Javierada Karrikiri 2016

La previsión meteorológica nos tenía en vilo…

Pero la verdad es que al final, desde radio, televisión e Internet, nos confirman que en lo climatológico, esta Javierada iba a ser desastrosa.

Claro, decididos como estábamos a peregrinar, no queda otra que intentar minimizar el tema y después de esperar a la última previsión, indicaba que en Carcastillo llovería sobre las 11 de la mañana, en Cáseda y Javier, empezaría sobre las 12:00 suave y a partir de la una, fiesta de maillots mojados…

Por otro lado, gente nueva se sumaba este año a la peregrinación Karrikiri y al no saber como ni cuanto andaban en bici queríamos asegurar al máximo la jornada…

Visto lo visto, decidimos madrugar más y salir pronto… tan pronto como las 6 de la mañana de Murchante, a fin de llegar a Javier pronto y evitar la lluvia al máximo.

El viernes, quedamos en el hangar del “KarrikiriKarro” para montar maletas en el “KarrikiriMovil” capitaneado por el Sheriff Chirico y la inestimable ayuda de Marta que este año va de apoyo.

Allí hablamos del tema, mientras cae una fina lluvia que hace prever lo peor.

La expedición por parte de miembros del club la componen:

Chelu, Carlos, Jarauta, Fermín, Unai, Patxi, Ines, Samuel, Feliciano y yo (Iñaki)

A los que se suman:

Victor, Miguel y Alfredo por parte de “los trotamúsicos” y un último fichaje “Tomás” que se incorporó a filas como uno más.

Tras las fotos de rigor, salíamos de madrugada desde la plaza de los fueros, camino a Tudela.

Con frío, pero menos del que se pensaba, bajamos hasta el puente del Ebro y poco después alcanzamos la recta de Arguedas.

Con la oscuridad e inmersos en conversaciones y cháchara, nos confundimos de camino (tres veces…), pero por suerte, no recorremos mas de 5 metros en cada ocasión, sabedores de que no era así el que buscábamos.

Finalmente, encaramos hacia los Aguilares y minutos después, estamos dando pedales con Castildetierra al fondo.

Ya huele a desayuno!!

Realizamos una parada en condiciones y sin prisa, pues parece que vamos sobrados de tiempo.

Caen pastas… muchas pastas de chocolate, que junto al cafecico que preparó horas antes Chelu, nos calienta y reconforta ante la fría mañana.

Tocan fotos y al poco, estamos otra vez sobre el sillín, por “la perimetral”.

Se suponía que iba a soplar bastante viento. unos 30Km/h con rachas de hasta 55km/h pero… A Dios gracias, lo que allí soplaba era más que soportable (cómodo, me atrevería a decir).

Aunque el terreno es eminentemente llano, vamos tranquilos y sin prisas, cuidando de que el rebaño vaya, mas o menos junto, y evitar desfondamientos, calambres y problemas varios…

La parte hasta el monumento del pastor la paso vigilado de cerca por Alfredo que me quiere atrás del grupo y si acaso… a su lado (peor nunca delante…jejeje).

Comentan que si alguno va un poco más flojillo y preguntamos a ver si come, bebe y se cuida como debiera. Por suerte, una vez metemos combustible, da visos de recuperarse lo suficiente como para llegar a Carcastillo.

En este pueblo, Alberto (Chirico) y Marta nos esperan parrilla en mano, llena de Panceta , chistorra, vino y demás viandas típicas de todo buen avituallamiento pro-tour.

Vamos adelantados sobre el horario que nos habíamos marcado y almorzamos tranquilos… muy tranquilos… y tanto es así que se nos va más de una hora en ello. que nos quiten lo “bailao”.

Emprendemos la marcha adelantando a muchos caminantes, adentrándonos por las primeras zonas de barro y charcos. La cosa es que como esperábamos peor tiempo, más barro y agua.. todo nos parece poco y si no es por las salpicaduras de barro, casi ni nos damos cuenta.

Llegamos a un punto, donde los peregrinos de a pie toman un camino hacia Montepeña y nosotros continuamos junto al río.

Es zona de toboganes y algunos disfrutamos las bajadas como chiquillos.

El ritmo ayuda, porque al ir relajados, podemos apretar los dientes unos segundos y relajar de nuevo hasta volver a reunirse todo el pelotón.

Llegando al puente de Cáseda, hay quien, con menos kilómetros en el zurrón, va justico, pero tirando de coraje y mandíbula, continua sobre la bici.

Ya en el pueblo, nos esperan, como es tradición, la pareja de apoyo. Unos comen, otras evacuan y todos paramos, antes de continuar.

Comento con un integrante del pelotón, que salga ya y que el acompaño para que, en las cuestas que se avecinan no tenga que ir con el gancho, “haciendo la goma” y vamos ascendiendo a ritmo muy suave.

Parece que va suficientemente bien y para cuando nos alcanza el grupo, ya llevamos la mitad de la subida hecha.

Como mi compañero va arropado por el grupo, y los lobos saltan, decido dar un pequeño arreón y gozar un poco subiendo.

Veo allí delante a Feliciano que ha saltado comandando la tropa y me lanzo a por él.

Lo alcanzo y me voy a un lado del camino, en lo más empinado de la cuesta, para adelantarlo.

Es cuando, “el mercancías”, me mira de reojo, saca hombro y “vira el timón”, inclinando la bici hacia mi (esa técnica la he bautizado como “la melé del ciclista”, puesto que solo un jugador de rugby venido a ciclista, puede ejecutarla, haciéndote sentir que se te echa encima un transatlantico).

-“Ande vas, animaaalllll”

Y allí me veo por el “labrao”, fuera del camino… mientras “el hombre de hierro”, a carcajada limpia, solo atina a decir:

-“Perdonaaa, que creía que eras Unai!!!”

Entre risas y cabeceos, aun no se como, consigo volver al camino, sin echar pie a tierra y coronar.

Arriba, nos reímos, mientras esperamos a reunir al personal.

Alguno echa pie a tierra en los últimos metros, pero ya se aprecia que tiene la convicción de terminar sin montar en el coche.

Esa es la actitud!!

Avanzamos ahora, junto al canal y adelantamos a gente que desciende de MontePeña.

Vamos tranquilos, pues hay amigos que van castigados, aunque Patxi y Unai, salen por delante enzarzados en un pequeño pique disfrutón.

No tardamos mucho y estamos descendiendo para acercarnos a Yamaguchi.

Allí, junto al restaurante, detenemos la comitiva de nuevo, para rellenar botellines y esas cosas.

Por delante, ya solo queda una cuesta, un poco larga, pero que a buen seguro, nadie va a rendirse tan cerca de la meta.

Es en este tramo, donde decidimos ir algo más a nuestro ritmo, pues, en general llevamos toda la mañana, sin desfogarnos.

Chelu, Unai, Patxi y yo, ascendemos a buen ritmo pero sin forzar y llegamos arriba mejor que nunca. Parece que el trabajo diario funciona incluso mejor de lo esperado.

Esperamos entre chistes (malos) y tonterías, al grupo y una vez reunidos, descendemos hacia Javier para retratar el momento.

Con las fotos realizadas, atacamos el último tramo del día, que nos lleva a Yesa.

Vamos tranquilos, y relajando pierna, mientras charlamos.

Cae una fina lluvia y comentamos:

-“Justo a tiempo!!!”

Aunque la verdad es que poco duraría y no se dio mas agua en la jornada (madrugar para nada, pero vaya…).

Buena ducha, mejor comida y regreso a casa tras pasar un día genial junto a gente del club y amigos que esperamos, se unan a más rutas en futuras ocasiones.

 

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Seguimos vivos… y reuniendo al rebaño

Es un invierno raro.  Pero no peor o mejor que otros en lo deportivo. Simplemente, diferente.

Unos estamos centrados en entrenamiento para retos primaverales, otros están sumidos en “su guerra” con el triatlon e incluso los hay disputando carreras  de montaña a pie, con la familia, día sí, día también.

No faltan las que salen poco y cuando lo hacen (en muy contadas ocasiones) lo hacen por carretera… o quienes siendo híbridos, no aparecen ni con ruedas gordas ni con flacas.

Alguna indispuesta a la que recordamos esperando  que en breve vuelva a montar y correr como le gusta hacer y muchos otros…con su guerra e ilusiones diarias…

La cosa es que se pasa el invierno y los Karrikiris estamos separados por grupúsculos…pero con retos por doquier y entiendo que con la misma ilusión que siempre y retos futuros rondando las cabezas.

La directiva continúa preparando una nueva Night And Bike que va por su quinta edición y que preparamos con ilusión… y novedades, respecto de ediciones previas.

Hay mucho nuevo por contar al respecto, pero todo a su tiempo.

El fin de semana que viene, 5 de Marzo,  toca Javierada y a muchos nos vendrá bien para despejar la cabeza, reunirnos con amigos, con los que hace tiempo que no rodamos  e incluso para
olvidar el día a día (que tampoco es poca cosa y conviene oxigenar neuronas de vez en cuando).

Confiamos en disfrutar de una peregrinación con buen tiempo, pero visto lo visto… vete a saber que día tendremos. En cualquier caso intentaremos disfrutar independientemente del factor climatológico.

Tras la Javierada se abre un periodo de nerviosismo pues se acercan los retos y carreras peor además será teimpo de informar  sobre algunas de las novedades de  la Night And Bike.
Quedará aproximadamente una semana para abrir inscripciones (11 de Marzo) y aunque hemos estado más callados que de costumbre, todo tiene su sentido y razón.

En esta ocasión vamos a premiar a quienes antes se apunten (aunque el premio se conocerá a posteriori…pero vaya apuntando cada interesad@, porque podéis tener a buen seguro que va a ser así…).

Cambiando de tema, en poco tiempo, la tribu Karrikiri estrenaremos alguna prenda nueva. No es que interese tener que usarla mucho, pero cuando sea preciso, al menos iremos bien pertrechados…”y guapos”.

Y aunque no es todo lo que se puede contar, si que es todo lo que quiero revelar y por no perder la costumbre y mantener la cabeza ocupada, os dejo rumiando noticias o  la falta de éstas en los casos en las que no haya contado más.

Sed buen@s y pedalead mucho!!

Crónica: Javierada 2015.

Ya habíamos dejado los bolsos y resto de cosas preparados el viernes a última hora y cuando son poco más de las 5 a.m. me levanto.

Anuncian buen día, sin viento y temperaturas ideales. ¡¡QUE BIEN!!

Mientras desayuno, miro fuera. Ese cielo tan raso…

Bien pertrechado, salgo con mi bici,  a la calle.

-“¡¡MadredeDiostodopoderosoydelamorhermosoooo!!”

(Hace un frío de losque dejan el cutis del Fari sin una sola arruga).

Llego a la plaza y ahí esta el flamante Karrikirimovil con Alberto (Capitán Chirico) y un subalterno (más bien picador) que se ha buscado para realizar el trabajo encomendado.

Diego acaba de llegar y comentamos el “fresquito” que hace.

Poco a poco van a apareciendo el resto y solo falta Samuel al que nos encontramos camino de su casa.

Nada más salir del pueblo, a la altura del canal, la temperatura desciende un par de grados más de forma brusca.

Impresionante el frío que hace. No hemos tenido esa temperatura en todo el invierno.

-“Tengo que recordar lo que me duele la frente y las cejas justo por encima de las gafas, para escribirlo. No es habitual…que pasada…!!!!!”

Me voy diciendo camino a Tudela.

Mientras feli conduce con las manos hechas un puño para guardar calor en los dedos, Unai nos ameniza la mañana con el ya famoso “Baile del pollo”.

Con un aleteo grácil, intenta entrar en calo0r y llevar sangre a las extremidades (cosa poco después constataríamos no es el mejor método).

En Tudela, bajamos hasta el puente del Ebro donde nos espera Inés y completar de esta forma el grupo.

Avanzamos por la carretera, ya que nos han dicho que el camino tradicional, reventó con la crecida del Ebro y es imposible pasar.

Pasamos por la rotonda de Ejea y continuamos hacia la recta de Arguedas, rezando par aque el sol salga pronto en el horizonte. De momento solo vemos tonos anaranjados
que nos dicen algo así como:

-“Tened paciencia que va…”

Al empezar la recta de Arguedas, adelantamos a un: como decirlo… taladrao? atolondrao?

Vamos, un tipo en coulotte cortooooo!! si, si iba de corto!!!

Nos metemos por un desvío y enlazamos con la carretera que va de Arguedas a los militares en la Bardena.

Nada más entrar, un mozo de Tudela (se llama luis?) está parado con su bici y Oscar (su acompañante y fiel lector asiduo de nuestras crónicas le espera y nos saludamos).

Avanzamos para tomar un camino en los Aguilares y de allí bajar a Castildetierra donde nuestros taurinos colaboradores, nos tienen todo preparado.

Cual horda de vikingos, nos lanzamos al café caliente y las pastas para entrar en calor pero en ese instante nuestro danzarín… se pone blanco….

Unai, estas bien?

Le ponemos una manta y tras un café parece que vuelve a ser el mismo de antes. El f´rio se le había metido hasta el tuétano y lo ha´bia pasado mal.

Conclusión:

1.- Si tienes frío, no hagas el baile del Pollo (no funciona y está comprobado en pruebas de campo y laboratorio).

2.- Toma más café caliente si uno no te ha hecho efecto.

Continuamos hacia el rayón por la perimetral del polígono y al fín se ve el sol que tímidamente empieza a calentarnos.

Nos desviamos para rodar por la pista que conduce al monumento del pastor y recuerdo la pirámide a la que tanto cariño tiene Chelu…

Enel momento en que pasamos por el mencionado pastor, creo que ya empieza a oler la panceta y la chistorra que unos 10 kilómetros más adelante, están haciendo nuestros ayudantes y el ritmo se va acelerando un poco.

No se como pero Patxi, con un olfato más agudo me adelanta y sin darnos cuenta estamos una terna compuesta por Patxi, Unai, Diego y yo, rodando por la carretera camino a Carcastillo, con la nariz apuntando al lugar del olorcico.

Claro, en pocos minutos estamos dando cuenta de un casco de cebolla con sal ,mientras Alberto acaba de hacer la primera parrilla.

En pocos minutos, aparece el resto, que al final también empezó a oler y aceleró el ritmo.

Varios bocadillos después, salimos rodando (casi literalmente) hacia el río.

El ritmo se ralentiza y vamos purgando nuestra particular digestión.

Avanzamos tranquilos hasta que un grupo nos adelanta a toda mecha.

Roberto me mira.

-“Ahora iba con esos….!!!”

-“Estaría guay eh….”

No se como pero salimos pitando como alma que lleva el diablo. Unai arranca y creo que lo llevo detrás, pero al poco lo he perdido.

Enganchamos el grupo y aun hay fuerzas para dar un plus y llegar al puente de Cáseda con una sonrisa en la boca.

En unos minutos llegan Patxi y Unai y un rato después el resto del grupo, más… un montón de Arguedanos , otros de Milagro…. vamos que aquello parece “la Onu de las bicis”.

Reunido el grupo reemprendemos la marcha y llegamos a la carretera y al poco estamos junto al puente de Cáseda donde el KarrikiriMovil nos espera para tomar algo.

Terminado “el piscolabis”,  toca subir.

Ascendemos mientras a nuestra derecha, vemos bajar a nuestros paisanos del C.C. Murchante, que con sus ruedas finas descienden por asfalto el puerto de Cáseda.

Arriba, con el grupo ya reunido, volvemos a dar pedales.

Salgo en cabeza, despacio, disfrutando de al buena temperatura y del solcico….

Y poco a poco los lobos aparecen….

Primero Feli, seguido de Toño, Diego y Unai para disputar lo que debía ser un premio de la montaña, porque finalmente acabamos acelerando mas que un poco.

Se empiezan a suceder los tirones de unos y otros y el ritmo se vuelve frenético.

Dientes apretados, pulsaciones al tope y el ritmo apenas cede, de vez en cuando los segundos necesarios para que las pulsaciones remitan un poco y dar otro hachazo. Lo único que no está claro es quien lo va a dar en cada momento.

Lo bueno de esto es que una parte monótona que siempre se me hacía aburrida, la terminamos sin darnos cuenta y acabamos bajando hacia San Isidro.

Lo malo: Hay que esperar y el grupo tiene que estar aun a bastantes kilómetros. Nos vamos a quedar fríos… vaya tontería hemos hecho.

Al llegar a San Isidro, los encargados de la logística de los peregrinos de a pié, están preparándo la comida. Les saludamos mientras Toño dice que continúa, para no quedarse frío.

Roberto se queda hablando con alguien, Unai se encuentra a un amigo y yo me detengo a charlar con los del club de carretera que coinciden en ese punto con nosotros.

Tras terminar la conversación, decido continuar a poco más de 5 km/h a ver si desde atrás, nos van pillando.

Finalmente, Aparecen Roberto y Unai.

Roberto nos adelanta intentando coger a los de amarillo mientras Unai y yo, continuamos a ritmo.

En el siguiente cruce nos reunimos con Roberto y continuamos tranquilos hasta “Yamaguchi” donde nos detenemos a esperar y reunir al grupo. de Toño, ni noticias por la radio, debe haber continuado hasta Javier.

Ya con el grupo retomamos el camino sin saber exactamente cómo llegar al camino por el que queremos ir.

Diego me pide que active el GPS… Ufff

Al menos sabemos donde está el río y la forma que hace el valle, así que, no sin algo de falta de fe por parte de algunos, decidimos desviarnos en busca de ese camino.

Resultado: Unos cuantos se arriesgan y el resto decide continuar por el camino seguro ( hombres y mujeres de poca fe!!).

Patxi, Unai, Roberto, Diego y yo, conformamos la expedición y finalmente encontramos el camino.

Es un paraje precioso, con un enorme barranco a la izquierda que termina en el  río y un, antes camino y ahora, dados los desprendimientos de piedras, senderillo, con bastante barro, nos anima la mañana.

Entre risas avanzamos hasta llegar a la parte baja de Javier, donde alguno se piensa si subir la cuesta…

Frente al castillo, unos han ido a comprar la cruz, otros han desaparecido y los que aparecen, se van a a ver al santo…

Ah sí? Me voy a comer!!

Diego, Unai, Patxi, Inés y Fermín bajamos la cuesta para acercarnos a Yesa.

En este trayecto nos encontramos con la Gamen Family, que van de rueda fina y nos saludamos.

Unos minutos después estamos duchándonos y deseando comer, tras 111 kilómetros de buena mañana (y unos pasos de  baile  aprendidos… 🙂 ).

 

 

 

 

Crónica: Javierada 2014

El viernes estábamos en la cochera de Jarauta, preparando las cosas, cuando apareció el “KarrikiriMovil” vestido de gala para la ocasión.

No es que este club tenga muchos lujos, pero en cuanto a apoyo e ilusión del “ChiriChofer”, no hay igual.

La verdad es que en las fotos, luce, pero en directo, con el ronco sonido de su motor, el rotativo encendido y los focos marcando el camino… parecía salido del Dakar.

(y ya no digo nada de las gavillas de sarmientos que le aportaban un caracter rural donde los haya… vamos… un lujo de aparato, al servicio de los Karrikiris).

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A las  6:30, quedábamos en la plaza y entre unas cosas y otras serían casi las 7 cuando salíamos, aun a oscuras, pero con el cielo manchado de tonos anaranjados.

Empezábamos despacio… pero despacio despacio…Atravesamos Tudela y su puente , con un Ebro rebosante de agua, para girar inmediatamente después, a la izquierda, para continuar por los sotos del río en dirección a la recta de Arguedas.

Llegados a la carretera, circulábamos un par de kilómetros por el arcén, hasta encontrar la pista adecuada.

Para recortar tiempo, habíamos decidido ir a parar a la “carretera de los militares” para llegar después a Castildetierra.

Bajo el monumento  natural, se encuentran nuestros fieles Alberto y Jose Luís (“Chirico” y “Arias”, que hay que decirlo todo!!!) con la mesa preparada, el café dispuesto y las pastas como si recién salidas del horno fueran.

Aun cuando nos acercábamos, escrutaba yo la mirada, en busca de la Mery, por si se había escapado y viajaba entre las gavillas de sarmientos… pero no…

Salimos por la perimetral del polígono y el desayuno parece haber hecho efecto.

Vamos con un cuarto de hora de retraso sobre el horario del año pasado pero poco a poco, vamos tirando del grupo que responde y aumenta ritmo. Esto marcha!!

Aunque amaneció hace ya una hora, la temperatura no ha subido mucho, pero la simple presencia del sol sobre un cielo límpio de nubes, nos indica que el día será perfecto.

Pâsamos junto al monumento del pastor, y poco después a la carretera de Sádaba, por la que nos acercaremos a Carcastillo.

Callejeamos hasta encontrar la campa donde el Karrikirimovil nos espera.

Doscientos metros antes de verlo, sabemos que está ahí (que olorcico desprende la fogata, la panceta, chistorra y demás cosicas que nos han preparado los chefs).

Mientras almorzamos, pasan varias cuadrillas de ciclistas, y todos sin excepción se quedan mirando y lanzan algún

-“JOOEEEEEEEEEEEE…”

Con el estómago lleno (tal vez, demasiado lleno), continuamos junto al río Aragón que nos hace ver, de dónde sacaba, tanta agua el Ebro a su paso por Tudela.

Poco después comienzan los toboganes y algunos disfrutamos bajando de salto en salto por las grandes losas hasta que finalmente llegamos al puente de Cáseda.

Allí nos espera nuestro equipo de soporte.

Algunos comen algo, bebemos y continuamos, ahora cuesta arriba hasta llegar a la carreterica del canal.

Cuando falta cosa de un kilómetro para Gabarderal, reunimos el grupo para llegar juntos al punto donde, los “de a pié” de Murchante suelen comer.

Allí están el, siempre dispuesto, personal de apoyo, preparándoles unas sartenadas de comida (que no quisieron compartir…). Así que nos vamos babeando como el perro de Paulov.

Nos dicen que no hace 10 minutos que han pasado algunos del club de carretera… entonces, no vamos tan mal de tiempo…

Ya en “Yamaguchi”, nos detenemos a rellenar botellines y decidir por donde iremos (carretera, el camino del río o el de los toboganes). Algunos queremos ir por el río pero como nadie se acuerda
donde se tomaba el desvío… acabamos yendo por el de los toboganes, todos juntos.

El camino acaba a escasos veinte metros del punto más alto de la carretera, por lo que llegados allí, nos dejamos caer hasta el castillo.

Es la una en punto y los Karrikiris estamos bajo las almenas de Javier.

Foto de rigor, y vuelta a montar en la bici. comemos en Yesa y aun queda la última cuestica del día.

Minutos después  aparecemos por el albergue esperando que llegue el KarrikiriMovil para dejar las bicis, ducharnos y acudir al restaurante a dar cuenta de una merecida comida.

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P.D: Al igual que no he querido contar ciertos detalles de la ruta, tampoco diré nada de la meriendica que prepararon algunos en la terraza del restaurante. No os preocupéis, mi boca está sellada 🙂

Crónica: Javierada 2013

Hora de salida 6:30 a.m.

Para ser principios de Marzo, la temperatura es más que aceptable y los 10 º que marcan los termómetros en la Plaza de los fueros de Murchante, son bastante más llevaderos que en otras ocasiones.

Da la hora y faltan dos de los catorce que partiremos hasta el Castillo de Javier.

Aparece Juan Carlos y dice que su bici pierde aire.

Tras intentar meter aire a la rueda, se rompe la válvula y hay que meter cámara… mientras Toñín, a 5 metros, mira la escena y reza por lo bajo en unidioma ininteligible (debe ser que lo de la Javierada lo lleva interiorizado como buen cristiano y va recitando el rosario… que devoción tiene el chico, oye!!!).

A todo esto llega Samuel con evidentes signos de llevar menos de 3 minutos despierto…jijiji.

Casi son las 7 cuando nos ponemos en marcha y a causa de las lluvias de días previos, evitamos las zonas mas embarradas. Llegamos a Tudela y avanzamos por carretera hasta la recta de Arguedas, donde tomamos pista para posteriormente enlazar con la carretera de los aguilares.

Volvemos a meternos en camino con Castildetierra al fondo, donde Mery y Alberto nos esperan con el desayuno preparado.

Solo llevamos 30 kilómetros pero un café y una pasta entran de maravilla.

En diez minutos estamos rodando de nuevo por la perimetral del polígono hasta desviarnos por la pista que lleva al monumento del pastor.

Allí Chelu, en silencio, revive su personal lucha con la pirámide (que nunca aparece al fondo). Avanzamos a buen ritmo, sin formzar pero sin pausa y nuestro equipo de soporte nos adelanta, para llegar y preparar el almuerzo bastantes kilómetros más adelante.

El terreno está con barro pero tampoco es exagerado… a no ser que hagas como yo, te despiestes y acabes tras Juan Carlos.

El hombre ha incorporado guardabarros a la bici y la verdad es que se nota que va más limpio que los demás pero… el que va detrás es salpicado por una lluvia de “terrones” barro y elementos varios a la altura de la mejor máquina de gotelé.

Pasamos junto al monumento del pastor, señal de que la bardena termina para nosotros y recorremos los kilómetros restantes hasta la carretera.

Una vez sobre asfalto, se desata el hambre, sabedores de que a poco más de 6 kilómetros “alguien” está asando panceta y chistorra para nosotros.

Callejeamos por Carcastillo hasta las afueras de la población. Al fondo, Mery está mirando a ver si nos ve llegar.

Alberto está parrilla en mano, panceta recién hecha sobre la mesa, y más haciéndose sobre el fuego. Cebollas tiernas de las que Toñin y Feliciano dan buena cuenta… y alguna que otra botellica de buen vino que, no solo Cope, disfrutó (estaba rico a decir verdad).

Mientras almorzamos, nos salida Cristian a lomos de su caballo.

Al poco de pasar reemprendemos nuestro periplo, conocedores de que ahora si… el color de bicicleta y bikers pasará a ser marrón uniforme…

Efectivamente, es llegar junto al río y entrar en zona embarrada.

Un pedal tras otro, avanzamos, dejando atrás esa zona para entrar en otra de toboanes, en mejor estado, aunque pedregosa y menos embarrada que nos llevará hasta el puente de piedra de Galipienzo (bajo el antiguo pueblo sito encima del escarpado monte frente a nosotros).

Allí, una pareja de policías Forales, nos hacen la foto de rigor, en la que se suman un trío del”Gamen Team” que llevan toda la mañana encontrándose y desidiéndose de nosotros (a destacar los cubrebotas de Cobeta, nuevos para temporada 2013-2014 en primicia).

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En Galipienzo, nos espera nuestro equipo de apoyo que se ha molestado en buscar un lugar donde limpieasen el carro de las capas varias de barro que lo cubrían.

Nos detenemos un instante y continuamos cuesta arriba abandonando el pueblo por su parte más alta.

Tras unas cuantas rampas aparecemos en un cruce donde una carreterilla asfaltada y paralela al canal, nos conducirá a Gabarderal.

Hacemos otra breve parada para saludar al perosnal de apoyo de la gente que va a pié y continuamos.

Los últimos kilómetros hasta Javier, son cuesta arriba y nos los tomamos con calma… hasta que llega la última bajada donde nos dejamos caer.

Foto en Javier y rodamos los últimos kilómetros hasta Yesa, donde nos duchamos y comemos junto a nuestros amigos del C.C. Murchante.

Al final día completo que a algunos les amodorra durante el viaje de vuelta (y eso… que el trayecto en el autobus, estuvo amenizado…).IMG-20130309-WA0007
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Aunque siempre hay algún… elemento que se ocupa de que los sueños se combiertan en pesadillas…

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