsamos por un pueblico, y al salir tengo otra duda, aunque creo dar con la salida correcta.

Justo al tomar el camino le comento esto  Feli.

-“Mira, un cartelico donde pone: Valdepalomas. Ya tienes para acordarte en futuras ocasiones”.

Y la verdad es que se me quedó grabado (llamemos “Waypoint”…jejeje).

No avanzamos mucho y han estado haciendo movimientos de tierra, reorganizando caminos y esto rompe los esquemas.

¿Como voy a acordarme si me mueven los caminos de sitio?

Damos unas vueltas y por suerte, nos orientamos.

Iñaki-“La carretera debería de estar ahí cerca y…”

Diego:-“Sí, allí está!!”

La cosa está clara. Hay que bajar del monte en el que nos encontramos…

Y dicho y hecho. Campo a través, nos lanzamos hacia abajo, con una sonrisilla en la cara, hasta que cinco minutos después estamos rodando por la carretera, escasos doscientos metros hasta el cruce.

Estamos en la carreterilla de la subestación de la Nava, y Unai empieza a…. ¿Bailar?¿botar?…

Pinchazo toca cambiar cámara y nos detenemos el tiempo necesario para hacerlo.

Acto seguido nos desviamos por una pista, ascendente (pero suave) hacia Monte Alto.

Desde allí, y por una preciosa bajada descendemos, no sin algún susto (cosas de zanjas, en medio del camino…. que había que saltar a toda velocidad).

Llegamos a Monteagudo, y de allí a Cascante, donde nos cruzamos con Marta Garriz, su prole and company, para terminar nuestra divertida ruta en Murchante con algo más de 90 kilómetros a la espalda y mucho divertimento.

 

A decir verdad, la zona es al cierzo, lo que Galicia a las borrascas…

Vamos, que aquí, y sobre todo si es invierno, o te acostumbras al cierzo, o vas haciéndote con la colección completa  de partidas de  Gari Kasparov, para aprender a jugar a un deporte menos sufrido. (No me veo como, Iñaki Karpov, así que, a dar pedales…)

Y es que a todos nos gusta rodar en primavera, cuando el tiempo es favorable, y el propio cuerpo te pide salir a disfrutar del campo y…

Y es cuando algunos, que no han salido en todo el año, dicen que van mal… y claro, es que, para ir bien en primavera, hay que dar pedales, cuando no apetece…

Algo antes de las nueve, estaba en el parque, quieto como un mazo, frente a lo que parecía era una rayadica de sol, que apenas me calentaba un poco, mientras esperaba al resto.

Aparece Carlos (Sierra) y al poco lo hace Chelu (And the Winner is…!!!), No tarda demasiado en entrar la troupé Tudelana compuesta por Patxi, Inés, Cesar y un Diego un poco perjudicado (pero ahí estaba!!! …y no como alguna, que se levantó a darle el desayuno al gato… y se volvió a la cama!!!).

Por fin aparece Guillermo; y como estamos seguros de que no va a venir nadie más (ni la del gato…pese a sus promesas…), nos vamos.

La verdad es que los árboles en el parque, al son del cierzo, emiten un estruendo que, vamos… nos animan más, a meternos a almorzar en algún bar, que a dar pedales, pero Diego, no se si viéndome otear las copas de éstos, suelta:

-“Este ruido asusta y no es para tanto…”

Convencidos por tan rotunda afirmación ( JAA!!!!) decidimos subir hacia Tarazona por el Tarazonica, a fin de ir algo más resguardados del viento (pese al aburrrrrrimiento, del trayecto).

Cuando atravesamos Tarazona,  vemos como “los Masters” (por cierto, no vi a Heeman) se preparan para disputar la prueba Turiasonense.

Pasamos junto a Fermín que al parecer va a participar y lo saludamos.

Pasamos por el polígono industrial de la localidad y acabamos cruzando la carretera para tomar la que conduce a Grisel.

Por esos lares estamos, cuando Patxi, nos habla del Castillo que se erige en Grisel y que tenemos que visitar…

Guillermo, se sonríe.

Básicamente ven las cosas de forma distinta….jejeje

Pasamos junto a las piscinas cubiertas de Grisel y la ruta se inclina anunciando que toca luchar el puertico de la Diezma.

Todos, subimos tranquilos y charlando, excepto Patxi y Cesar, que se enzarzan en una batalla sin cuartel por el premio de la montaña.

Dos cientos metros más atrás, el dolorido pecho de Diego y yo, charlamos animádamente.

La primera parte se hace especialmente suave pero la experiencia nos dice que el viento nos está empujando.

El problema vendrá tras la curva de 180 grados a mitad de subida que pondrá en nuestra contra, el antes aliado, cierzo.

Por suerte, la propia montaña nos tapa algo y podemos subir a gusto.

Ya reunido el grupo, Patxi, quiere bajar por un sendero que conoce, mientras la prudentísima Inés, no hace caso del “costillo” y decide bajar por carretera.

Al final, el pelotón se divide en dos y terminamos bajando, unos por cada lado.

El sendero no es nada complicado, si bien es verdad que por escasez de piedras no será.

Aun sin complicación, es divertido y bajo pensando, que es una pena que sea la primera vez porque sino, conociéndolo, iba a soltar frenos y disfrutar de algún que otro salto.

De vuelta en Grisel, vamos a parar al Castillo, donde otros ciclistas, se han apostado, para almorzar algo.

Tras una breve parada y toma de las fotos de rigor, montamos de nuevo y empezamos a deshacer el camino.

Nada más salir de Grisel, y en compañía del otro grupo de ciclistas, Carlos y yo, miramos detrás… y no vemos al resto del grupo.

Creo que Cesar y Diego iban delante y al bajar el ritmo los perdemos… Ha tenido que pasar algo, no es normal que en menos de dos kilómetros, hayan desaparecido el resto y….

Aparecen. Un pequeño problema con un cordón y una rueda que finalmente no pasa de la anécdota.

Reunida la primera parte del grupo, no tardamos en alcanzar a los otros dos que han hecho lo propio y esperaban a su vez al resto.

En el cruce entre la carretera de Grisel con la de Tarazona, no detenemos un par de minutos. Están pasando “los Masters”.

De allí bajamos a Tarazona y de nuevo al tarazonica, donde bajamos sin forzar la marcha, pero alegres (o lo alegremente que nos deja el viento, sin forzar las piernas…).

Aun no han dado las 12 del medio día y tras despedir a nuestros amigos de Tudela, acabamos tomando una caña, junto a Pirulo y la del gato… que al fin se ha levantado. :-)

 

La verdad es que , dada la previsión meteorológica para hoy, domingo.

Tenía pensado meterme bajo cubierto y pasar unas horas mirando el pulsómetro. Vamos, un plan relajante, técnicamente positivo para entrenar… pero muy aburrido!!

A las 7:35 a.m, miro por la ventana.  El termómetro marca entre -3 y -4 Cº y hace un viento (nombre técnico: “ciercera helada de tres pares de narices”) de esos que corta la respiración.

Bien desayunado y pertrechado, salgo de casa, y me encamino al parque. Hace viento, viento… desagradable… pero no es para tanto, a decir verdad…

Llego al parque y en unos minutos aparecen por allí:

Guillermo, Samuel, Roberto, Patxi, Carlos Saso, y yo (Iñaki).

En el último momento se nos une Aitor Alfaro.

Que si es mejor tirar hacia allí, que si el viento no se que….

La cosa es que finalmente acabamos yendo hacia Moncayo.

No es la mejor ruta para hacer base de entreno (mejor llanito que hacia arriba, no?), pero bueno, marcamos un ritmo tranquilo, mientras Roberto, nos enseña algunos caminos nuevos, para subir hasta Tarazona.

Da gusto ir ascendiendo, hasta ver la primera mancha de nieve, bajo un cañaveral sombrío, a la altura de Monteagudo. Ver incrementarse el tono blanquecino, en los campos y como, la superficie helada de los charcos helados, intenta soportar el peso a nuestro paso.

Llegamos al cementerio de Tarazona, y el asfalto está limpio. A los lados hay algo espolvoreado: ¿Tal vez, “azúcar glas” ?

Mientras Roberto y yo charlamos, sobre el asfalto, hay una línea de unos 5 metros de largo y unos 4 centímetros de ancho, de duro hielo.

Sin darme cuenta, mi rueda delantera cabalga sobre la arista y sale disparada hacia un lado.

Menos mal que ipsofacto consigo sacar un pié del pedal y con el apoyo de Roberto (apoyo real, ya que me apoyé lateralmente en el mozo) consigo no ir al suelo. Ufff que poco le ha faltado.

La bajada hacia la chopera  que hay bajo Torrellas, está peligrosa, con más hielo, y bajamos con mucha precaución.

La chopera está preciosa. Da igual la época del año en que se visite. Es un bonito lugar y siempre guarda encanto.

Patxi, me dice que pierde aceite, que tiene que parar, que se ve más bajo…

Y es verdad: La tija ha perdido fuelle, aceite, aire o vete a saber el qué, pero hay que hacer un apaño.

Por suerte, el mozo, es apañadico y en un par de minutos estamos rodando de nuevo.

Abandonamos “Los Fayos”, con una discusión entre Patxi y Guillermo.

El primero habla de la ermita de San Atilano donde estuvo de ermitaño junto a otro santo que…

Y a todo esto Guillermo, profesional de obras públicas, derribos y movimientos de tierra, quiere traducir el tema a: “en cuantos viajes de camión se traduce esa ermita”.

Con una subida de tensión arterial por parte de Patxi, continuamos.

Ya junto al curso del río Queiles, y en dirección a vozmediano, empieza la cuesta.

Vamos a ritmo suave y tranquilo. sin forzar lo más mínimo y disfrutando de un piso, que a veces es nivoso, otras de hielo y de cuando en cuando, mezcla una franja donde se ve la tierra congelada.

Es una sensación genial, la de escuchar la nieve que se aprieta bajo el peso de las ruedas. El leve derrapar de la trasera y los leves sustos al hacer fuerza sobre una placa de hielo.

Mientras, se suceden los kilómetros, charlando y disfrutando del paisaje.

La ruta es perfecta para hoy. Estamos al abrigo y no es de menospreciar!!

Llegamos a Vozmediano y decidimos acercarnos al nacimiento del río.

Desde la plaza del pueblo en adelante, la ruta se convierte en una pista de hielo.

Las estrechas y sombrías callejuelas, guardan perfectamente el hielo, que nos hace derrapar y casi caernos en bastantes ocasiones.

Tanto es a´si que nos detenemos en una casa a echarnos unas fotillos con unos carámbanos de hielo.

 

Carambanos4 Carambanos3 Carambanos2

 

Ya calmado el crío que llevamos dentro, proseguimos por las heladas calles hacia el nacimiento del río, con una capa de nieve importante.

Seguimos haciendo algunas fotos y damos media vuelta.

Desandamos el camino, no sin cierta precaución, a causa del hielo, hacia Los Fayos y desde allí bajamos a Tarazona.

Bajamos a Murchante por el Tarazonica y por fin llegamos a casa, donde una ducha caliente nos va a venir que ni pintada!!

Pensaba titular la crónica como:

“El ataque de las matas voladoras (mutantes)”

Pero cuando lo repetí en mi cabeza 3 veces, me di cuenta que no se trataba de una película de terror de bajo presupuesto (aunque alguno que estuvo por allí, aun piense que efectivamente, lo era…).

Desde el martes, mirando la previsión del tiempo. Sin riesgo de lluvias, pero, cada vez que miraba… incrementaban la velocidad del viento para el domingo.

A causa de esto, se preveía que el número de deserciones (lease: dolores agudos de garganta, a última hora, virus gastrointestinales repentinos  tras ruta con la flaca, o incluso salidas nocturnas hasta ciertas horas de la madrugada que hacía imposible salir a rodar: SOIS UNOS CAGAOS!!).

Una vez puestos los créditos (como en cualquier peli que se precie…), sigamos con la crónica:

Salgo de casa y le faltó un pelo, para volver a meterme. ¿¿PERO QUE LECHES ES ESTO??? Se puede saber quién ha cabreado a “La Pandora”? y lo que es más importante:

¿Se puede saber quien deja una caja llena de vientos cabreados a una persona tan… irascible?

En ese momento, llega el Whatssapp de Bauti:

-“Día cojonudo,  venga os esperamos en el puente del Ebro en 20 minutos”
(este tiene una pedrada peor que la del resto,porque vamos, que me diga eso… pasa de optimista y roza lo tratable por especialista… pero me sirve para dar las primeras pedaladas).
Unos minutos después, los  incautos valientes que acuden al parque son:

Fermin, Saso, Unai, Toño, Ezequiel y yo (Iñaki).

Aun no hemos salido del pueblo cuando se nos une Antonio.

Sería el frío, el viento “de cola” o un Fermín especialmente motivado, que nos plantamos junto al Ebro, en un plis plas.

Allí, Bauti y Diego se unen a la expedición y salimos hacia Bardenas Reales.

Por los sotos del Ebro, la vegetación y los árboles, nos resguardan y parece que no es para tanto la cosa. El tema se complica cuando alcanzamos el camino que enlaza con la carretera, donde nos pega de lo lindo. Solución: desvío por un camino  que por estar más bajo, se supone que nos resguardará algo. Problema: acabamos en “rotabator mode”, por un arrozal.

Por una vez, nos entra el sentido común y damos la vuelta para volver al último desvío y retomar el camino correcto.

En la recta de Arguedas, debía estar esperándonos Gerardo pero no hay noticias del moozo, por lo que continuamos, tranquilamente para enlazar a una pista que nos lleva hacia Bardenas.

Al fondo, a cosa de un kilómetro vemos un maillot amarillo.

Baaaa, que no será él. Me digo a mi mismo.

A ver si va a ser…

Pero que no…

La cosa es que el mozo lleva buen ritmo, pero con semejante viento (que en ese momento nos pega “de cuchillo”), el grupo avanza más y lo pillamos en las cuestas de las viñas.

-“¡¡¡Hombre Carlos!!!. ¿No te dije que si salías, me dieras un toque?”

Nuestro amigo, Carlos Palacios, con quien compartimos ruta en Moncayo, pocas semanas atrás, se une a la expedición y pasa a engrosar las filas del pelotón Karrikiri.

Llegados a la carretera de los militares, continuamos hasta los Aguilares, para volver a meternos por camino. Tras continuar sufriendo con el viento, un rato después estamos en Castildetierra,

donde nos esperan:

Samuel, Gerardo y Ramón.

Continuamos por la perimetral, hacia el Rayón que preside al fondo del paisaje. Por fin, giramos y el viento nos empuja,

Sin despeinarnos, avanzamos a mas de 45 Kmts/h.

Antonio tiene compromisos y tiene que darse la vuelta. Una pena, pero otro día seguro que podemos completar la vuelta con él.

El resto continuamos, a todo meter hasta la entrada al circo donde empieza la diversión.

El giro de 180º  grados, es como una bofetada, bien dada.

El viento nos da de llno y parece que  “su enfado” va a más. Avanzamos con piñones suaves y alta cadencia, sorteando grietas, mientras agachamos el cuerpo intentando pasar desapercibidos para el huracán.

Por fin llegamos bajo el Rayón y en vista a volver a casa con reservas de sobra en las piernas, comento con Diego, que mejor NO subir.

Mientras hablamos, el resto del grupo llega y se ponen a subir.

Pues nada, nada… al tajo.

Arriba parece que estamos tras el motor de un Boeing 747 a plena carga.

Unos descabalgan e intentan avanzar bici en mano, consiguiéndolo a duras penas, otros son descabalgados por Eolo y a mi, en una leve rampa, se me levanta la rueda sin desearlo, por efecto del viento.

En dos palabras: IN-CREIBLE.

Descendemos y volvemos al terreno “divertido”.

Atravesando algunas grietas, montículos y divertimentos varios, llegamos a: “la piedra de las fotos”, donde comprobamos, una vez mas que aguanta el peso de los Karrikiris posando (ya verás el día que no aguante el peso…).

Llegamos al momento culmen de la ruta, y nos situamos sobre el paso de los ciervos.

Arranca Samuel. Le dejo unos metros de ventaja y salgo tras el.

El terreno, esta vez está muy muy suelto y bajo los primeros 20 metros casi derrapando con ambas ruedas, mientras voy soltando freno para mantener la dirección.

La segunda parte está mejor y suelto las manetas para bajar en un divertido zig-zag, entre los dos precipicios que asoman a ambos lados.

Poco a poco, baja el resto de compañeros, con una sonrisa en la cara, y continuamos.

Toca una preciosa trialera, donde, si dejas fluir la bici, te encuentras, dando saltos, subiendo y bajando con poco esfuerzo y a buena velocidad.

Unos cientos de metros después reunimos al grupo para descender otra pendiente pronunciada.

Ahí, nos deleitamos con el estilo de Toño, que podría calificarse como…. como….

veamos…

Lo sinet pero no encuentro palabras…Hay que verlo. Indescriptible.

Continuamos junto al barranco, por una senda plagada de boquetes (también hay agujeros, pero la mayoría por tamaño, son boquetes) hasta que toca volver a la pista.

La vuelta comienza con viento lateral, hasta que giramos en dirección al cuartel militar.

El problema, ya no era el esfuerzo a realizar, ni el que el viento se empeñase en movernos la dirección de la bici (con el peligro que conlleva), sino que un e´jercito de matas voladoras (como las de las películas del Oeste, de esas), nos atacasen brutalmente.

Mientras avanzamos, vemos más adelante, en los cultivos, como decenas de estas 2matas maléficas”, ruedan en una dirección que las pone en nuestra trayectoria.

Algunas , incluso parece que se detienen para volver a tomar velocidad cuando pasamos.

Que se lo digan a Diego, quien tuvo un “affaire” con una,  mata.

O a Carlos a que “la mata madre de todas las matas” por poco le envuelve (salió de sus fauces, pero aun no se como).

Samuel, Gerardo y Ramón se despiden y vuelven al coche, para librarse de nuevo de la tempestad, a quienes se les une Ezequiel.

El resto volvemos, poco a poco a casa, tras una mañana en la que finalmente salen 90 kilometros de aventura, diversión y lucha contra el huracán.